Espacio de Sergio

Sitio de opiniones, noticias y música

Argentina: Las corporaciones mediáticas en acción

Deja un comentario

Víctor Ego Ducrothttp://alainet.org/active/40285

Podríamos parafrasear aquella canción de la Guerra Civil española, “Qué culpa tiene el tomate, que está tranquilo en la mata, y llega un hijo de puta, y lo mete en una lata…”, dedicándosela hoy a la Oryza sativa o arroz, de larga historia a la hora de darle de comer a la humanidad. Sí, qué culpa tiene el arroz, que tanto da de hablar por estos días y no por sus posibilidades nutritivas sino porque, en su nombre, algunos de los que se creen dueños del país se aprestan a hacer un estropicio ambiental de impredecibles consecuencias, violar las leyes y la Constitución, provocar conflictos internacionales y hasta dinamitar los esfuerzos que viene cumpliendo el Estado nacional en materia de Defensa, en cooperación con otros países de la región.

Hasta ahí llegan las posibilidades de daño del emprendimiento arrocero en la provincia de Corrientes del vicepresidente del Grupo Clarín, revelado el pasado fin de semana por este diario; revelación esa que debe poner en tensión todos los resortes legales y políticos del gobierno central y de las organizaciones de la llamada sociedad civil – nacionales, provinciales y municipales-, para evitar lo evitable: un latrocinio más de quienes construyeron su poder a partir de una perversa complicidad, nada metafórica, entre palabras y sangre derramada.

Porque seguramente son pocas y pocos los que albergan dudas sinceras acerca de los caminos y formas utilizadas por la banda de Magnetto, cuando se asoció con la dictadura terrorista de Estado para construir su imperio de símbolos y riquezas tangibles.

El poder mediático oligopólico en las sombras no constituye ningún copyright exclusivo de la noble apropiadora y ni de su hombre fuerte. Acordémonos si no de la portentosa novela del estadounidense Gore Vidal, “Imperio”, de lectura recomendable para quien aun no recorrió sus paginas, pues, y no nos cansaremos de repetirlo, la literatura suele enseñar sobre la vida pasada, presente y futura, mucho mejor de lo que lo hace la vida misma.

Vidal nos deslumbra con su texto y madurez de observador de la Historia al ubicar entre fines del siglo XIX y principios del pasado el surgimiento de la vocación imperialista de Estados Unidos, cuando la conducción política del Estado, encarnada por el presidente Theodore Roosvelt; las corporaciones financieras, tan bien representadas en carne y hueso por J.P. Morgan; y la concentración mediática en manos de uno de sus más lucidos visionarios, William Randolph Hearst, no vacilaron en asociarse para edificar, a los cañonazos, con torturadores y torturados, con todas las aberraciones que fueron perfeccionándose hasta el paroxismo en las décadas siguientes; para edificar, decíamos, lo que hoy conocemos como poder global del imperio, el mismo que se animo a “atentar contra sí mismo” aquel 11 S-2001, según pude escribirlo un par de meses después de la caída de las Torres, en el libro “Bush & Bin Laden S.A.”.

Hearst, el dueño de la palabra expropiada de aquél entonces, operó desde sus medios de comunicación en los enjuagues que precedieron a la anexión de Filipinas, Puerto Rico, Guam, Cuba y Hawai; a la intervención de Washington en América Central de cara a la conquista del Canal de Panamá; en Samoa; en Rusia y en la guerra ruso – japonesa de los primeros años del siglo XX. José Aranda, asociado con Soros, hizo lo propio desde la banda Clarín para quedarse con un curso fluvial que termina desembocando en el río Uruguay, con la intención de asegurarse una posición de privilegio dentro del entramado de las corporaciones empresarias del agronegocio, pese a que el texto de Dalmacio Vélez Sarsfield y el propio orden constitucional argentino indican que los ríos y las costas no son pasibles de apropiación privada.

El magnate estadounidense retratado por Vidal y el ladero de Magnetto coinciden en algo sustancial, son dos inescrupulosos a toda prueba, aunque se diferencian por el volumen y la trascendencia histórica de sus operaciones: el primero aportó a la construcción de un imperio, a Aranda no le da el cuero para eso; apenas si para contribuir a la tradición de la gran burguesía argentina, rentística y sin proyecto alguno que no sea el de sus propios bolsillos.

Entre uno y otro, conviene no quedarse con ninguno; aunque dicho sea de paso, por cercanía en el tiempo y pertenencia a la realidad que sufrimos en forma inmediata, un poco más de repugnancia llega a provocarme el vernáculo, el tal Aranda.

Al fulano no lo detiene nada, ni la posibilidad de más conflictos con Uruguay -¡justamente con los de la celeste, que de tan entrañables de tanto en tanto no sabemos quienes somos unos y quienes los otros!-, ni cierto pudor ante el hecho cierto de estar atentando contra el Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua dulce más gravitantes del planeta; ni el conocimiento obligado que Aranda debe tener en cuanto a los esfuerzos compartidos de los países miembros del MERCOSUR, en particular del nuestro y de Brasil, para tejer una doctrina militar y de Defensa de nuevo tipo, justamente basada en la protección de la soberanía nacional y regional sobre los recursos naturales estratégicos.

O seremos unos ingenuos al no ver lo que quizá resulta obvio, que las maniobras asociativas, empresarias y políticas, domésticas e internacionales, del Grupo Clarín están más cerca de los diseños geopolíticos made in usa que de los trazados por los bloques regionales – UNASUR incluido -, que trabajan en forma conjunta para ganar en autonomía (intervenciones frente al golpismo en Bolivia y en Honduras, y recientemente en el severo diferendo entre Bogotá y Caracas).

Es decir, de la mano con sus negocios y complicidades sigilosas, Aranda, Magnetto y compañía son verdaderos operadores de los dibujos militaristas de la diplomacia silente de Estados Unidos para con Sudamérica (las bases en Colombia, que apuntan al nudo amazónico y a los reservorios que el mismo contiene), a la vez que dinamitan en forma sistemática las políticas públicas de integración regional del gobierno nacional, que, como escribimos más arriba, también se refieren al área Defensa (por ejemplo las conocidas maniobras conjuntas brasileño-argentinas en la zona de la Triple Frontera, pensadas como respuesta a un eventual “enemigo externo, que pretende apropiarse de recursos naturales estratégicos”).

Sobre el escenario descripto es dable considerar que la producción simbólica de los medios de comunicación del conglomerado Clarín y los negocios de sus propietarios están más cerca del delito de traición a la patria que de la ya de por si gravísima conducta destituyente contra la presidenta Cristina Fernández; por no hablar de la recurrentes maniobras con que procuran encubrir los probables crímenes de lesa humanidad cometidos por la principal accionista del Grupo, maniobras ésas que también están a cargo de muchos de su escribas, disfrazados de periodistas.

– Víctor Ego Ducrot es director de APM. 

APM | Agencia Periodística del Mercosur | www.prensamercosur.com.ar

Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata.

http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=4779

Anuncios

Autor: Sergio

boquense ortodoxo

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s