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16 de septiembre por tres: 1955, 1969 y 1976

Por Leónidas F. Ceruti, historiador – http://www.anred.org/?p=20541

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El Golpe de 1955 tuvo claros objetivos sociales, económicos y políticos. Las primeras acciones fueron la ocupación de los locales sindicales por los comandos civiles, se intervino la CGT y el Ministerio de Trabajo, se declararon nulas y disueltas las comisiones internas y cuerpos de delegados y se nombraron Interventores Militares en numerosos sindicatos. La Ley de Asociaciones Profesionales fue derogada, quedando restringido el derecho de huelga. Represión e intimidación del sindicalismo, con el arresto de cientos de dirigentes sindicales. Se sancionó el decreto 7107, que excluía de cualquier actividad a todos los que se hubieran desempeñado en la conducción de la CGT o sus sindicatos entre febrero de 1952 y septiembre de 1955. Asimismo se designaron delegados de fábrica por parte del Ministerio de Trabajo, habiendo sido despedidos los anteriores. Además, hubo una ofensiva contra las condiciones de producción y de trabajo.

Toda esa batería de medidas contra la clase obrera y sus organizaciones gremiales llevó al movimiento obrero a desarrollar una política de defensa de las conquistas logradas. La represión y proscripción del peronismo, sumado a la ofensiva de los patrones para poner disciplina en los lugares de trabajo, dieron origen a la Resistencia Peronista, fuera y dentro de las fábricas.

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Los golpistas, tanto militares como civiles, se pusieron de acuerdo entre otros objetivos: “eliminar la tutela del Estado en las relaciones obrero-patronales” y “estabilizar, liberalizar y desarrollar la economía”. De la intervención en el comercio exterior se pasó a la liberación de todo control, de la compra de cereales por el Estado a la libre exportación con solo precios de sostén, de la nacionalización de los depósitos bancarios a su devolución a la banca privada

¿Y que paso el 16 de septiembre de 1969, en Rosario? La dictadura de Onganía intervino “La Unión Ferroviaria”, anuló convenios y conquistas, produjo rebajas de categorías y sueldos, 116.000 empleados y obreros fueron sancionados. El 8 de septiembre de 1969, el Cuerpo de Delegados de la Seccional Rosario del Ferrocarril Mitre y la Comisión Coordinadora de la Unión Ferroviaria comunicaba que “se iniciaba una huelga de brazos caídos en los lugares de trabajo”, tras la suspensión de un delegado administrativo. Por la noche una masiva asamblea decidió continuar la huelga, esta vez por 72 horas, con la adhesión de La Fraternidad, y la medida se extendió a las Seccionales de Arroyo Seco, Empalme, Villa Constitución, San Nicolás, Cañada de Gómez y Casilda.

La empresa anunció suspensiones; la CGT Unificada de Rosario se declaró “en estado de alerta y convoco a un plenario”, mientras los delegados declararon “la huelga por tiempo indeterminado”. La solidaridad del resto de los ferroviarios se extendió por todo el país. La dictadura, a través del CONASE (Consejo Nacional de Seguridad), ordenaba la aplicación de la “Ley de Defensa Civil”, por lo cual todo el personal ferroviario era movilizado, con convocatoria militar y les sería aplicado el Código de Justicia Militar.

Posteriormente, un plenario de 32 gremios, resolvió “realizar un paro por 38 Horas, los días 16 y 17 de septiembre”.

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El 16, desde las 10:00 horas, masivas columnas de trabajadores comenzaron a marcharpartiendo de sus   sedes sindicales o de los lugares de trabajo. Desde La Fraternidad más de 7000 ferroviarios se dirigieron a la empresa Minetti; posteriormente se les sumaron los obreros textiles de “Extesa”, se incorporan los trabajadores del vidrio, de la construcción. Desde Oroño al 1300 marchó la columna de Luz y Fuerza, y otra lo hizo de la Usina Sorrento. Del sur venían los obreros del frigorífico Swift, los portuarios y los metalúrgicos. Todos trataban de converger al local de la CGT, en Córdoba al 2100. Los estudiantes concentrados en las distintas facultades se unían a las columnas.

La represión lograba parcialmente dispersar a los manifestantes, pero estos resistían, se reagrupan y continuaba la protesta. Por toda la ciudad, aparecían barricadas. Los puntos de concentración aumentaban, se incendiaban los colectivos y troles que no paraban, y la policía se fue replegando.

Con el correr de las horas, la lucha se desplazó a los barrios. Se incorporaron las amas de casa y los niños, y durante toda la jornada se turnaron para mantener en actividad las barricadas, donde se realizaban espontáneas asambleas para discutir cómo continuar.

Las fuerzas policiales desbordadas no consiguieron penetrar en Empalme Graneros, Tablada, los barrios de la zona oeste, algunas zonas de Arroyito, en varias manzanas de la zona sur, y en varios barrios. El Ejército se hizo cargo de la represión y comenzó a recuperar el control de la ciudad. Un desconocido Coronel Galtieri
comandaba uno de los batallones. Los enfrentamientos siguieron por la noche y durante el día 17.

Hace años, la historiadora Beba Balvé señalo que el “Segundo Rosariazo continuaba siendo el hecho maldito de la ciudad. De eso no se habla, no se recuerda, pareciera que el fuego antidictatorial continuara quemando”. Las clases dominantes tomaron nota de la capacidad de lucha y la fuerza de los trabajadores junto a otros sectores sociales. Por eso durante años hubo un “pacto o conspiración de silencio”. Si algo distinguió a esas jornadas fue la decisión de ganar las calles de todo el pueblo de la ciudad contra una dictadura. Además en cada barricada reinaba la alegría, la solidaridad, se disfrutaba la pelea por la libertad, y la bronca antidictatorial florecía en las manifestaciones donde codo a codo luchaban peronistas, comunistas, socialistas, radicales, independientes.

Las efemérides nos llevan al 16 de septiembre de 1976, que pasó a la historia como la Noche de los Lápices, cuando fueron secuestrados varios estudiantes secundarios, en la ciudad de La Plata.

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Un grupo de los adolescentes, que el año anterior había obtenido el boleto estudiantil gratuito después de una larga lucha, iban a ser las víctimas en esa noche siniestra. La mayoría de ellos eran militantes políticos de la organización peronista Unión de Estudiantes Secundarios. Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, pertenecía a la Juventud Guevarista del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y por la Policía de la provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps.

Entre el 16 y el 19 de septiembre de 1976 los secuestrados fueron: Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz. Luego fueron bestialmente torturados en el Pozo de Banfield. El único sobreviviente fue Pablo Díaz. Otros jóvenes raptados en sus hogares fueron Patricia Miranda Emilce Moler y Gustavo Calotti por Grupos de Tareas. Estuvieron en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y Devoto.

Estos tres 16 de septiembre deben vivir en la memoria del pueblo y, como un homenaje a aquellos que lucharon en esos años, debemos continuar haciendo frente a las injusticias que se nos presentan jornada tras jornada.

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Argentina al borde del abismo

Rubén Armendáriz* http://estrategia.la/2018/09/10/argentina-al-borde-del-abismo-macri-insiste-en-dar-un-paso-al-frente/

 

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En 2001, el medio de una gravísima crisis económica y social y de un estallido social, el entonces presidente Fernando de la Rúa se fugó en un helicóptero. La pregunta que se hacen todos –argentinos o no- si Mauricio Macri terminará su mandato o si deberá abandonar la Casa Rosada antes de lo constitucionalmente estipulado.

Claro, la realidad no es la misma. Hoy los planes sociales adoptados en los 12 años de gobiernos kirchneristas, que perciben millones de personas -pese a que se intentó aniquilarlos- sirven de contención: una conquista que es sostenida por sindicatos y movimientos sociales que han ganado las calles y rutas en todo el país, con un nivel de militancia y conciencia popular muy superior a la de 2001.

El temor a un nuevo estallido impide que se corten los auxilios sociales y el gobierno apunta sus ajustes a otros sectores, con la capacidad de multiplicar los frentes de conflicto, con una clase media amedrentada por los tarifazos, vacilante ante una crisis que puede ser mayor.

Los trabajadores han comprendido que la única forma de evitar los despidos masivos, la pulverización del salario y la contracción del nivel de actividad es la movilización por la suspensión –y la auditoría social- del pago de la deuda. Macri dispara sus últimos cartuchos mientras la economía se desliza hacia el abismo.Resultado de imagen para macri al borde del abismo

La impotencia del gobierno frente a la corrida cambiaria acelera un dramático desenlace de la crisis, señala el economista Claudio Katz. El bienio de fantasías solventado en un alocado endeudamiento ha quedado definitivamente sepultado. La abrupta extinción del acuerdo concertado hace sólo 90 días con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ilustra la gravedad de la coyuntura. El socorro del Fondo no logró detener el naufragio.

Macri intentó contener la desvalorización del peso anunciando un inexistente auxilio adicional del FMI y terminó empujando la cotización del dólar. Luego se recluyó para renovar su gabinete y fracasó en implementar los cambios y, finalmente apareció en la pantalla con la novedad de un ajuste sobre el ajuste, con la drástica meta del “déficit fiscal cero” mendigó un respiro a los acreedores.

Ese hundimiento obedece al temor a un default de la deuda. La eventual cesación de pagos es internacionalmente advertida por los principales diarios financieros: genera una interminable sucesión de jornadas negras de devaluación del peso mientras se desploma la cotización de los bonos argentinos y la tasa del riesgo-país prende alarmas en todos los mercados.

Las cuentas de los economistas del Gobierno aseguran que la crisis cambiaria y los riesgos de default quedarán superados con el nuevo acuerdo con el FMI. El adelantamiento a 2019 de los desembolsos previstos originalmente para 2020 y 2021 cerrarán la brecha externa y despejarán el camino para una lenta recuperación de la economía a partir del segundo cuatrimestre del próximo año.

Resultado de imagen para financial times “Mercados emergentes: Argentina cruje bajo un estrés extremo”El equipo gubernamental especula que la caída de importaciones por la recesión y la disminución de los viajes al exterior por el aumento del dólar achicarán el déficit de cuenta corriente hasta tornarlo manejable con las divisas que acerque el FMI, el mismo razonamiento que el ministro de economía Nicolás Dujovne expuso cuando se firmó el primer entendimiento con el organismo a principios de junio, cuando sostuvo que el PIB crecería 0,4% en 2018, con una inflación de 32% y un dólar a 28,8 pesos.

Las nuevas previsiones señalan una caída del 2,4 por ciento del PBI, una inflación de 42% y el dólar cerca de los 42 pesos. Este inmenso deterioro entre el primer y el segundo convenio con el FMI pone en cuestión los nuevos pronósticos, ya que dejan de lado nuevamente el factor principal de la presión cambiaria: la fuga de capitales, que se acentuará con una nueva deuda de 100 mil millones de dólares en dos años y nueve meses y con tasas de interés a niveles record (de hasta 60%) para captar capitales especulativos.

La crisis hizo tocar fondo a las pequeñas y medianas empresa, que suman el 70% del empleo en el país. Retención de mercadería, entrega a remito abierto, llamados para frenar el movimiento de cheques y pago de los sueldos en cuotas son algunas de las situaciones por las que transcurre el universo de las pymes en medio de la incertidumbre cambiaria, caída del poder adquisitivo y contracción de las ventas. “Con tasas arriba del 60% y la cadena de pagos destruida, no hay precios”, admitió el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo

La Argentina tiene el apoyo total del FMI”, dijo el vocero del organismo Gerry Rice en una conferencia de prensa. Al ser consultado sobre si el Fondo estaría dispuesto a otorgar una ampliación del crédito a la Argentina, Rice evitó dar precisiones.

 

Lo que vendrá

Los peores escenarios de inflación, devaluación y recesión previstos en el convenio con el Fmi fueron  desbordados y el gobierno juega su última carta con la reducción del desequilibrio fiscal a cero en el 2019, lo  que potencia el desmoronamiento de una economía agobiada por la subejecución del presupuesto. Lo que trajo es la paralización de obras públicas, el recorte de las asignaciones familiares, la suspensión de vacunas y la carencia de medicación oncológica son las últimas postales del desbarranque.

El objetivo primordial del ajuste es la licuación del salario, junto a la poda de las jubilaciones y la reducción de las coberturas al sector pasivo. El gobierno reconoce un piso de inflación del 42% con sueldos que subirán entre 18% y 25%.

Macri redujo el status del Ministerio de Trabajo para bloquear cualquier obstrucción a esa demolición del ingreso popular, y la ubicación de la Administración del Seguro Social en la órbita del ministerio de Desarrollo Social tiene como meta afianzar el descarado uso de de los fondos de la seguridad social para financiar la fuga de divisas, dice Katz.

Pero para la población el padecimiento diario es el traslado de la devaluación a los pecios (la inflación alcanzó el 3,9% en agosto), con remarcaciones significativas no solo en alimentos, sino también en medicamentos. Con un ensayado rostro de sufrimiento, Macri reconoció la extensión de la pobreza.

Hoy, el nivel de actividad está por debajo del 2015 y el descenso al compás de la mega-devaluación, cuya  función es asegurar el pago de la deuda, pero héte aquí que la recesión genera un círculo vicioso de ampliación de la hipoteca y mayor incumplimiento potencial de los desembolsos pactados, ya que los ahorros impuestos en el gasto primario se despilfarran en el pago de intereses.

La introducción de las retenciones a las exportaciones constituye la única novedad de esta sangría. Pero con un dólar a 40 pesos los exportadores igualmente aumentan sus ganancias y las primeras estimaciones para el caso de la soja indican incrementos del 90% de esa rentabilidad. Como el nuevo impuesto establece un monto fijo en pesos, su magnitud perderá gravitación con las próximas devaluaciones. Los propios exportadores controlan la liquidación de divisas y pueden inducir el tipo de cambio, para reducir al mínimo su pago.

La restauración de la famosa “confianza” está exclusivamente centrada en develar si permitirá asegurar el pago de la deuda, lo que tensiona a la dirigencia del FMI, que tiene serios problemas internos para seguir perdiendo dólares en el agujero negro argentino, después que las divisas otorgadas fueron adquiridas e ipsofacto fugadas por tenedores de bonos y financistas.

El FMI afronta serios problemas internos para seguir rifando dólares en el agujero argentino. Las divisas que ha otorgado fueron inmediatamente adquiridas y fugadas por los tenedores de bonos y los capitalistas locales. En el pasado, el Fondo cortó la financiación cuando el riesgo país tocó el techo de 1000 puntos y Macri aún cree en el milagro de un auxilio salvador de Trump y el Tesoro estadounidense.

Las clases dominantes coinciden con Macri en descargar el ajuste sobre los trabajadores, pero temen el efecto de la topadora sobre sus propios negocios. Hoy, los bancos y los lobbies del agro, la energía y la minería –quienes se beneficiaron hasta ahora de las políticas del macrismo. exigen un mega-ajuste sin retenciones, lo que significa el fin de las obras de infraestructura –drenaje de fondos públicos hacia megaempresas amigas- e incluso la supervivencia de otras porciones significativas de los grupos empresarios.

 

¿Colapso de los emergentes ?

El mayor problema es el descontrol de la crisis. Todas las caracterizaciones que Macri atribuyó a las tormentas externas (Turquía, aumento de las tasas de interés, guerra comercial entre China y EEUU) han perdido auditorio. Si bien afectan a un amplio espectro de “economías emergentes”, no generaron catástrofes equivalentes a las padecidas por Argentina.¿Qué opina Joseph Stiglitz, Nobel de Economía, sobre la crisis y lo que viene para Argentina ?

El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz consideró que las políticas del gobierno de Macri llevaron a “una situación extrema” y que el ajuste que propone el Gobierno “frenará la economía” y afectará fuertemente a la población. “Dada la magnitud de los errores cometidos, tendría que haber una quita de la deuda”, alertó.

“El estrés extremo que atraviesa el mercado argentino plantea múltiples problemas. El primero es financiero: ¿representa el comienzo de un colapso de los mercados emergentes de un modo no visto desde las crisis que hubo en Rusia, Asia y América del Sur a finales del siglo pasado?”, se preguntó el diario británico Financial Times.

“Si el gobierno tecnocrático de Mauricio Macri, que encabeza el G20 y ha seguido la ortodoxia económica al tiempo que goza de pleno apoyo internacional, no puede competir con los mercados caprichosos, ¿quién puede hacerlo?”, agregó. A su vez, para comprender las implicancias del derrumbe argentino, intenta comprender qué fue lo que salió mal con su programa de reformas y, lo más importante, si el gobierno de Macri todavía está en condiciones de revertir la situación.

Financial Times advierte que los préstamos en dólares a los mercados emergentes se duplicaron desde 2008 y el gobierno de Macri, estimulado por las tasas bajas, pidió prestados cerca de 80.000 millones de dólares en apenas dos años para financiar, lo que califica como, reformas graduales. El problema es que el dólar se fortaleció y las tasas de interés subieron.

Por lo tanto, el diario advierte que los compromisos ahora se han vuelto difíciles de honrar, especialmente para países con déficit de cuenta corriente como Argentina, Turquía y Sudáfrica. Además, el diario afirma que el proteccionismo estadounidense también sumó problemas.

El artículo, firmResultado de imagen para financial times Argentinaado por John Paul Rathbone y Benedict Mander, remarca que ahora la pelota está del lado de Macri quien debe enfrentar desafíos de percepción, psicología y política. Señala que el presidente argentino cometió varios errores de comunicación y destaca especialmente el mensaje en el que Macri anunció un adelanto de desembolsos del FMI cuando ni siquiera había comenzado la negociación. El diario dice que esa jugada fue “un error que alimentó el pánico del mercado”.

Financial Times destaca además que el problema principal ahora no es convencer a los inversores internacionales sino a los ahorristas domésticos asustados no solo por la situación actual sino por una historia argentina marcada por ocho incumplimientos de deuda, dos episodios de hiperinflación, veinte programas del FMI en 60 años y múltiples crisis monetarias. Los argentinos, dice,  “ya no tienen fe en el peso, que ha perdido más de la mitad de su valor este año”.

 

Cambia, nada cambia

Tras la reducción de las carteras ministeriales, se anuncia un cambio de ritmo y control. Ahora, habrá reuniones diarias de gabinete y los ministros serán voceros del gobierno: hasta ahora esa función la cumplieron Macri y su aún jefe de Gabinete (con funciones restringidas) Marcos Peña, quien mantendrá la coordinación de la comunicación macrista. Ya se sabe que la eliminación de ministerios amputará las últimas partidas significativas de salud y educación.

Se eliminaron los coordinadores – “controllers”, los llaman internamente-, o sea, no más reuniones de coordinación. Peña perdió a Quintana y Lopetegui, dos ejecutores de sus órdenes, y la potestad de ser el vocero exclusivo, aunque conservó su cargo, pese a las presiones de sectores empresariales, y ahora tiene como segundo –y “cuidador”- a Andrés Ibarra (el único que ascendió de cargo y sigue como titular de la secretaría de Modernización), un hombre que sigue al presidente desde el Grupo Macri, pasando por el club Boca Juniors y toda la gestión en el gobierno capitalino.

Hay una larga lista de ministros degradados, algunos de ellos protagonistas de escándalos que casi los sacan de juego: el de Trabajo Jorge Triaca, que insultaba a su casera y que recibió un cargo en un sindicato intervenido;   Luis Miguel Etchevehere, que le pagó medio millón a la Sociedad Rural –que él presidiera- siendo funcionario, Adolfos Rubinstein, cuestionado por los sectores antiderechos del gobierno, y Hernán Lombardi, con cientos de despidos en la agencia oficial de noticias Télam y el achique general de los medios públicos.

A esa nómina se suman  Javier Iguacel, que llegó para reemplazar a Juan José Aranguren (ex CEO de la trasnacional Shell), el rabino Sergio Bergman (Ambiente), Carlos Vignolo (Plan Belgrano) y Gustavo Santos (Turismo), que nunca descollaron en la opinión pública.

 

 

Cállate

Al visitar a una familia (la de Laura, una emprendedora, para mostrar por los medios su cercanía con el pueblo) el presidente argentino Mauricio Macri  lanzó unas insólitas declaraciones. Entre ellas, cuando la mujer a la que visitaba le preguntó cómo estaba lidiando en lo personal con la crisis económica que vive el país, Macri afirmó: “Yo en lo que más trabajo es en no volverme loco, porque si me vuelvo loco les puedo hacer mucho daño a todos”.

 

* Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico


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Los verdaderos delitos de Lula

Rafael Hidalgo Fernández – http://www.la-epoca.com.bo/2018/09/07/los-verdaderos-delitos-de-lula/

 Télam San Pablo, Brasil: El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (d), quien lleva colgada una fotografía de la dirigente política Milagro Sala, y la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner (i), posan hoy,, en la sede del Instituto Lula, en San Paulo.. Cristina se encuentra en Brasil, invitada por la Fundación Perseu Abramo, del Partido de los Trabajadores (PT), para participar junt

Luiz Inácio Lula da Silva sí es un transgresor, pero no de las leyes de su país, ni de los valores éticos que más admiran las personas de bien en el mundo.

Por su conducta pública y personal, parte importante de su pueblo desea llevarlo, por tercera vez, a la presidencia de Brasil, una de las naciones con mayores potencialidades de desarrollo material y humano.

Lo que Lula transgredió fue uno de los dogmas más sagrados para el capital transnacional que hoy enarbola las ideas del neoliberalismo: el Estado no está para promover programas asistenciales de largo aliento a favor de los pobres.

Durante sus dos mandatos como presidente, cometió el “crimen” de redistribuir enormes riquezas del Estado brasileño, con el noble fin de mitigar el hambre y la pobreza de millones de sus compatriotas.

Cumplió en un altísimo grado esta promesa que asumió al tomar posesión de la Presidencia, en enero de 2003: “Si termino mi mandato y todo brasileño desayuna, almuerza y cena, habré cumplido la meta de mi vida”.

Eran en ese momento 54 millones de personas las que necesitaban satisfacer el derecho humano a la alimentación segura. Cuando concluyó su segundo mandato presidencial, el país había sacado de la pobreza a cerca del 30% de las familias que vivían en esa condición, casi eliminó la pobreza extrema y sacó a Brasil del Mapa del Hambre, que elabora la ONU.

En un contexto económico internacional favorable que supo aprovechar, impulsó la generación de más de 20 millones de empleos formales, el cuádruple de los generados en el período 1990-2002. Creó programas sociales de amplia cobertura nacional, como Bolsa Familia y otros que llegaron a favorecer a más de 79 millones de personas, más de un tercio de las que tiene el país.

Solo estos hechos, en uno de los países más desiguales del mundo, merece el máximo respeto. También explica el odio de la derecha que prioriza las ganancias del capital sobre la justicia social.

Asimismo, incurrió en otros dos “delitos”, igualmente “graves” para las clases dominantes locales y para las que dominan la política en Washington, Londres, Berlín y otras capitales del llamado primer mundo.

El primero fue impulsar una política exterior activa y altiva, de paz y cooperación, que potenció el liderazgo brasileño como actor global constructivo en el sistema de relaciones internacionales, entre 2003 y 2010. Todo ello con una autonomía vista con preocupación por los patrocinadores de la Doctrina Monroe en el continente.

Su segundo “delito” fue preocuparse y ocuparse en promover que Brasil, con medios económicos y tecnológicos propios, desarrollase una estrategia de defensa nacional concebida para enfrentar, en caso de necesidad, las apetencias externas por los excepcionales recursos naturales que posee el país.

Por todo ello, las clases dominantes tradicionales que nunca perdieron los resortes del poder, mientras el Partido de los Trabajadores (PT) estuvo en la presidencia del país, optaron por pasar a la contra-ofensiva. Ello se hizo claro desde los primeros meses en que la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, asumió la presidencia en el 2011.

El plan subversivo fue más beligerante y público luego de las elecciones presidenciales del 2014. Sacar al PT de la Presidencia pasó a ser el primer paso para el logro del objetivo mayor: fragilizar el Estado brasileño y someterlo a la condición de pieza funcional a los intereses globales del gran capital y, sobre todo, de su centro hegemónico, los Estados Unidos. Esta operación sólo podría concretarse mediante la eliminación política de Lula. La derecha golpista así lo percibió.

Sabía y sabe que el PT es, en un altísimo grado, la importante fuerza política que es, en virtud del liderazgo cohesionador de Lula. Conoce que la izquierda y los sectores nacionalistas del país lo ven como al único líder con experiencia, méritos y condiciones para facilitar acuerdos conjuntos. Y reconoce en silencio que los más pobres, pese a todas las calumnias contra él, le siguen percibiendo como su único líder nacional.

Todas estas razones unidas explican por qué para las clases dominantes brasileñas es irrelevante si hay, o no, pruebas convincentes para sustentar las innumerables acusaciones que le han fabricado al expresidente petista. Basta con que los flamantes jueces tengan la convicción de las sospechas son creíbles. Los absurdos procesales poco importan.

El estado de derecho que exaltan los ideólogos de la derecha, ha sido y sigue siendo vulnerado todos los días. Tal conducta confirma que los representantes del gran capital, cuando ven sus ganancias y su poder en peligro, no tienen escrúpulos de ningún tipo para actuar en pos de las ventajas a las que aspiran.

Esta impunidad podría tornarse mayor si está ausente, o es débil, la movilización de masas en contra del golpe, cuya más cruda expresión actual lo es la situación política y judicial que vive Lula.

Los dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y de otras fuerzas de izquierda tienen plena conciencia de esto, así como los coordinadores del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra (MST), pieza central de las movilizaciones en desarrollo a favor del expresidente

Lula es el rostro visible y mayor de las injusticias que hoy se comenten a nombre de la “justicia”. Merece estar libre y los que le apoyan deberían ser respetados en su derecho soberano de tenerlo, de nuevo, en la Presidencia.

Es evidente que la derecha le teme. Como acusado es, en realidad, el gran acusador de una democracia representativa puesta al servicio, en los hechos, de los intereses de la élite neoliberal que comanda al país. Ello explica que crezca el número de juristas prestigiosos, no vinculados al PT ni a la izquierda, expresándose en contra de la actuación selectiva de Sergio Moro y de los que le apoyan en el poder judicial.

En estas condiciones, por cada día que pase Lula en la cárcel con la firmeza que está mostrando, su enorme prestigio político y como ser humano excepcional, se multiplicará exponencialmente y quedará como legado de dignidad, para los brasileños y para todas las personas que aspiran y luchan por un mundo mejor.

Los hechos confirmarán que sí tiene sentido luchar contra toda injusticia.


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Biografía de Cristina Fernández de Kirchner

UC: CFK – https://www.contrainfo.com/29051/biografia-de-cristina-fernandez-de-kirchner-cfk/

 

CFK

En octubre de 1974, conoció a su compañero de toda la vida, Néstor Kirchner, con quien militó en la JUP, y con el que se casó el jueves 8 de mayo de 1975. Cristina Fernández nació el 19 de Febrero de 1953 en la Ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Es la hija mayor del matrimonio entre Eduardo Fernández y Ofelia Wilhelm.

Realizó los dos primeros años de sus estudios secundarios en el ex Colegio Comercial San Martín (actual Escuela de Educación Media 31) y los tres últimos en el Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, de la ciudad de La Plata.

Cursó sus estudios de abogacía en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata. Allí inició su militancia política en el Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP), que luego se fusionó con la Federación Universitaria por la Revolución Nacional (FURN) para constituir la Juventud Universitaria Peronista de la Universidad de La Plata.

En octubre de 1974, conoció a su compañero de toda la vida, Néstor Kirchner, con quien militó en la JUP, y con el que se casó el 9 de mayo de 1975.

Tras el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, que instauró un régimen de terror y persiguió a militantes políticos, sociales y universitarios, la pareja resolvió trasladarse a la ciudad natal de Kirchner, Río Gallegos, en la sureña provincia de Santa Cruz. Instalada en la Patagonia, se dedicó junto a su marido a la actividad privada como abogados, formando el Estudio jurídico Kirchner. El matrimonio tuvo dos hijos: Máximo (nacido en 1977) y Florencia (1990).

Con el retorno de la democracia, Cristina Fernández volvió a participar activamente en el Partido Justicialista junto a Néstor Kirchner, quien fue electo intendente de Río Gallegos en 1987 y gobernador de Santa Cruz en 1991 y reelecto en dos oportunidades.

En 1989 Cristina Fernández fue electa Diputada Provincial en la provincia de Santa Cruz, cargo para el que fue reelecta en 1993 y 1995. En la Cámara baja santacruceña ocupó el cargo de Presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Poderes y Reglamentos y fue electa Vicepresidenta 1ª del cuerpo legislativo en 1990.

En 1994, fue electa representante por Santa Cruz a la Convención Nacional Constituyente de Santa Fe. En el año 1995 ingresó al Senado Nacional en representación de Santa Cruz. En 1997 renunció a su cargo de senadora para ser electa diputada nacional y en 2001 fue electa otra vez senadora, siempre por la misma provincia. En 1998 fue Convencional Provincial Constituyente en Santa Cruz.

Durante su extensa tarea legislativa ocupó la presidencia de la Comisión Bicameral Especial de Seguimiento de los Atentados a la Embajada de Israel y al Edificio de la AMIA, entre septiembre y diciembre de 1999, y la vicepresidencia segunda de la Comisión Especial Investigadora sobre hechos ilícitos vinculados con el lavado de dinero de la Cámara de Diputados en el año 2000.

Entre sus principales iniciativas parlamentarias se pueden destacar los proyecto de ley como el que propone retornar a la composición original de cinco miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación; sobre transparencia de la labor legislativa estableciendo la votación nominal para los proyectos de ley; derogación de la ley de reforma laboral; reforma de la ley 20.972 de Acefalía Presidencial; reforma del Código Nacional Electoral; reforma de la Ley Orgánica de Partidos Políticos; financiamiento de los partidos políticos; reglamentación del recurso extraordinario por salto de instancia (per saltum); implementación del Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional; modificación de la Ley de Educación Superior; reafirmación de la soberanía sobre los hielos continentales; régimen legal de los refugiados; consulta popular; y modificación de la ley 11.683 de procedimiento tributario.

A partir de 2003, durante la presidencia de su marido Néstor Kirchner, representó al país en diversos foros internacionales como la Cumbre de Gobiernos Progresistas, en Londres (2003); la reunión de dirigentes políticas y empresarias internacionales organizado por el National Democratic Institute for International Affairs, en Boston (2004); o el encuentro de partidos progresistas gobernantes en el Cono Sur, en Montevideo (2005). También visitó España, Francia, China, Israel, Alemania, México, Venezuela y Ecuador, entre otros países. Fue condecorada con la Gran Cruz de Chile, declarada Presidenta Honoraria del Observatorio Argentina en Francia, nombrada miembro honoraria de la Universidad Hebrea de Jerusalén y elegida presidenta honoraria del III Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Rosario.

En las elecciones legislativas del 23 de octubre de 2005 fue elegida senadora de la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria, mandato durante el cual se desempeñó como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado.

En 2007 suscribió, en representación del Gobierno Nacional, la adhesión argentina al “Convenio sobre desaparición forzosa de personas”, en la ciudad de París, Francia. Fue oradora en la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Ginebra, Suiza. Y brindó los discursos de cierre del Segundo Congreso Internacional Extraordinario de Filosofía, provincia de San Juan y de la conferencia organizada conjuntamente por el “Council of the Américas”.

El 28 de octubre de 2007 se consagró como la primera Presidenta electa de la República Argentina, al vencer en primera vuelta con el 45,29% de los votos positivos. El 10 de diciembre de ese año asumió la primera magistratura, sucediendo a su esposo Néstor Kirchner.

Entre las principales medidas de su gobierno se pueden enumerar: la creación de los ministerios de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, de Producción, de Agricultura, y de Seguridad; la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones; la ley de rescate de las empresas Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas, por la que el Estado nacional adquirió las acciones de ambas compañías; la reestatización de la fábrica de aviones de Córdoba.

La Presidenta continuó con la política de lucha contra la pobreza, que había comenzado su antecesor. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la situación de la pobreza se redujo de 21 por ciento en 2006 a 11,3 por ciento en 2009 (la segunda más baja de América Latina, detrás de Uruguay), en tanto que la cantidad de indigentes bajó en ese lapso de 7,2 a 3,8 por ciento.

Frente a la crisis económica internacional de 2008-2009, el gobierno lanzó una moratoria tributaria y beneficios para la repatriación de capitales; el otorgamiento de créditos de fomento a la producción y al consumo, con una asignación de 13.200 millones de pesos; y un plan de obra pública, por 21.000 millones de dólares, con el fin de impulsar el resto de la economía y duplicar los puestos de trabajo en el sector.

La jefa de Estado participó en las negociaciones del Grupo de los 20 (G-20), que reúne a países industrializados y emergentes. Entre las medidas propuestas por Cristina Fernández se destacó la de incorporar al G-20 a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), propuesta que se concretó en la tercera cumbre realizada en Pittsburgh en septiembre de 2009. También, junto al mandatario brasileño Lula, la Presidenta mantuvo posiciones opuestas a las recetas de ajuste fiscal y flexibilización laboral que proponían las entidades crediticias internacionales como el FMI.

En materia de deuda, se implementó el Fondo del Bicentenario para garantizar el pago a los bonistas privados con reservas de libre disponibilidad del Banco Central.

En lo que respecta a la política energética, se concluyó la construcción de la Represa Binacional de Yacyretá (junto a Paraguay) al subir la cota a 83 msnm que implica un 50% más de generación de energía hidroeléctrica y se encuentra en fase de terminación la tercera central nuclear de Atucha 2. Además, se abrió la licitación para la construcción del Gasoducto del Noreste que llevará gas natural a las provincias de Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones, norte de Salta y norte de Santa Fe.

El 29 de octubre de 2009 Cristina Fernández sancionó el Decreto 1602/09 estableciendo la Asignación Universal por Hijo para todos los menores de 18 años cuyos padres se encuentren desocupados o trabajen en la economía informal. A partir de mayo de 2011, el beneficio se amplió a las madres embarazadas a partir del tercer mes de gestación.

En materia laboral, dictó el Decreto 1694/2009 aumentando las indemnizaciones por riesgos del trabajo y modificando el régimen legal (Ley 24.557) con el fin de corregir las fallas del sistema. El decreto elimina el tope máximo que había impuesto la legislación anterior para la renta periódica, fijado en 180.000 pesos y establece que la misma suma será considerada como piso mínimo en caso de pérdida de vida o incapacidad total.

El porcentaje del PBI destinado a educación creció desde el 3,64% en 2003 a 6,02% en 2010. En términos absolutos, pasó de 14.501 millones de pesos en 2003 a 89.924 millones de pesos en 2010, un 520% más. Se continuó con la política de construcción de escuelas implementada por el gobierno de Néstor Kirchner: entre 1969 y 2003 los diferentes gobiernos nacionales financiaron la construcción de un total de 427 escuelas, mientras que entre 2003 y 2010 se construyeron más de mil escuelas que beneficiaron a medio millón de alumnos.

Desde 2010 la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) desarrolla un plan de entrega de dos millones de netbooks a alumnos secundarios, con acceso a Internet a todas las escuelas públicas primarias y secundarias del país.

En política internacional, la Presidenta intervino personalmente en las gestiones relativas al canje humanitario de los rehenes de las FARC en la República de Colombia; condenó el golpe de Estado en Honduras y propuso desconocer tanto a las autoridades golpistas, como al gobierno surgido de las elecciones convocadas por el gobierno de facto. Además, la cancillería argentina realizó una protesta formal ante la decisión de Gran Bretaña de instalar una plataforma marítima para explorar yacimientos petrolíferos en el área de las Islas Malvinas. Por otra parte, durante su gobierno, el ex presidente Néstor Kirchner fue electo primer secretario general de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR).

En julio de 2010, Cristina Fernández y su par de la República Oriental del Uruguay, José Mujica, llegaron a un acuerdo para monitorear en forma conjunta la posible contaminación del Río Uruguay, provocada por la instalación de la planta de celulosa Botnia UPM en la localidad uruguaya de Fray Bentos.

Durante su presidencia, Cristina Fernández continuó con la política de derechos humanos del presidente Néstor Kirchner, impulsando el juzgamiento de los autores de crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983).

En ese sentido, cuestionó públicamente la demora de los tribunales judiciales en resolver los recursos presentados por los represores acusados, causando la parálisis de casi todas las causas. Por otra parte, el 24 de marzo de 2010 la Presidenta anunció que apoyaría a las Abuelas de Plaza de Mayo en caso de que estas decidieran denunciar ante tribunales internacionales las irregularidades en la causa en la que se investiga la supuesta apropiación ilegal de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble.

En lo que respecta a ampliación de derechos, la Presidenta promulgó en julio de 2010 la Ley de Matrimonio Igualitario, que equipara los derechos de las parejas del mismo sexo con las heterosexuales. Durante el acto de promulgación de la norma, en Casa de Gobierno, Cristina Fernández aseguró: “Hay cosas que no nos pueden dividir. Hoy somos una sociedad un poco más igualitaria “.

En materia ambiental, se votó y sancionó una nueva ley de glaciares que fue promulgada el 28 de octubre de 2010. Dicha ley 26.639 establece los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial con el objeto de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos.

En octubre de 2009 se sancionó la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que establece límites estrictos para impedir la concentración monopólica y oligopólica de medios, además de incorporar a los medios comunitarios y sin fines de lucro al espectro radiofónico y televisivo. También se implementó el programa Fútbol para Todos, por el cual se transmiten por televisión abierta los partidos del torneo de primera división de la AFA. Y se sancionó la ley que despenaliza los delitos de calumnias e injurias para expresiones de interés público.

Entre el 21 y el 25 de mayo de 2010, tuvieron lugar en la ciudad de Buenos Aires los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo y la formación del primer gobierno patrio. Los actos, en los que estuvieron presentes todas las provincias, se desarrollaron principalmente en la Avenida 9 de Julio y reunieron a millones de personas. Cristina Fernández fue la anfitriona de los mandatarios sudamericanos que asistieron a la celebración, junto a los que inauguró la Galería de Patriotas Latinoamericanos en la Casa de Gobierno.

El 27 de octubre de 2010 falleció el ex presidente Néstor Kirchner, esposo de la Presidenta, de un paro cardiorrespiratorio no traumático. Durante el funeral, Cristina Fernández estuvo rodeada de sus familiares más cercanos, funcionarios nacionales y mandatarios de la región, así como de cientos de miles de personas que ingresaron a la Casa Rosada para rendir homenaje al ex jefe de estado. Pocos días después del sepelio, la Presidenta retomó sus actividades y agradeció a todos los que le expresaron sus condolencias.

El 21 de junio de 2011 Cristina Fernández confirmó que se presentaría en los comicios generales para buscar su reelección y aseguró: “Siempre que he llegado a todos los cargos, lo he hecho sometiéndome a la voluntad popular”. En las primeras Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias de la historia, realizadas el 14 de agosto, la Presidenta acompañada por Amado Boudou como precandidato a vicepresidente, obtuvo el 50,21% de los votos, siendo la precandidata más votada. Finalmente, el 23 de octubre fue reelegida Presidenta de la Nación por otro periodo de 4 años, con 11.863.054 votos, el 54,11% del total, con una diferencia de más de 8 millones de sufragios sobre la segunda fuerza e imponiéndose en 23 de las 24 provincias argentinas.


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La catástrofe argentina impone hablar ya de posmacrismo

Eduardo Aliverti – https://www.contrainfo.com/29023/la-catastrofe-argentina-impone-hablar-ya-de-posmacrismo/

posmacrismo

 

Es la guerra jurídica. El lawfare. Necesita de jueces, concentración mediática, periodistas comprados y una parte representativa o significativa de la sociedad que pueda adquirir casi todo lo que le vendan.

El macrismo anda en eso como jugada última, porque se le extinguieron todos los globos.

Cuando hace unos días, en Casa de Gobierno, apurado, Macri contestó “tranquilos, no pasa nada”, mientras otro respingo del dólar hacía crecer la devaluación monumental que bajo su mando nunca ocurriría, se pintó de cuerpo entero. Unas horas después, advertido de que debía enmendarse, quiso corregirse y dijo que sabe de la situación de los pobres porque él los “visita”.

La primerísima observación es el carácter humillatorio de la frase ante los efectos devastadores que el tipo de cambio produce en la inflación, ese problema que según las promesas de campaña se arreglaba en dos patadas.

Macri podrá ser un ignorante en variados aspectos. El más ostensible es ese vacío cultural que ni siquiera le permite producir algunas oraciones de corrido con sujeto, verbo, predicado y volumen superador del libreto que le escriben. Pero no desconoce de ninguna manera el abc de la relación entre el dólar y los precios que sufren las grandes mayorías. Sencillamente, la vida en su burbuja no le habilita que, al menos, manifieste una sensibilidad indispensable.

Es el Presidente, no un comentarista. Debe ser y parecer, por respeto a quienes sufren lo que, para el caso, no importa si es resultado de sus políticas, de la crisis turca o de la pesada herencia.

Sólo cuenta la racionalidad de que corren atrás del dólar, tratando de frenarlo con unas tasas de interés escalofriantes que retroalimentan la recesión sin, a su vez, controlar la inflación.

Supóngase que ese explosivo perfecto está predeterminado por los saqueadores de la alianza gubernamental, cuya gula se satisface a manos multiplicadas gracias al festival de bonos y dólares siempre dispuestos por el Banco Central comandado por un mesadinerista. Aun así, no se altera la lógica de quiénes son los que padecen la bomba.

Y si, además de eso, el jefe de Estado los ningunea, ya hablamos de perversión.

Que nada de esta bestial transferencia de ingresos hacia los más ricos sea consecuencia de errores estructurales, sino justamente de lo contrario, es una hipótesis extendida en todas las áreas del pensamiento progre. Para algunos no hay dudas. Y para otros es la única deducción posible porque, de lo contrario, no hay forma de comprender que pueda juntarse semejante cantidad y calidad de ineptos.

Se trataría del gran acierto de una gestión que gobierna a nombre exclusivo de su clase y, todavía, de la tilinguería o candidez fluctuante.

Todas y todos, ejecutantes de haber creído –y seguir creyendo, vaya a saberse cuánto con cuáles potencia y proyección o retroceso– que arribaron carmelitas descalzas u óptimas, para salvar al país de la pesadilla delictiva kirchnerista.

No les falta razón objetiva a quienes piensan en eso: en la secuela buscada, más que inevitable.

Basta sacar la cuenta de la depreciación en dólares del ingreso asalariado, que era y es la exigencia de las multinacionales y empresas locales ligadas al sector externo. Sin embargo, hay el pequeño detalle de que ni así pueden mejicanizar o brasileñizar graciosamente. Argentina dispone de una base sindicalizada importante, de paritarias que mal que mal le pelean a la puja distributiva y de una resistencia social que, aunque no tenga expresión política firme, se las arregla para poner (algunos, muchos) límites.

Basta también con entender la brutalidad de los tarifazos como la dolarización ganancial de los holdings ligados al esquema de negocios corporativo-presidenciales.

Son las tarifas que van acercándose al valor internacional en dólares, pero tranquilos que no pasa nada.

Es a cambio de que ya van a llover las inversiones, con el otro pequeño detalle de una economía recesiva y productora de cierres masivos de pymes que no pueden afrontar los costos, de gente que no consume, de plata que no circula porque es gente que se recorta, pierde el trabajo o la changa, y entonces la economía ni tan apenas genera los dólares para sostenerse porque encima a este esquema improductivo el mundo de los amigos ya no le presta nada, y lo que le prestara se usa para seguir endeudándose y así de continuo hasta que, claro, ya hablan de default los propios del macrismo que lo corren por la derecha porque no ajusta lo suficiente.

¿Pero cuánto más ajuste, en este país que, si se quiebran las expectativas y el bolsillo de la clase media, tiene el antecedente de 2001? ¿Cierra con represión? ¿Cuánta? ¿En dónde? ¿O acaso son lo mismo la lejanía jujeña que es laboratorio de venganza racial y bastardeo de garantías judiciales contra Milagro Sala, las balaceras contra estatales neuquinos, los gendarmes en Chubut, los despachados a Río III, la detención arbitraria de manifestantes en Plaza de Mayo, que largar uniformados y servicios para vigilar y gasear qué reacción que se amplificara?

Acá no se disciplina así nomás. No somos Chile. Una cosa es reprimir en focos de bronca protegidos por el muro mediático, y otra muy distinta hacerlo a mansalva en las urbes con capacidad de contestación activa y callejera. Más, y sobre todo, cuando el Gobierno ya no consigue adhesión. ¿Con qué re-entusiasmaría, para reforzar preguntas imprescindibles? ¿Con la reducción del déficit fiscal? ¿Con las fotocopias de cuadernos y el sainete de los arrepentidos?

Puede ser. No hay que descartarlo. Pero cuando los voceros macristas empiezan a lanzar el adelantamiento de las elecciones como idea que, por ahora, califican de afiebrada, es porque ya creen que la última carta puede radicar en refrendarse a través de Yo o Ella antes del tiempo electoral fijado.

En esa especulación, el espectáculo de los Gloria tiene el riesgo de lo burdo y de complicar a un club de la obra pública del que la famiglia Macri es principal beneficiada desde la dictadura. Pero serviría para entregarse a que, entre la desconfianza y desasosiego generales, queda un resto capaz de imponer preferencias zoológicas. El gato antes que la yegua.

Son conjeturas que, para la velocidad de la crisis, pueden desaparecer de la noche a la mañana. El Gobierno está sustentado en un modelo de endeudamiento externo que ya se terminó.

Debe comenzar a debatirse sobre el posmacrismo, aun cuando este desastre fuese ratificado en urnas fijas o adelantadas. A hoy, las perspectivas son otro default, una renegociación con el FMI que implique más ajuste sin garantías de tolerancia social o una salida política negociada que involucre al peronismo opoficialista. Pero el modelo sostenido por la beneficencia o comprensión externas se acabó. No dan los números de la sangría de reservas.

Que están robándose todo como acción pre-establecida es igual de cierto que la renovada incapacidad de la elite para asegurar un proyecto oligárquico. Una derecha lúcida garantizaría los negociados, pero no a costa de arriesgar y hasta sacrificar su propia gobernabilidad.

Otra vez empate, como a lo largo de toda la historia argentina, entre esa característica de la clase dominante que no sabe dirigir y la incapacidad de los modelos populares para asentarse a plazos largos.

Es una realidad orgánica que no sirve de consuelo para quienes, en cada crisis, terminan perdiendo. De hecho, es lo que sucede.

Simplemente quiere decir que se sigue en disputa. No hay optimismo ni derrota segura del campo popular, desde aquellos pueden verlo sin la angustia de cómo arreglárselas cotidianamente.


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CNU: El nacimiento de la Concentración Nacional Universitaria

Juan Luis Carnagui (*) – http://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/7732

CNU-3

Entre finales de 1964 y principios de 1965 la fracción peronizada de Tacuara comenzó a reunirse cada vez con mayor frecuencia en el Instituto de Cultura Clásica Cardenal Cisneros. Este espacio había sido creado recientemente por Carlos Disandro. Allí dictaba conferencias, cursos y seminarios ante el atento seguimiento de un pequeño grupo de jóvenes fascinados por las lenguas clásicas. Pero el acercamiento de los integrantes de TLP a este espacio respondía al interés que en ellos despertaban las ideas políticas de Disandro. Entre ellas, una en especial los acompañaría perdurablemente desde entonces, aquella que buscaba explicar el equilibrio de las más diversas realidades políticas a partir del concepto de “sinarquía”. De acuerdo a sus propias palabras, ello significaba: “La convergencia radical de principios de poder que obran en el mundo desde los orígenes de la humanidad. Esta convergencia de los principios de poder contrapuestos, es la que nos indica que estamos en un nuevo momento de los procesos del Gobierno Mundial (…) Los poderes visiblemente contrapuestos en el mundo se coaligan, eso es sinarquía. La significación de la palabra es muy importante. La traduciríamos entonces: concentración de poderes contrapuestos.”

Cercana a la vieja idea de la “conspiración universal”, ampliamente extendida dentro del nacionalismo conservador, la sinarquía fue para Disandro el motor que movilizó una porción mayoritaria de su obra. Para este grupo de jóvenes en particular, por su parte, funcionó como un concepto articulador que les permitió, tal como habían hecho otros nacionalistas en el pasado, sintetizar en una misma idea a sus más variados enemigos.

Las reuniones del Instituto Cisneros conformaron un nuevo espacio de articulación y sociabilización en cuyo seno se forjó una nueva iniciativa. La Concentración Nacional Universitaria fue el resultado de la amalgama de actores, ideas y experiencias que, hacia 1965, entraron en contacto en este espacio. Pero tanto en las reuniones del Cisneros como en la naciente organización dos elementos tendrían una gravitación inestimable.

Por un lado, la experiencia política desarrollada en los años inmediatamente anteriores por los jóvenes de TLP. Por el otro, las ideas cada vez más radicalizadas de Disandro.

La CNU se posicionó desde sus comienzos dentro del círculo del “nacionalista restaurador”, aunque desprendida del elitismo propio de gran parte de las organizaciones de este cuño. Entre sus características más distintivas y novedosas se destacaba su definición como una organización peronista. Esto, para el amplio y diverso campo del nacionalismo platense, constituía una auténtica novedad. A pesar del coqueteo y la valorización positiva de algunos miembros de este circuito respecto a la figura de Perón, no había surgido de sus filas organización alguna que se denominase peronista hasta ese momento. La CNU fue pionera en esta dirección y su aparición marca un nuevo punto de articulación entre el nacionalismo y el peronismo.

Los primeros pasos de la organización pusieron en tensión inmediatamente los liderazgos heredados de TLP. En especial, el lugar que ocupaba Félix Navazo quien había desempeñado con exclusividad el papel de dirigente de la fracción peronizada.

Como nueva organización la CNU tenía nuevos criterios para elegir a sus referentes, entre ellos -tal como su nombre lo adelantaba- la pertenencia al ámbito universitario. Patricio Fernández Rivero había ingresado en 1964 a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación para estudiar letras. Similar camino había seguido Martín Sala, quien ingresó a la misma Facultad para estudiar historia por esos mismos años. Ambos, junto a Navazo, conformaron una tríada al frente de la CNU durante los primeros tiempos. Sin embargo, rápidamente fue Fernández Rivero quien terminó por hegemonizar el liderazgo del grupo. Contaba, entre otras cosas, con el fuerte respaldo de Carlos Disandro quien tenía una influencia considerable en estos tiempos.

Durante sus primeros años la Concentración Nacional Universitaria intentó consolidarse y crecer ampliando sus filas. Llamativamente, a pesar de su vocación por intervenir en el espacio universitario, no fue allí donde volcó inicialmente sus esfuerzos.

Alejada de las aulas de la UNLP, se dedicó a trabajar en las distintas iniciativas del Instituto Cisneros, fundamentalmente en la organización de conferencias y colaborando con las publicaciones de la editorial “Ediciones La Hostería Volante”. Esto permitió a los integrantes de la CNU entrar en contacto con otros grupos afines en distintas ciudades a las que asistían acompañando las conferencias que dictaba Disandro. Así, muy especialmente en Mar del Plata y en Córdoba, logró tejer con relativa rapidez una valiosa red de vínculos.

Hacia finales de la década de 1960 los integrantes de la CNU entraron en contacto con un pequeño grupo de jóvenes nacionalistas de la ciudad de Mar del Plata. Éstos pertenecían a un grupo denominado Savia Nueva el cual se había escindido de Tacuara Mar del Plata en 1967.

Entre 1969 y 1970, los referentes de la CNU viajaron en numerosas ocasiones a esa ciudad con motivo de un ciclo de conferencias que brindó allí Carlos Disandro. Estos contactos no tardaron en tomar un vínculo más orgánico. Durante el 16 y el 17 de agosto de 1971, en el teatro Alberdi, se desarrollaron las jornadas durante las cuales fue presentada públicamente la CNU Mar del Plata. En el acto de cierre hicieron uso de la palabra Carlos Disandro y el entonces Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT), José Ignacio Rucci. Los principales dirigentes de la organización en esa ciudad fueron Ernesto Piantoni y Juan Carlos Gómez. A ellos se sumaban Federico y Ricardo Delgado, Raúl Viglizzo y Carlos González, Gustavo Demarchi, Eduardo Cincotta, Héctor Corres, José Luis Piatti, Marcelo Arenaza, Raúl Arturo Viglizzo y Eduardo Salvador Ullúa. En diciembre de 1971, en una asamblea de estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Provincial de Mar del Plata, integrantes de la CNU marplatense asesinaron a Silvia Filler. A raíz de ello, debido a la fuerte repercusión que tuvo este hecho, la organización fue tristemente conocida.

Recién en 1967, transcurridos dos años desde su surgimiento, la CNU comenzó a ser visualizada debido a sus intervenciones en la Universidad. Tal como sucedía cada vez que emergía una organización política aún desconocida para los agentes policiales, comenzaban a funcionar los engranajes de los servicios de inteligencia. Justamente, en marzo de ese año, la atenta Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPBA) se interesó por esta joven organización platense. Atenta, pero no siempre rápida de reflejos, los resultados sobre el pedido de “averiguaciones practicadas a efectos de establecer, antecedentes de la C.D. del denominado MOVIMIENTO NACIONAL UNIVERSITARIO y CONCENTRACIÓN NACIONAL UNIVERSITARIA, no arrojaron resultados positivos”. ¿De dónde surgía el interés por la CNU? El propio legajo de la inteligencia policial devela el interrogante. El 28 de marzo había circulado en el ámbito universitario un panfleto firmado por la Concentración Nacional Universitaria en el que se hacía referencia a la acción realizada por el “Movimiento Nueva Argentina”. En el mismo destacaban y adherían al reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas realizado por los integrantes del denominado Operativo Cóndor. En el mismo, que constituye la primera declaración conocido de la organización, la CNU manifestaba su apoyo al: “acto patriótico como el realizado por un grupo de jóvenes en las Islas Malvinas (…) hay hechos de los que debemos enorgullecernos siendo la ocupación de las Malvinas –por ejemplo- un signo de la vocación del pueblo argentino por defender la soberanía. Ello manifiesta que el orgullo nacional sigue en pie, a la espera de su definitivo destino de grandeza”

A partir de aquí, el dinamismo que adquirió la CNU fue creciendo progresivamente. Pero a pesar de la consolidación del pequeño grupo fundador, nunca llegó a erigirse en una organización masiva. Sin embargo, suplieron esto con un accionar crecientemente violento que no pasó desapercibido, incluso para aquellos grupos antagónicas que los superaban ampliamente en número.

Los primeros pasos

Hacia 1966-1967 la CNU comenzó a desplegar en forma creciente distintas acciones dentro de la Universidad Nacional de La Plata. La presencia de sus principales dirigentes en la Facultad de Humanidades hizo que allí conformasen su base de militancia, aunque también con ramificaciones sólidas en Ingeniería, Arquitectura y Derecho, donde se encontraban otros tantos de sus miembros. En cualquiera de estos espacios, un marcado y profundo perfil anti-izquierdista conformó el rasgo característico que distinguió a la CNU. Junto a esta perdurable particularidad, en los primeros años hubo una consigna que guió una parte sustantiva de las ideas, acciones y representaciones impulsadas por la Concentración Nacional: la cuestión universitaria.

El interés sobre este aspecto se remonta a los orígenes mismo de la organización, tal como su nombre lo demuestra. Las alusiones a la universidad –u otros aspectos vinculados a ella– conformó un núcleo duro permanente dentro de la CNU. Desde la perspectiva de sus integrantes la universidad atravesaba una situación crítica ante la primacía de los reformistas en la conducción de la misma. Ante ello presentaban una única y sencilla solución: volver a la universidad peronista. En consecuencia, una de las principales consignas alentadas por la CNU se vinculaba a la ley 13.031. Como en el pasado, el enfrentamiento entre el reformismo y quienes provenían del campo nacionalista volvió a repetirse, aunque ahora agudizado por el clima de radicalización reinante en las universidades. En este contexto, la CNU trazó una línea que la separaba del resto de las agrupaciones estudiantiles que, reformistas o no, era considerados por ella como “agentes de la sinarquía”, y por tanto, “enemigos antinacionales” a los que había que enfrentar.

Una de las primeras iniciativas desarrolladas por la CNU fue la distribución de un panfleto en cuya portada se leía “LEY 13.031 DEL 47”. El contenido del volante presentaba dos apartados claramente distinguibles. El primero de ellos, consistía en una larga introducción en la cual se realizaba una lectura histórica de las principales transformaciones que se habían producido en la vida universitaria, destacando tres períodos concretos. Comenzaban, caracterizando negativamente, el comprendido entre 1918 y 1943. El argumento central de la CNU ubicaba en la Reforma Universitaria de 1918 el origen de la decadencia de las universidades argentinas. Haciendo gala de su anticomunismo, sus integrantes sostenían que la Reforma Universitaria había sido la expresión local de la revolución rusa desarrollada un año antes de esta: “Como reacción a esta petrificación de la enseñanza se produce el estallido de la Reforma en 1918 (…) una puesta al día de la Universidad con el proceso revolucionario mundial iniciado en 1905 y 1917 en Rusia. Se introducen así, los ‘Soviets’ de profesores, estudiantes y graduados que, operando con sentido histórico marxista son la base de las futuras trenzas antinacionales.” En contraposición a este primer período, señalaban el comprendido entre 1943-1955 como el momento modélico de las universidades argentinas. El imperio de la ley 13.031 y el peronismo en el poder eran, para la Concentración Nacional Universitaria, la fiel manifestación del equilibrio deseado. Finalmente, el golpe de estado que derrocó a Perón en 1955 iniciaba el último de los períodos señalados por la CNU en su panfleto. El mismo, de acuerdo a su visión, estaba signado por la “debacle universitaria” la cual era entendida como resultado del retorno del reformismo y los conflictos de la “laica o libre” de 1958. Todo ello marcaba, para los integrantes de la organización, un punto de no retorno a partir del cual el desprestigio de las universidades nacionales se profundizó notoriamente.

La segunda parte del panfleto era propositiva. Allí la CNU señalaba el rumbo que, de acuerdo a su perspectiva, debía seguir el camino de la “reconstrucción universitaria”.

Sin embargo, llamativamente no lo hacía aportando nuevas ideas. En su lugar optaban por citar in extenso varios apartados del texto original de la Ley 13.031. Con ellos sentaba su posición destacando, en particular, algunos artículos que hacían referencia, entre otras cosas, a la designación del rector de la Universidad por parte del Poder Ejecutivo, la supresión del claustro estudiantil y el de los graduados de los órganos de gobierno y, consecuentemente, la eliminación del cogobierno universitario. La alternativa que postulaba la CNU en torno a la cuestión universitaria no resultaba demasiado innovadora. De acuerdo a lo desarrollado en el panfleto, consideraban que el restablecimiento de la ley 13.031 era suficiente para “normalizar” la situación de las universidades.

A partir de 1968 la CNU comenzó a enfrentar con mayor recurrencia a otras agrupaciones estudiantiles. Durante los primeros años de la organización este tipo de conflicto tuvo por escenario las páginas de los panfletos o las de la revista La Hostería Volante. Pero a medida que la agrupación se fue consolidando, las batallas de pluma y tinta dieron paso rápidamente a un conflicto físico cada vez más duro. Este punto marca un quiebre significativo a partir del cual la alternativa por la acción directa y la utilización de la violencia ganó terreno al punto de conformar otra de las características más destacadas y perdurables de la Concentración Nacional Universitaria.

El accionar violento de la CNU contribuyó a agudizar las tensiones ya existentes en un escenario universitario signado por la radicalización política. Por aquellos años, en pleno Onganiato, la creciente ola de agitación estudiantil impactó profundamente en la Universidad Nacional de La Plata. Allí, en sintonía con lo que sucedía en el resto del país, las acciones represivas de la dictadura en combinación con una larga serie de medidas antipopulares potenciaron la activación de los estudiantes.

En este marco, si bien la conflictividad estudiantil fue una nota presente en el conjunto de las facultades de la UNLP, la de Arquitectura y Urbanismo (FAU) fue el epicentro de los principales enfrentamientos a lo largo del año 1968. Estos estuvieron signados en gran medida por la irrupción de la CNU que desplegó allí sus primeras acciones violentas. En la Facultad de Arquitectura se conjugaron una serie de factores que contribuyeron a presentarla como un terreno fértil para el estallido de estos enfrentamientos. Al clima fuertemente politizado y la presencia de un movimiento estudiantil radicalizado, se sumaba el enfrentamiento entre los estudiantes y las autoridades de la facultad, por un lado, y la presencia de la CNU que se oponía al resto de las agrupaciones políticas, por el otro.

El 7 de septiembre, cuando se conmemoraba el segundo año del asesinato de Santiago Pampillón, la FULP convocó a un paro con movilización. Tal como sucedía en cada ocasión que la Federación Universitaria platense llamaba a una medida de fuerza, los estudiantes nucleados en ella intentaban impedir el dictado de clases. Eso fue lo que sucedió el día 12 de ese mismo mes. Mientras los militantes de la FULP evitaban el ingreso a las aulas se presentaron algunos miembros de la CNU, produciéndose una gresca de considerables dimensiones. Llamativamente, unos días más tarde, el enfrentamiento tuvo sus implicancias en la justicia. A pesar de las constantes peleas en la UNLP rara vez alguna de las partes involucradas denunciaba a la otra. Pero este caso fue excepcional. Más de cincuenta alumnos de arquitectura impulsaron una querella criminal a raíz de los violentos sucesos. Gracias a esta acción podemos conocer los nombres de algunos de los participantes del grupo denunciado como “Tacuara”. Sin vincularlos todavía a la joven CNU, allí se encontraban los principales referentes del grupo: Patricio Fernández Rivero, Martín Sala y Félix Navazo. Cabe destacar que la presentación incorporaba entre los denunciados al decano de arquitectura Dusan Duich, quien, de acuerdo a quienes la impulsaban, había actuado amparando a los integrantes de la CNU. “… se presento ayer una querella criminal efectuada por 54 alumnos de aquella Facultad, que acusan por ‘amenazas, intimidación publica, instigación a cometer delitos, asociación ilícita y ostentación de armas de fuego’, a las personas que más abajo se detallan. Además, la denuncia se dirige contra el decano Duich ‘por instigación a cometer delitos, abuso de autoridad, violación de los deberes del funcionario público y complicidad de los delitos denunciados’, de los cuales se imputa a Martín Salas, Patricio Fernández Rivero, un individuo apellidado Navaso y “Bocha” y cuatro personas más, cuyos nombres manifiestan desconocer los recurrentes…”

Con la Concentración Nacional activa, la dinámica universitaria se vio profundamente transformada, especialmente porque se hicieron cada vez más frecuentes los enfrentamientos que la tenían como protagonista. Junto a ello, las páginas de la prensa local destinadas a cubrir las noticias sobre la universidad se incrementaron y registraron con mayor asiduidad la creciente conflictividad entre grupos estudiantiles antagónicos. Sin embargo, tal como sucedió en el conflicto de arquitectura, el accionar de los principales referentes de la CNU no siempre fue bien identificado. Las referencias a sus integrantes como miembros de grupos “tipo Tacuara” abundan en cada uno de estos conflictos producidos a finales de la década de 1960. A pesar de ello, con uno u otro nombre, desde un primer momento fueron reconocidos como parte de organizaciones provenientes del nacionalismo y pertenecientes a la “extrema-derecha”. La presencia de la CNU en la UNLP tensionó notoriamente la trama de la militancia estudiantil universitaria. Con trompadas y tiros, la Concentración Nacional Universitaria inquietó y atemorizó al estudiantado platense.

Algunas consideraciones finales

Los conflictos en torno a la “laica o libre” marcaron el inicio de un camino signado por un creciente dinamismo dentro del variopinto campo nacionalista de la ciudad de La Plata. Como resultado de ello, florecieron distintos grupos y organizaciones. En ese contexto, dos de ellas fueron claves para el posterior lanzamiento de la CNU. Tacuara La Plata, por un lado, que en sus comienzos postuló un nacionalismo de corte oligárquico y elitista, y la Juventud Nacionalista Platense, por el otro, que articuló un nacionalismo de derecha con otro de cuño populista. La unión de ambas organizaciones en el Movimiento de Unificación Nacionalista permitió suavizar algunas de estas diferencias y potenciar características comunes. Entre estas últimas, la vocación por la acción directa y la utilización de la violencia constituyó un elemento compartido por una y otra. Pero a pesar de estas coincidencias, yacían entre ambas diferencias irresueltas que terminarían por fragmentar al Movimiento de Unificación Nacionalista.

Fue la cuestión peronista el motivo fundamental que aceleró la disolución del MUN. Rápidamente, la fracción peronizada que se desprendió del MUN consolidó el vínculo con Carlos Disandro y, en el marco de Instituto de Cultura Clásica Cardenal Cisneros, nació la CNU hacia 1965.

La Concentración Nacional Universitaria logró articular, una vez más, la tradición nacionalista y el peronismo, generando una síntesis particular. Tal como lo había hecho el “nacionalismo restaurador”, construyó un momento modélico del pasado argentino que identificó con los dos primeros gobiernos de Perón. En contrapartida, distinguía en el período que se iniciaba con el derrocamiento del líder el comienzo de la decadencia nacional. Las múltiples y variadas construcciones en torno a la figura del enemigo, también ponen de manifiesto las deudas de la CNU respecto al “nacionalismo restaurador”. De esta manera, la tríada conformada por el antiliberalismo, el anticomunismo y el antiimperialismo, no reviste novedad alguna. Tampoco lo es la referencia a enemigos transnacionales o universales, aunque en este punto la CNU imprimió su propio sello apelando a la “sinarquía”. Este concepto, que aludía a un complot entre poderes antagónicos, representados para la CNU por el “imperialismo norteamericano” y el “imperialismo soviético”, encontró un punto de articulación con el peronismo en la “Tercera Posición”.

Los primeros pasos de la organización se orientaron al crecimiento de sus filas aunque con escaso éxito. Sin embargo, logró establecer una red de vínculos fuera de la ciudad de La Plata. Mientras se abocaban a ello, la CNU fue escasamente reconocida como tal dentro del ámbito universitario. Estos primeros años, también estuvieron signados por un relativo paréntesis en las acciones violentas, marcando una clara ruptura respecto a las organizaciones que nutrieron a la CNU que las habían empleado en forma recurrente. Mientras tanto, la CNU fue generando vínculos y cimentando un conjunto escueto de postulados que mantendría, en forma incólume, a lo largo de sus años. Sólo unos años más tarde, la utilización de la violencia volvería a caracterizar a la organización. Desde entonces, este aspecto conformaría uno de los rasgos más distintivos de la CNU.

Hacia 1973, el llamado a elecciones, el retorno del peronismo al gobierno y, finalmente, el regreso de Juan Perón planteaban un escenario totalmente transformado. La historia que continúa a partir del 20 de junio de ese mismo año excede los objetivos que se había planteado este artículo en sus primeras líneas. La compleja posición que asume por entonces la CNU impide cualquier análisis que pretenda ubicarla exclusivamente como una mera organización política dentro del amplio espectro de la derecha. Los múltiples y variados lazos que la vinculan a otras organizaciones y, fundamentalmente, al Estado, deben ser considerados con particular atención. En especial, debido al creciente rol represivo que desplegó en paralelo a las agencias estatales encargadas de ello.

(*)FaHCE/UNLP-CONICET


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Argentina: Las claves del modelo ideológico del gobierno de Macri

Carlos Andujar*https://www.pagina12.com.ar/134545-el-neoliberalismo-de-cambiemos

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Si uno le preguntase a un funcionario del actual gobierno si es neoliberal puede obtener dos repuestas. La primera, enojo mediante, será decir que no existe tal neoliberalismo, que es un invento nostálgico de quienes piensan que en pleno siglo XXI todavía perduran las ideologías y no se dan cuenta que ese mundo ya no existe. La segunda, “coucheo” y sonrisa de por medio, será destacar que lo importante es hacer cosas por la gente sin encasillarse en ninguna clasificación, “sólo somos personas comunes con una gran responsabilidad y queremos lo que todos quieren, que a la Argentina le vaya bien”, suelen decir sin ruborizarse.

A pesar de ello, el gobierno de la Segunda Alianza Cambiemos implementó en estos dos años y medio de gestión diversas políticas públicas (o intentos de ella) que, sin ánimo de exhaustividad, se mencionan a continuación:

 

  • Quita de retenciones a la exportación.
  • Reducción del Impuesto a los Bienes Personales.
  • Intentos de flexibilización laboral.
  • Eliminación de los controles a la circulación de capitales.
  • Despidos de empleados públicos.
  • Recorte de gasto.
  • Quita de los controles al mercado cambiario.
  • Ataque discursivo a los sindicatos.
  • Desregulación de precios.

¿Son estas medidas producto aislado de funcionarios que vinieron a “gestionar” la cosa pública sin ideologías? ¿Son la expresión material de un proyecto político que tiene muy en claro lo que quiere? ¿O serán, como escribió Rodolfo Walsh en su recordada carta a la Junta, el raro fruto de la fría deliberación y de la cruda inepcia?

Con la finalidad de aclarar un poco la cuestión repasemos en qué se basa ese proyecto político al que ningún funcionario dice pertenecer.

Claves

1. El neoliberalismo es un proyecto político, económico, social y cultural que tiene pretensiones hegemónicas, es decir, de abarcarlo todo, generando consensos y sentidos comunes que muestren como natural e inevitable lo que tiene carácter político e histórico. Intenta instaurar en los países una sociedad de mercado, entendida esta como una sociedad en la que la coordinación y la articulación de los comportamientos humanos está regida por un sistema de precios de mercado que premia y castiga a cada integrante en función a la contribución que haga a la sociedad. 

2. El criterio de eficiencia (entendido como el uso más productivo de los escasos recursos) es más importante que el de justicia. Asimismo, el criterio de justicia se reduce a que cada individuo debe llevarse de la sociedad en función a su contribución. 

3. La contribución que cada uno haga al conjunto social está determinada por la productividad de cada acción humana. Dicha productividad queda reducida, a su vez, a lo que determinen los precios de mercado que son producto estricto de las fuerzas que operan en el mismo. 

4. Es el mercado, a través de del sistema de precios, quien determina qué comportamientos valen, cuáles no, y cuánto valen. La sociedad de mercado se reduce a la sumatoria de los comportamientos individuales guiados por la maximización de utilidad y la minimización de los costos. Por lo tanto, el único capaz de procesar óptimamente todo el volumen de información que producen las sociedades modernas es el mercado, al cual, todos deben someterse. 

5. Los proyectos que promueven, sean estos populistas o comunistas, la injerencia del Estado en el sistema de precios o en el reconocimiento de derechos, levantando la bandera de la justicia social o el bien común, son falsos. Levantan banderas ficticias, coartan libertades individuales sin ningún argumento válido y, a la larga, por una vía o por la otra, se transforman en totalitarismos. 

6. El Estado, además de las funciones clásicas liberales de defender la propiedad privada, administrar justicia y defender los derechos individuales, debe encarar el objetivo central de demoler lo construido en etapas históricas anteriores a través de un proceso creciente y progresivo de mercantilización de todos los espacios (por ejemplo, privatizaciones, liberalización de los mercados de capitales y cambiarios, flexibilización laboral).

7. El proceso de destrucción de los colectivos encarado por el Estado neoliberal más allá de incluir la destrucción de parte del aparato estatal, debe socavar sistemáticamente la acción de los sindicatos y de los sindicalistas dado que también intentan interferir en el sistema de precios (el salario lo es) de mercado y en el sostenimiento o reconocimiento de derechos.

8. La desigualdad lejos de ser un problema es, por una lado, el resultado esperable de los distintos niveles de productividad, esfuerzo, laboriosidad e ingenio de los distintos integrantes de una sociedad y, por el otro, el motor e incentivo para que los menos productivos mejoren imitando el comportamiento de los que tuvieron éxito. Por ello las políticas sociales deben ser muy acotadas y focalizadas a determinados grupos poblacionales, dado que si se universalizan, como pretenden los proyectos populistas, se desincentiva el esfuerzo, el talento y la iniciativa y, “premiando al ocio”, se destruye la “cultura del trabajo”.

9. En el mismo sentido, los impuestos progresivos (aquellos en los que pagan más quienes más tienen o ganan) son un castigo al esfuerzo, el trabajo y el ingenio y por lo tanto deben reducirse o eliminarse. El Estado debe recaudar a través de impuestos de base amplia que no afecten ni debiliten los ingresos de los emprendedores y los que tienen mayor productividad. 

10. Al mercantilizar todos los espacios posibles, el individualismo, la competencia, la eficiencia, la productividad y la meritocracia se presentan como valores indiscutibles que lejos de quedarse en la esfera empresarial inundan todos los campos. De este modo, dichos valores se transforman en criterios y parámetros que organizan la vida misma, desde qué política de salud o educación debe implementar un Estado, cómo debe entenderse el mundo de las artes, el deporte y la cultura hasta los modos en se organizan y vivencian las prácticas y los vínculos cotidianos de una familia. 

Crisis y orden

Escribía Milton Friedman en 1962 en plena vigencia de los Estados de Bienestar y del paradigma keynesiano: “Sólo una crisis –real o percibida– da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ésa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable”. 

Escribía Eduardo Galeano en su célebre obra Las venas Abiertas de América Latina, en 1971: “La derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin; y la tranquilidad, de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambriento.

Ambos decían la verdad.

 

* Docente UNLZ FCS. ISFD Nº 41 CEMU