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¿Quién es Miguel Sánchez? El pibe que corría sueños

2 comentarios

Luis Rivera – @luiggiriveralp – http://diagonales.infonews.com/nota-200470-Quien-es-Miguel-Sanchez-El-pibe-que-corria-suenos.html 

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No hay muchos registros de deportistas profesionales desaparecidos durante la cruel dictadura que marcó la peor de las noches en la historia del país. Quizás porque no convenía meterse con gente de mucha repercusión. O tal vez porque a ese nivel se movían influencias que bien podían poner a salvo a cualquier figura deportiva que además fuera militante o tuviera ideas distintas al mesianismo de los militares y sus cómplices civiles. O por qué no, porque quizás el grado de compromiso fue menor en esa esfera de la sociedad que en sectores más populares.

Lo cierto es que los deportistas, felizmente podría convenirse, ocupan un lugar escaso en la enorme lista de 30 mil desaparecidos que enlutó al país entre 1976 y 1983. La organización http://www.desaparecidos.org destaca apenas 32 entre los 30 mil emblemáticos. De ellos, apenas uno pertenece al mundo del fútbol (el berissense Luis Alberto Ciancio), uno practicaba vela, uno era tenista, uno jugaba al handball, otro era profesor en Educación Física y dos eran atletas. El resto pertenecía al mundo del rugby, muy comprometido con la militancia universitaria pese a su supuesto origen en las clases altas de la sociedad.

De esos dos atletas, el de Miguel Venancio Sánchez representa un caso particular: jugó al fútbol para Gimnasia y era un muchacho dedicado a correr, además de su fuerte militancia. Era un chico de origen humilde que escribía poemas y tenía dos grandes sueños: uno colectivo y el otro personal. Como tantos otros jóvenes idealistas de entonces quería cambiar el mundo. Soñaba también con ganar la maratón olímpica representando a su país, envuelto en la bandera argentina.

Ofreció su vida en pos de las dos, hasta que un día el terror de Estado se lo llevó para siempre.

Era apenas un atleta de 25 años, para quien lo más importante en su vida era el deporte. En los tiempos oscuros de la última dictadura militar fue difícil ejercer la vocación política. Miguel igualmente lo hacía, militaba en una Unidad Básica de la Juventud Peronista en Villa España, Berazategui, adonde había llegado con su familia desde su Tucumán natal.

Miguel fue el décimo hijo de una familia humilde que vivía en Bella Vista, en esa provincia del norte. Su padre era trabajador azucarero. Nació el 6 de noviembre de 1952. En su adolescencia decidió trasladarse a Buenos Aires, donde vislumbraba un futuro mejor.

Jugó en las inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata, hasta que en el año 1974 se vio obligado a abandonar el fútbol por haber obtenido un puesto de trabajo en el Banco de la Provincia de Buenos Aires. La economía de la familia le indicaba que era mejor un trabajo seguro que una carrera futbolística aún por construir.

Pero su pasión por el deporte pudo más y fue cuando a la par de su trabajo como bancario, comenzó a correr primero y a entrenarse en atletismo con mayor metodología después. No pasaron muchos meses hasta que pasó a representar a la institución bancaria en esa disciplina deportiva.

Finalmente se federó en el club Independiente y aquel futbolista de sus sueños de adolescente dio paso a un atleta cada vez más responsable.
Fue así que dedicó sus horas libres a un intenso entrenamiento para perfeccionar sus técnicas y tratar de llegar a ser un mejor deportista. Practicaba tres horas diarias antes y después del trabajo. Era su sueño personal. Incluso cuentan sus allegados que no bromeaba cuando decía que su meta era ganar una medalla olímpica con la bandera albiceleste flameando en lo más alto.

A la par de esto, nada le impedía vivir su otra gran pasión: escribir poemas. Y tampoco comprender la importancia de luchar por una sociedad mejor, más justa para todos.

Por aquellos días, cuando muchos compañeros iban cayendo ante el accionar impiadoso de los militares y sus grupos de tareas, mientras entrenaba para bajar los tiempos, Sánchez, a quienes todos apodaban cariñosamente el Tucu, tenía dos preocupaciones: la carrera de San Silvestre que se venía el 31 de diciembre en San Pablo y la suerte de varios compañeros de la JP del barrio de los que de golpe no se supo nada más. Ajeno a la gravedad de los tiempos, sin saber que el terror estaba detrás de sus pasos, Sánchez hacía la vida de siempre. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa, fiel a la máxima del General Perón a quien admiraba.

Era, entonces, de Berazategui al Banco Provincia en Buenos Aires y regreso invertido, siempre en el ferrocarril Roca. Siempre compartiendo el viaje con Rodolfo Fernández, amigo de la militancia, que trabajaba en la sede de Luz y Fuerza. Antes y después del trabajo, a correr por donde fuera.

Cuentan algunos testimonios recogidos ante la Conadep que por ese tiempo Sánchez ya no militaba activamente y que después de varias reuniones en la JP que respondía a Montoneros en el 75 y 76, había dejado de participar, aunque siguió fiel a sus convicciones. La actividad barrial había sido prácticamente reducida a cero por la acción de los militares, aunque el Tucu mostraba su costado solidario y comprometido. Sin embargo, por entonces su máxima concentración estaba puesta en su preparación atlética.

Elvira Sánchez, la hermana de Miguel recuerda que “no faltaba un solo día al entrenamiento”. Esa tenacidad lo llevó a participar en la tradicional carrera de San Silvestre, en la que corren año a año los mejores atletas del continente y varios de los mejores del mundo. Su sueño era conocer a los atletas europeos y de todo el planeta.

Pocos días después, a las tres y media de la mañana del 8 de enero, lo secuestraron en su domicilio. Fue detenido en su casa de Berazategui. Los secuestradores tenían todos el corte tipo militar, con ropa deportiva. El grupo estaba compuesto por entre 6 y 8 personas, que llegaron a la vivienda como si se tratara de una operación militar.

Por supuesto, fue subido con extrema violencia a uno de los tristemente célebres Falcon verdes. En la única agenda de Sánchez que sobrevivió a la muerte, la tinta azul se resiste a esfumarse. “Sueño de un campeón”, dice el título. En ella sólo habla de atletismo, maratones y libertades.

Un ex detenido del centro “El Vesubio” señaló que había allí un deportista secuestrado que venía de San Silvestre. En esa ciudad había estado Miguel días antes, corriendo la maratón.

Hasta hoy continúa desaparecido.

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Autor: Sergio

boquense ortodoxo

2 pensamientos en “¿Quién es Miguel Sánchez? El pibe que corría sueños

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. 17 de septiembre de 2014
    El Senado de la Nación sancionó este miércoles el proyecto de ley mediante el cual se instituye el día 8 de enero de cada año como el “Día Nacional de la Memoria en el Deporte” en conmemoración del atleta Miguel Sánchez, desaparecido en 1978 durante la última dictadura cívico- militar.
    http://www.parlamentario.com/noticia-75839.html

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