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Argentina: el regreso de una oposición destructiva (¿o destructora?)

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Carta Abierta/Mendoza – http://www.surysur.net/?q=node/14074

Hay diferencia entre hacer obstrucción y hacer oposición. Sin dudas que la crítica constructiva en pro de mejoras en la condición del país es siempre necesaria al funcionamiento democrático. Sin embargo, la oposición cerrada y total, la que a todo dice “no” y busca impedir el funcionamiento institucional, nada tiene de aporte a la democracia.

Menos aún la curiosa situación que se da en Argentina, donde la derecha que apoyó a la dictadura se mezcla con el radicalismo y con sectores que se dicen de izquierda, en una mezcla indigesta que carece de toda posibilidad de servir a algún proyecto de gobierno -jamás tendrían coherencia entre sí-, cuya única convergencia es la acción disolvente contra quienes gobiernan hoy según el mandato electoral legítimamente otorgado.

Sabemos que la globalización económica consiste en el aumento del poder de los capitales multinacionales por sobre los estados-nación. Por ello, ha disminuido la capacidad política de maniobra de cada país frente al silencioso accionar de las fuerzas económicas trasnacionales. Ello redundó en lo que vimos en los años noventas: todos los sectores políticos se parecieron entre sí, con la única receta del achicamiento, el ajuste y las propuestas del FMI con aumento de la deuda externa. Esto es, la subordinación de la política a las ciegas leyes de aumento de la ganancia de los grandes pulpos económicos.

A comienzos de este siglo, se empezó a ver algo distinto a esto en diversos países de la región: Bolivia, Venezuela, Brasil y Ecuador entre ellos. Se recuperó el gasto social, la capacidad directriz del Estado y la posibilidad de reorientación de la renta pública. Aparecieron gobiernos que, sin plantearse una ruptura frontal con el capitalismo (que hoy sería altamente improbable), abandonaron la lógica del capitalismo para unos pocos.

Lo mismo sucedió en Argentina desde el año 2003, proceso dado en cada país con sus singularidades. Aquí, como en esas otras naciones hermanas, la deuda externa dejó de crecer y comenzó a suturarse parte de la deuda social. Desaparecieron los ajustes constantes, y se comenzó un proceso de gradual integración sudamericana. Se inició una política de derechos humanos que es un enorme logro institucional, así como lo es una Corte Suprema independiente. Y la anterior calamidad permanente, que llevó en su momento a cobrar con bonos o a que se bajaran los sueldos y jubilaciones antes del año 2001, fue cediendo a una política que ya no requirió hacer de la represión su recurso tan habitual como salvaje.

A esas mejoras se opone hoy la variopinta oposición, que junta socialistas con macristas, radicales con peronistas de derecha, Stolbizer con Duhalde o Nosiglia con Bulrich. Creìamos que el Mundial los llevaría a una tregua, pero ni siquiera eso ocurrió.

Vuelven en los medios y en el Congreso con renovada voluntad de obstrucción, con una sostenida ofensiva. Y suman asuntos diversos a granel: destacamos entre ellos la negativa a publicar lo dicho por Sadous, el ocultamiento de la condición de los que aparecen como hijos adoptados por la Sra. de Noble, y el paradojal pedido de un 82% para los jubilados.

La declaración de Sadous ha sido pedida, porque una tapa del diario Clarín publicó lo que pretendidamente había pasado en una sesión secreta de comisión del congreso. Como siempre, se trata de desprestigiar acciones del gobierno, más aún si son en relación con Venezuela. Lo cierto es que se ha pedido la versión taquigráfica de lo dicho en el Congreso, y la negativa opositora a darla muestra que -según parece- se inventó lo puesto en una tapa de diario, caso que obviamente no sería el único en esa clase de comportamiento mediático falaz.

Los que aparecen como hijos adoptivos de la Sra. de Noble -principal propietaria del grupo Clarín- han cometido en variadas ocasiones acciones para impedir que se pueda reconocer su ADN. Así la acción judicial lleva alrededor de ocho años. Ahora bien, si nada hubiera que ocultar, no se entiende por qué estas interminables maniobras dilatorias. Por tanto, la presunción de que se trata de hijos de desaparecidos se hace cada vez más ineludible. En este caso, la obstrucción se hace al accionar de la justicia.

Y lo más insólito es que los grupos que rebajaron las jubilaciones al mínimo (el peronismo federal cuando gobernaba con Menem, y el radicalismo que con De la Rúa las rebajó un 13% tras años y años de estar congeladas), ahora piden lo imposible: 82% móvil e inmediato para todos. Es exactamente lo contrario de lo que han hecho como gobierno y sostienen en su política opositora. Pero si no pueden hablar mal de medidas del gobierno (entrada de casi 3 millones de nuevos jubilados al sistema, recuperación de los depósitos de las AFJP, Asignación por Hijo), han decidido pedir lo imposible. Es decir, ahora piden políticas sociales al estilo de las que promueve el gobierno nacional, pero haciéndolas inviables. Ello es evidente en que hablan de otorgar el 82% pero se niegan a que el Estado pudiera recaudar para sostenerlo (la oposición a la Ord. 125 fue ejemplar al respecto).

Los jubilados vienen cobrando regularmente, siempre a tiempo y con aumentos dos veces por año. Y muchísimas personas que habían trabajado pero no podían acceder a la jubilación, la tienen gracias a decisiones de este gobierno.

La seriedad de la propuesta opositora se muestra en la intervención de Cobos en este debate. Su restitución del 82% en Mendoza fue sólo para los que lo tenían antes de 1996, y por cierto se hizo en acuerdo y colaboración financiera con el gobierno nacional, al cual él apoyaba en ese entonces. Esa restitución llegó sólo a un 3,5% de la masa de jubilados. Sin embargo, el ex-gobernador quiso presentarlo como ejemplo de un 82% que pudiera darse a todos, lo que es algo muy diferente. Notoriamente se trató de promover confusión, prometiendo lo que en la práctica no se hizo antes, ni es ahora viable.

Se juega con las expectativas sociales. Los que gobernaron fundiéndonos como país, ajustándonos al extremo, ahora piden un gasto social que ellos jamás quisieron dar. Los que se fueron del gobierno en helicóptero echados por el enojo popular, nos dan lecciones de cómo tratar a los jubilados. Los que llevaron los salarios a condiciones mínimas e irrisorias, pretenden obligar a una descompensación presupuestal que nos lleve nuevamente a endeudarnos con organismos internacionales. Pues si bien es necesario revalorizar las jubilaciones, cabe advertir que ello podría hacerse sólo gradualmente, sin la presión política de quienes ponen el tema como lema de campaña y asumiendo que en ese caso deberán pagar trubutos nuevos quienes más tienen, que son precisamente los aliados políticos de aquellos que hoy lanzan al aire esta consigna.

Ojalá la memoria social pueda mantenerse, más allá del ruido mediático. Si se llegara a dar crédito a estos cantos de sirena de los líderes del desastre nacional, de los campeones del colapso en el 2001, de los destructores sistemáticos de la economía y la institucionalidad del país, corremos el riesgo de que la estabilidad conseguida se vaya perdiendo, y nos retrotraigamos a los tiempos en que la patria parecía desvanecerse cada día bajo nuestros pies.-

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Autor: Sergio

boquense ortodoxo

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