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Argentina: Juicios por delitos de lesa humanidad

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“¡Arriba las manos!… La bolsa y la vida” – Por Ramón Ábalo*

http://www.prensamercosur.com.ar/apm/nota_completa.php?idnota=5178

 

Los genocidas no le "hacían asco" a robar de donde secuestraban y hacían desaparecer a personas; o directamente ejecutaban en el lugar todo tipo de valores, ya sea dinero, heladeras, televisores, y todo objeto que les apeteciera, incluso automóviles. Lo dijo el ex policía, ya retirado, Alfredo Gómez Centeno, quien testificó esta última semana en la causa por el asesinato del poeta Francisco “Paco” Urondo.

En uno de sus dichos. Centeno afirmó, por ejemplo, que Julio César Santuccione, vice comodoro y entonces jefe de policía, había dado órdenes de que "todo los elementos que se secuestraban eran botín de guerra que todos podían llevarse". Que los vehículos "secuestrados" se utilizaban, en gran parte, en los operativos.

También expresó que, "en cambio, (Pedro Dante Antonio) Sánchez Carmargo, el jefe del D2, decía que teníamos que luchar contra la subversión pero no ser ladrones". Centeno describía a este fallecido represor, imputado en las causas por delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico-militar que se están juzgando en la Justicia Federal en la provincia de Mendoza como "un sádico que no podía estar sin torturar a alguien. Algunos oficiales no estaban de acuerdo con estos procedimientos".

Ya en 1975 los organismos sabían plenamente de esta forma de actuar de la represión en función de "preservar el orden, la paz y la moral de los argentinos". Un ex soldado conscripto, que hizo el servicio militar en esa época, dio testimonio en 1984 de que "un piso del Comando (con sede en la céntrica intersección de calles 9 de Julio y Pedro Molina") se destinaba a acumular todos los objetos que eran secuestrados: electrodomésticos, televisores, máquinas de escribir y fotográficas, grabadores y todo tipo de muebles, y que eran repartidos de acuerdo a su valor en consonancia con el rango del receptor". Aún en la rapiña, el orden verticalista se mantenía a rajatablas.

Caso Gomez-Cerutti-Palma
Se trata de uno de los más paradigmáticos casos de personas secuestradas y desaparecidas en aquellos años de plomo en Mendoza. El 10 de enero de 1977 es secuestrado de su estudio en Capital Federal el abogado Conrado Gómez, asesor jurídico de la empresa Cerro Largo, de Mendoza.

Del estudio se llevaron al abogado y todas sus pertenencias, incluso su automóvil. En esos mismos días fueron secuestrados Horacio Mario Palma, Victorio Cerutti y Omar Masera Pincolini, empresarios miembro de aquella empresa y productores vitivinícolas. En todos los procedimientos hubo violencia y se llevaron todo lo que pudieron, más que nada

importantes sumas de dinero.
Todas estas personas eran mayores, como Cerutti que tenía 77 años de edad. Meses después, las fuerzas represivas incursionaron en una propiedad de Gómez que tenía en Corrientes y donde criaba caballos de carrera. Estos caballos, en un número superior a la decena, fueron retirados por personal del Ejército y a Gómez le eran "canjeados" por promesas de que sería liberado, lo que nunca ocurrió.

De igual manera, y después de 4 meses de haber sido secuestrado Cerutti, todo su patrimonio -ya robado- fue adquirido por un tal Federico Williams para la empresa Will-Ri.SA". En abril de 1076, un hijo de Cerutti vendió las acciones de la bodega "Francisco P. Calise" a los abogados Tamagnini, Echeverri y Mota por un valor de 200.000 dólares.

A partir de ahí los intervinientes sufrieron una serie de peripecias a manos de los represores. Tanto los adquirentes como Horacio Cerutti, hijo de Victorio, fueron detenidos y después de ser puestos en libertad realizaron el pago de aquella suma, por intermedio de Echeverri, debiendo consignarla judicialmente en una cuenta del Banco de la Nación.

Cuando Echeverri fue a dicha entidad financiera a terminar la operación, aparecieron oficiales del Ejército -el capitán Carlos Alberto Villanueva y César Hunts, segundo comandante de gendarmería- y con el pretexto de que "era dinero de la subversión" se apropiaron de los 200.000 dólares y se retiraron tranquilamente de la escena y sus bolsillos abultados de dólares. Tanto Cerutti, como Palma y Pincolini siguen desaparecidos, y sus descendientes, al igual que los hijos de Conrado Gómez, pelean por recuperar lo que legítimamente les pertenece.

Los protagonistas del auto denominado "Proceso": Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad y sectores empresariales. En complicidad mutua asesinaron, hicieron desaparecer a personas y robaron pertenencias, dinero y gran parte del patrimonio de la nación en nombre de "la recuperación de "de la moral cristiana"; para lo que no trepidaron en aquello de "arriba las manos…la bolsa y la vida", que menos sádicos, los ladrones de alpargatas practicaban como "la bolsa o la vida".

*El autor es periodista y referente de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

Autor: Sergio

boquense ortodoxo

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