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La historia de Carlos A. Disandro, mentor espiritual de la CNU

3 comentarios

Por Julián Axat – http://poesiaypolitica.blogspot.com.ar/2011/07/la-historia-de-carlos-disandro-mentor.html

Quienes pasamos por el Colegio Nacional de La Plata, escuchamos alguna vez la anécdota sobre Carlos Alberto Disandro, profesor de letras de esa casa de estudios entre los 60 y 70, experto en recitar en voz alta poemas en latín, siempre custodiado por un grupo de preceptores del CNU que lo esperaban con los fierros sobre el pupitre antes de que el maestro ingrese al Aula, y luego le alzaban su brazo derecho remedando el gesto del führer.

De origen humilde, el “Papa Blanco”, como gustaba nombrarlo a Carlos Disandro sus discípulos, nació en La Plata en 1919, pero se trasladó a Córdoba en su adolescencia, lugar donde estudió en el exclusivo Colegio Monserrat. Allí toma contacto con quien será su maestro espiritual, el filósofo Nimio de Anquín quien, al igual que el filósofo Carlos Astrada regresaba de asistir en Alemania a las clases de M. Heidegger y E. Cassirer.

Por entonces Nimio de Anequín (1) pasa a ser conocido como fundador de la Unión Nacional Fascista Católica de Córdoba (1936), organización con impronta independiente y con posición más radicalizada y –paradójicamente- menos aristocratizante que el integrismo-clerical-lefebrista que se venía predicando en Córdoba. Como sostiene Pancho Aricó, Nimio es una rara avis con fuerte influencia de José Antonio Primo de Rivera, para quien la Falange reunía la expresión de divinidad, espada para combatir a la “diabólica” doctrina comunista internacional (2)

Al recibirse de bachiller en Córdoba bajo la influencia de Nimio de Anquín (3), Disandro regresa a su ciudad natal donde poco después se recibe de Profesor y más tarde como Doctor en Letras con una traducción y tesis introductoria sobre la poética de Lucrecio (De Rerum Naturam), ahora apadrinada por el profesor de latín y poeta Arturo Marasso (4).

Al introducir la obra de Lucrecio, Disandro centra su análisis en minimizar la influencia del atomismo de Democrito y el hedonismo de Epicuro (el exceso de atomismo será leído como puro materialismo) en función de fortalecer una cosmología espiritualista propia del romanticismo hegeliano (5). En estos términos, la naturaleza sería una representación del espíritu y epifanía poética, y no meramente átomos y vacío propias –al decir de Oswald Sprengler- del inicio de la “decadencia de occidente”. Este párrafo resume su mirada sobre la obra lucreciana: “… La estructura, enunciación y prueba de los principios, verificación de los mismos en la realidad sensible, ancho campo de observación y análisis, añádese el descubrimiento y la experiencia personal de una realidad indeterminada, rica y henchida de una vida misteriosa, que es el centro para las miradas del poeta… hay en Lucrecio un materialismo de las cosas, vivas y actuantes, y no un materialismo de la materia muerta, inoperante y negadora… si hay mucho de trágico en Lucrecio no es por cierto a causa de un materialismo ateo, desdeñoso y sacrílego, ni tampoco por esa extraña perduración en el ambiente romano, luego de tan admirables iluminaciones como las de Píndaro, Platón y Aristóteles, de una física mítica, en contraposición a una nueva física de explicación más universal, sino precisamente por esta indestructible transformación de su mundo espiritual a la condición, contenido y límites de su experiencia” (6).

Durante el primer gobierno de Perón, Disandro sigue los pasos de su maestro Nimio de Anquín, quien luego de haber sido separado de su cargo por su oposición al gobierno de la década infame, pasa a acceder al cargo de Profesor titular de Lógica en la Universidad Nacional de Córdoba (7). En 1944 Disandro también accede al cargo de Profesor Lenguas Clásicas de la UNLP; y tres años más tarde (1947) recibe de propias manos del General Juan Domingo Perón el diploma de profesor titular de la misma cátedra. Trabajo que alternó como empleado de la Secretaría de Trabajo y Previsión, además de colaborar con el proceso de reforma universitaria que llevó a Ley 13.031 (8).

A diferencia de su maestro Nimio de Anquín de origen claramente aristocrático pero insinuando posturas clericales populistas, el fervor con el que Disandro asume la causa peronista –seguramente- se halla asociado a un genuino origen plebeyo que hasta entonces negó con erudición latina; de allí que le sirva para asumir, legitimar o hacerse reconocer con capacidad para engendrar un pensamiento nacional-popular que cruza lo culto-popular bajo la triada: a) el clericalismo ultrapatriótico-populista- antisemita (Nimio de Anquín): b) el estudio de las letras clásicas (Marasso) como necesidad de un cristianismo que abreva en los padres griegos (tomismo) c) pensamiento político filosófico del primer peronismo, es decir, “La comunidad organizada” (Juan Domingo Perón – y en especial Carlos Astrada, Primer Congreso Nacional de Filosofía 1949) (9).

En las actas de dicho primer Congreso Nacional de Filosofía 1949, Disandro no figura como disertante, y sí figura su maestro Nimio de Anquín. Algunos sostienen que pudieron olvidarse de él, o bien que por entonces era considerado como un simple docente más cercano a la literatura y las lenguas muertas, que a la filosofía. Hay quien sostiene que Disandro asistió al Congreso como simple oyente, y hasta organizó en paralelo un contra-congreso cuyo fin era pensar el acercamiento del peronismo con el catolicismo (10).

Con la revolución libertadora del 55, Disandro es removido de su cátedra de la UNLP junto con 4.000 profesores en todo el país, incluyendo a su maestro Nimio de Anquín en Córdoba. Durante la proscripción peronista, comienza una etapa de basta producción intelectual que se divide en tres. Una panfletaria, otra puramente literaria ensayística y otra poética.

 

En la obra panfletaria se destaca la creación y dirección de la revista La Hostería Volante (1959) título tomado de la novela homónima de G. K. Chesterton, y en la que congrega a algunos seguidores que comienzan a trabajar el concepto de conjura o sinarquía en función de Los Protocolos de los Sabios de Sión. Disandro prefiere llamar a la sinarquía como “Frente del Algodón”: conspiración de los blandos con capacidad de ser infiltrados (jesuitas, bolcheviques, marxistas, judíos sionistas) para servir a la coalición de los enemigos duros de la patria (los católicos antiperonistas, integristas, masones y militares golpistas), sostenidos por la Sinarquía mundialista en el poder” (11). Aquí el panfleto de Disandro no parece ser muy original o distanciarse de las ideas preconcebidas por el propio Perón en cuanto la conspiración de la Sinarquía como causa de la interrupción de su segunda presidencia (12). Por lo demás los trabajos Disandro sobre la sinarquía (13), no distan mucho de las producciones intelectuales de Gustavo Martinez Zuviría (Hugo Wast) (14), o del padre integrista-lefebrista (15), Julio Meinville (16) (salvo por el profundo antiperonismo de este último) (17).

En paralelo a su producción panfletaria, Disandro comienza en 1960 una etapa como ensayista literario, editando sus propios libros en Hostería Volante, y con abordaje de la obra poética de Leopoldo Lugones. Luego se embarca con R.M.Rilke, San Juan de la Cruz, Luis de Góngora, Lope de Vega, Dostoievsky, etc. En todas ellas repite el sistema ensayado para tergiversar a Lucrecio en su tesis doctoral: se trata de salir de una fase de cosmovisión materialista-literaria para resaltar una más elevada o vinculada al concepto romántico de “Volkgeist” (espíritu de pueblo) (18) o de superhombre hyperbóreo nietzscheano (19).

Finalmente, en julio de 1972, Disandro publica -en su editorial- su único libro de poemas, el que titulará: “Sonetos – a la gloria del fuego”. El poema está dividido en tres ciclos y en cuarenta sonetos a la española con un orden fijo (al estilo Lope de Vega) de dos cuartetas y dos tercetas.

El clasicismo de Disandro busca la exquisitez de los versos en formas fijas hispánicas, pero con imágenes cercanas al romanticismo Francés y Alemán, tras la búsqueda de los arcanos mayores y menores (P. Valery), que guían al poeta pasionario hacia el grial (para salir de la oscuridad en la que está inmerso): “… El último candor de la tormenta / era cárdeno, mágico y dichoso: / desde nubes violáceas, silencioso / tornaba en luz la tarde, libre y lenta. / En el pausado réquiem con que ostenta / su decoro sutil y misterioso / cada fronda era introito tembloroso / y noble gracia cada cumbre atenta. / Pero ahondaba el fosco y raudo rito / la esperanza de un mundo dominado por el gesto total de la tormenta. / En el sombrío centro sólo un grito / audaz como la tierra y consagrado / por el ansia del fuego que lo alienta” (Soneto 17)

El último poema parece profetizar el tiempo por venir de Disandro, un tiempo de oscuridad y de cruzadas: “He cantado piadosamente el fuego / en tiempos de su reino oscurecido / para salvar su lumbre del olvido / y celebrar su gloria en el sosiego / El sacrificio arcaico que despliego / es el fuego en el soplo estremecido / y en sus arcanas ondas el gemido / es vigor de una tierra en su trasiego / He cantado piadosamente el mundo / donde erige su casta resonancia / el ígneo poder que salva y funda. / Y en este soplo nítido y profundo / consagra la virtud de su sustancia / la llama virginal, que lo circunda.” (Soneto 40)

La poética de Disandro es excesivamente formal, cuasi religiosa, está escrita –deliberadamente- en una lengua que suena a jeroglífico muerto. Como poeta es más bien una suerte de ensayista o un traductor del latín-griego en el que se muestra experto. Todo su libro podría ser explicado desde una lectura atenta de “La escuela Romántica” de Heinrich Heine.

 

Pese a ganar varios concursos entre 1955 y 1972, Disandro no es reincorporado a su cargo hasta la amnistía de 1973, accediendo a la misma cátedra de Lenguas Clásicas que había perdido luego de 18 años. Comienza allí su actividad en el espacio académico de La Plata adoctrinando como guía espiritual a las nuevas juventudes que abrevan en el claustro desde el peronismo católico de derecha o desde organizaciones como Tacuara o sindicalistas ortodoxas. El área de influencia de Disandro es cada vez mayor entre los grupos de estudiantes en torno a su figura intelectual que marca la línea, mientras hace lo posible por alimentar la creencia de ser el delfín de Perón, exhibiendo su correspondencia con el líder en la que expresamente lo incita tener seguidores (20).

Es cierto que Disandro y Perón intercambiaron algunas veces. Ahora bien, dado que Perón desconocía a fondo el mundo universitario confiaba en personajes como Disandro que al menos le aseguraban la inserción de algunos conceptos que le interesaba se reproduzcan en esos escenarios, y en los que –claramente-coincidían (me refiero al concepto de sinarquía). Estudios recientes mencionan que la confianza de Perón a Disandro fue ganada gracias a su actividad como soplón por correspondencia, en especial sobre la trama de los intelectuales eclesiásticos luego del Onganiato (21).

Nace así, en torno a la figura de Carlos A. Disandro, un grupo de seguidores que van a formar la Concentración Nacional Universitaria CNU. Su área de influencia se mueve entre La Plata- Mar del Plata- Córdoba. Las facultades de Derecho, Historia y especialmente Letras. La jefatura política queda a cargo Patricio Fernández Rivero alumno directo, pero también novio de la sobrina de Disandro, María Disandro (22).

Es Patricio Fernández Rivero a través de quien la CNU comienza a operar en el ámbito universitario Platense-Marplatense combatiendo todo lo que suene a marxismo y reformismo dentro de las filas peronistas. A la vez que reivindican el regreso de la ley 13.031, en la que Disandro trabajó en el primer gobierno Peronista.

Desde su fundación, la CNU establece profundos lazos con la CGT de Rucci. En definitiva, se transforman en una organización de cuadros, la mayoría armados, con contactos importantes con el sindicalismo (el sindicalismo metalúrgico los usaba o complementaba como grupos de choque).

Durante 1973, Disandro escribe un panfleto con el que pretende refutar las ideas de J.P. Sarte con fuerte impregnación en el pensamiento peronista de izquierda universitaria, y a quien considera un elemento del sionismo sinárquico. El título es un remedo del “Existencialismo es un humanismo”; y se titula: “El Humanismo Político del Justicialismo”.Extracto aquí un párrafo central: “el Justicialismo es un humanismo, en cuanto parte o supone una filosofía del hombre, una filosofía de la historia; y es un humanismo político, en cuanto pretende afirmar las premisas que configuran la existencia del Estado, las características de la vida política como un acto creador, las condiciones de un gobierno que signifique la justicia, el orden, la paz, el trabajo, la piedad, etc. Pero como humanismo se confronta, se contrapone y dirime con otras regimentaciones que también se consideran humanistas, y que pretenden asimismo derivar consecuencias políticas, que debemos establecer, criticar y rechazar. Me refiero en particular a las formas del liberalismo, del marxismo y del desarrollismo, a los que me referiré sucintamente y de modo especial. De esa referencia se deducirá al mismo tiempo las características positivas del Justicialismo y las consecuencias políticas de sus premisas”. (23)

Con el tiempo, ya lo dijimos, Disandro será nombrado por sus seguidores como una suerte de Gran Maestre o “Papa Blanco” (el gran padre blanco de la logia). Del semillero de heraldos negros (24) que fue gestando con dedicación, pueden distinguirse dos tipos de perfiles propios de la CNU: aquellos con algo de erudición y vuelo, capaces de reproducir un refrito en latín de la Espada Lugoniana dentro de las Aulas o hacer trabajo de superficie; y aquellos que apenas entendían el ABC de sus conceptos y servirían de sicarios, matones para nutrir al sindicalismo o a los esbirros a la Triple A que ya se gestaba.

Ninguno de los esbirros de Disandro se caracterizó por ser buen poeta de derechas (como tampoco él pudo serlo, pese a su admiración por Lugones, Celine o el reciente Bruno Vidal), sí por terminar como simples asesinos a sueldo, o como mediocres docentes de escuela o universidad. O como protagonistas de episodios policiales conocidos en su época y que ahora pocos recuerdan (25). Algunas notas periodísticas comienzan hoy a mencionar a sus discípulos con nombre y apellido (26), mientras se sigue investigando toda la participación de la CNU en delitos de lesa humanidad (27).

En 1975 Disandro recibe un atentado con explosivos en su domicilio de La Plata, que es atribuido a Montoneros. Pese a los destrozos, el profesor logra salir ileso. La CNU promete venganza (28).

Durante la dictadura militar 76/83 Disandro siguió dando sus clases en la Universidad e intercambiando con intelectuales afines, incluso con miembros de las FFAA que le tienen simpatía o lo veían como un personaje curioso, o funcional.

En 1977 escribe y dicta una conferencia sobre el conflicto en el Canal de Beagle con Chile, en el Instituto de Cultura Clásica "Leopoldo Lugones", de Buenos Aires. Allí Disandro retoma sus ideas sinárquicas, pero desde un punto de vista geopolítico, donde Estados Unidos aparece como eje expansivo del mal a quien hay que neutralizar. En sus palabras resuenan las ideas del La interpretación europea del Donoso Cortés de Carl Schmitt (29), a quien Disandro prácticamente plagia desde una interpretación argentino-hispanista-antártica del Donoso Cortés: “…En estos sucesivos espacios geopolíticos que se configuran como zonas orgánicas debemos entender nuestra guerra de la independencia y debemos trazar nuestra propia geopolítica fundacional al margen de la unión de los bárbaros, falsamente convertidos; al margen de las presiones de la derecha soviética y de la izquierda yanqui, al margen también del Concilio Vaticano II que da por abolidos los fundamentos teológicos de la cristiandad; al margen de las multinacionales que abaten las soberanías congruentes de los estados, sus virtudes prudentes y eficaces, para instaurar una sociedad mundialista sin justicia internacional. Tales son pues los capítulos de una vasta empresa geopolítica que nos espera… Geopolíticamente la Argentina pierde en una serie interminable de desgarramientos que llegan al actual arbitraje del Beagle. La cuarta fase corresponde en fin a las tensiones entre el movimiento nacional y el movimiento sinárquico, que ha alcanzado su máxima eficacia concentracionista y su máxima expansión operativa en la derrota del Imperio. Hemos entrado en fin en la quinta fase de la que depende ahora la continuidad de la Nación Argentina. La dirección de nuestra geopolítica será forzosamente contrapuesta a la de EE.UU., en la misma medida que éstos son bárbaros que irrumpen y confunden la unidad del Imperio, mientras nosotros somos Imperio romano, imperio español, Iglesia de Nicea donde España triunfa a través de un obispo de nombre griego. Y ahí también está el signo fatal de EE.UU.: impedir que América recoja la sucesión imperial, impedir que Europa vuelva a su connatural tensión de romanidad y germanidad para dominar al bárbaro de las estepas…La guerra de la independencia sugiere en estas instancias tres motivos fundamentales, que desentrañan el sentido de su despliegue: 1) combatir el ecumenismo sinárquico que es la muerte del Graal, el desprecio de los hiperbóreos, la ciencia de los atlantes. 2) replegar las tensiones del hemisferio norte que perderá irremediablemente el cetro histórico. 3) reabrir el combate del imperio por el Atlántico sur, que nos abra el acceso definitivo al eje polar…” (30).

En 1984, el Pinochetismo distinguió a Carlos A. Disandro como profesor extraordinario y honorífico de la Universidad Católica de Valparaíso. En ese mismo año, la Universidad Nacional de La Plata debía refrendar expresamente a aquellos docentes que venían de la Dictadura. Ese así que el Decano de la Facultad de Humanidades, José Panettieri, no refrenda la continuidad de Disandro a cargo de su cátedra. De todos modos, si bien dejó la enseñanza, siguió publicando opúsculos que a esa altura ya nadie leía.

Carlos A. Disandro falleció el 25 de enero de 1994 en soledad. A su entierro en el cementerio de La Plata, en pleno menemismo, asistieron varios de sus heraldos. Dicen que se despidieron alzando el brazo en alto remedando el gesto del führer.

Su epitafio se resume en uno de sus versos: “… y se lo tragó la oscuridad de la que provenía…”

Julio de 2011

Notas:

(1) Véase Nimio de Anquín en:http://en.wikipedia.org/wiki/Nimio_de_Anqu%C3%ADn

(2) En César Tcach, Universidad Nacional de Córdoba – CONICET Revista Estudios DIGITAL Nº 22 – LA DERECHA ILUSTRADA: CARLOS IBARGUREN, NIMIO DE ANQUIN Y LISARDO NOVILLO SARAVIA (h). Véase:http://www.revistaestudios.unc.edu.ar/articulos02/articulos/tcach.php

(3) Más tarde, Disandro le dedicará una obra: Disandro Carlos: Nimio de Anquín; filósofo, Córdoba, Inst. San Atanasio, 1981.

(4) DISANDRO, C.A., La poesía de Lucrecio. Publicaciones de la UNLP. 1950

(5) La tesis de Disandro sobre la poética de Lucrecio supone la construcción de un sistema de coherencia de la realidad sensible a través de una fructificación espiritual con el mundo material en contacto directo de los sentidos con la naturaleza. La naturaleza de la poesía lucreciana exigiría una viva asimilación de todas las ideas a la virtualidad plástica que la distingue. La visión cosmológica de Lucrecio se basaría en los múltiples aspectos de la naturaleza, en su legalidad infrangible (nacer, crecer, morir), aplicable también a los astros, y demás cuerpos, la eternidad e infinitud de simientes y vacío, la individualidad esencial de cada cosa, la combinación de elementos, la constitución del hombre y la función de los sentidos. Hay estudios que resaltan la plasticidad de las descripciones por lo que refiere a imágenes de la naturaleza. Disandro plantea que Lucrecio utiliza cuatro tipos de apreciaciones para aproximarse a ella; de una banda la impresionista con sus admirables pasajes que despiertan intensas emociones, como los últimos versos del libro IV; también la naturalista, la explicativa o la reconstructiva. Sobre este punto de vista de Disandro, véase: Alfonso José Martínez Ruiz, La concepción Fisiológica de la Naturaleza en la obra de Lucrecio. Véase Nota 139 y 140 –http://openaccess.uoc.edu/webapps/o2/bitstream/10609/7624/1/amartinezrTFC2705.pdf.pdf

(6) DISANDRO, C.A., ob. cit. Pág. 22, 33 y 41.

(7) Alberto Buela, Nimio de Anequín, entre el Ser y la Patria: Véase:http://www.pensamientonacional.com.ar/docs.php?idpg=buela/0088_de_anquin.html

(8) Véase la polémica y poco neutral página de Wilkipedia que armaron sus discípulos:http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Alberto_Disandro

(9) Véase La Comunidad Organizada cuya redacción muchos le atribuyen a Astrada:http://www.62regionalrosario.com.ar/archivos/5077archivo.pdf

(10) La anécdota me fue contada por un Licenciado en Letras y experto en latín de la UNLP.

(11) Carlos A. Di Sandro, ‘La Hostería Volante’, N° 50. Véasehttp://perso.wanadoo.es/prensanacional/Conceptos%20Fundacionales.htm

(12) La Hora de los Pueblos:http://www.lucheyvuelve.com.ar/Peron%20Define/sinq.htm Puede verse un interesante análisis sobre el concepto de “conspiración” en el Peronismo, en el trabajo de Horacio González: Filosofía de la Conspiración. Marxistas, Peronistas y carbonarios. Bs. As. Colihue, 2004.

(13) Dice Luis Fernando Beraza sobre Disandro: “En su libro La conspiración sinárquica y el Estado argentino repite la vieja teoría conspirativa de los ’30 de los grupos nacionalistas, que sostenía que la mafia judía se quiere apoderar del mundo utilizando como instrumentos a los anglo-norteamericanos. Como el peronismo era un obstáculo para esa política, había que extirparlo a través de una fuerte represión o infiltración”. Para Disandro y sus seguidores, los sectores de la izquierda peronista “eran zurdos infiltrados que formaban parte de ese plan diabólico. Demasiado burdo, pero en aquella época efectiva para lanzar la andanada contra los zurdos que afectaban nuestro ‘ser nacional”.

(14) Sobre Martinez Zuviría y Los Protocolos de los sabios de Sión, véase Horacio Verbitsky, Cristo Vence, Tomo I De Roca a Perón. Edit Sudamericana, 2007. Pág. 116/117.

(15) Sobre las diferencias entre Disandro y el Lefebrismo, véase:http://www.statveritas.com.ar/Doctrina/Errores_del_Dr.Carlos_Alberto_Disandro(R.P.Jean_Dominique_Fabre,O.P.).pdf

(16)Véase:http://www.juliomeinvielle.org/libros/Iglesia%20y%20Mundo%20Moderno/Igl%20Mund%20Mod%20corr%20mar07_01.pdf

(17) Disandro va a seguir profundizando la idea de Sinarquía antes de morir, así en 1988 decía: "En cuanto a la concentración sinárquica – que es esencialmente una concentración de poderes- ella significa en pocas palabras la construcción progresiva de un gobierno mundial, que tenga no sólo auctoritas y potestas, sino sobre todo imperium. Ese gobierno así entrevisto dialécticamente, estaría integrado según H. Kissinger por tres estamentos: 1) cúpulas decisionistas – o sea las que tienen imperium en sentido estricto; 2) senado de las multinacionales, que comparte su potestas con las cúpulas; 3) pueblos, naciones o estados, con minúscula, que formarían la base, el territorio geopolítico que recepta los impulsos revolucionarios o las normas operativas, y a quienes se les otorga una franja de auctoritas, variable según cambiantes condiciones globales o estratégicas. El imperium decide; la potestas consolida el poder mundial organizado, articulado, potenciado en su organicidad tecnocrática; la auctoritas hace crecer el empeño de la esclavitud mundial en el territorio mostrenco de los pueblos sometidos (…)". (Cf. Carlos A. Disandro, Segunda Guerra de la Independencia y Tercera Guerra Mundial, La Plata, Ediciones Hostería Volante, 1988, pág. 60).

(18) La idea filosófica de Di Sandro sobre la poesía anti-marxiana y anti-materialista, está sintetizada en la disertación: Poesía Contra. Véase: http://perso.wanadoo.es/prensanacional/poesia_contra.htm

(19) Así Carlos Disandro: “Resonancias hyperbóreas” recuerda a las lecturas nietzscheanas que tergiversaran la hermana del filósofo; véase:http://es.metapedia.org/wiki/%22Resonancias_hyperb%C3%B3reas%22

(20) Sólo se conocen tres cartas en el que intercambian pareceres generales, y hay un encuentro entre ambos, en el que Disandro logra retratarse junto a Perón. Véase correspondencia supuestamente genuina, que en Internet ha sido publicada por sectores afines a Disandro:http://es.metapedia.org/wiki/Correspondencia_Per%C3%B3n_-_Disandro

(21) Así Eduardo Gurrucharri: Un militar entre obreros y guerrilleros, Bs As. Colihue. Pag. 160 a 163.

(22) María Disandro, hija del hermano de Carlos Disandro, estaba en pareja con Fernández Rivero, a quien el latinista ideólogo de a CNU, a su vez conocía de sus clases de literatura. Declaración de Mirta Clara: Juicio por la verdad, Audiencia 23/4/07

(23) Véase el texto completo en: El Humanismo Político del Justicialismo:http://www.lucheyvuelve.com.ar/vigencia/humanismojusticial.htm

(24) Los heraldos negros refieren al poema de Cesar Vallejos, con clara vinculación con el mal en la poesía (los reinos de la noche).

(25) Me refiero al fallecido Federico Pippo, ex CNU y profesor de letras de la UNLP, discípulo de Disandro, uno de los principales acusados del terrible asesinato de su esposa Oriel Brian, en City Bell, 1984.

(26) Quién es quién en la CNU de La Plata: Diario Miradas al Sur, 17/7/2011: http://sur.elargentino.com/notas/quien-es-quien-en-la-cnu-de-la-plata

(27) Los matones de la ultraderecha comienzan a pagar por sus crímenes. Miradas al Sur, 21/11/2010:http://sur.elargentino.com/notas/los-matones-de-ultraderecha-que-empiezan-pagar-por-sus-crimenes

(28) Diario El Dia, 8/8/75.

(29) Carl Schmitt, Interpretación Europea de Donoso Cortés, Editorial Struhart 2006

(30) Carlos A. Disandro, la geopolítica una ciencia humanística. Ediciones Independencia y Justicia. Córdoba, Argentina. 1980: Véase:http://es.metapedia.org/wiki/La_Geopol%C3%ADtica,_una_ciencia_human%C3%ADstica

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Autor: Sergio

boquense ortodoxo

3 pensamientos en “La historia de Carlos A. Disandro, mentor espiritual de la CNU

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Cuanta mentira y distorsión de la historia, increible.

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  3. Lo tuve de profesor de literatura en el Nacional, en 1976: una pesadilla. No por la exigencia, sino por su forma de dar clase. Nos hacía memorizar el Santos Vega, todo el año. Una clase de tortura, no porque sea malo el poema, sino porque la clase se trataba sólo de eso: memorizar y recitar, sin enseñanza, Esa manera de adoctrinar silenciosamente, como si se tratar de acatar una orden. Quién no lo tuvo, no sabe lo que opina.

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