Espacio de Sergio

Sitio de opiniones, noticias y música

2001

1 comentario

Gabriel Delgado – http://www.rinacional.com.ar/rin25/index.php/en/analisis/item/5902-de-la-rua-para-bobos 

 

En el año 2001 estallaron nuevos conflictos, tanto sociales como entre las potencias dominantes y los países dominados.

 

Pocos meses antes, Europa y EE.UU. vivían una nueva belle epoque; hacía no tantos años que se había desintegrado la Unión Soviética y desplomado los regímenes comunistas del Este. Ahora los magnates rusos eran las figuras del triunfo del capitalismo en el país de Lenin. En tanto, el petróleo árabe, venezolano o africano abastecía a bajo costo a los enormes automóviles de los opulentos yanquis.

 

 

Además, los movimientos nacionales latinoamericanos, como el peronismo, habían sido derrotados, en la mayoría de los casos, por golpes cívico militares de banqueros o exportadores, que asesinaron masivamente e instauraron un Nuevo Orden rentístico financiero que los sucesivos gobiernos de las "democracias de baja intensidad" o mejor dicho, semicoloniales, administraron con parsimonia.

 

El continente bolivariano no presentaba problemas para Wall Street: desde 1982, con la reocupación de las Malvinas por parte de la Flota de Su Majestad y su aliado yanqui, América Latina había sido domesticada: los gobiernos pagaban puntualmente su descomunal deuda externa, remataban su patrimonio nacional, consolidaban a los conglomerados de medios de comunicación y solicitaban de manera habitual la solícita ayuda de los siempre bien dispuestos caballeros del mercado internacional de capitales.

 

En el resto del mundo, central y periférico, parecía que el triunfo de la "corporatocracia" era completo y definitivo.

 

Pero habían tormentas en el plácido cielo de la década neomonetarista. Ya en 1994, 1997, 1998, 2000 brotaron crisis financieras que cambiaron el celeste por gris lluvioso que coloreaba el largo pic – nic graznado por los avechuchos fondomonetaristas.

 

El agotamiento de los recursos no renovables y la voracidad del capital financiero pusieron fin a la vida descansada de la parte privilegiada del globo: la vieja Europa y sobre todo, los Estados Unidos.

 

Luego de romper con sus antiguos socios de Al Qaeda y de los célebres atentados perpetrados por éstos (con una sospechosa ineficiencia por parte de los siempre atentos servicios de inteligencia yanquis), el presidente Bush comenzaba una nueva era de rapiña desesperada de hidrocarburos, que siguió luego por Iraq y que ha continuado su sucesor, el cínico Premio Nobel de la Paz Barack Obama.

 

Contemporáneamente, en la Argentina, el sistema económico implementado por Martínez de Hoz, y administrado por Cavallo en tres gobiernos distintos, de facto o de iure, así como por los demás Ministros educados en Chicago y sus compinches de la partidocracia menemista, delarruista o "progresista", estallaba en mil pedazos.

 

¿Qué había ocurrido? El Plan de Convertibilidad completó la recolonización del país, logrando rendir al movimiento nacional, en disgregación desde el fallecimiento de su jefe el General Perón.

 

Sin industria no había producción y los niveles de consumo popular se desmoronaron. Basta recordar aquellos días: las calles del centro mendocino, con sus locales cerrados y la multitud de subempleados y desocupados que se agolpaban repitiendo escenas de la "Década Infame", pero esta vez, poblada de chismes tecnológicos de importación, muchas pantallas televisivas, y un idiota perverso en la Presidencia, pero que, a diferencia del taimado General Justo, no logró permanecer en poder y fue echado por el pueblo un tórrido 20 de diciembre de 2001.

 

Los dólares se importaban vía créditos internacionales. El servicio de la colosal deuda externa absorbía las energías del país exhausto. Las grandes empresas del Estado, imprescindibles para la modernidad, como YPF, habían sido enajenadas a la "oligarquía diversificada" y luego al capital foráneo. Los pocos trabajadores que aún tenían empleo registrado, veían que su salario apenas les proveía de sustento. En tanto, frente a los supermercados se congregaban grupos de desesperados que no tardaría en pasar a la acción.

 

Pero la Casa Rosada estaba ocupada por un nervioso tecnócrata que dirigía la Economía e imponía el corralito financiero. Del imbécil procesalista que ganó las elecciones presidenciales sólo perduraba una torpe sombra: era un viejito bobo perdido entre los estudios de TV, que sólo saldría de su pusilanimidad al modo de los cobardes: por un instante, amparado en la fuerza bruta, decretó el estado de sitio y se convirtió en responsable político de una treintena de asesinatos. Pero no pudo evitar huir en helicóptero del poder y de la vida política. Abajo, la histórica Plaza y la calle ardían. Trabajadores convocados por la CGT, desempleados, ahorristas enardecidos, todos, se levantaron y lo expulsaron.

 

De esta manera estallaba la crisis, como sucede siempre, primero en la periferia. Luego llega al centro del sistema.

 

La corporatocracia internacional que monopoliza la producción y comercialización de alimentos empujó en 2011 a los pueblos árabes al umbral del hambre. La respuesta fue la rebelión contra los regímenes autoritarios vendidos al interés euroyanqui: Túnez, Egipto. La lógica del saqueo se hizo indetenible, y los bandidos aprovecharon los tumultos; la CIA y los comandos secretos británicos improvisaron un levantamiento que concluyó con el ciclo de Kadafhi en Libia; al día siguiente, los "rebeldes" firmaban jugosos contratos petroleros y de reconstrucción, como en Iraq. Ahora las próximas víctimas son la República Árabe Siria y la República Islámica de Irán.

 

Luego, la crisis llega a la opulenta Unión Europea: Grecia, España, Portugal, Irlanda se parecen a la Argentina de Fernando De la Rúa: las cifras de desempleo, pobreza e indigencia, así como de "evaporación" de la soberanía y gobierno "tecnocrático" de representantes de las grandes corporaciones financieras con complicidad de sus cómplices de la dirigencia política, de "centroderecha" o de "izquierda" socialdemócrata, refuerzan el parecido.

 

Alemania y Francia ajustan el cinturón de sus poblaciones y esquilman a sus vasallos de la eurozona. Europa se agita bajo el auge de los "Indignados". Gran Bretaña reprime a cientos de miles de manifestantes contra el ajuste. En EE.UU., ocupan Wall Street y son reprimidos sin contemplaciones por las fuerzas policiales, bajo a extraviada mirada de los burlescos "brokers" que beben champán ante la muchedumbre, devorados "por el miedo y la ambición". Entre tanto, en España conmueven los pobres infelices que pierden sus viviendas ejecutadas por los bancos y ponen fin dramáticamente a sus vidas suicidándose; aterrorizado, el gobierno de derecha del Partido Popular suspende los remates.

 

Ahora, las metrópolis arruinadas y los bancos, que fueron salvados por sus Estados, necesitan hacer pagar la crisis a la sufrida periferia. Las invasiones y tropelías de la OTAN, las provocaciones petro-ecológistas de la Corona británica en Malvinas y la desesperada carrera para apropiarse de riquezas nacionales y succionar nuestros capitales son la demostración.

 

Pero América Latina se sobrepuso y con nuestro país, único y diferente porque por él pasó el peronismo, le llevamos más de diez años de ventaja. Hace menos de una década que en las repúblicas suramericanas los gabinetes "neoliberales" (coloniales) fueron reemplazados por dirigentes que defendieron la soberanía, la economía autónoma, y la integración continental, como Chávez, Evo Morales, Lula o Kirchner. El caso de la Argentina es actualmente un acreditado ejemplo internacional de cómo resistir al FMI y sus aliados locales.

 

Hoy, el Viejo Mundo vive su 2001. Nosotros debemos profundizar la integración nacional suramericana: los argentinos del campo nacional y los latinoamericanos, juntos para seguir adelante y que la Plaza de Mayo sea la del Bicentenario o la de Octubre, marcando siempre el camino histórico del pueblo de la Nación hacia una sociedad más justa.

Anuncios

Autor: Sergio

boquense ortodoxo

Un pensamiento en “2001

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s