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La doble vara de medir

Xavier Caño Tamayo –http://alainet.org/active/37971


Una ilustración en prensa. Un hombre bien trajeado proclama frente a un globo terráqueo: “Hay que ser realistas, el mundo es como es. Ya nos ocuparemos nosotros de que no cambie”. Es el humor de El Roto, quien calca así qué pasa en este mundo en crisis con víctimas y victimarios.



La crisis griega la van a pagar los griegos. La van a pagar los funcionarios públicos, los pensionistas y los asalariados en general. Para poder limpiar las cuentas públicas griegas, la implacable Unión Europea no suelta un euro si el gobierno griego no reduce como sea el gasto público. La obsesión del maldito déficit. Y el gobierno griego congela salarios de funcionarios y pensiones, no ofrece empleos públicos, rebaja la indemnización por despido, reduce el gasto social… Y aumenta la presión fiscal. Nueva subida del IVA (del 19% al 23%) y un 10% más de impuestos sobre tabaco, alcohol y combustibles. Impuestos que pagan igual ricos y pobres, sin distinción de renta.
Da igual que los recortes e impuestos injustos empeoren la vida de millones de griegos. A la Unión Europea, sólo le interesa reducir el déficit.
¿Dónde está el mismo grado de exigencia de la Unión Europea con los bancos, las grandes empresas, los fondos de inversión especulativos, los hedge funds y otras entidades perversas y peligrosas? No existe. De momento, para el sector financiero griego no habrá sacrificios. El Estado inyectará 17.000 millones de euros a la banca y creará un fondo de prevención en el mercado de acciones. Ningún sacrificio.
Los socialdemócratas (ahora griegos) vuelven a hacer el trabajo sucio en beneficio de la minoría privilegiada. Y los medios de persuasión (perdón, informativos) contribuyen a que este mundo continúe siendo como es. Que nada cambie. Por ejemplo, haciendo comulgar con la rueda de molino de que el déficit es lo peor que le puede pasar a un país. Y creando el clima de histeria de que si no se frena la crisis griega, se contagiaran Portugal y España y toda la zona euro… Bla, bla, bla, bla. Así se justifica llevar impunemente a los ciudadanos griegos contra las cuerdas y empeorarles la vida.
En lugar de perjudicar a la inmensa mayoría de un país, ¿por qué no ir contra los responsables de la crisis? ¿Por que no poner en el punto de mira a los especuladores que no cesan de especular? ¿Por qué no regular de una vez y controlar el sector financiero? ¿Dónde están las cacareadas reformas de tal sector?
Aquí sólo cuenta el maldito déficit. Y los intereses de la minoría privilegiada, de la banca y del sector financiero, por supuesto.
Paul Krugman publicó recientemente un artículo en The New York Times donde criticaba con dureza propuestas del Partido Republicano de bajar impuestos a rentas superiores y reducir el gasto y empleo públicos. Republicanos estadounidenses y Unión Europea parecen estar de acuerdo. Ambos insisten en hacer más vulnerables a los asalariados, que no haya regulación del sector financiero así como reducir drásticamente el gasto público. Son los mismos perros de siempre con los mismos collares de toda la vida, causas estructurales de la crisis que sufrimos. El dogma neoliberal se empecina en que deben reducirse sector y empleo públicos. Pero hay que hacer justo lo contrario según Krugman, Stiglitz y otros economistas de prestigio internacional.
Y una nota final de humor. Nicolas Sarkozy, ha dicho en una entrevista que «no vamos a permitir a los especuladores actuar a su antojo para desestabilizar cualquier país». ¡Qué buen chiste!
De momento, y para hacer boca, las investigaciones del analista financiero Dhaval Joshi muestran que las entidades financieras que provocaron la crisis se han beneficiado más que nadie cuando ha empezado a haber alguna recuperación. En Estados Unidos, en los últimos nueve meses, las ganancias empresariales han aumentado 280.000 millones de dólares, pero los salarios han descendido en 90.000 millones. En Gran Bretaña, las ganancias fueron 24.000 millones de libras más, pero los salarios sólo 2.000 millones. Es algo insólito que las ganancias empresariales crezcan más velozmente en términos absolutos que los salarios, dice Joshi.
Pero el mundo es como es. Y ya hay quien se ocupa de que no cambie.
Si les dejamos, claro.
– Xavier Caño Tamayo es Periodista y escritor


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Arde Eurolandia

Por Michael R. Krätke – http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3292

Y ahora resulta que en el caso griego figuran en el banquillo de los acusados, no los bancos frenéticamente especulativos, sino los Estados sociales despilfarradores de corte europeo…

Desde hace una semana, se ha declarado la situación de urgencia: los griegos han solicitado oficialmente la ayuda financiera que se les había prometido a fines de marzo. Caso de extrema necesidad. Se pide a la Unión Europea y al FMI que liberen lo antes posible los medios precisados. No queda mucho tiempo: a mediados de mayo caen los próximos vencimientos crediticios mil millonarios: no subvenir a ellos significa la quiebra del Estado. Los mercados financieros –a la cabeza, los fondos hedge que especulan contra el euro— no sueltan a la presa. Exigiendo intereses usurarios, hacen que las deudas del Estado griego no puedan refinanciarse en medio de la crisis económica.

En tal situación, la soberanía de los griegos ya no vale un higo. Antes de poner por obra la ayuda prometida, se les exigen ulteriores programas de ahorro dictados por el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI. Llueven, además, prescripciones y propuestas, a cuál más inclemente y desinformada. Los mandamases de los partidos en Berlín tienen sus esperanzas puestas en los comisarios del ahorro del FMI que, gracias a la Canciller de Hierro, se sientan ya en la mesa decisoria. Ni que decir tiene que a los economistas del FMI, a diferencia de los políticos de la coalición nigrogualda (el color de la democracia cristiana alemana es el negro; el de los liberales alemanes, el amarillo), hace mucho que cayeron en la cuenta de que un curso de extrema austeridad exigido a Grecia desde el exterior sólo puede terminar en una grave depresión económica y en un desjarretamiento social no menos grave.

La ironía de la historia

En la reunión de ministros de finanzas del G20 que tuvo lugar el fin de semana pasado, la eurocrisis vino a servir muy oportunamente de distracción. Todo lo demás –los acuciantes problemas de la economía mundial, sumida en una recesión que, ni por mucho, está en trance de superación— quedó en vía secundaria muerta. Grecia como la nueva figura simbólica del enfermo de la economía mundial: ¡menudo bocado para los norteamericanos! Una crisis que trae su origen en eurolandia y en la que la Unión Europea se ve obligada a pedir auxilio al FMI: ¡menudo aguinaldo para los lobistas de los mercados financieros! Los culpables no son los bancos frenéticamente entregados a la especulación: ¡son los despilfarradores Estados sociales de corte europeo! La imagen neoliberal del mundo vuelve a cuadrar.

Los honorables que se reúnen en el G8 y en el G20, en el FMI y en el Banco Mundial, podrían haberse dedicado a estudiar asuntos de harto mayor enjundia que el de la pequeña Grecia. Nada acordaron. Ni en lo tocante a la planeada fiscalidad bancaria, ni en materia impuestos al mercado financiero, ni en lo atinente a la regulación del sector financiero: en nada de eso se ha avanzado un solo paso. Nada, sino nebulosas declaraciones. En el fondo del escenario, casi sin ruido, se lavó, como de paso, la crisis financiera del Banco Mundial. Se trataba aquí de sumas mucho más elevadas que en el caso de Grecia. La crisis de caja de este organismo se resolvió con 300 mil millones de dólares. El FMI pudo aplazar su reforma financiera pendiente, traspasando las urgencias al Banco Mundial: con especiales agradecimientos al gobierno federal alemán. Cundió la autosatisfacción en Washington: se ha metido a los europeos en vereda, encauzarlos por la buena senda del ahorro y el saneamiento.

Oficialmente, la ayuda a Grecia tiene que ver con el mantenimiento de un euro estable. Lo que sólo puede lograrse, si se bloquea la especulación internacional contra los distintos países de la eurozona. Una quiebra del Estado griego, una expulsión de los griegos de eurolandia, darían precisamente la señal equivocada. Entonces, inexorablemente, Portugal, España e Irlanda serían los siguientes. Si los europaíses se comprometieran a un préstamo común, podrían desde luego plantar cara a los mercados.

¿A quién beneficia una quiebra pública griega? Si los títulos de deuda griegos se deprecian pasivamente, los afectados serán principalmente los bancos alemanes y franceses. Sólo el banco alemán Hypo Real Estate (HRE), entretanto estatalizado, es tenedor por valor de diez mil millones de euros. Si ese dinero se evapora, Alemania se enfrentará a la siguiente crisis bancaria. El gobierno de Sarkozy están todavía más empantanado, pues los bancos franceses son tenedores de títulos griegos por valor de más de 77 mil millones de euros. La alternativa a la suspensión de pagos del estado griego sería una acción conjunta de refinanciación por parte de los europaíses, es decir, una renuncia parcial de los bancos europeos a sus exigencias como acreedores de Grecia. Oficialmente, eso está descartado para la Canciller Merkel, aunque sólo sea porque es lo que exigen con los partidos de la oposición.

Eso significaría derivar parte de los costes de la crisis de deuda a quienes se han beneficiado de ella, y no a los griegos o a la propia población.

Y ahora viene la ironía de la historia: el gobierno federal alemán ha otorgado al FMI un papel clave en un juego maligno. Las autoridades del FMI deberían resistirse, aun cuando los griegos llegaran a poner por obra los más sombríos planes de ahorro. Pues, con las vigentes reglas de juego, el FMI no puede dar créditos a ningún solicitante que no pueda ya seguir devolviendo y sirviendo los intereses de sus deudas a largo plazo, es decir, a ningún solicitante que, de hecho, esté ya en quiebra. Con los 15 mil millones de euros ahora prometidos Grecia habría ya agotado su cuota de crédito con el FMI. Una última gota vertida sobre piedra incandescente.

Reformar o abdicar

Raro, pero probable: la participación del FMI en la ayuda de emergencia a Grecia mejora visiblemente las perspectivas de refinanciación. Y tendría la gran ventaja de que serían los bancos y otros acreedores del estado los que correrían con la sangría, y no el sufrido y habitual contribuyente. Como muy tarde el 19 de mayo próximo, la acción de rescate para Grecia debe estar lista. En esa fecha vence un préstamo por 8,5 mil millones de euros. De no honrarlo, se entra en quiebra. Ya no servirían de nada entonces los créditos del FMI, y los bancos europeos deberían tragarse una refinanciación.

Eso no sería ningún drama para los mercados financieros; para ellos, la tragedia griega no es más que un intermedio. Japón, por ejemplo, está en una situación mucho peor que eurolandia. Cuando en Europa no haya nada que pescar, los fondos hedge se lanzarán tarde o temprano sobre el río revuelto del yen. Y luego vienen el dólar y la libra esterlina, porque norteamericanos y británicos están aún más gravemente endeudados que Grecia: allí hay más que pescar. No son los griegos quienes tienen que apresurarse a poner orden en sus casas y a hacer planes de saneamiento, sino el G20, el FMI, el Banco Mundial y los gobiernos presentes en esas instituciones, incluida la maestra ciruela que es Alemania. La disyuntiva no ofrece duda: o imponer una regulación de los mercados financieros, a la que éstos y sus lobistas ofrecerán una resistencia encarnizada, o abdicar.

Michael R. Krätke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrático de economía política y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.


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Juicio Gregorio Rafael Molina

Juicio Gregorio Rafael Molina
Homicidio Agravado por ensañamiento, alevosía y con el concurso premeditado de dos o más personas (2 hechos)

-Privación ilegitima de la libertad agravada por ser perseguidos políticos (38 hechos)

-Imposición de tormentos a los presos agravado por ser estos perseguidos políticos (38 hechos), todos los cuales concurren materialmente entre sí (arts. 45, 55, 80 incs. 2 y 6, 141 y 144 ter del C.P. texto según ley 14.616).

Autor penalmente responsable del delito de violación, en forma reiterada – tres hechos que concurren materialmente entre sí- ello así por cuanto se ha acreditado que accedió carnalmente a caso 1 mediante violencia y valiéndose de su funcíón de guarda (arts. 55 y 122 del C.P). Causa N° 2277: Autor penalmente responsable del delito de violación, en forma reiterada – dos hechos- y violación en grado de tentativa, los tres hechos agravados por la calidad del autor – encargado de la guarda de la víctima – y que concurren materialmente entre sí (arts. 122 – redacción previa a la modificación introducida por Ley 25.087-, 42, 45 y 55 del CPPN) en perjuicio de caso 2