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Fidel Castro: 90 años no es nada

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Emilio Marín – http://www.contrainfo.com/21897/fidel-castro-90-anos-no-es-nada/

 

 

¿Quién no oyó hablar de Fidel Castro? Es tanto o más conocido que los Andes, la torre Eiffel, la muralla china, la revolución francesa, el gol de Maradona a los ingleses, Internet, el ron cubano y el dulce de leche argentino, por poner referencias varias.
Es el comandante en jefe de la revolución cubana, que a los 26 años intentó tomar el Moncada y hoy, al cumplir los 90, sigue proponiendo cambiar el mundo para hacerlo más vivible para estas y futuras generaciones.
Un dicho asegura que a los veinte años se es incendiario y a los 40 bombero, graficando los cambios de ideas de muchas personas. Eso no va con el nacido en Birán un 13 de agosto de 1926, porque su biografía arroja datos coherentes, de niño a joven y de adulto a anciano. Fue, es y será un constructor de sueños y realidades.
Culminando su alegato en el juicio por el Moncada, dijo a sus jueces: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”. Y así fue. Y más que absolverlo -a algunos reos les llega ese beneficio por la duda- la historia lo reconoció.

Sólo le quedaron pocos premios por lograr, caso del Nobel de la Paz, al que fue nominado por activistas argentinos en 2010, con 5.557 firmas de 62 países, sin éxito. La academia sueca-noruega se lo había otorgado a Barack Obama, que no tenía nada bueno para mostrar.
Los amigos de Cuba van a pedir a la Universidad Nacional de Córdoba que le otorgue el “honoris causa”, atento a los aportes que hizo a la educación. Lo piensan como un lindo regalo de cumpleaños, que quizás no llegue a tiempo, pero que resulta merecido. Y aunque llegara tarde, el personaje puede vivir algunos años más y recibir en su casa premios rezagados con una sonrisa bonachona.
A Fidel, austero, no lo desvelan esos agasajos. Antes que perder tiempo en asuntos personales puede estar cavilando su próxima reflexión sobre la paz mundial para enviarla al Granma, con su firma e indicación de día y hora.
Este cumpleaños está sirviendo más a la gente que a él mismo. Es que hay conferencias, muestras fotográficas, documentales, etc, que hablan del socialismo cubano, su pelea contra el bloqueo, la solidaridad con África, “Operación Milagro”, etc. No se puede separar el personaje del país ni del mundo. No resulta entonces un culto a la personalidad sino a la política, la militancia, los ideales, la isla, el Tercer Mundo y la humanidad.

Un líder

En Argentina existe la expresión “Animémonos y vayan”, o sea dirigentes que indican un camino pero mandan a otros a recorrerlo. Fidel es un modelo opuesto: dice que hay que hacer tal cosa y se pone a la cabeza, sea encabezando los 135 revolucionarios que atacaron el Moncada en 1953, a los doce sobrevivientes del Granma que subieron a Sierra Maestra, a las unidades de defensa y tanques que en abril de 1961 batieron a los invasores de Playa Girón, en la crisis de los misiles en 1962 cuando Cuba casi es bombardeada por EE UU, en la zafra que no llegó a los 10 millones de toneladas, en el durísimo “período especial” cuando hubo un doble bloqueo (el yanqui de siempre y el desmerengamiento del campo socialista), en la renovación del socialismo, en la “Batalla de Ideas” y así de seguido.

Cuando un pueblo tiene un conductor de esa calidad no le es fácil seguirlo, porque aquél se adelanta y propone nuevas metas. Pero es una tarea más realizable, porque aquél está dando el ejemplo. Está allí, a la vista de todos, que pueden emular y sacar fuerzas de donde no creen tenerlas. Debe ser por eso que el imperio fracasó con la revolución cubana. Ésta contaba con ese plus valor, capaz de despertar energías que el “sentido común” no contabilizaba.
Puede haber otra razón de peso en esas victorias fidelistas. Es él y la historia. Él más José Martí, Carlos M. de Céspedes, Antonio Maceo y Máximo Gómez; en particular aprendió tantísimo del caído en Dos Ríos, al que puso como autor intelectual de la gesta del Moncada. Los que aprenden de la historia y la cultura de su nación, como Fidel lo hizo de esos grandes de las dos etapas de lucha por la emancipación de Cuba, tienen más posibilidades de vencer. Es que no resultan ser hombres providenciales pero finitos sino luchadores con apoyo popular y respaldo de una lunga historia. Lo suyo no fue empezar de nuevo de cero, como si todo comenzara por primera vez, ignorando enseñanzas de otras generaciones.

638 atentados contra Fidel

El azar no manda pero interviene. Al líder del M-26 de Julio quisieron asesinarlo muchas veces y no pudieron. Tras el fracaso del Moncada salvó la vida porque el teniente Pedro Sarría, jefe de la patrulla que lo encontró, se opuso a que lo fusilaran. Suerte que le llaman, porque el 99 por ciento de los jefes batistianos lo habría asesinado.
En muchos otros casos a Fidel lo salvó su inteligencia, perspicacia, su guardia y los servicios de inteligencia cubanos, que en esto superaron a sus maestros soviéticos.
La televisión cubana estrenó en 2010 una serie de ocho capítulos titulada “El que debe vivir”, del realizador Rafael Ruiz Benítez, donde se historian los 638 intentos de asesinato del líder. Los planes de envenenamientos, atentados y disparos, fueron de la CIA y 16 agencias de espionaje norteamericanas, con algunos reclutas cubanos y terroristas como Luis Posada Carriles, complotados en 2000 para un atentado en la X Cumbre Iberoamericana de Panamá.
El 13 de agosto será un día feliz para todos sus amigos del mundo. Y de oprobio y fracaso para el cuartel general de Langley (Florida) y demás sitios donde planificaron una muerte que no fue.
Otras balas fueron mediáticas, como cuando Forbes lo ubicó como multimillonario. Fidel respondió: “si ustedes prueban que yo tengo un dólar, renuncio a la presidencia”. Siguió en ese alto cargo hasta 2006, cuando lo dejó por razones de salud. Coherente y revolucionario, en 1959 comenzó la reforma agraria expropiando las 800 hectáreas propias de su familia y las 11.700 hectáreas arrendadas en Birán.

Educador y visionario

Aunque es abogado de profesión y comandante en jefe por galones ganados en el combate, el cubano ha sido ante todo un maestro, educador y pedagogo.
Solamente una persona de esos quilates pudo proponer en su alegato que los maestros debían gozar de una licencia especial cada tantos años para cursar estudios en el país o el extranjero y perfeccionarse. Lo dijo en 1953. El tribunal debe haber pensado que el reo estaba loco, cuando anticipaba derechos de los educadores de varias décadas más tarde. Esas reivindicaciones fueron satisfechas en el inmenso lagarto verde, pero aún aguardan, envejecidas, en las aulas de otras latitudes.
Esas conquistas no se aquerenciaron dentro de las fronteras y fueron compartidas con otros pueblos. La medicina cubana avanzó muchísimo y allá fueron a tratarse dolencias personas de todo el mundo. Luego mandó sus médicos donde hubiera emergencias, tifones, epidemias, terremotos o lo que fuera. Su atención fue tan extraordinaria que un amigo haitiano me dijo que es común que sus compatriotas digan: “después de Dios, los médicos cubanos”. Estaban allí antes del terremoto de 2010, durante el mismo y se quedaron después. Lo suyo no fue lo que en Argentina se llama “corta como visita de médico”.
Por su inspiración se fundó en 1999 la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) que en dieciséis promociones lleva graduados a 25.000 galenos de origen popular, entre ellos mil argentinos. Las corporaciones profesionales han calumniado a Cuba y a estos profesionales; quizás, porque como dijo Aleida Guevara en mayo de 2014 en Córdoba, esos médicos tratan a pacientes, no clientes.

Paz y ecología

Los anticastristas no entenderán nunca que un líder de origen guerrillero abogara tanto por la paz mundial. Si vis pacen, para bellum. Si se preparó para la guerra y no la temió ni aún con las armas nucleares yanquis apuntando a La Habana, es porque siempre quiso una paz digna de ser vivida.
Y desde que la posición quedó asegurada frente a su agresivo y mal vecino, salieron de la isla ejércitos de “batas blancas” y alfabetizadores del “Yo sí puedo”. Los enemigos fueron el Ébola en África, los terremotos en Haití y Pakistán, las tinieblas del analfabetismo. Y esas batallas las ganaron los cubanos inspirados en el hombre que ya era leyenda.
Ganaron por goleada, como al bloqueo en la Asamblea General de Naciones Unidas en 2015: 191 votos a favor y 2 en contra (EE UU e Israel). Fidel seguirá reclamando contra el bloqueo, con la esperanza de ganar, como cuando logró traer de regreso al país al niño Elián González y a los 5 héroes presos en EE UU.

En diversos asuntos globales el cubano marcha varios pasos adelante del resto de los dirigentes. Sin ánimo de ofender a nadie, Francisco redactó la encíclica “Laudato Sí” en mayo de 2015, reclamando por las cuestiones ambientales y el cuidado de la casa común. Alabado sea el pontífice, pero el comandante habló antes y mejor. En la cumbre Eco-Río’92, el 12 de junio de 1992, había manifestado: “Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el Medio Ambiente. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el Hombre”.
Las leyes de la vida son inexorables, pero dan ganas de desafiar a la Naturaleza y pedir “no te mueras nunca, Fidel”.

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Autor: Sergio

boquense ortodoxo

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