Espacio de Sergio

Sitio de opiniones, noticias y música

La única verdad es la realidad

Deja un comentario

Por Carlos Romero – http://tiempo.elargentino.com/notas/unica-verdad-es-realidad

Hace exactamente un mes, a los 60 años, moría Néstor Carlos Kirchner.

El tiempo es inflexible, es impiadoso con los hombres. A la mayoría, los ve pasar y pronto los olvida. Muy pocos pueden jactarse de haber conseguido detener su marcha. De haber logrado trazar una marca en el tiempo de una sociedad, como los surcos que se tallan, profundos, en la corteza de un árbol.

Néstor Kirchner dejó ese tipo de marcas, ese tipo de surcos en la corteza de la Argentina.

Durante siete años, la historia local giró en torno a la figura del santacruceño; del presidente que en 2003 llegó a la Casa Rosada con los votos contados, que para asombro de propios y ajenos desplegó una gestión repleta de hitos fundantes, que lentamente consiguió sacar al país de la bancarrota económica en que estaba confinado y que en el mismo proceso reactivó a una clase política hasta entonces diezmada por sus propias miserias colectivas. Incluso después de 2008, cuando Cristina Fernández lo remplazó al frente del Poder Ejecutivo, Kirchner siguió cumpliendo un rol determinante en los rumbos del país y la región.

Como prueba, ahí están la masiva muestra de apoyo popular durante las exequias en la Plaza de Mayo, el dolor y la bronca de los dirigentes que perdieron a su jefe y estratega, las condolencias de los líderes suda-mericanos y el desconcierto de una oposición que había definido su identidad a partir de la confrontación con “Lupo”.

Hoy, al cumplirse un mes del pasado 27 de octubre, cuando cerca de las 9:15 el corazón de Kirchner dijo basta, quizás pueda verse con más claridad, con más detalle, las razones de su impronta.

A continuación, un repaso por 50 medidas, frases y símbolos que marcaron el paso del ex presidente por la historia argentina.

HIJOS Y MADRES. Sin dudas, la política de Derechos Humanos fue un rasgo identitario de la gestión que Kirchner desplegó desde su llegada al poder.

(1) Ya el 25 de septiembre de 2003, en su discurso de presentación ante la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU), el mensaje fue claro: “Somos los hijos de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo”, sostuvo el flamante presidente, ante los líderes del mundo reunidos en Nueva York. “Nuestra tarea va a ser implacable. En la Argentina hubo un genocidio, más de 30 mil desaparecidos. Los culpables de esas atrocidades van a ser juzgados ante la justicia y con todos los derechos que ellos negaron a sus víctimas”, agregó Kirchner.

(2) Un mes antes, en la madrugada de un histórico jueves 21 de agosto de 2003, el primer mandatario había conseguido que el Congreso de la Nación echara por tierra las vergonzantes leyes de impunidad sancionadas durante el alfonsinismo. Ese día, fueron declaradas “insanablemente nulas” las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), que por tantos años habían blindado a los genocidas.

(3) En esos primeros días, Kirchner también aceleró el pase a retiro de más de 50 altos mandos de la cúpula militar que arrastraban la sombra de su participación en los años de plomo, dando paso a una reestructuración de las Fuerzas Armadas que comenzó con

(4) la remoción del teniente general Ricardo Brinzoni, jefe del Ejército desde 1999 y acusado de haber participado en delitos de lesa humanidad.

(5) En julio de 2003, Kirchner derogó un decreto con el que en 2001 Fernando de la Rúa había prohibido la extradición de aquellos militares argentinos que fueran investigados en tribunales extranjeros por crímenes imprescriptibles.

(6) Un año más tarde, el sucesor de Brinzoni, Roberto Bendini, recibiría la orden de ejecutar un hecho de enorme potencia simbólica: el 24 de marzo de 2004, durante un acto en repudio al golpe de Estado del ’76, Kirchner instruyó al jefe del Estado Mayor del Ejército para que descolgara de las paredes del Colegio Militar los cuadros de los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone. “Proceda”, le ordenó el presidente a Bendini.

(7) Ese mismo día, en una visita a la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el primer mandatario firmó un convenio con el gobierno porteño para convertir a ese edificio, recuerdo lacerante del terrorismo de Estado, en el Museo de la Memoria.

(8) En el discurso que dio durante ese acto, Kirchner, en nombre del Estado Nacional, pidió perdón “por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”.

(9) Ya en marzo de 2006, al cumplirse un nuevo aniversario del último golpe, el presidente pidió a la justicia que avanzara en la anulación de los indultos dictados por Carlos Menem en beneficio de los jerarcas que comandaron la represión.

(10) El 15 de julio de 2007, la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el indulto menemista de 1989 que favorecía al ex general Santiago Riveros.

(11) A lo largo de su mandato, Kirchner aprovechó todos los espacios y mecanismos posibles para impulsar los “juicios por la verdad”, demostrando una volunta política de la que carecieron sus antecesores en el poder.

(12) En ese sentido, ya en diciembre de 2003 había anunciado la apertura de los archivos secretos de los organismos de inteligencia y de las fuerzas de seguridad entre los años 1976 y 1983.

(13) Antes, había dispuesto desclasificar los documentos que pudieran guardar alguna información vinculada al atentado contra la mutual judía de la AMIA y  a la explosión de la fábrica militar de Río Tercero.

(14) A principios de mayo de 2004, fueron pasados a retiro a 107 oficiales de la Policía Federal, entre ellos varios jefes. Previamente, habían sido separados de la fuerza a otros 475 efectivos, luego de que el presidente ordenara una purga entre quienes tuvieran causas judiciales abiertas o sumarios administrativos.

(15) Junto a esta reestructuración de la Federal, el gobierno nacional bajó la directiva de no reprimir las protestas sociales, política que se transformó en verdadero bastión del kirchnerismo, luego de que la Alianza se retirará del poder con una sangría en la Plaza de Mayo y el duhaldismo protagonizara el asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

(16) En 2005, en otro gesto sin precedentes, Kirchner nombró a Nilda Garré al frente del Ministerio de Defensa de la Nación, primera mujer en la historia argentina en ser designada titular de esa cartera.

(17) Ya como diputado nacional y titular del PJ, las gestiones realizadas por el santacruceño fueron esenciales  para sumar las voluntades políticas que permitieron la sanción de la ley de matrimonio igualitario.

CORTE Y ECONOMÍA. Para llevar adelante todo este proceso de defensa de los derechos humanos, resultó clave una de las medidas que con más fuerzas impulsó el santacruceño:

(18) la renovación y recuperación de la Corte Suprema de Justicia, que había sido vaciada de autoridad durante el menemismo.

(19) En ese sentido, el gobierno no sólo impulsó la remoción de jueces sumamente cuestionados, sino que también instruyó nuevos mecanismos de selección para garantizar la idoneidad de los magistrados.

(20) Otro organismo depurado por el primer kirchnerismo fue el PAMI, la obra social de los jubilados, que se había convertido en valuarte de la corrupción política. En julio de 2003, el organismo fue intervenido como primer paso para su reforma.

(21) Con la misma urgencia, Kirchner promovió en el Congreso la derogación de la escandalosa “ley Banelco” de reforma laboral, sancionada en tiempos de la Alianza. Fue anulada en marzo de 2004.
En líneas generales, la recuperación del empleo fue la piedra basal sobre la que el ex presidente cimentó la salida de la crisis.

(22) En su mandato, el desempleo se redujo 11 puntos: cuando asumió, el índice era del 20,4% y en 2007 dejó la Casa Rosada con una tasa del 9,8%.

(23) En ese mismo período, libró una dura batalla contra el trabajo informal, que de los casi 50 puntos porcentuales de 2003 bajó a los 39,3 de 2007.

(24) Su gestión también significó la reapertura de las paritarias. En 2007 se celebraron 1027 negociaciones colectivas de trabajo, que involucraron a casi 4 millones de asalariados.

(25) Asimismo, se normalizó el funcionamiento de la Mesa del Salario, a la que Kirchner volvió a convocar luego de 14 años, y

(26) el sueldo de los trabajadores se recuperó de los golpes recibidos durante los ’90 y la crisis de 2001. En varias oportunidades, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, reconoció que allá por 2003 Kirchner inició el proceso para recomponer el salario mínimo, vital y móvil de los argentinos, que hoy es el más alto de la región.

(27) De igual manera, es destacable la recuperación del sueldo y del régimen jubilatorio de los docentes, un sector que fue paradigma de los recortes impuestos por el modelo neoliberal. En cuanto a la educación,

(28) además de llevar el presupuestos del 4% al 6% del PBI y de garantizar un ciclo lectivo de 180 días de clases, también se sancionó un paquete de normas estructurales, incluida una nueva Ley de Educación Nacional.
Los jubilados fueron otros de los sectores en emergencia que el kirchnerismo atendió de forma urgente.

(29) Después de 12 años de congelamiento de sus haberes, Kirchner primero y luego Cristina Fernández dispusieron una serie de subas que llevaron a que la jubilación mínima aumentara un 597%, y un 294% en el caso de la jubilación media.

(30) Por otra parte, en  todo ese tiempo, miles de argentinos en ingresaron al sistema provisional a través de distintas moratorias dispuestas por el gobierno a partir de 2003.

(31) En paralelo, para recuperar fondos con los que aplicar estas políticas, se encaró una dura persecución de la evasión fiscal, especialmente en el caso de los grandes contribuyentes.
El robustecimiento del superávit fiscal fue  una de las claves de la economía K. La otra fue el equilibrio comercial.

(32) Así nació el llamado “superávit gemelo”, que el primer mandatario cuidó con tanto celo y aplicó al desarrollo de su plan de gobierno. Como resultado, en 2007 Kirchner transfirió el mando a su esposa con un alza del 52% en el Producto Bruto Interno (PBI).
Para lograr estos números, fue fundamental la ventajosa renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores internacionales.

(33) En 2005, el país llevó adelante un canje de títulos por 81.835 millones de dólares con los llamados “holdouts”, a los que les propuso una quita del 65%. La aceptación alcanzó al 76% de los bonistas, lo que permitió ahorrar miles de millones de dólares. También se encaró una gestión de pasivos para aliviar la agenda de pagos y sanear el perfil de la deuda externa. El fruto de estas medidas conjuntas fue

(34) la salida del default. En otro hito de los orígenes del kirchnerismo,

(35) el 3 de enero de 2006 el presidente anunció la cancelación total de los compromisos con el FMI, mediante el uso de 9810 millones de dólares aportados por las reservas del Banco Central.

(36) Este hecho, junto a las intervenciones en foros mundiales en pos de la soberanía económica, significó el abandono definitivo a las “recetas” de ajuste que por tantos años el FMI había impuesto en la Argentina y que culminaron en la crisis de 2001.

(37) La recuperación de las reservas del Banco Central –que pasaron de 9000 millones dólares a más de 52 mil millones –fue una herramienta determinante para la gestión de Kirchner, que le permitió

(38) mantener un tipo de cambio competitivo para los productos argentinos en los mercados internacionales, especialmente en el caso de las commodities.
El país también abandonó la relación de complicidad que durante los ’90 se mantuvo entre el Estado y las empresas privatizadas.

(39) En noviembre de 2003, retiró la concesión del Correo Argentino a la familia Macri, luego de años de repetidos incumplimientos.

(40) También canceló el contrato con la empresa francesa Suez, y en su lugar creó la estatal Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA). Otros casos de estatizaciones realizadas entre 2003 y 2007 fueron los de Astilleros Tandanor, el espacio radioeléctrico y los ramales ferroviarios San Martín y Belgrano Cargas.

(41) Robustecer la inversión pública fue una de las medidas que más fuertemente instrumentó Kirchner, como forma de aumentar la presencia del Estado en la vida económica y productiva del país. Con el santacruceño en la Rosada, la inversión pública pasó del 1,2 al 3,4% del PBI.

(42) Durante todo su mandato, había buscado que la producción recuperara el terreno perdido ante los servicios y la patria financiera. En su gestión, la industria tuvo un alza del 9,3%, superando al de la economía en general, que fue del 8,5%. Este sector, a su vez, fue el que más aportó al PBI, con un 17,3%, y generó 1 millón de nuevos empleos. En esos casi cinco años del primer gobierno K, la industria automotriz creció más de un 280% y las exportaciones de manufacturas locales llegaron al 6,5% del PBI, tres veces más que en el menemismo.

MIRANDO AL SUR. El mismo cambio de paradigma que el kirchnerismo aplicó con el FMI y las privatizadas significó

(43) el fin de las “relaciones carnales” que durante los ’90 el país había mantenido con los Estados Unidos.
En noviembre de 2005, durante la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata,

(44) el rotundo rechazo de la Argentina al ALCA –el tratado de libre comercio impulsado por la administración de George Bush– terminó de definir la voluntad regional de un gobierno que tendría en el venezolano Hugo Chávez y el brasileño Lula da Silva a sus grandes aliados.
Desde ese momento, Kirchner fue un fuerte impulsor de la integración sudamericana,

(45) primero a través del desarrollo del Mercosur –donde bregó por el ingreso de nuevos países miembros– y más tarde con

(46) la conformación de la Unasur, que el santacruceño terminaría por presidir.
Como secretario general de ese organismo, el mandatario argentino tendría un papel determinante, sobre todo en el manejo de dos conflictos:

(47) las negociaciones en julio de este año para resolver la ruptura diplomática entre Vezuela y Colombia, y ya en septiembre pasado, la coordinación del apoyo al presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien había sufrido un intento de golpe.

(48) Incluso antes de la creación de la Unasur, en diciembre de 2007, el santacruceño había sido parte de la comitiva que viajó a la selva colombiana para negociar la entrega –finalmente frustrada– de tres rehenes de las FARC.
Este mismo interés por los temas sudamericanos llevó a que la Argentina pusiera en marcha

(49) una política inmigratoria inclusiva, en especial hacia los vecinos de naciones limítrofes, abandonando la legislación prohibitiva de años anteriores.
Asimismo, en su mandato, Kirchner

(50) volvió a llevar a los foros internacionales el histórico reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas.

EL PUNTO 51. Como toda recopilación, está también peca de arbitraria. En especial, porque existen aspectos en la vida de un político que no pueden reducirse a un decreto publicado en el Boletín Oficial o a una frase dicha en un discurso ante miles de personas.
Por eso, como bonus track, como punto

(51), vaya ese mérito que todos, desde los que fueron a llorarlo a la Plaza de Mayo hasta sus enemigos más acérrimos, reconocen como legado político de Néstor Kirchner: haber contribuido, con pasión y hasta sus últimos días, para que la sociedad recobrara el valor de la política como una herramienta capaz de transformar la realidad.

Anuncios

Autor: Sergio

boquense ortodoxo

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s