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Educación: ¿inclusión o ruptura de la homogenización educativa?

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– Miguel Palacín Quispe – Coordinador General CAOI (Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas) – Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Chile, Argentinahttp://alainet.org/active/40092

Preocupaciones de los pueblos indígenas en torno a la próxima Conferencia Iberoamericana de Educación

La visibilización y creciente protagonismo del movimiento indígena en el Abya Yala ha generado toda una corriente que reconoce la exclusión de los pueblos originarios de las políticas de los Estados de la región. Frente a esto, muchas propuestas giran en torno a un término muy de moda: la inclusión. Ninguna de ellas toma en cuenta algo que desde hace tiempo hemos dejado bien en claro: los pueblos indígenas no queremos ser incluidos en los modelos actuales: demandamos políticas públicas interculturales.

El 13 de septiembre próximo se reunirá en Buenos Aires, Argentina la XX Conferencia Iberoamericana de Educación. De manera paralela, del 13 al 15 del mismo mes y en la misma ciudad, se realizará el Congreso Iberoamericano de Educación, cuyos organizadores (la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, el Ministerio de Educación de Argentina y la Secretaría General Iberoamericana) abrieron un debate virtual en torno a las “Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los bicentenarios”.

Las Metas Educativas 2021 fueron acordadas por los ministros de Educación de la región en la XVIII Conferencia Iberoamericana, reunida en El Salvador los días 19 y 20 de mayo de 2008.  En torno a ellas, los organizadores del Congreso de Buenos Aires han publicado el documento síntesis del debate, el mismo que nos ha suscitado algunas preocupaciones, como organización de los pueblos indígenas de la Región Andina.

Interculturalidad transversal

El Capítulo VII, titulado “Atención Educativa a la diversidad del alumnado: mujer y educación”, empieza haciendo una presentación de la diversidad de pueblos en el continente, habla del acceso a la educación como un medio indispensable para la inclusión social y señala la necesidad de educar en la diversidad para responder con eficacia a las realidades específicas.

Y he aquí que encontramos un planteamiento que consideramos clave: “romper la homogenización educativa”.

Porque el punto de partida para el diseño de políticas públicas educativas está en la pregunta: para qué queremos educar, cuál es el objetivo central de la educación: ¿la inclusión o la ruptura de la homogenización? O educamos para seguir ignorando e incluso arrasando con nuestra riquísima diversidad cultural, o lo hacemos para valorarla, promoverla, enriquecernos todos y todas con ella.

Y es que la educación, como todas las políticas desde la fundación de las repúblicas latinoamericanas actuales y sus Estados uninacionales y monoculturales, no ha roto con la colonialidad impuesta desde la invasión europea al Abya Yala. Por eso decimos que no queremos ser incluidos en los modelos actuales, queremos un nuevo modelo que sea capaz de construir de manera colectiva, recogiendo las voces de todos y todas, políticas públicas interculturales en Estados Plurinacionales y para el Buen Vivir.

Insistimos: construir las políticas con todos y todas y para todos y todas. Por eso sentimos que la meta específica 5 en materia de atención educativa a la diversidad: “garantizar la educación bilingüe y multicultural de calidad para los alumnos pertenecientes a minorías étnicas y pueblos originarios” se acerca más a la opción inclusiva que a la ruptura de la homogenización. Porque la interculturalidad debe ser transversal a toda la política educativa y no solo dirigida a “minorías étnicas”; porque se trata de poner énfasis en la construcción de contenidos, no desde el Estado sino de abajo hacia arriba, desde las comunidades y pueblos originarios.

Sin interculturalidad real, la educación bilingüe sigue siendo dirigida a homogenizar. Recordemos que los primeros en aprender las lenguas originarias en el Abya Yala fueron los extirpadores de idolatrías y que el primer libro traducido a esas lenguas que se publicó en estas tierras fue la Biblia.

Por eso nos preocupa una frase del capítulo que examinamos: “el contexto de origen es determinante para la integración al sistema”, así como el reto planteado: “desarrollar estrategias desde las administraciones públicas y los gobiernos”.

Construcción de contenidos

Vamos ahora al Capítulo XVIII, titulado “Educación Artística”, donde se plantea “una educación artística para conocer las raíces, respetar y valorar la diversidad y la riqueza cultural de la región” para la “construcción de una sociedad intercultural”.

Pero los pueblos indígenas entendemos una sociedad intercultural no solo como expresión de la diversidad artística. Hace tiempo que rechazamos que nos reduzcan al folklore y el adorno de las postales turísticas. Sociedades interculturales, con sus correspondientes estados plurinacionales, son aquellas que respetan la autodeterminación y todos los derechos humanos y colectivos. Nuestras propias formas de organización social y elección de autoridades, territorio, economía, bienes naturales, economía, justicia, salud… y educación, por supuesto, para que no nos acusen de salirnos del tema.

Por eso retrocedemos al Capítulo II: “Acceso y permanencia en una educación de calidad. La importancia de las competencias básicas. La lectura”, a ver si encontramos algo con respecto a los contenidos educativos y cómo se plantea construirlos.

Este capítulo habla de la necesidad de infraestructura y recursos, de capacitación docente, de metodología, de más horas de enseñanza. También de “contextualizar el currículo” e “incorporar en las propuestas curriculares conocimientos consensuados”.

La pregunta es: ¿qué conocimientos? ¿Solo los de la cultura dominante? ¿O se reconocerá que la educación no oficial también es educación y la sabiduría que viene desde la casa y los sabios de nuestras comunidades?

Tal vez la respuesta está en las materias priorizadas en el rubro “competencias básicas”: lectura, matemática, ciencia, deportes. No se incluyen la riquísima tradición oral ni los conocimientos tradicionales. Y hay una sola mención –menos de una línea en un documento de ciento cincuenta páginas- a una “cultura del medio ambiente”, planteando una “educación para la sostenibilidad”.

Los pueblos indígenas nos identificamos como hijos de la Madre Tierra, su cuidado para nosotros es vital, es nuestra práctica cotidiana desde hace miles de años, y no solo un elemento accesorio que apenas merezca mencionarse de paso entre un conjunto de metas educativas, peor aun en el contexto de una crisis climática sin precedentes como la que hoy nos agobia.

Nuestras propuestas

Cuando los europeos se dieron cuenta de que podíamos servirles mejor si aprendíamos sus idiomas y sus costumbres y comenzaron a “educarnos”, se hicieron de un instrumento más poderoso para someternos ya no sólo física sino también mentalmente, una forma de colonización que continua vigente hasta hoy y nos hace parte del sistema colonial. Por tanto, la liberación de nuestras mentes pasa por restablecer nuestras propias formas de educación.

Esto significa salir de la lógica individual antropocéntrica para entrar a una lógica natural comunitaria; salir de una enseñanza y evaluación individuales a una enseñanza y valoración comunitarias; salir del proceso de desintegración del ser humano con la naturaleza a la conciencia integrada con la naturaleza; salir de una enseñanza orientada a obtener sólo fuerza de trabajo a una enseñanza que permita expresar nuestras capacidades naturales; salir de la teoría dirigida a la razón para sólo entender, a una enseñanza práctica para comprender con sabiduría; salir de una enseñanza que alienta el espíritu de competencia a una enseñanza-aprendizaje complementaria para que todos vivamos bien y en plenitud.

“Comunitaria” implica también que la comunidad interviene en la educación; no solamente el maestro es el actor principal de la educación, sino toda la comunidad, entendiendo que la educación inicial empieza en la familia. La educación no se inicia ni termina en las aulas, es permanente: la vida es dinámica, por lo tanto también la enseñanza y el aprendizaje lo son, permanentemente vamos aprendiendo y enseñando.

Los pueblos indígenas proponemos una educación intercultural bilingüe, que permita el conocimiento de la cultura occidental y la valoración de nuestra propia cultura. Cambiar el proceso educativo que todo lo disgrega: teoría por un lado y práctica por otro (si es que alguna vez se llega a practicar lo aprendido).

La educación tiene que ser también productiva. En nuestras comunidades la enseñanza-aprendizaje está ligada a la vida cotidiana, por ejemplo de la siembra y la cosecha. No se trata de aprender sólo para fines de recreación intelectual sino para generar la acción, pero no la acción individual sino la acción complementada. La pedagogía debe estar ligada a los ciclos de la vida. De otro modo, la educación está descontextualizada de su entorno y de la vida.

Para terminar: nuestras propuestas vienen de una práctica y unos conocimientos que tienen miles de años. Y se sustentan en derechos reconocidos por instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU. Solo exigimos el pleno ejercicio de esos derechos. Así que esperamos que los eventos de septiembre en Buenos Aires los tomen en cuenta.

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Autor: Sergio

boquense ortodoxo

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