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Quienes son el pueblo Qom

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Territorios que actualmente ocupan los tobas en las provincias de Chaco, Formosa, Santa Fe y Buenos Aires (resaltados en color verde)

 

El pueblo toba, cuyo etnónimo es Qom, conforma uno de los pueblos originarios con mayor presencia actual en el territorio argentino.

 

Los tobas se denominan a sí mismos Qom, que en su propio idioma, significa gente. Pero la palabra qom no sólo designa a los integrantes de su propio pueblo, sino que también, nombra a toda persona que forma parte de un pueblo originario. La palabra toba del guaraní: frente, es la designación (despectiva) que le adjudicaron los guaraníes, y que luego fue castellanizada por los nuevos pobladores. Esta denominación de los “frentones” fue conferida por la costumbre de los Qom de raparse la frente ante la muerte de un familiar, o Qom’lek.

 

Originalmente habitaban una extensa región del Norte argentino: la zona conocida como ” Gran Chaco”, término que en lengua aymará quiere decir “lugar de cacería”. Además de la provincia que lleva ese nombre, la región chaqueña abarca total o parcialmente otras cuatro provincias argentinas (Santa Fe, Santiago del Estero, Salta y Formosa), y se extiende hacia el vecino Paraguay. En los orígenes, el Chaco estaba cubierto por inmensos bosques de especies vegetales muy valiosas, como el “quebracho”.

 

Como muchos pueblos que reunieron estas características, la vida cotidiana estaba regida fuertemente por pautas místicas, en las que el chamán (o piogonak) cumplía una función decisiva al interior de la comunidad, ya que centralizaba profundos conocimientos que le permitían interpretar las fuerzas naturales y brindar las necesarias soluciones a los desequilibrios sociales e individuales.

 

Gran parte de los intelectuales argentinos más destacados (hoy considerados próceres de la nación) ha despreciado el componente originario del territorio y propuso su directa eliminación. Sarmiento, el consagrado “padre de la educación”, ha sido uno de los grandes promotores de la Argentina blanca, europea, católica y occidental. Su proyecto “civilizador” proponía implantar los patrones sociales existentes en Europa y construir una economía nacional articulada al mercado mundial como país productor de materias primas para las grandes potencias e importador de manufacturas desde esas mismas naciones. Según el recordado sanjuanino, cuanto más rasgos europeos tuviera nuestra sociedad, más posibilidades de progreso y desarrollo experimentaría el país. En ese marco se articuló su babilónico proyecto educativo.

 

El Estado y las primeras iglesias delinearon entre los nativos nuevas creencias y rasgos de conducta. Sus prácticas religiosas y de salud fueron condenadas. Sus mitos y rituales fueron censurados, sus actividades de caza y pesca fueron prohibidas; y se les impuso una conversión de su economía cazadora recolectora (y por lo tanto trashumante) a un modo de organización sedentaria (que conlleva principalmente la cría de animales y la práctica de la agricultura de subsistencia en un lugar establecido) con el fin de reclutarlos para las cosechas de los principales cultivos regionales.

 

En 2004, la propia Secretaría de Medio Ambiente de la Nación ya alertaba sobre los desmontes causados por la expansión de los cultivos de soja, el avance de la frontera agrícola y la tala indiscriminada. En los últimos 70 años, la provincia de Chaco ha perdido más de 30 mil kilómetros cuadrados de bosque nativo. Y si las políticas vigentes continúan, todo indica que la tendencia seguirá en incremento.

 

El monte ya no es el antiguo vergel de recursos que brindaba alimentos y medicinas, que permitía la vida y la hacía posible. Van desapareciendo los árboles que han acompañado las tradiciones y los mitos del pueblo toba. Hay menos lapachos, menos algarrobos, menos itines, menos quebrachos. Disminuyen las especies animales y vegetales, no hay más marisca, se restringe la pesca. Las abejas, que tradicionalmente han formado parte sustancial de la economía y la alimentación toba, huyen a otros sitios a causa del desmonte. Y sin el entorno natural que históricamente ha albergado a los qom, tampoco surgen más piogonak (o sabios). Numerosas familias han sido desplazadas de los campos que habitaban. Muchas de ellas producían algodón, pero con el avance de la patria sojera este cultivo ha disminuido considerablemente (de 700.000 a 100.000 hectáreas), afectado además por su baja cotización internacional, inundaciones y sequías.

 

La lengua se mantiene viva e intacta. Todos los miembros del pueblo qom saben hablarla y representa un importante grado de vitalidad de la cultura y un importante modo de interpretar el universo. Muchos son los qom que se nuclean en diferentes organizaciones (institutos provinciales, asociaciones civiles, redes y federaciones) que trabajan por la reconstrucción de su identidad, la reivindicación de su cultura y el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades. Han creado la Red de Comunicación Indígena, que a través de diversas publicaciones y programas de radio les permite difundir información e ideas, debatir las problemáticas que los aquejan y hacer conocer las soluciones propuestas y los saberes que circulan entre los integrantes de las comunidades. Sus actividades no se estancan en un romántico deseo de volver a la situación en que vivían hace 200 ó 300 años, ni sus conocimientos se agotan en su propia cultura. Ellos también trabajan críticamente sobre el orden establecido, generan actividades e intentan adquirir herramientas y conocimientos que les permitan obtener mayor inserción laboral y mejorar sus condiciones de vida, en un contexto de exclusión y discriminación donde la desigualdad de oportunidades agrava el ya existente desempleo estructural.

 

El pueblo toba ansía participar de una sociedad integradora y sin paternalismos, donde impere la interculturalidad, el plurietnicismo, y donde la diversidad, o el hecho de ser Otro, no sea motivo de marginación o vergüenza. Pide que la estructura educacional de nuestro país respete su lengua y que el idioma qom pueda ser reconocida como idioma co-oficial de la provincia del Chaco, para que se establezcan escuelas bilingües en las regiones habitadas por ellos.

 

La reparación histórica que piden ante el genocidio de su gente y la usurpación de sus tierras no está vinculada puramente a una realidad económica, porque los qom no se reivindican como pobres sino como pueblo. Piden que se respete su espiritualidad, su lengua, sus territorios, sus prácticas medicinales, sus tradiciones de caza y pesca, sus costumbres alimentarias… y en definitiva, su cultura.

Autor: Sergio

boquense ortodoxo

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