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Los desafíos de la izquierda en la América Latina del siglo XXI

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Idón Moisés Chivi Vargas – http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=3816 

 

 

 

¿Cuál va a ser el destino de América Latina?

Yo no lo sé, pero sé cuál es el desafío.

El desafío es:

¿Vamos a convertirnos en la triste caricatura del Norte?

¿Vamos a ser como ellos?

¿A repetir los horrores de una sociedad de consumo que está devorando el planeta?

¿Vamos a ser violentos?

¿Vamos a creer que estamos condenados a la guerra incesante?

¿O vamos a generar un mundo diferente?

Vamos a ofrecer al mundo, un mundo diferente.


Eduardo Galeano: 2006

 

Cuando Galeano escribía este pasaje, el 22 de enero en Bolivia, se iniciaba la Descolonización como método de Estado para construir el Vivir Bien.

 

Se recuperaba la Patria de la voracidad imperialista y los vendepatrias locales, aquellos comediantes de tiempo completo que se hacían llamar “clase política”.

Un poquito de memoria

El México de Pancho Villa, desde 1994 tiene un pedacito de dignidad que se llama Ejercito Zapatista de Liberación Nacional allá por las tierras lacandonas.

 

Chávez en Venezuela desde 1999 comenzaba a construir el Socialismo del Siglo XXI, para el 2006 habían logrado mucho.

 

Brasil con Lula Da Silva y el Partido de los Trabajadores desde el 2003 inicia una política económica proteccionista y de izquierda, que hoy continúa con Dilma Rousseff.

 

Argentina con Ernesto Kirchner -también el 2003- iniciaba una época de dignidad para la tierra del Che.

 

Correa en Ecuador después de las elecciones de octubre del 2006, comenzaba a implementar la revolución ciudadana.

 

Nicaragua en 2007 recuperaba la patria que la habían perdido luchando contra la contra (ejército mercenario pagado por los EE.UU.) en 1990, tuvieron que pasar 17 años de neoliberalismo y de aprendizaje para que el pueblo mediante el voto, devolviera el poder al Frente Sandinista de Liberación Nacional.

 

Paraguay con Fernando Lugo el 2008 iniciaba una era popular, recuperando para el pueblo lo que la dictadura había usurpado para una vieja dictadura oligárquica y racista.

 

Uruguay desde el 2009 con Mujica la “suiza pobre de América” se convertía en parte de la Patria Grande, recuperaba la decencia, la tierra donde se exterminaron los indios se había redimido hace mucho tiempo con las voces de Benedetti y Galeano.

Abya Yala hoy

Cómo se puede ver, una historia de dignidad se viene escribiendo a mano y sin permiso, se viene escribiendo por muy lejos de los dictámenes norteamericanos, muy lejos de las recomendaciones del FMI, el BM o el BID. Muy lejos inclusive de las recomendaciones enviadas desde el imperialismo europeo.

 

América Latina inició una nueva historia, ha perdido el miedo a las grandes historias de perdedores por perpetuidad congénita, le ha perdido el miedo al castigo divino de la dependencia para riqueza ajena. Le ha perdido el miedo a las dictaduras y las democracias arrodilladas con economías paraliticas.

 

Le ha perdido el miedo a crear felicidad.

Hoy América Latina es más Abya Yala, que el nombre impuesto en recuerdo de un tal Americo Vespuccio.

 

Por eso, la Patria Grande, por los caminos caminados, los senderos descubiertos, las economías aprendidas y las democracias inventadas, no es obra de copiadores imperfectos por debilidad mental antipatria. Sino la creación colectiva de memoria rebelde acumulada, de futuros de país escritos desde los primeros libertarios locos de amor a la especie humana y la dignidad insurgente.

 

Hoy la Patria Grande, aquella que soñaron Tupac Amaru, Tupac Katari, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza, Juana Azurduy, Manuel Ascencio Padilla, Simón Bolívar, José Martí, Cesar Augusto Sandino, Ernesto Ché Guevara y Juan José Torrez, es un camino con aroma de pueblo, todos en Abya Yala somos pueblo.

Bolivia vive tiempos libertarios

Bolivia, país ubicado en el centro del corazón de América, en pleno siglo XXI ha decidido enfrentarse a un orden criminal que organiza el mundo al estilo del coliseo romano, donde mueren los que menos tienen, y festejan los que nada pierden…

 

Un orden criminal donde los indígenas y las mujeres son víctimas permanentes de políticas estatales desde el inicio mismo de la independencia allá por 1825, y no solo en Bolivia, América Latina toda.

 

De hecho, todos los países que nos encontramos al lado sur del planeta tierra provenimos -en menor o mayor grado-, de pasados coloniales harto dramáticos para el presente de nuestras tierras y que de no enfrentarlos, el futuro de nuestros hijos no solo está en riesgo, sino que simplemente el futuro ya no será.

 

Hasta no hace más de una década, Bolivia era sinónimo de golpes militares, de narcotráfico y de neoliberalismo ejemplarmente aplicado.

Democracias del voto que no decide, democracias del voto escamoteado por acuerdos congresales, con nombres rimbombantes y resultados vergonzantes.

 

Se cruzaron ríos de sangre, como se cruzaron derechas con izquierdas arrepentidas de su izquierdismo, para acabar en lo que siempre fueron: lobos disfrazados de ovejas.

“Capitalistas sinvergüenzas” los llamaría una vieja canción en homenaje a Cesar Lora y Federico Escobar, que se refiere a los oportunismos en todas sus clases y versiones…

 

De hecho podríamos señalar que, si en un periodo de la historia de Bolivia democrática, tenemos que buscar al orden colonial con toda su fuerza, no hay duda alguna, la era neoliberal se convierte en modelo de estudio para comprender los profundos mecanismos de dominación colonial, tanto los que provienen del pasado como los que provienen del presente económico mundial.

 

Efectivamente la era neoliberal desde agosto de 1985 hasta diciembre del 2005 en Bolivia constituye un periodo de la historia, cuya actualización perversa de la pesada carga colonial recibirá nombres ridículos como“modernización del Estado”.

 

Iniciará también un momento de control y dominación imperial vergonzosa ante la historia democrática, a la vez que se expandirá notablemente el papel de los medios de comunicación privados que reproducirán –cínicamente- los intereses de las transnacionales y sus aliados locales. Al mismo tiempo que la oenegización de la realidad reemplazará arteramente a las obligaciones sociales del Estado.

 

Eso fue la era neoliberal, democracias arrodilladas, soberanías paralíticas, economías que no lo eran, medios mentirosos, oeneges tan neoliberales como el mismo estado, de hecho la concomitancia entre unas y otras podía observarse en los directorios de las oeneges y las altas autoridades del Estado. Y las altas autoridades del Estado y los directorios de las oeneges.

 

Desde enero del 2006, el mundo conoce a Bolivia, por tener el primer Presidente Indígena, y estamos orgullosos de ello, pero no es suficiente, el mundo tiene que conocer a Bolivia, por las razones políticas más profundas, por la forma en que se enfrenta al capitalismo salvaje, a los mecanismos de dominación colonial contemporáneos.

 

Sin duda también, el mundo conoce a Bolivia por la férrea defensa de la Madre Tierra en foros internacionales, con sus victorias y sus retrocesos.

 

Un Presidente que ha logrado la declaratoria del agua como un Derecho Humano en el seno de las Naciones Unida constituye una victoria política, a la vez que un fuerte avance en el orden jurídico internacional, en beneficio de un mundo que se aproxima peligrosamente a las guerras por el agua…

 

Al mismo tiempo el mundo conoce a Bolivia, por haber iniciado una victoria democrática en la constitución de sus máximas instancias judiciales por voto popular.

 

Así pues, Bolivia, está atravesando un quiebre epistemológico de enorme importancia para la historia política del país y de Abya Yala.

 

Y es un quiebre que proviene del pensamiento indígena, del pensamiento de mujer indígena, de la mujer del pueblo…

 

Que proviene de una memoria larga y de una memoria corta, a la vez que de memorias que no distinguen entre pasado largo y corto, porque la memoria es insurreccional y no tiene tiempos académicos, solo tiempos rebeldes…

 

Y se vino con conceptos que generan polémica, que dan lugar a escritos generosos algunos, otros no tanto: La Descolonización es uno de ellos.

 

La Descolonización en un concepto que tiene institucionalidad estatal a pesar de… y no por favor de

 

Que ha logrado impregnarse en los imaginarios colectivos, y constituirse como parte de aquello que los teóricos llaman los sentidos comunes de una sociedad

 

Que ha logrado generar disponibilidad social para convertirse en hechos nacionales. Es decir, que son parte de un momento constitutivo de la sociedad boliviana.

 

Que ha desnudado, los límites epistemológicos del tutelaje anglo-euro-céntrico para explicar sociedades cuya movilización y organización política pasan por las decisiones de los mayoritarios y mayoritarias de nuestras tierras, particularmente de aquellos que son los herederos de los primeros habitantes…

 

Sin duda, es un concepto que requiere explicarse como método de lucha y como método de ejercicio de poder, pero al fin y al cabo como ruta hacia el sentido comunitario del Vivir Bien.

Abya Yala, está viviendo, de modo material, la Descolonización

Desde el momento en que dejamos de votar por las oligarquías y burguesías, descolonización de la política.

 

Desde el momento de las nacionalizaciones, descolonización del imperialismo y el capitalismo.

 

Desde el momento de la valorización de la identidad indígena, descolonización de la cultura anglo-euro-céntrica…

 

Desde el momento de las construcciones colectivas insurgentes, descolonización del individualismo.

 

Desde el momento de la soberanía alimentaria, descolonización del consumismo y el odio a nuestra propia nutrición indígena.

 

Desde el momento de la industrialización, descolonización de la economía exportadora de materia primas.

 

Desde el momento de la vida, descolonización de la salud como negocio

 

Desde el momento de la ciencia, descolonización del analfabetismo.

Desde el momento de fuentes laborales, descolonización de la violencia.

 

La cadena de experiencias por el continente es enorme, como enorme es la pre-disponibilidad social para seguir avanzando a ritmos nunca imaginados antes, Abya Yala es la materia prima de la inventiva para extirpar los males del “orden colonial”.

 

La cultura del “no se puede”, “nunca podremos”, “jamás de los jamaces”, ha sido desplazada por inventores de todos los colores, libertarios enamorados de la creatividad política, económica, social, cultural, militar, científica, y etcéteras de todos los barros.

 

El orden colonial está en retirada, el desafío de la izquierda en este contexto es solo uno: la Descolonización como táctica política para la estrategia continental del Vivir Bien.

 

De esta forma, le estamos entregando, como dice Galeano, un nuevo mundo al mundo.

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Autor: Sergio

boquense ortodoxo

Un pensamiento en “Los desafíos de la izquierda en la América Latina del siglo XXI

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