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Argentina: la democracia totalitaria

Eugenio Raúl Zaffaroni – http://questiondigital.com/argentina-la-democracia-totalitaria/

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Con la palabra “democracia” creemos –o creíamos– entender que nos referimos –o referíamos– a la democracia plural, a la que corresponde a un Estado de Derecho, a la que pretende adecuarse a una sociedad abierta. Pero ha llegado el momento de precisarlo. Ya no podemos usar la palabra sin aditamentos porque nos estamos aproximando peligrosamente a una de las llamadas “democracias totalitarias” como las del último período de entreguerras y alguna aún posterior.

Es necesario aclararlo porque las llamadas “democracias totalitarias” también tienen legitimidad electoral. Pero carecen de legitimidad democrática porque en ellas la mayoría coyuntural niega para siempre los derechos de la minoría y, de ese modo, impide la alternancia, con lo cual también niega y se burla del derecho de la mayoría a cambiar de opinión. Su coronación, como es sabido, es el “partido único”. En síntesis: “democracia totalitaria” es una contradicción en los términos, porque no es una democracia sino un totalitarismo, salvo que le demos a esta expresión un contenido perverso y abominable.

El problema es que, al parecer, todo indica que, por caminos nuevos, vamos acercándonos a ese fenómeno. El actual gobierno de nuestra pobre Patria no se conforma ya con poner en prisión al ex vicepresidente, al candidato a vicepresidente opositor, a amenazar con prisionizar a la ex presidenta, a hacerlo con sus ex ministros, a sostener prisiones preventivas insólitas, a impedir a un ex ministro que se trate su grave enfermedad, a llamar a indagatoria al candidato a presidente opositor, a mantener en prisión a una diputada por discriminación múltiple, ni a reponer la picota exponiendo a opositores al escarnio público ante millones de televidentes.

Es obvio que tampoco le basta con que su indispensable aparato concentrado de fabricación de realidad y discurso único eche mano de los mejores consejos del maestro Göbbels para manipular a la opinión pública, ni con tratar de integrar tribunales “a dedo” para juzgar a la oposición. Ahora da un paso más adelante en el sendero de su particular “democracia”, quizá completando el panorama con un “partido único” mediante la intervención inconsulta al principal partido de la oposición.

No es posible contener la impresión de que volvemos rápidamente al revanchismo de 1955, ahora sin el famoso decreto-ley 4161 sino maniobrando judicialmente con el claro propósito de desarticular y dividir a la fuerza política opositora.

No se trata de las proscripciones nada hipócritas, sino abiertas y descaradas, de las dictaduras, como tampoco de la anulación de las elecciones de la provincia de Buenos Aires de Pueyrredón-Guido del 5 de abril de 1931 ni de la de Framini-Anglada del 18 de marzo de 1962. Por lo menos éstas asumían la responsabilidad de sus atrocidades. Pero ahora se procede arteramente, en una forma que pretende ser “legal”, para lo cual se apela a una intervención judicial al mejor estilo del moderno “lawfare”.

Nuestros jueces no usan toga desde los albores de la emancipación, pero algunos ocultan algo debajo. Si no el hacha del verdugo, por lo menos el destornillador del ejecutivo. Mientras, los que no esconden nada son perseguidos o amenazados con juicios políticos o criticados públicamente por el “primer mandatario” porque no son los “jueces propios” que le gustaría tener a su disposición.

Es realmente triste ver cómo la sombra de la República arrastra cadenas con los restos de la democracia, la carcasa vacía del Estado de Derecho y la balanza abollada de la justicia. La intervención al Partido Justicialista era el eslabón que les faltaba a estas cadenas.

No obstante, estamos seguros de que aún quedan jueces en la Argentina. No lo ponemos en duda porque no podemos concebir que en la Justicia argentina todos oculten algo debajo de sus ropas, aunque más no sea un destornillador. Por eso creemos que alguna instancia se hará cargo de revocar esta desopilante decisión que, es de esperar, quede en el recuerdo como una anécdota más –un pintoresquismo– de un mal momento político de nuestra Patria.

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Cumbre borrascosa de la OEA y fracaso de los planes antivenezolanos

Mariana Álvarez Orellana* http://www.surysur.net/cumbre-borrascosa-de-la-oea-y-fracaso-de-los-planes-antivenezolanos/#more-61932

VIII_Cumbre_de_las_Américas

La encerrona que la diplomacia estadounidense tendió a  los gobernantes del continente para conminarlos a colaborar activamente en el derrocamiento del presidente venezolano  Nicolás Maduro, se derrumbó como castillo de naipes. Y, para colmo de males, el incitador, Donald Trump, ni siquiera dio la cara.

Lima se convirtió en la capital de sucesivas derrotas para la política imperial. La presencia del vicepresidente estadounidense Mike Pence (Trump prefirió sacarse la bronca lanzando misiles contra Siria), apenas disimula el fracaso del poderoso aparato económico, publicitario y mediático.  Rodeado de dirigentes opositores venezolanos trató de calmarlos con un cheque de 16 millones de dólares para que sigan aterrorizando y desestabilizando el país.

Desde la renuncia de Trump de ir a Lima, la burocracia de la OEA encabezada por el secretario general Luis Almagro, fue sumando fracasos, como el del jueves en la programada reunión con la denominado “sociedad civil”, representada por fundaciones y ONGs financiadas por la Red Atlas, Washington o países europeos: ni un solo movimiento social. El objetivo de la reunión era no solo aislar a Venezuela y a Cuba, sino también generar más doctrina para derrocar a Maduro.

Pero la farsa fue desmontada, pese a la prepotencia de Almagro, con frases hirientes hacia varios países. Tuvo que escuchar las voces de los interlocutores venezolanos y cubanos, quienes denunciaron su comportamiento cipayo y lo obligaron a retirarse rodeado de su claque habitual.  Almagro denunció que “40 gorilas” había impedido “la normal deliberación”, pero sus quejas olían a estruendoso fracaso de  la estrategia aislacionista impulsada por Washington.

¿Corrupción?

Y el sábado, en la sesión plenaria de la cumbre, el presidente peruano Martín Vizcarra logró que se aprobara por aclamación el Compromiso de Lima, tras siete meses de debates entre asesores y cancilleres. Aparte del saludo a la bandera de la lucha contra la corrupción, pocos problemas reales fueron abordados en Lima: ni la persecución política en Brasil, ni el muro de la frontera mexicana, ni el retroceso de los derechos sociales en los países de la región.

La corrupción quedó como el tema central de la VIII Cumbre de las Américas, que adoptó un documento de 57 puntos donde se destaca no sólo el compromiso de proteger a los denunciantes, testigos e informantes de actos de apropiación indebida de fondos públicos “frente a acciones intimidatorias y represalias”, sino también la de cuidar el trabajo de los periodistas y personas que investigan tales hechos, “de manera consistente con las obligaciones y los compromisos internacionales sobre derechos humanos, incluida la libertad de expresión”.

Lo curioso es que entre los firmantes están varios mandatarios acusados no solo de corrupción sino también de lavado de dinero y fuga de capitales.

En el llamado Compromiso de Lima, también se piden medidas de protección para los servidores públicos involucrados en hacer cumplir la ley, la investigación, el enjuiciamiento y la sanción de los actos de corrupción y se plantea como compromiso, la adopción de medidas para reducir la burocracia y la simplificación de trámites en todos los niveles de gobierno como una medida para prevenir la corrupción, así como combatir el soborno “de funcionarios nacionales y extranjeros”.

El que sí fue exitoso, fue el funcionamiento de la Cumbre de los Pueblos, donde durante varias jornadas se pudieron escuchar y debatir ideas, por parte de dirigentes sociales, campesinos, trabajadores, estudiantes y algunas personalidades como el intelectual venezolano Luis Britto,  la ex presidenta del parlamento de Ecuador Gabriela Rivadeneira, el ex canciller del mismo país, Ricardo Patiño, y el intelectual cubano Enrique Ubieta.

Y los movimientos sociales ganaron las calles limeñas. El miércoles se reclamó frente a la embajada brasileña la libertad de Lula da Silva, y el jueves una gran Marcha Antiimperialista reunió a miles de personas, en una fusión de banderas de todos los países junto a las organizaciones populares del Perú. Y en las calles, codo a codo, se va tejiendo nuevamente la red de resistencia ante la ofensiva brutal que viven nuestros pueblos.

Patio trasero

Si bien ha sido una reunión muy publicitada,  un globo que se pinchó por varias causas. Una de ellas fue que el gobierno de EEUU no logró el consenso entre los países latinoamericanos y caribeños para que saliera una resolución y sanciones colectivas contra Venezuela.

No deja de llamar la atención  que esta Cumbre que se llamó “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción” se realizara en un país en el que su presidente acaba de renunciar por un escándalo de corrupción, quien a su vez había indultado a un dictador anterior, Alberto Fujimori, sentenciado por corrupción y genocidio, y donde hoy sigue preso el expresidente Ollanta Humala y se pide la repatriación de otro, Alejandro Toledo.

Tampoco es el mejor momento de EEUU con la región, sobre todo cuando está haciendo una ocupación militar de su frontera sur con México, está naufragando el TLCAN y los países centroamericanos están muy preocupados por la xenofobia contra los migrantes. Como antecedente, no se debe olvidar la fracasada gira del entonces secretario de estado Rex Tillerson.

Pero no hay un desinterés de EEUU en América Latina y existe un fuerte interés del capital internacional por recuperar la región como un espacio de acumulación y reserva. EEUU va a seguir tratando de imponer sus condiciones ya que sigue considerando que éste es su patio trasero. Lo que necesita EEUU ante la arremetida de China, Rusia y los tratados de libre comercio con la Unión Europea, es que su patio trasero no deje de ser su lugar privilegiado para comerciar.

Pero los problemas de Venezuela no se abordaron desde la perspectiva de la cooperación y la búsqueda de soluciones a través del diálogo y la diplomacia (como en los casos del Grupo Contadora o las recientes conversaciones de paz de Colombia). Claro, el de Contadora buscaba la paz en Centroamérica, el Grupo de Lima –armado y financiado por EEUU-  se ha convertido en parte beligerante.

Almagro de antología

El  aún secretario general de la OEA, Luis Almagro, afirmó que “América Latina está viviendo un crecimiento de su sistema democrático, esa es la esencia de lo que está pasando en el continente (…) y en Brasil”.

Almagro dijo que la ausencia de Venezuela en la cumbre es una demostración de que los países están “preocupados por la instalación de una nueva dictadura”. “Es un mensaje que señala lo indeseable que es el funcionamiento del sistema político venezolano. Eso es lo importante. Ahora bien, también debe haber uno sobre Cuba, porque es una dictadura peor que Venezuela”, afirmó.

Además, el secretario de la OEA expresó que en la presidencia de Donald Trump “hay mucha continuidad” con el periodo anterior en los hechos. “Con EEUU tenemos una retórica muy ligada a la política interna y que ha afectado relaciones bilaterales, como en el caso de México. Pero si se miden los hechos más que las palabras, hay mucha continuidad. La Administración de Barack Obama deportó más latinoamericanos que todos los que vaya a deportar Trump. En los hechos hay una continuidad, lo que ha cambiado es el discurso, la retórica”, sostuvo.

* Antropóloga, docente e investigadora peruana, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, http://www.estrategia.la)


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Brasil: el asesinato de la Justicia

Stella Calloni – http://www.diariocontexto.com.ar/2018/04/07/brasil-el-asesinato-de-la-justicia/

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Sergio Moro, es uno de los tantos magistrados cooptados por Washington

¿Puede el Supremo Tribunal Federal (STF) en un país como Brasil funcionar y sesionar  como si nada hubiera sucedido, después de que al menos tres generales -uno de ellos, el jefe actual del Ejército- advirtieran públicamente que si el expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva no iba preso se verían “obligados” a dar un golpe militar?

Después de un intento de homicidio contra Lula ocurrido la semana pasada en el estado de Paraná, el general Luiz Gonzaga Schroeder Lessa dijo a la prensa en forma amenazante que el STF induciría a la violencia en el país y amenazó con un golpe de Estado

También el general Paulo Chagas dijo que “nuestro objetivo (Fuerzas Armadas) es evitar que se cambie la Ley y que el jefe de una organización criminal, condenado a 12 años de prisión, circule libremente, pregonando el odio y la lucha de clases”. Una clara connotación de Guerra Fría.

Si algo faltaba, pocas horas antes de que sesionara el STF, el jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, afirmó que su fuerza “comparte el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudiar a impunidad”. Más diplomáticamente, pero la amenaza es la misma.

Cualquier magistrado mínimamente decente o simplemente apegado a la ley debió negarse a estar sentado en un tribunal que ante tal amenaza había perdido toda su autoridad. Además, en todo caso se trataba de una amenaza de golpe, en un golpe que ya se ha dado.

El golpe de Estado mediático, jurídico, parlamentario sucedió en agosto de 2016, cuando la presidenta Dilma Rousseff fue destituida por una conjunción de medios de comunicación con la Rede Globo a la cabeza, una Justicia manejada por jueces que trabajan desde hace tiempo para Estados Unidos, como Sergio Moro, cumpliendo el papel que les asignaron, y un Parlamento mayoritariamente corrupto que destituyó sin pruebas a la mandataria, lo que resultó en un golpe de Estado.

En mayo de 2016, Rousseff fue separada de su cargo y asumió el vicepresidente Michel Temer, quien, sin que nadie interviniera, cambió el Gabinete, lo que no le correspondía porque simplemente estaba reemplazando a la presidenta mientras durara el juicio. Sin embargo, tomó medidas en forma ilegal, todas en contra del pueblo y los trabajadores. Medidas que lesionaron gravemente la soberanía en Brasil, comenzando por la entrega de los grandes yacimientos petroliferos (presal), sacándolos del control de Petrobras. Esta empresa, como todas las estatales, fue víctima de espionaje, como los gobiernos de Lula y Dilma. Lo revelaron las denuncias documentadas del exagente de la Seguridad norteamericana, Edward Snowden.

El juez que persiguió a Dilma y Lula, Sergio Moro, es uno de los tantos jueces o empleados judiciales cooptados por Washington. El Departamento de Estado mantiene una especie de Escuela de las Américas para policías y judiciales en El Salvador. La condena de Moro contra Lula es una monstruosidad jurídica, ya que –como en el caso de Dilma– no existe ninguna prueba en la causa por la cual fue condenado, lo que lo convierte en un rehén político, no ya de Brasil, sino de Washington, favorecido por el exinformante del Comando Sur, el actual presidente Temer.

El esquema estadounidense de infiltrar las estructuras judiciales de América Latina surgió como metodología de trabajo en los planes contrainsurgentes y estratégicos para la región en los noventa. En los primeros años del siglo XXI se planteó un nuevo modelo: las “Democracias de Seguridad Nacional”, en reemplazo de las dictaduras de Seguridad Nacional que convirtieron en un cementerio América Latina en el siglo XX.

La “democracia” planeada en encuentros en la sede del Comando Sur no eran sino dictaduras encubiertas para manejar los conflictos de baja intensidad en el siglo XXI. Dispersar el Comando Sur de su sede en la zona del Canal de Panamá mediante la instalación de bases y establecimientos militares en territorios estratégicos fue otra de las decisiones para acabar con la rebelión en el continente, golpear todo proyecto de integración y controlar directamente al mejor estilo colonial.

El juez Moro, quien estudió Derecho en la Universidad Regional de Maringá, muy rápidamente entró en contacto con Estados Unidos asistiendo a un programa “especial” para instrucción de abogados en la Harvard Law School. Además, participó en el “Programa para Visitantes Internacionales” organizado en 2007 por el Departamento de Estado norteamericano, especializado en la prevención y el combate al lavado de dinero. En ese curso realizó visitas a distintas agencias de Estados Unidos, entre ellas las de inteligencia, como la CIA y el FBI.

Ya Estados Unidos había previsto que para “controlar” la región debía infiltrar las estructuras judiciales, además de apropiarse de la mayoría de los medios masivos de comunicación, o al menos  controlarlos mediante sociedades multimillonarias. En el caso de los Parlamentos, el control se lograba mediante la cooptación ideológica de legisladores y la corrupción.

El juez Moro fue también instruido en el análisis de crímenes financieros y delitos realizados por grupos criminales organizados, y desde esos momentos  pasó a ser un hombre al servicio de Washington.

Es uno de los tantos magistrados que trabajan conjuntamente con algunas de las fundaciones estadounidense y sus ONG que invadieron silenciosamente América Latina desde los años ochenta.

Como se conoció durante los gobiernos de Lula y Dilma, Brasil estuvo sujeto a un espionaje  intenso por Estados Unidos y especialmente sus grandes empresas, sobre las que Washington había puesto la mira desde hace tiempo, lo cual permitió preparar la ofensiva.

Esto es parte de la estrategia de las derechas del continente, que responden directamente a los intereses imperiales de Estados Unidos y a su proyecto geoestratégico de recolonización continental. Se utilizan diversos y renovados mecanismos golpistas, como hemos visto en los últimos años, especialmente en los casos de Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2016), donde los golpes de Estado estaban destinados a acabar con gobiernos auténticamente populares.

Otro método es el tema de las elecciones con fuerte injerencia de Washington, como fueron las celebradas en Argentina en 2015, para lo cual se gastaron unos 40 millones de dólares en la decisión estadounidense de terminar con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sometida a una brutal guerra psicológica de desgaste, desacreditación y, en la actualidad, persecución despiadada tanto mediática como judicial.

En ese trabajo de destrucción fue clave en Brasil tanto la figura de Sergio Moro como de otros jueces, y la brutal guerra de la Rede Globo, similar a lo actuado por el Grupo Clarín en Argentina. La prensa como arma de guerra, imprescindible en los planes de dominación continental.

En un artículo publicado en Brasil, Fato Daniel Giovanaz ubica el caso del juez Moro –convertido en un “héroe “ en Estados Unidos, país para el que trabaja– y demuestra que esta acusación no es una “teoría conspirativa”, como suele banalizar cualquier denuncia, porque existen pruebas suficientes en hechos y documentos. Siempre se dudó del sorprendente ascenso de Moro, a quien se señaló como un hombre de la CIA o el FBI. En junio de 2016, la filósofa e investigadora Marilena Chauí, citada por Giovanaz, afirmó que el juez de primera instancia había sido cooptado por el FBI para atender los intereses estadounidenses en la conducción de la operación Lava Jato. El vídeo con la denuncia de Chauí emitido por el canal Nocaute de Brasil fue visto por más de 160 mil personas y originó debates entre juristas, historiadores, expertos en ciencias políticas y sociólogos brasileños. “Él recibió un entrenamiento característico de lo que hacía el FBI en el Macarthismo [política de persecución anticomunista adoptada por Estados Unidos en los años 1950], y fue después del 11 de septiembre que la ‘intimidación y la delación’ se extendieron”, señala Chauí.

La filósofa brasileña establecía que Estados Unidos tenía un objetivo: desestabilizar Brasil para apoderarse de los grandes yacimientos petroleros y otros inmensos recursos y controlar nada menos que a la gran potencia latinoamericana. “En este sentido, la iperación Lava Jato es, vamos a decir, un preludio de la gran sinfonía de destrucción de la soberanía brasileea para el siglo XXI)”, denunció Chauí, cuya hipótesis fue respaldada por un documento de WikiLeaks que se conoció el 30 de octubre de 2009.

“El nombre de Sergio Moro –además de su relación clave con Estados Unidos– es citado como participante de una conferencia ofrecida en Rio de Janeiro por Bridges Project, vinculado al Departamento de Estado, cuyo objetivo era consolidar el tratamiento bilateral para la aplicación de la ley. Para esto, Washington comenzó a asesorar en temas de justicia, contando no sólo con Moro, sino con otros jueces que pasaron por sus cursos.

De acuerdo con este documento, “los juristas brasileros que participaron en la conferencia con el pretexto del “combate al terrorismo” señalaron a las autoridades estadunidenses –entre ellas, la xonsejera residente para Cuestiones Legales de la embajada de Estados Unidos– cierta “incapacidad” del Código Penal de Brasil para enfrentar estas situaciones. En este caso, Sergio Moro era la figura clave que planteaba los problemas legales más frecuentes en los casos de lavado de dinero en las Cortes brasileras.

Entre las conclusiones tomadas por WikiLeaks sobre aquella conferencia, los responsables del Proyecto Pontes sostuvieron “la necesidad continua de asegurar el entrenamiento a jueces federales y estudiantes de Brasil para enfrentar el financiamiento ilícito de conducta criminal”. La estrategia debía ser  de “largo plazo” y coincidir con la formación de “fuerzas de tarea de entrenamiento” que podrían establecerse en São Paulo, Campo Grande o Curitiba.

Cinco años después de ese evento de Rio de Janeiro estalló la operación Lava Jato y demostró el “perfeccionamiento” del Poder Judicial en las investigaciones sobre causas y lavado de dinero en Brasil, pero al mismo tiempo instauró en el país un clima  de inestabilidad política muy importante  para los planes de Estados Unidos.


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Mamarrachos de Nisman se pagan con cárceles y con menos derechos

Emilio Marín – http://www.laarena.com.ar/opinion-mamarrachos-de-nisman-se-pagan-con-carceles-y-con-menos-derechos-1204043-111.html

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El fiscal Alberto Nisman provocó mucho daño mientras ejercía en la fiscalía especial UFI AMIA, supuestamente dedicada a investigar el atentado terrorista contra la mutual judía donde murieron 85 personas.
Su labor fue muy criticada por los familiares de los muertos de 1994 porque el sujeto trabajaba poco y nada, se dedicaba más a viajar con jóvenes modelos a playas VIP del extranjero que a investigar lo de Pasteur 633.
Su libreto estaba determinado por el espía Antonio “Jaime” Stiusso, de la putrefacta SIDE, una alta escuela en cometer toda clase de delitos, espiar en el frente interno y expresar “subordinación y valor” a los servicios de inteligencia extranjeros como la CIA y el Mossad israelí.
Siguiendo las órdenes de esa SIDE, posteriormente disuelta y reconvertida en la AFI que no dista mucho del original, y bajo el gobierno de Carlos Menem, el gran acusado fue Irán, que podrá tener sus defectos, como todos los países, pero que no incursionó en la actividad terrorista.
Irán fue acusado, obviamente sin pruebas. Le convenía a Israel para demonizar aún más a un adversario de fuste en Medio Oriente. También a Estados Unidos, por los mismos motivos, sobre todo en esos años `90 (luego, como se verá, bajo la administración Obama hubo un cambio de táctica y línea más negociadora con Teherán). Le convenía a Menem, para alejar toda sospecha de la llamada “pista siria” que podía complicar, también sin pruebas, a empresarios relacionados.
Y por sobre todas las cosas, acusar a Irán era la mejor manera de favorecer a quienes ejecutaron el atentado, sean quienes fueren los que provocaron esa explosión adentro del edificio de Pasteur, sembrando la pista falsa de una Traffic que nunca detonó afuera, según coincidentes investigaciones. El estallido fue adentro, colocándose entre los escombros un motor de una Traffic y partes de otras Traffic, para que el menemismo, la SIDE y el juez Juan José Galeano pudieran acusar a Irán, a Carlos Telleldín y a policías bonaerenses que no eran ningunos santos pero no tenían que ver con ese atentado.
Después del bochorno judicial instruido por Galeano y con intervención de los fiscales Barbaccia y Mullen, los policías acusados falsamente recuperaron la libertad y los culpables de manipulación de la justicia terminaron procesados por encubrimiento, juicio que recién ahora está en pleno desarrollo. Eso sí, todos libres.

Con la extrema derecha.
Nisman apareció después de esas brutalidades, ya bajo el gobierno de Néstor Kirchner, al mando de una flamante UFI AMIA, con todo el presupuesto y personal necesarios, con amplias libertades. Eran años en que Kirchner, y luego Cristina Fernández de Kirchner, también eran de la idea de seguir acusando a Irán. A la dirigencia de la AMIA y la DAIA la llevaban a Nueva York, cuando intervenían en el marco de las Asambleas Generales de la ONU y reclamaban a Irán, como si fuera culpable.
El flamante fiscal no cambió nada respecto a la desastrosa investigación del enjuiciado Galeano. Siguió con la misma hipótesis. Dependió de los datos falsos que le tiraba Stiusso y consultaba sus escritos judiciales con la embajada norteamericana y sobre todo la israelí. Esto último no es una injuria musulmana: es información de WikiLeaks y de ArgenLeaks, el libro de Santiago O´Donnell.
Nisman quedó pegado a lo peor de la extrema derecha republicana y el lobby judío de Aipac y el Consejo Judío Mundial, con financistas de los “fondos buitres”, tipo Paul Singer y otros aportistas del “Tea Party” que también lo son actualmente de Donald Trump. Y por encima de esas dependencias, incluso monetarias, el fiscal era un devoto del Mossad y del genocida Benjamin Netanyahu.
Todo eso sin ceder ni un milímetro su dependencia con Stiusso, aún con el poder recortado levemente por CFK en la SIDE, con nuevas autoridades como el poco sagaz Oscar Parrilli.
Nisman siguió dependiendo de “Jaime” hasta aquel 18 de enero de 2015 cuando se pegó un tiro en el baño del edificio Le Parc, tras intentar salvarse con data del espía. Este ni siquiera le atendía el celular en vísperas de una audiencia clave en el Congreso, cuando el kirchnerismo lo iba a destrozar políticamente por sus mentirosas acusaciones de encubrimiento.

Dos líneas.
El Memorando de Entendimiento con Irán se firmó entre los cancilleres de los dos países en enero de 2013, y luego fue votado en discusión plural en ambas cámaras. El argumento de Cristina fue impecable: queremos que un juez argentino, Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Nisman, puedan ir a Teherán y tomarle declaración a los cinco iraníes que consideramos sospechosos. Esas indagatorias serían auscultadas por una Comisión Internacional de jueces y podían sacar al expediente AMIA de la total parálisis en que estaba, entre otras cosas por Nisman.
Esta línea renovada del gobierno y el Palacio San Martín de Héctor Timerman sintonizaba, en ese momento sin datos públicos, con el nuevo curso de Obama, quien con sus pares europeos más China y Rusia, estaba comenzando a negociar un acuerdo con Irán. El mismo se firmó en julio de 2015: EE UU y sus aliados europeos levantaban las sanciones y el país persa ponía límites al enriquecimiento de uranio y abría sus instalaciones para demostrar que su plan nuclear era pacífico.
¿Quién fue el gran enemigo de ese acuerdo del “G-5+Alemania” con Irán? Netanyahu y el estado de Israel. Mentían con que Teherán tenía armas nucleares (en todo caso, si las tuviera, serían muchos menos que las 200 de Tel Aviv, sin control de la OIEA). Otros enemigos de la paz eran la ultraderecha norteamericana del Tea Party, el lobby AIPAC, etc.
En este bando se ubicó Nisman, con la derecha de la derecha mundial. En cambio, Cristina y su canciller Timerman abrieron una negociación con el país persa, en sintonía objetiva con Barack Obama y el “G-5+Alemania”.
Lamentablemente el Memorando, que tenía buenas intenciones, no llegó a ratificarse. Del lado iraní, es muy posible que quisieran con esa firma levantar las circulares rojas de Interpol contra sus cinco ciudadanos sospechosos por la pésima investigación de Galeano-Barbaccia-Mullen-Nisman. Y entonces Teherán no entregó las cartas reversales para la puesta en marcha del Memorando.
Del lado argentino fue peor. La resistencia de la derecha política macrista-radical y de la dirigencia de AMIA-DAIA, más la derecha judicial, incluido Nisman, el Memorando fue declarado inconstitucional en las postrimerías del gobierno K. Y cuando llegó Macri a la Rosada no quiso apelar ante la Corte Suprema.

Falsedades y dolor.
La denuncia de Nisman del 14 de enero de 2015 era falsa de toda falsedad. El Memorando no quería encubrir a nadie y era un hecho político no justiciable. Además, bueno o malo, no llegó a materializarse. El titular de Interpol, Ronald Noble, desmintió al suicida, insistiendo que nunca Argentina pidió el levantamiento de las circulares rojas. Otra argumentación era falsa: no hubo aumento del comercio bilateral con Irán, de granos por petróleo.
Tantas barbaridades provocaron una ruptura en la comunidad judía local, porque familiares de muertos en la AMIA como Sergio Burstein y exdirector de la DAIA, como Jorge Elbaum, se opusieron a la disparatada denuncia.
Una lista de daños políticos de esas mentiras:
-Pusieron a Cristina como encubriendo un crimen masivo. Quizás por eso mismo, según la fábula macrista, un comando venezolano-iraní-cubano asesinó al fiscal, entrando y saliendo difuminado como espectros sin que nadie pudiera verlos. La victoria de Macri en el balotaje fue pavimentada por mentiras de alto impacto mediático.
-Derechizaron aún más a magistrados y camaristas de Comodoro Py, además de los nombramientos que PRO-Cambiemos impulsó en su planta, incluso en la Corte Suprema.
-Alteraron gravemente el Estado de Derecho, porque no se respetaron las garantías del proceso ni el aguardar en libertad el juicio; se lincharon personas con imágenes de TN, tapas de Clarín o acusaciones de Luis Majul.
Arruinaron la vida de mucha gente, espiando y publicitando sus conversaciones, procesando sin pruebas y mandando a la cárcel. A Diego Lagomarsino lo procesó Julián Ercolini como partícipe necesario del “crimen” de Nisman, con tobillera electrónica. Nisman le robaba el 50 por ciento del salario y lo puso como testaferro en una cuenta millonaria en el Merrill Lynch. “Me cagó la vida” dijo el joven.
Claudio Bonadío ordenó la prisión preventiva de los acusados de encubrimiento; la ex presidenta se salvó por sus fueros. Lo más cruento lo sufrió Timerman, enfermo de cáncer que no pudo tratarse en EE UU. Otros de salud frágil, como Luis D’Elía, estuvieron casi cuatro meses presos, como Carlos Zannini y Jorge Khalil. De ese lote sigue detenido Fernando Esteche, un antiimperialista a quien le habían pedido 400.000 pesos de fianza. Sindicatos y amigos reunieron esa suma, pero el TOF8 le dijo que no, que seguiría preso.
Los daños políticos, legales y humanos son muy graves. Desde diciembre los causó Bonadío, pero Nisman lo hizo desde 2015.


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La tentación argentina por el método Facebook-Cambridge Analytica

Aram Aharonian*  – http://www.surysur.net/la-tentacion-argentina-por-el-metodo-facebook-cambridge-analytica/#more-61566

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La compañía británica Cambridge Analytica, que trabajó en favor de la candidatura de Donald Trump y ha sido cuestionada por cientos de campañas sucias, también habría buscado influir en los comicios en Argentina, donde su gobierno acaba de poner en funcionamiento la Unidad de Opinión Pública para “monitorear” la gestión gubernamental y “recabar información” de los ciudadanos.

La tentación del macrismo de usar los mismos métodos de Trump son muy grandes, sobre todo cuando un informe de Amnistía Internacional sacó a la luz los ciberataques contra todo aquel que critique o tenga un discurso distinto a las políticas de Cambiemos, el partido del presidente Mauricio Macri: “El ataque a posiciones críticas amenaza la libre circulación de información, ideas y opiniones y viola la libertad de expresión”.

El informe indica que personas defensoras de los derechos humanos y periodistas sufren “acoso serial” desde cuentas en las redes sociales vinculadas con el Gobierno. El objetivo, “no solo (consiste en) descalificar a los objetos directos de la agresión”, sino que también sirve “como un dispositivo de disciplinamiento del resto de la sociedad, que es disuadida de poner en circulación opiniones e ideas que provocan el acto reflejo del hostigamiento en las redes”.

En los ataques en las redes se usan varios métodos, como el uso de los troles (cuentas cuyo registro violento bloquea el debate y desvía la conversación), bots (programas robots, cuentas parcial o totalmente automatizadas en sus interacciones) y la difusión de información falsa (fake news). Tras la creación de la Unidad de Opinión Pública, no sería descartable que se intente poner en marcha un plan similar al de Cambridge Analytica.

En la emisión de un programa especial de Chanel 4, del Reino Unido, se mencionó a Argentina como uno de los lugares donde se realizaron esas operaciones. Durante el informe televisivo se señaló que “en las reuniones, los ejecutivos se jactaron de que Cambridge Analytica y su empresa matriz Strategic Communications Laboratories (SCL) habían trabajado en más de 200 elecciones en todo el mundo, incluidas las de Nigeria, Kenia, República Checa, India y Argentina”.

La investigación es irresistible para la prensa: una pequeña empresa de origen británico con  una herramienta demográfica capaz de segmentar los mensajes a los electores individualmente  pudo ser instrumental, no sólo en la victoria de Donald Trump en EE.UU., sino previamente en la campaña del Brexit en el Reino Unido.

Su tecnología le permitió crear un perfil psicológico personalizado de los votantes para ajustar los mensajes de la campaña exactamente a sus intereses y gustos particulares, proporcionando así el margen clave para estas sensacionales victorias.

Los servicios de la empresa sirvieron para identificar partidarios, persuadir a votantes indecisos y fomentar la participación electoral. Además permitieron que el candidato obtuviese más dinero en pequeñas donaciones que ningún otro político republicano en la historia.

Este perfil, basado en el  modelo de los cinco grandes de clasificación psicológica de personalidades o modelo Ocean (1), permitiría al candidato ajustar los mensajes electorales a los intereses y gustos de cada individuo. Entre los objetivos: convencer a los indecisos y  desanimar a votantes potenciales del adversario de ir a las urnas.

Según Alexander Nix, hasta ahora accionista y principal ejecutivo de CA y SCL, casi todos los mensajes emitidos por Trump se basaban en datos y estaban dirigidos a bloques específicos de electores: su aparente dispersión no era sino un cuidadoso reparto personalizado para persuadir.

Los perfiles

El académico Aleksandr Kogan y su empresa Global Science Research crearon una aplicación llamada thisisyourdigitallife en 2014. Sus usuarios fueron pagados para que realizaran una prueba psicológica en forma de un cuestionario. La aplicación recopiló sus datos y también reunió información sobre sus amigos en Facebook.

Debido a que 270.000 personas participaron en el cuestionario, los datos de unos 50 millones de usuarios, principalmente en EE.UU., fueron supuestamente “cosechados” sin su consentimiento explícito a través de sus redes de amigos. Luego, Kogan compartió los datos con Cambridge Analytica, lo que le permitió desarrollar un software para ayudar a influir en las elecciones, de acuerdo con Christopher Wylie, exempleado de la empresa.

Alexander Nix , accionista y CEO de ambas firmas, de 42 años, se crió en el barrio londinense de Notting Hill y estudio Historia del Arte en la Universidad de Manchester. Su carrera en los negocios arrancó en México, como analista financiero de Baring Securities. En 2003 comenzó a trabajar en SCL, casa matriz de CA y vivió en la Argentina en 1998, donde participó en la fundación de una empresa de administración de servicios al cliente, según reveló el diario Clarín.

SCL tiene una filial en la Argentina, en Arenales 951 del barrio porteño de Retiro, aunque no está inscripta en ningún registro. Allí está basada Blacksoil, una conocida firma de productos agrícolas que dirige Lucas Talamoni Grether, amigo de Nix a través del polo. Ambos fundaron el equipo Libertines, en la copa Eduardo Moore de la Royal County of Berkshire Polo Club, cerca de Windsor, Gran Bretaña.

Gracias a este deporte conoció al polista Juan Pepa, con quien fundó Rubirosa Ltd., una empresa con sede en Londres. Nix apadrina la Fundación Pro Alvear, una iniciativa de la familia Pepa para el desarrollo educativo, económico y social de Intendente Alvear y otras localidades de La Pampa. Mauricio Macri la ha visitado cuando todavía era jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El analista Eduardo Febbro, en El liberalismo coloniza en la red, señala que no cabe ni la más remota duda de que en la Argentina, Facebook ha servido y sirve con los mismos fines al liberalismo gobernante.

“El primer acto de resistencia moral y política de un progresista digno del siglo XXI consistiría en cerrar inmediatamente su cuenta en Facebook. Esto, sin embargo, parece ser más arduo que obligar a los directivos de la red social a ser más responsables. Estamos ante una alianza liberal ultra conservadora pactada entre sectores políticos y compañías tecnológicas. Es una guerra ideológica sin bombas y debemos dejar de ser los corderos inocentes que contribuyen a las victorias de sus verdugos”, añade.

Controlar la opinión pública

En medio de las denuncias sobre el comportamiento de los trolls y las campañas de fake news (información falsa) en las redes sociales contra las posiciones críticas al gobierno y el escándalo por las filtraciones de datos personales de Facebook, que involucraría también a la Argentina, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, sumó a su órbita nuevos recursos para medir y controlar la opinión pública.

El funcionario creó la Unidad de Opinión Pública para “monitorear” la gestión del Gobierno y “recabar información” de los ciudadanos. El organismo, que será disuelto después de las elecciones presidenciales del año que viene,  tiene como objetivo “elaborar un plan de seguimiento de la opinión pública que permita monitorear la gestión del Gobierno y conocer las demandas de la población como insumo para el diseño y la implementación de las políticas públicas”.

De la propaganda militar a la influencia electoral

Cambridge Analytica es la presencia estadounidense del  grupo británico SCL (Strategic Communications Laboratory) dedicado a la llamada propaganda militar que se presenta como “una agencia global de gestión electoral”. Aparece con ese nombre  en 2005 anunciando sus servicios de operaciones de influencia, guerra psicológica y diplomacia pública que incluyen la gestión de crisis como epidemias o golpes de estado, a través de sus centros de control para vigilar e incluso influir en los medios.

Según el eldiario.es la empresa había operado desde su fundación en 1993 bajo el nombre Behavioural Dynamics Institute (BDI), y también Harrington Oakes, para clientes civiles y funcionaba en paralelo con un laboratorio de nombre equivalente fundado por Nigel Oakes basado en el conocimiento desarrollado por el reputado especialista en comunicación Phil Taylor (Universidad de Leeds) asiduo conferencista en instancias militares vinculadas a la OTAN y ejércitos aliados de Gran Bretaña.

Los primeros pasos de Behavioural Dynamics como empresa se encaminaron a la gestión de influencia en situaciones de crisis y como tal empezó a participar en elecciones y conflictos en varios países: trabajó para el primer presidente de Indonesia después de Sukarno en el año 2000, aunque un escándalo en la prensa obligó a desmontar su avanzado centro de control informático en Jakarta.

Bajo el nombre BDI o ya como SCL, ha trabajado también en Afganistán, Italia, Letonia, Lituania, Ucrania, Albania, Rumanía, Sudáfrica, Nigeria, Kenia, Islas Mauricio, India, Tailandia, Taiwan, Colombia, Antigua, San Vicente y Granadina, St. Kitts & Nevis, Singapur, y Trinidad y Tobago, así como para algunos ejércitos de países miembro de la OTAN.

La  estructura accionaria del grupo, según el portal español, es compleja, con varios accionistas que son compañías instrumentales radicadas en paraísos fiscales . Nigel Oakes sigue siendo el principal accionista individual, como lo es Alexander Ashburne Nix, el actual consejero delegado de Cambridge Analytica, y su padre Paul David Ashburner.

A través de estos accionistas se llega a The Athena Group, una misteriosa consultora en la que trabajaba bajo el nombre de Alexander Ashburne cuando en 2009 fue denunciado junto a otro actual directivo de SCL por el primer ministro de la isla caribeña de San Vicente y Granadina por su relación con la campaña del no en un referéndum de reforma constitucional celebrado allí ese año.

Antes de eso, Nix fue gestor financiero y ejecutivo en empresas y bancos en México, Argentina y Gran Bretaña. En abril de 2016, Wired incluyó a Alexander Nix en su lista de “25 genios que están creando el futuro de los negocios” por el trabajo de Cambridge Analytica en el campo de la publicidad.

Siemens, Indra, Macri

La trasnacional española Indra –cuya eventual vinculación con Cambridge Analytica investiga un panel internacional de periodistas- tuvo a su cargo los escrutinios provisionales de las elecciones en los años 1997, 1999, 2001, 2003, 2005, 2007, 2009, 2011, 2013 y 2015. (La Justicia Electoral realiza el escrutinio definitivo). En 2017 se adjudicó la realización del escrutinio provisional tanto en las primarias, que se realizaron el 13 de agosto, como en las generales del 22 de octubre con una oferta de 25 millones de dólares.

En las elecciones internas de 2017 molestó a la oposición el retraso en la publicación de los datos y acusó a Indra, la empresa encargada del escrutinio, de manipulación. Lo cierto es que el gobierno salió a celebrar a las nueve de la noche, cuando la diferencia era mínima  y faltaban cargar muchas mesas. ¿Retrasaron el escrutinio para que Macri se vaya a dormir ganador?, preguntó el diario Perfil. En las dos horas posteriores a que Macri escenificara su rutilante triunfo, la brecha entre los candidatos se redujo de casi 7% a casi cero.

Con vasta experiencia en escrutinios a nivel mundial, trabajó en más de 300 comicios en países como el Reino Unido, Francia, Noruega, Eslovenia, Portugal, Italia, Estados Unidos, Angola y Venezuela. En 2009 fue cuestionada por irregularidades en el recuento de votos en la provincia de Córdoba.

También en Venezuela fue motivo de denuncias en 1998, cuando se dio vía libre a la automatización de los procesos electorales y demoró varias horas en anunciar la victoria de Hugo Chávez. En Venezuela no estuvieron más después del año 2000.

En 2009, el bloque de diputados del Frente para la Victoria había expresado su “preocupación por la opacidad” de la información oficial sobre el sistema que aplicará la empresa en el conteo y denunció irregularidades en la contratación del servicio, tras denunciar que el CEO de la compañía es Jorge Irigoin, un “hombre histórico del Grupo Socma, que pertenece a la familia del presidente Mauricio Macri

El 19 de febrero de 1998, el entonces presidente Carlos Menem le adjudicó por decreto a Siemens IT Services SA (Sitsa) la confección del documento nacional de identidad (DNI) y pasaportes por el lapso de 6 años, por la suma de 600 millones de dólares que luego se amplió a 1.200 millones. El contrato estuvo sospechado desde el comienzo de la operación, lo que derivó en una causa llevada adelante por el juez Lijo, quien denunció contratos ficticios con un conjunto de sociedades por servicios que jamás le fueron brindados.

El juez Lijo acreditó que “existió un acuerdo económico al que arribaron integrantes de Siemens con integrantes del grupo económico Socma (de Franco Macri, padre del hoy presidente) a cambio de que la principal competidora, UTE Itron, SHL Systemhouse Inc., TRW Systems Overseas Inc. y Malam Systems Ltd., permitiera la contratación de Siemens It Services SA, sin efectuar impugnación alguna“.

Un par de meses después de que Itrón “perdiera” la licitación, Siemens se asoció con el grupo Macri adquiriendo el 60% de Itrón. El otro 40% estaba en manos de la familia del presidente. El vicepresidente ejecutivo del sector público de Siemens Itrón era Ricardo Viaggio.

Ya en 1999 el gobierno de Menem intentó implementar sin éxito el voto electrónico. Las dos empresas interesadas fueron Indra y Siemens Itrón. Indra, de origen español, es la empresa que trabajaba contratada por Correo Argentino (en ese entonces propiedad de los Macri)  para realizar el recuento de votos en las elecciones en Argentina.

En 2003 Siemens compra el 40% de participación de Franco Macri en Itrón, y unos meses después Viaggio, histórico empleado de Socma, vuelve a Argentina, ahora como Director General de Indra.

En julio de 2016 y ya como presidente argentino, Macri visitó en Alemania la empresa Siemens. El 29 de diciembre de ese mismo año se conoció la noticia de que la causa Siemens finalmente iba a juicio oral, 20 años después de que la empresa alemana reconociera el pago de coimas, pero ni Menem, ni los Macri, ni Orlando Salvestrini (otro histórico de Socma) serían involucrados.

Desde que Macri asumió el gobierno, ejecutivos de Indra tomaron cargos claves en el sector que maneja las decisiones electorales, como es el caso del licenciado Manuel Terradez, ex gerente de Indra, que en diciembre de 2016 quedó al frente de la Subsecretaría de Reforma Política de la Provincia de Buenos Aires.

A los ataques en las redes contra opositores, el uso de troles, bots y la difusión de información falsa, se suma la Unidad de Opinión Pública, recién creada por el gobierno. No sería descartable que se intente poner en marcha un plan similar al de Cambridge Analytica de cara a las difíciles elecciones presidenciales del año próximo, cuando la credibilidad y popularidad del macrismo va en picada.

Notas

1.-El de los cinco grandes es un modelo de personalidad que analiza a ésta como la composición de cinco factores amplios: O (Openness o apertura a nuevas experiencias), C (Conscientiousness o responsabilidad),  E (Extraversión), A (Agreeableness o amabilidad) y factor N (Neuroticism o inestabilidad emocional). Los cinco forman el acrónimo nemotécnico “Ocean”

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Mágister en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA).


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“Quiero levantar las banderas por las que lucharon mis abuelos”

Por Gustavo Sebastián Tarelli Montenegro, bisnieto recuperado, nieto de desaparecidxs  – http://revistacitrica.com/quiero-levantar-las-banderas-por-las-que-lucharon-mis-abuelos.html

banderas

Nos criamos en el complejo habitacional de Lugano 1 y 2. Vivíamos en una casa al lado del departamento de Herman, el apropiador de mi mamá. Éramos una familia conservadora, de domingos en la iglesia y muchas mentiras. Y toda esa familia giraba en torno a Herman Antonio Tetzlaff. Él era el ordenador, decidía desde lo que se compraba hasta los trabajos que tenían los integrantes de la familia. Todo.

En las fechas patrias íbamos a los desfiles. Teníamos un sentido de pertenencia muy fuerte con el Ejército y con la iglesia. Esa era mi historia hasta los 8 años. La construcción de la identidad que nos trasmitían por la fuerza. Porque Herman no solo se apropió de mi mamá para llenarla de su ideología, también lo hizo con nosotros.

Un día como cualquiera estamos en casa mirando la tele: un especial sobre la dictadura y los nietos recuperados en Telenoche. Herman, en ese momento mi abuelo, llamó a mi mamá. Yo vi movimientos raros y no entendía qué pasaba. Mi mamá volvió y nos dijo: ‘Acá hubo una guerra y yo soy víctima de esa guerra’. Ella no se podía permitir ser hija de la “subversión”. 

Ahí empezó el juicio y todo. En 2002, en pleno mundial, vino la policía a mi casa. Mi mamá se fue al departamento de al lado y con mi hermano mayor apoyamos unos vasos de acero para escuchar qué pasaba del otro lado. No escuchábamos mucho, pero ese día se llevaron a Herman a Marcos Paz. Ese fue un año muy duro porque mi vieja estuvo muchos meses peleando para que lo saquen de la cárcel común. Después lo trasladaron a Campo de Mayo con otros genocidas. Y se murió al año siguiente. A la distancia, nos duele que no se haya hecho justicia. Tendría que haberse pasado muchos años más en la cárcel.

En 2012, cuando mi mamá se entera de la mentira que Herman le hizo sobre la muerte de mi abuelo Toty, nos pusimos a llorar. A mí no me cabía en la cabeza que esa cara que uno ve en una remera o una bandera, hasta el momento un símbolo, era de carne y hueso, y lo habían tirado de un avión al río. Fue fuerte la confirmación de que nuestro desaparecido estaba muerto. 

Ahí empezó a surgir en ella la necesidad de conocer su propia identidad. Pasamos de pensar que hubo una guerra a entender que lo que hicieron los militares fueron crímenes de lesa humanidad. Es que la muerte de Herman fue lo mejor que nos pudo pasar como familia. Mi mamá se acercó a Abuelas y a su familia biológica.

La primera juntada con ellos fue en una pizzería cerca del Obelisco. Se vinieron de Salta, eran miles. Una familia totalmente antagónica a la nuestra: como 20 tías y 40 primos. Gente súper extrovertida, simpática y cálida. Y sentimos que ese era nuestro lugar, que pasamos toda una vida a miles de kilómetros de la gente con quien realmente encajábamos. Lo que me duele es que Victoria no haya conocido a sus abuelos, que  son los que la buscaron desde siempre.

En mi primera marcha, a los 12 años, me impresionó la bandera enorme con tantos rostros. Yo agarré la parte de trapo donde estaban las caras de mis abuelos. Fue la primera manifestación popular a la que fui. Recuerdo con el respeto que la gente se acercaba a Estela y las abuelas.

Y lo que me hizo meterme de lleno en la política de derechos humanos fue esa lucha de las Abuelas. Es increíble la fortaleza y la moral que ellas sostuvieron durante tantos años. Y quiero levantar –humildemente- esas banderas por las que lucharon mis propios abuelos.


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Las nuevas dictaduras latinoamericanas

Jorge Beinstein- http://tinku.org/las-nuevas-dictaduras-latinoamericanas/

 

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El ascenso autoritario

La radicalización reaccionaria de los gobiernos de países como Paraguay, Argentina, Brasil, México u Honduras comienza a generar la polémica en torno de su caracterización.

Ninguno de esos regímenes ha sido el resultado de golpes de estado militares, en los casos de Brasil, Honduras o Paraguay la destitución de los presidentes fue realizada (parodia constitucional mediante) por el poder legislativo en combinación más o menos fuerte con los poderes judicial y mediático. En Brasil la Presidencia pasó a ser ejercida por el vicepresidente Temer (ungido por un golpe parlamentario) cuyo nivel de aceptación popular según diversas encuestas rondaría apenas el 3 % de los ciudadanos. En Paraguay ocurrió lo mismo, y el presidente destituido fue remplazado por el vicepresidente a través de un procedimiento parlamentario express y luego fueron realizada elecciones presidenciales que consagraron a Horacio Cartes un personaje de ultraderecha claramente vinculado al narcotráfico.

En Honduras se realizaron elecciones presidenciales en noviembre 20171, la “Alianza de Oposición contra la Dictadura” había ganado claramente pero el gobierno haciendo honor al calificativo con que lo había marcado la oposición consumó un fraude escandaloso afirmando así la continuidad del dictador Juan Orlando Hernandez.

Un caso por demás curioso es el de Argentina donde se realizaron en 2015 elecciones presidenciales en medio de una avalancha mediática, económica y judicial sin precedentes contra el gobierno y favorable al candidato derechista Maurizio Macrì. El resultado fue la victoria de Macrì por escaso margen quien apenas asumió la presidencia avanzó sobre los otros poderes del estado logrando al poco tiempo de hecho la suma del poder público. Si a esa concentración de poder le agregamos el control de los medios de comunicación y del poder económico nos encontramos ante una pequeña camarilla con una capacidad de control propia de una dictadura. Completa el panorama el comportamiento cada vez más represivo del gobierno que por primera vez desde el fin de la dictadura militar en 1983 ha decidido la intervención de las Fuerzas Armadas en conflictos internos mediante la constitución de una “fuerza militar de despliegue rápido” integrada por efectivos del Ejército, la Marina y la Aeronáutica y la conformación de una fuerza operativa conjunta con la DEA utilizando la excusa de la “lucha contra el narcotráfico y el terrorismo2. De ese modo Argentina se incorpora a una tendencia regional impuesta por los Estados Unidos de reconversión convergente de las Fuerzas Armadas convencionales, las policías y otras estructuras de seguridad en policias-militares capaces de “controlar” a las poblaciones de esos países. No siguiendo el viejo estilo conservador-cuartelario inspirado en la “doctrina de seguridad nacional” sino estableciendo espacios sociales caóticos inmersos en el desastre, precisamente atravesados por el narcotráfico (promovido, manipulado desde arriba) y otras formas de criminalidad disociadora siguiendo la doctrina de la Guerra de Cuarta Generación.

En México como sabemos se suceden los gobiernos fraudulentos inmersos en una creciente ola de barbarie y en Colombia la abstención electoral tradicionalmente mayoritaria llegó recientemente a cerca de dos tercios del padrón electoral3 adornada por un muy publicitado “proceso de paz” que logró la rendición de las FARC asegurando al mismo tiempo la preservación de la dinámica de saqueos, asesinatos y concentración de ingresos que caracteriza tradicionalmente a ese sistema. En estos dos casos no nos encontramos ante algo “nuevo” sino frente a regímenes relativamente viejos que fueron evolucionando hasta llegar hoy a constituir verdaderos ejemplos exitosos de aplicación de las técnicas más avanzadas de desintegración social. La tragedia de esos países muestra el futuro que aguarda a los recién llegados al infierno.

El panorama queda completado con las tentativas de restauración reaccionaria en Bolivia y Venezuela. En el caso venezolano la intervención directa de Estados Unidos busca recuperar (recolonizar) la mayor reserva petrolera del mundo en momentos en que el reinado del petro-dolar (fundamento de la hegemonía financiera global del Imperio) entra en declinación rápida ante el ascenso de China (el mayor comprador internacional de petróleo) que busca imponer su propia moneda respaldada por oro (el petro-yuan-oro) en alianza presisamente con Venezuela y otros gigantes del sector energético como Rusia e Irán.

En Bolivia el aparato de inteligencia imperial realiza una de sus manipulaciones de manual inspirada en la doctrina de la Guerra de Cuarta Generación. Pone en acción sus apéndices mediáticos locales y globales intentando desplegar la histeria (en este caso racista) de franjas importantes de las clases medias blancas y mestizas contra el presidente indio. Aquí no solo se trata de barrer a un gobierno progresista sino de apropiarse de las reservas de litio, las mayores del mundo (según distintas prospecciones Bolivia contaría con aproximadamente el 50 % de las reservas de litio del planeta), pieza clave en la futura reconversión energética global.

Principales características

Las actuales dictaduras tienen todas la característica de presentar una imagen civil con apariencia de respeto a los preceptos constitucionales, manteniendo un calendario electoral con pluralidad de partidos y demás rasgos de un régimen democrático de acuerdo a las reglas occidentales. Por otra parte no nos encontramos ante mecanismos explícitos de censura y aunque marginales o en posiciones muy secundarias se escuchan algunas voces divergentes. Los prisioneros políticos pasan casi siempre por los juzgados donde los jueces los condenan de manera arbitraria pero aparentando apoyarse en las normas legales vigentes. Los asesinatos de opositores son minimizados u ocultados por los medios de comunicación y quedan por lo general envueltos por mantos de confusión que diluyen las culpas estatales amalgamando de manera sistemática los crímenes políticos con las violencias policiales contra pobres y pequeños delincuentes sociales y represiones a las protestas populares

Esa máscara democrática, prolijamente desprolija, resulta ser lo que es: una máscara, cuando constatamos que los medios de comunicación convertidos en un instrumento de manipulación total de la población están controlados por monopolios como el grupo Clarín en Argentina, O Globo en Brasil o Televisa en México cuyos propietarios forman parte del estrecho círculo del Poder. O cuando llegamos a la conclusión de que el sistema judicial está completamente controlado por ese círculo del que participan los principales intereses económicos (transnacionalizados) manejando a discreción al aparato policial-militar. Y que en consecuencia los partidos políticos significativos, los medios de comunicación, las grandes estructuras sindicales y otros espacios de potencial expresión de la sociedad civil están estratégicamente controlados (más allá de ciertos descontroles tácticos) mediante una embrollada maraña de represiones, chantajes, crímenes selectivos, abusos judiciales, bombardeos mediáticos apabullantes disociadores o disciplinadores y fraude electoral más o menos descarado según el problema concreto a resolver.

El nuevo panorama ha provocado una notable crisis de percepción donde la realidad choca con principios ideológicos, conceptualizaciones y otras componentes de un “sentido común” heredado del pasado. No somos víctimas de un rígido encuadramiento de la población con pretensiones totalitarias explícitas anulando toda posibilidad de disenso, buscando integrar al conjunto de la sociedad a un simple esquema militar, sino ante sistemas flexibles, en realidad embrollados, que no intentan disciplinar a todos sino más bien desarticular, degradar a la sociedad civil convirtiéndola en una víctima inofensiva, apabullada por la tragedia.

No se presentan proyectos nacionales desmesurados, propios de los militares “salvadores de la patria” de otros tiempos o imágenes siniestras como la de Pinochet, ni siquiera discursos hiper optimistas como el de los globalistas neoliberales de los años 1990 o personajes cómicos como Carlos Menem, sino presidentes sin carisma, por lo general torpes, aburridos repetidores de frases banales preparadas por los asesores de imagen que conforman una red regional globalizada de “formadores de opinión” made in USA.

En suma, las dictaduras blindadas y triunfalistas del pasado parecen haber sido reemplazadas por dictaduras o protodictaduras grises que ofrecen poco y nada montadas sobre aplanadoras mediáticas embrutecedoras. Siempre por detrás (en realidad por encima) de estos fenómenos se encuentran el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y los de algunos de sus aliados. La CIA, la DEA, el MOSSAD, el M16 según los casos manipulan los ministerios de seguridad o de defensa, los de relaciones exteriores, las grandes estructuras policiales de esos regímenes vasallos y diseñan estrategias electorales fraudulentas y represiones puntuales.

Capitalismo de desintegración

Se forjan así articulaciones complejas, sistemas de dominación donde convergen élites locales (mediáticas, políticas, empresarias, policial-militares, etc.) con aparatos externos integrantes del sistema de poder de los Estados Unidos.

Estas fuerzas dominan sociedades marcadas por lo que podría ser calificado como “capitalismo de desintegración” basado en el saqueo de recursos naturales y la especulación financiera, y la creciente marginación de población, radicalmente diferente de los viejos capitalismos subdesarrollados estructurados en torno de actividades productivas (agrarias, mineras, industriales). No es que en los viejos sistemas no existiera el saqueo de recursos ni el bandidaje financiero, en algunos momentos y países ocupaban el centro de la escena pero en el largo plazo y en la mayor parte de los casos quedaban en un segundo plano. La superexplotación de la mano de obra y el acaparamiento de las ganancias productivas aparecían como los principales objetivos económicos directos de aquellas dictaduras.

Tampoco es cierto que ahora las élites dominantes se desinteresen de los salarios o de la propiedad de la tierra, por el contrario desarrollan una amplio abanico de estratagemas destinadas a reducir los salarios reales y adueñarse de territorios, ya que si en los viejos capitalismos no existía solamente producción sino también especulación y saqueo, en los actuales la base productiva, en retracción a causa del pillaje desmesurado, sigue siendo una fuente importantisima de beneficios. Sin embargo su preservación, su reproducción en el largo plazo no está en el centro de las preocupaciones cotidianas de las élites atrapadas psicológicamente por la dinámica parasitaria de la especulación financiera y su entorno de negocios turbios.

Entre otras cosas porque en el actual imaginario burgués ha desaparecido el largo plazo, sus operaciones más importantes están regidos por el corto plazo lumpecapitalista. En el saqueo de recursos naturales a través de la megaminería a cielo abierto, de la extracción de gas y petróleo de esquisto o de la agricultura basada en transgénicos, se utilizan tecnologías orientadas por la velocidad del ritmo financiero al servicio de gente que no tiene tiempo ni interés para dedicarse a temas tales como la salud de la población afectada, el equilibrio ambiental y otras áreas impactadas por los “daños colaterales” del éxito empresario (financierización del cambio tecnológico, la cultura técnica dominante como auxiliar del saqueo).

Estos capitalismos de desintegración son conducidos por élites que pueden ser caracterizadas como lumpenburguesías, burguesías principalmente parasitarias, transnacionalizadas, financierizadas, oscilando entre lo legal y lo ilegal, crecientemente alejadas de la producción. Son inestables no por accidentes de la coyuntura sino por su esencia decadente. Por encima de ellas se encuentran las grandes potencias y sus élites embarcadas desde hace tiempo en el camino de la degradación, en un planeta donde los productos financieros derivados representaban a fines de 2017 unas siete veces el Producto Bruto Global, donde la deuda global total (pública más privada) era de casi tres veces el Producto Bruto Global, donde solo cinco grandes bancos estadounidenses disponían de “activos financieros derivados” por unos 250 billones de dólares (13 veces el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos), donde sumadas las ocho personas más ricas del mundo disponen de una riqueza equivalente al 50 % de la población mundial (los más pobres).

La formación y encumbramiento de esas élites latinoamericanas son el resultado de prolongados procesos de decadencia estructural y cultural, de un subdesarrollo que incluyó hace ya varias décadas componentes parasitarias que se fueron adueñando del sistema, lo fueron carcomiendo, envenenando, pudriendo, siguiendo la lógica sobredeterminante del capitalismo global, no de manera mecánica sino imponiendo especificidades nacionales propias de cada degeneración social.

Por debajo de esas élites aparecen poblaciones fragmentadas, con trabajadores integrados desde el punto de vista de las normas laborales vigentes separados de los trabajadores informales, precarios. Con masas crecientes de marginales urbanos, de pobres e indigentes estigmatizados por los medios de comunicación, despreciados por buena parte de las clases integradas que se van achicando en la medida en que avanzan los procesos de concentración económica y pillaje de riquezas.

No se trata entonces de espacios sociales estancados, segmentados de manera estable sino de sociedades sometidas a la reproducción ampliada de la rapiña elitista transnacionalizada, a la sucesión interminable de transferencias de ingresos de abajo hacia arriba y hacia el exterior, a la degradación ascendente de la calidad de vida de las clases bajas pero también de porciones crecientes de las capas medias.

Algunos autores se refieren al fenómeno calificándolo de “neoliberalismo tardío4, algo así como un regreso a los paradigmas ideológicos neoliberales que tuvieron su auge en los años 1990 pero en un contexto global desfavorable a ese retorno (ascenso del proteccionismo comercial, declinación de la unipolaridad en torno de los Estados Unidos, etc.). Nos encontraríamos entonces frente a una aberración histórica, un contrasentido económico y geopolítico protagonizado por círculos dirigentes empecinados en su subordinación al Imperio norteamericano, interrumpiendo la marcha normal, racional, progresista y despolarizante que predominaba en América Latina. Las derechas latinoamericanas se encontrarían embarcadas en un proyecto a contramano de la evolución del mundo.

Pero ocurre que el mundo no se encamina hacia una nueva armonía, un nuevo ciclo productivo, sino hacia la profundización de una crisis de larga duración, iniciada hace casi medio siglo. La misma se caracteriza entre otras cosas por la declinación tendencial de las tasas de crecimiento de las economías capitalistas centrales tradicionales y la hipertrofia financiera (financierización de la economía global) impulsando el quiebre de normas, legitimidades institucionales y equilibrios socioculturales que aseguraban la reproducción de la civilización burguesa más allá de las turbulencias políticas o económicas. La mutación parasitaria-depredadora del capitalismo tiene como centro a Occidente articulado en torno del Imperio norteamericano pero envuelve al conjunto de la periferia y también afecta a potencias emergentes como China o Rusia muy dependientes de sus exportaciones donde los mercados de Europa, Estados Unidos y Japón cumplen un papel decisivo. Así es como la tasas de crecimiento del Producto Bruto Interno de China se vienen desacelerando y la economía rusa oscila entre la recesión, el estancamiento y el crecimiento anémico.

Un aspecto esencial de la nueva situación global es el carácter abiertamente devastador de las dinámicas agrarias, mineras e industriales motorizadas tanto por la potencias tradicionales como por las emergentes, cuyos efectos han dejado de ser una borrosa amenaza futura para convertirse en un desastre presente que se va amplificando año tras año.

Todo ello nos debería llevar a la conclusión de que los regímenes reaccionarios de América Latina no tienen nada de tardío, de desactualizado, de desubicación histórica sino que son la expresión de la podredumbre radical de sus élites, de su mutación parasitaria enlazada con un fenómeno global que las incluye. Lo que nos permite descubrir no solo la fragilidad histórica, la inestabilidad de esas burguesías, tan prepotentes y voraces como enfermas, sino también las vanas ilusiones progresistas negadoras de la realidad, que al calificar de tardío al lumpencapitalismo dominante lo marcan como anormal, anómalo, a destiempo, alentando la esperanza del retorno a la “normalidad” de un nuevo ciclo de prosperidad en la región, más o menos keynesiano, más o menos productivo, más o menos democrático, más o menos razonable, ni muy derechista ni muy izquierdista, ni tan elitista ni tan populista. El sujeto burgués de ese horizonte burgués fantasioso solo está en su imaginación, la marcha real del mundo lo ha convertido en un habitante fantasmagórico de la memoria. Mientras tanto los grandes “empresarios”, los círculos concretos de poder, participan de cuerpo y alma en la orgía de la devastación, tan desinteresados en el largo plazo y el desastre social y ambiental como en la racionalidad progresista (a la que consideran un estorbo, una traba populista al libre funcionamiento del “mercado”).

Reacciones populares y profundización de la crisis

La gran incognita es la que se refiere al futuro comportamiento de las grandes mayorías populares que fueron afectadas tanto desde el punto de vista económico como cultural por la decadencia del sistema. Las élites pudieron aprovechar la desestructuración, las irracionalidades sociales generadas por un fenómeno perverso que atravesó tanto las etapas derechistas como las progresistas. Durante los períodos de gobiernos de derecha civiles o militares promoviendo y garantizando privilegios y abusos de todo tipo, afirmando un “sentido común“ egoísta, disociador, subestimador de identidades culturales solidarias. Pero cuando llegaron las experiencias progresistas esas élites utilizaron la degradación social existente, la fragmentación neoliberal heredada (enlazada en algunos casos con tradiciones de marginación muy enraizadas) impulsando irrupciones racistas, neofascistas de las capas medias extendidas a veces hasta espacios medio-bajos donde se mezclan el pequeño comerciante con el asalariado integrado (en consecuencia por encima del marginado, del precario).

Vimos así en Brasil, Argentina, Bolivia o Venezuela movilizaciones histéricas de clases medias urbanas neofascistas exigiendo las cabezas de los gobernantes “populistas”, manipuladas por los medios de comunicación y los poderes económicos que el progresismo había respetado como parte de su pertenencia al sistema (admitida abiertamente, silenciada o negada de manera superficial o insuficiente).

Ahora las llamadas restauraciones conservadoras o derechistas no están restaurando el pasado neoliberal sino instaurando esquemas de devastación nunca antes vistos. Pudieron triunfar gracias a las limitaciones y desinfles de progresismos acorralados por las crisis de sistemas que ellos pretendían mejorar, reformar o en algunos casos superar de manera indolora, gradual, “civilizada”.

Pero las crisis nacionales no se detienen, por el contrario son incentivadas por los comportamientos saqueadores de las derechas gobernantes que siguen practicando sus tácticas disociadoras, de embrutecimiento colectivo, buscando generar odio social hacia los pobres. Los medios de comunicación trabajan a pleno detrás de esos objetivos y como la declinación económica avanza empujada por las políticas oficiales y por la marcha de la crisis global, las manipulaciones mediáticas comienzan a demostrarse impotentes ante la marea ascendente de protestas populares. La virtualidad del marketing neofascista empieza a ser desbordado por la materialidad de las penurias no solo de los pobres sino también de capas medias que se van empobreciendo. Males materiales que al amplificarse les abren la puerta a la rebeldía de quienes nunca fueron engañados y de los que han sido embaucados. Es así como en Brasil el repudio popular al gobierno de Temer es abrumador o en Argentina la imagen edulcorada de Macri se va diluyendo velozmente mientras se extienden las protestas populares.

La represión, la militarización de los gobiernos de derecha aparece entonces como alternativa de gobernabilidad, las dinámicas dictatoriales de esos regímenes van engendrando dispositivos policial-militares con la esperanza de controlar a los de abajo, van funcionando con cada vez mayor intensidad los mecanismos de “cooperación hemisférica”: operaciones conjuntas con la DEA, suministro de armamento y capacitación para el control de protestas sociales, multiplicación de estructuras represivas nacionales y regionales monitoreadas desde los Estados Unidos.

Se trata de un combate con final abierto entre fuerzas sociales que buscan sobrevivir y que al hacerlo pueden llegar a engendrar vastos movimientos de regeneración nacional, radicalmente antisistémicos y élites degradadas e inestables, dependientes del amo imperial (que se reserva el derecho a la intervención directa, si las circunstancias lo requieren y permiten), animadas por un nihilismo portador de pulsiones tanáticas.

Notas:

1 Hugo Noé Pino, “Cronología del fraude electoral en Honduras”, Criterio.hn. Diciembre 8 de 2017, http://criterio.hn/2017/12/08/cronologia-del-fraude-electoral-honduras/

2 Manuel Gaggero, “Argentina. La historia se repite… como tragedia”, http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/02/11/argentina-la-historia-se-repitecomo-tragedia/

3 Ana Patricia Torres Espinosa, “Abstención electoral en Colombia. Desafección política, violencia política y conflicto armado”, Cuadernos de Investigación, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, http://politicasysociologia.ucm.es/data/cont/docs/21-2016-12-21-CI12_W_Ana%20Patricia%20Torres.pdf

Miguel García Sanchez, “Sobre la baja participación electoral en Colombia”, Semana, 2016-10-18, http://www.semana.com/opinion/articulo/miguel-garcia-sanchez-sobre-la-baja-participacion-electoral-de-colombia/499388

4 “El neoliberalismo tardío. Teoría y praxis. Documento de Trabajo nº 5”, Daniel García Delgado y Agustina Gradin (compiladores), FLACSO, Argentina 2017.