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Bolivia: la corrupción es la base de la construcción del relato político opositor

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Patricia Guzmán C. * – http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=5564

 

El “relato” y sus “significados”

El relato es una estrategia de comunicación política. Sirve para transmitir valores, objetivos y construir identidades. Es una historia persuasiva que actúa a modo de “marca” de un partido, líder o gobierno. Moviliza, seduce, evoca y compromete mediante la activación de los sentidos y las emociones. Confiere identidades de “nosotros” y “ellos”, define objetivos y propone una visión del pasado, del presente y del futuro (D’Adamo y García Beaudoux, 2013) [1]. Es eficiente como modo de comunicación porque los seres humanos, desde el punto de vista cognitivo, somos particularmente aptos para procesar narrativas y para comprender las explicaciones brindadas en ese formato (Lakoff, 2008) [2]

 

. Una de sus principales tácticas es el “reframing” o reencuadre, entendido como el proceso de alterar el significado atribuido a una situación cambiando el contexto o marco a través del cual se la presenta y experimenta (D’Adamo y García Beaudoux, 2013).

 

Más allá de la comunicación política, también se encuentran otras interpretaciones de la construcción discursiva y el significado que se le da, es este caso de los significantes vacíos, el gran aporte de Ernesto Laclau, debate en el que se sumergieron Jacques Lacan, Slavoj Zizek, y Chantal Mouffe, entre otros, para entender cómo construimos desde el significante y el significado una relación directa de interpretación de la realidad y de palabras como “corrupción”, “política”, “democracia”, “socialismo”, que más que su significación literal dependen de su plus de significación metafórico.

 

Explicando un poco la propuesta de Laclau, toda palabra tiene un significante y un significado, en el que el significante determinará el significado de una palabra por ejemplo: la palabra “mesa” (significante) tiene el significado: mueble formado por un tablero horizontal, sostenido por uno o varios pies, con la altura conveniente para poder realizar alguna actividad sobre ella o dejar cosas encima. En este punto es muy importante recordar que para Lacan siempre hay una primacía del significante sobre el significado.

 

Al no existir entonces una definición estricta y limitante de palabras como “corrupción”, “ricos”, “grandes empresarios”, “pueblo”, son más una construcción ideológica-conceptual, en la que estos elementos flotan en la cadena significante. La lucha ideológica reside entonces en lo que Lacan denomina “points de capiton” (puntos nodales,) que serán capaces de totalizar y de incluir todos esos elementos “libres”, “flotantes”, en una única serie de equivalencias. De esta manera, cada uno de esos significantes flotantes formará parte de una serie de equivalencias. Mediante el plus metafórico se conectarán con todos los demás elementos de una cadena significante, determinando de esta manera su identidad. [3]

 

Corrupción

Uno de los relatos dominantes actualmente es el de la “corrupción” –no pretendo negar la existencia de la corrupción, porque lastimosamente sí hay prácticas y personas corruptas en nuestro país, pero tomo en cuenta que lamentablemente acciones y personas corruptas siempre han estado presentes en la política y en otros espacios de nuestro país y del mundo entero–. Lo interesante es ver cómo a raíz de estas acciones se genera un imaginario en Bolivia de “corrupción = MAS”, como una correspondencia inmediata. Pero ¿qué hay detrás de esta idea?

 

La oposición y varios medios de comunicación han sabido tomar casos como el Fondo Indígena, y ni hablar de la novela Zapata, para ponerlos en contextos magnificados y construir un discurso a través de esos. “El MAS es corrupto”, más allá de tratarlo como un tema aislado se lo ha vinculado como característica de toda la gente vinculada al MAS, nublando visiones más completas y objetivas. A partir de eso se ha generado una identidad y rechazo, el “yo” y “ellos” que, más allá de condenar ciertas acciones que por supuesto son condenables, hace una diferencia entre “lo correcto”, englobándose en esto el “ yo correcto” y “el pasado de los míos correctos” (entendiéndose esto como una adscripción étnico-racial mestizo-criollo) y la diferencia con “lo repudiable”, que se identifica, por la construcción del relato, con el MAS, la gestión, la gente e incluso lo indígena.

 

Una vez que este relato se fortalece, repite, refuerza y se instala en el imaginario de la gente por la repetición en medios y el discurso político.

 

El reto e interrogante del análisis está en: ¿qué hace el gobierno para construir, de-construir o plantear otro relato en contra-posición a este que ya se ha venido fortaleciendo? Es importante señalar que se debe construir un relato con base en la realidad para que pueda ser sostenible y duradero. Entonces, ¿qué estamos construyendo? En primera instancia se implantó en el imaginario de la gente la nacionalización y la conformación de un nuevo Estado, esto fue fácilmente entendido y adoptado, pero ahora, ¿cuál es nuestro horizonte?, y en base a eso, ¿qué relato construimos?

 

Claramente la pugna por el relato político dominante, el sentido común, no viene de ahora, es una lucha constante de poder, instauración de ideas e ideologías que vienen acompañadas de proyectos y horizontes políticos. El punto crucial para comprender tanto el éxito del Proceso de Cambio como el de cualquier ideología hegemónica es precisamente saber determinar cuál es el “uno lacaniano” o ese punto aglutinante y desencadénate del resto de significantes flotantes, uno de los mayores éxitos de la ideología neoliberal es, por ejemplo, el convencernos de que no hay ideologías.

 

El reto está en fortalecer horizontes de construcción del discurso en la acción cómo la industrialización, el socialismo comunitario, el Vivir Bien, etc. Fortalecer esto no sólo de manera discursiva, sino en la realidad y el sentido común de las personas, de lo contrario estaríamos a merced, una vez más, del libreto mediático y opositor.


* Politóliga y militante de Generación Evo.

 

1 D’Adamo, O. y García Beaudoux, V. (2013) Arquitectura del relato político. Storytelling al servicio de la comunicación política. En: I. Crespo y J. del Rey (Eds.), Comunicación Política y Campañas Electorales en América Latina. 55-68. Buenos Aires: Biblos.

 

2 Lakoff, G. (2008). The Political Mind. Nueva York: Viking.

 

3 Marta Fernández (Compiladora). (2009). Pensadores Sociales Contemporáneos: sociedad, política, comunicación cultura y democracia. Laclau Ernesto. (1935). Nueva lógica para lo social.

Autor: Sergio

boquense ortodoxo

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