Espacio de Sergio

Sitio de opiniones, noticias y música

Argentina – La Plata–1976: Una imputación bien gorda al ex policía Julio César Garachico (a) El Gordo.

1 comentario

La Cámara Federal de La Plata confirmó el procesamiento de El Gordo Garachico por dos crímenes. Sin embargo, sigue sin ser imputado por el accionar de la CNU.

El ex policía Julio César Garachico (a) El Gordo sigue sin ser procesado por los crímenes de lesa humanidad cometidos por la Concentración Nacional Universitaria (CNU), organización para la que liberaba zonas desde la Policía Bonaerense. Sin embargo, esta semana, la Cámara Federal de La Plata lo imputó como “autor mediato” de las muertes de los militantes montoneros Luis Eduardo Sixto Bearzi y Marcelo Gabriel José Bettini, ocurridas el 9 de noviembre de 1976 en la localidad de Tolosa, cerca de La Plata.

Los jueces Antonio Pacilio, Carlos Nogueira y Carlos Vallefí, integrantes de la Sala III de la Cámara, confirmaron el fallo dictado por el juez de primera instancia Arnaldo Corazza –quien también tiene a su cargo el grueso de las causas por los crímenes de la CNU– y dispusieron el procesamiento de Garachico por considerarlo “prima facie responsable del delito de homicidio, en dos oportunidades… modificando su calidad de partícipe necesario por la de autor mediato”.

En el fallo, se le imputa a Garachico “el haber participado, en su calidad de numerario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en los homicidios de los que fueron víctimas Marcelo Gabriel José Bettini y Luis Eduardo Sixto Bearzi que se produjeron en el marco de un operativo llevado a cabo por personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires el 9 de noviembre de 1976, en el barrio de Tolosa de la Ciudad de La Plata”.

Durante ese operativo, Bearzi fue asesinado a tiros, en tanto que Bettini se suicidó ingiriendo una pastilla de cianuro. Sin embargo, los jueces consideraron esta última muerte también como producto del terrorismo de Estado. En el fallo señalaron que el suicidio es “un resultado posible, ya que ese tipo de reacción era harto frecuente entre los perseguidos políticos de la dictadura, ante la posibilidad de ser sometidos a tratos crueles por parte del personal de las fuerzas de seguridad”. Por lo tanto, agregaron que Bettini “actuó coaccionado como consecuencia de los medios violentos –e ilegales– desplegados por parte de las fuerzas represivas durante el operativo, quedando su intervención circunscripta a decidir entre el suicidio o a ser, muy presumiblemente, detenido por la Policía provincial e ingresado al circuito represivo que se encontraba activo en la época”.

En su declaración, El Gordo Garachico negó haber sido autor material de las muertes de Bettini y Bearzi pero reconoció que “nosotros íbamos como auxiliares. Esto significa que no íbamos con la tropa que iba al blanco, sino que nuestra función era cortar las calles para que ninguna persona ajena pudiera salir herida. La función del Servicio Externo era brindar apoyo a las comisarías de la jurisdicción”. En otras palabras, lo que Garachico reconoció ante los jueces es haber liberado una zona para que el grupo de tareas actuara sin interferencias, una práctica que venía realizando –con otras modalidades– desde antes del golpe, para facilitar el accionar de la patota de la CNU capitaneada por Carlos Ernesto Castillo (a) El Indio.

Un cana de la CNU. Como ya señalaron los autores de la investigación de Miradas al Sur sobre el accionar de la CNU, la carrera de Garachico conoció varios destinos, cada uno de ellos de mayor importancia dentro de la estructura de la represión ilegal.
Desde mediados de 1974, cuando revistaba en el Comando Radioeléctrico con el grado de oficial principal, fue el encargado de coordinar desde la Policía de la Provincia de Buenos Aires la liberación de zonas para que el grupo de tareas de la CNU pudiera realizar sus secuestros y asesinatos sin ningún tipo de interferencias. En esa tarea, su contacto con la Jefatura de la Bonaerense era el comisario Carlos Alberto Masulli, y entre sus segundones se encontraba el suboficial mayor Juan Bilardo.

En abril de 1976, cuando la banda de la CNU dejó de ser funcional a los intereses de la represión ilegal y varios de sus miembros fueron detenidos y acusados de delitos comunes por orden del jefe del Área de Operaciones 113, coronel Roque Carlos Presti, El Gordo Garachico fue el jefe de la comisión policial encargada de allanar las viviendas de los integrantes de la patota. La misión le fue encargada con un objetivo preciso: seleccionar qué elementos serían “blanqueados” y qué otros no, de todo lo encontrado en esos operativos, especialmente, en los realizados en la quinta de la calle 4 y en la casa operativa que la banda tenía en Diagonal 113 y 65, en la zona sur de La Plata. Poco antes de la detención de Castillo y sus secuaces, esa casa había sido declarada, mediante un radiograma firmado por Presti, como “de interés para la lucha antisubversiva”.

Con posterioridad al golpe, Garachico integró un grupo de tareas que dependía directamente de la Jefatura de la Bonaerense, por entonces a cargo de Ramón Camps y su ladero, Miguel Etchecolatz. También fue señalado por Jorge Julio López como uno de los integrantes del grupo paramilitar que lo secuestró en 1976.

Anuncios

Autor: Sergio

boquense ortodoxo

Un pensamiento en “Argentina – La Plata–1976: Una imputación bien gorda al ex policía Julio César Garachico (a) El Gordo.

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s