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¿Qué es la OMC? (Organización Mundial del Comercio)

Leandro Morgenfeld [*]- http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/08/argentina-por-que-decimos-no-a-la-omc/

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Al final de la Segunda Guerra Mundial surgieron nuevas instituciones multilaterales. En 1948, se estableció el Acuerdo General de Comercio y Tarifas (GATT por sus siglas en inglés), que funcionó hasta 1994. Sus sucesivas rondas de negociación promovieron reglas para liberalizar el comercio de manufacturas, pero no el de bienes agrícolas y servicios. En efecto, se disminuyeron progresivamente las tarifas y barreras comerciales a escala global. En la Ronda Uruguay (1986-1994), corporaciones farmacéuticas y agropecuarias, entre otras, presionaron para incorporar nuevos temas comerciales. Se creó una nueva institución, la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Surgida en el particular contexto de la posguerra fría, la OMC fue el marco para garantizar que el proceso de acumulación del capital, tras el derrumbe del llamado “mundo socialista”, operara a escala planetaria. Paralelamente, estos temas se fueron incorporando en los nuevos acuerdos de libre comercio, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte(TLCAN), el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y en los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI). Hoy, la OMC está compuesta por 164 de los cerca de 200 países existentes. Su actual director general es un brasilero, Roberto Azevedo, pero la máxima autoridad del organismo es la Reunión Ministerial que se realiza cada dos años.

La XI Reunión Ministerial se realizará en Buenos Aires, Argentina, entre el 10 y el 13 de diciembre de 2017. Allí, las grandes corporaciones de los países centrales pretenderán relanzar esta institución, luego de la parálisis de los mega-acuerdos regionales, generada, en parte, tras el Brexit y la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Intentarán que se dé por clausurada la Ronda de Doha, conocida como Ronda del Desarrollo, que se inició en 2001; también procurarán introducir nuevos temas en la agenda.

Más allá de estos objetivos, en la cumbre de la OMC se expondrán las contradicciones internas: por un lado, las críticas de Trump, que prefiere los acuerdos bilaterales y expresó su desdén hacia la OMC y otros organismos multilaterales; por el otro, las demandas de los países menos desarrollados, que no quieren dar por muerta la Ronda del Desarrollo; y, frente a ellas, las de las organizaciones sociales y políticas que proponen agendas alternativas.

A la vez que las corporaciones trasnacionales promovieron sus intereses en esta institución global, emergieron resistencias. En noviembre de 1999 se produjo la famosa “Batalla de Seattle”, más de 40 mil manifestantes bloquearon la reunión ministerial, iniciando el movimiento por la alter-globalización. Cuatro años más tarde, en Cancún, hubo enormes protestas de organizaciones sindicales, ecologistas y campesinas, lideradas por La Vía Campesina, que lograron que colapsara la ministerial. Allí, los gobiernos de países no centrales, muchos de ellos perjudicados por los subsidios agrícolas de Estados Unidos, Europa y Japón, entendieron que antes que conseguir un mal acuerdo era mejor que no hubiera ninguno.

Ante la parálisis de las negociaciones multilaterales, las potencias impulsaron los tratados mega-regionales, que incorporan nuevos temas como la llamada “coherencia regulatoria”: ningún país miembro podría establecer una nueva regulación sin acordarla con los demás, afectando así la capacidad de los estados de desplegar políticas públicas, ya sea en materia laboral, medioambiental, de salud o educación.

En la reunión de diciembre, uno de los tópicos centrales será el de comercio electrónico. Como bien señalan Francisco Cantamutto y Mariano Treacy en un reciente artículo, “… la OMC busca abrir una nueva frontera de negocios como salida -siempre precaria- a la crisis global. De la mano de la revolución tecnológica en curso, las grandes multinacionales pretenden que la OMC en Buenos Aires sea sede de una globalización “recargada” donde se consolide la regulación de los “nuevos temas” como el comercio de servicios o la propiedad intelectual. En este sentido, uno de los puntos más peligrosos en curso es que se busca lograr una suerte de desregulación preventiva del comercio electrónico y del tráfico de datos.

Deborah James, coordinadora de la red Nuestro mundo no está en venta, explicó en un detallado análisis de la Ministerial de Buenos Aires de qué manera la agenda que intentan imponer los países ricos en la OMC refuerza las asimetrías a nivel global, en detrimento de los países menos desarrollados, a la vez que limita la posibilidad de que estos últimos, a través de políticas regulatorias, reduzcan esas diferencias. En su artículo “Malestar en el libro comercio”, Clara Weinhardt y Fabian Bohnenberger explican las crecientes impugnaciones a la liberalización que promueve la OMC, “…la oposición pública frente a la liberalización del comercio en muchas sociedades occidentales se alimenta de la preocupación por su efecto en el proceso democrático de formulación de leyes, en especial si los acuerdos comerciales conducen a una erosión de las ‘regulaciones sociales’ tales como la protección al consumidor y los estándares laborales y medioambientales. Mientras tanto, en muchas regiones de países en desarrollo –como América Latina–, la preocupación por la privatización y la desregulación ya había conducido previamente a una crítica de la agenda de globalización neoliberal en respuesta al desempleo creciente”.

La resistencia en Buenos Aires

Este año se conformó en la Argentina la Confluencia Fuera OMC, integrada por organizaciones y redes sociales, sindicales, de derechos humanos, territoriales, estudiantiles, de mujeres, políticas, campesinas y anti-extractivistas que hace años rechazamos los acuerdos de libre comercio. Lo hicimos con el ALCA, hasta su derrota en 2005, y con los que se vienen negociando en los últimos años: Mercosur-Unión Europea, Transatlántico (TTIP), Transpacífico (TTP) y de Servicios (TISA).

El 24 de junio de 2017, se realizó en Buenos Airesel primer Encuentro Nacional para promover la Semana de Acción Global contra el libre comercio, que tendrá lugar en la capital argentina, en forma paralela a la ministerial de la OMC de diciembre. En julio, se dio a conocer nuestra primera Declaración, a la cual adhirieron numerosas organizaciones y redes de diversos países:
“Llamamos a los pueblos del mundo a movilizarse en el marco de la XI Reunión Ministerial de la OMC, que tendrá lugar en Argentina entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017. Para ello, convocamos a realizar una Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Buenos Aires que colabore en la articulación de la resistencia contra el llamado “libre comercio” que sólo genera políticas de explotación y expoliación de nuestros pueblos y de la naturaleza, y que avance en visibilizar y discutir las alternativas a este sistema productivo y comercial. Entendemos que la lucha contra la OMC es global y lleva una rica historia de movilizaciones y articulaciones, ya que esta institución representa los intereses de las empresas transnacionales y no los derechos ni las necesidades de los pueblos.

Un hito en el proceso de descrédito ha sido la movilización de las organizaciones sociales que en 1999 pusieron en evidencia los impactos negativos del proyecto de liberalización comercial durante la reunión de la OMC en Seattle, Estados Unidos, y que inspiró a un amplio movimiento de resistencias anticapitalistas en todo el planeta. Cuatro años después, la gran movilización popular durante la Reunión Ministerial de la OMC en Cancún también significó un avance en la resistencia contra la agenda del gran capital transnacional. Pretendemos, asimismo, que la lucha contra la OMC adopte un fuerte carácter regional, sumándose en la recuperación de nuestra valiosa historia de organización social y política contra las múltiples formas de dominio que fue adquiriendo el capital en los últimos años.

La lucha contra el ALCA fue un proceso destacado de articulación continental, y la Cumbre de los Pueblos de Mar del Plata, en 2005, habilitó avances importantes en la discusión de alternativas de integración. Más de diez años después,  es necesario que volvamos a juntar nuestras luchas para movilizarnos contra la libertad corporativa y los privilegios de los inversionistas en la región.
La libertad debe ser para las personas: la libertad de movilidad para los trabajadores, y no para los empresarios e inversionistas que especulan con nuestras riquezas sociales y naturales. En este contexto debemos discutir nuevamente la cuestión de las alternativas populares y la urgente necesidad de avanzar en proyectos que construyan nuevas formas de relaciones entre nuestros pueblos, que sean solidarias y complementarias. (…) Rechazamos la agenda de ‘libre’ comercio y protección de inversiones en todas sus formas, sea mediante acuerdos bilaterales o inter-regionales (como el tratado entre la UE y el Mercosur, que se intenta cerrar para diciembre de este año) por medio del ámbito multilateral como la OMC o por decisión de grupos como el G20. Proponemos avanzar en la re-articulación de las agendas y las campañas de las organizaciones sociales y políticas, tanto en nuestro país como en la región y a nivel global. Es por esto que, desde este Encuentro Nacional, realizamos un llamamiento a todas las organizaciones y pueblos de Argentina y del mundo, a participar activamente en la organización y desarrollo de la Cumbre de los Pueblos en Buenos Aires entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017, para oponernos al régimen que la OMC impulsa a nivel global  y pensar y discutir alternativas al capitalismo desde nuestros pueblos. Juntos/as, podemos construir esos otros mundos posibles”.

El 30 de septiembre se hizo un segundo encuentro y se lanzó la Confluencia Fuera OMC, que organizó el Encuentro de los Pueblos contra el libre comercio y por las alternativas, que se reunirá entre el 11 y el 13 de diciembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, e impulsa las movilizaciones que se realizarán durante esos días en la ciudad. En esta suerte de contra-cumbre, se realizarán las siguientes actividades: Foro “Soberanía Sanitaria: El impacto del Neoliberalismo sobre el Derecho a la Salud”; Foro Feminista Frente al Libre Comercio; Foro “Derechos y Soberanía frente al Libre Comercio, la Deuda y el Poder corporativo”; Foro “Bienes Comunes, Justicia Climática y Soberanía Energética”; Foro sobre Soberanía Educativa; Taller Coordinación Continental ALBA frente a la OMC; Panel – Debate “Los derechos laborales en el marco de la liberalización comercial”; Taller “Israel el brazo armado de la OMC”; Gran Asamblea de Mujeres; Panel-Debate “Pensamiento Crítico en América Latina”; Foro “Bienes Comunes, Justicia Climática y Soberanía Energética”; Foro de Soberanía Alimentaria; Foro de Migración; Foro de Trabajadorxs; Panel – Debate “La Economía Social y Solidaria – ¿Una alternativa a la economía capitalista?; y finalmente, el 13 de diciembre se realizará una Asamblea de Confluencia  y el Acto de Cierre “Fuera OMC – Solidaridad con los Pueblos que luchan”.

Recogiendo las mejores tradiciones de coordinación de las luchas globales, la Campaña está llamando a recuperar el espíritu de Mar del Plata, y de anteriores batallas, como la de Seattle y Cancún. Aquella lucha contra el proyecto hegemónico con el cual Estados Unidos pretendía consolidar su dominio continental, se ganó hace casi 12años.

Frente a la OMC y al G20: Foro Mundial del Pensamiento Crítico

La lucha contra la ministerial de la OMC atraerá la atención mundial hacia Buenos Aires; la Cumbre Presidencial del G20, que el presidente argentino Mauricio Macri insistió en que se realizara en la Argentina, también.

En 2016, se repudió la visita de Obama a la Argentina, que coincidió con el 40 aniversario del golpe de estado del 24 de marzo de 1976. Más allá de las masivas movilizaciones promovidas por los organismos de derechos humanos, hubo que soportar el enorme embelesamiento de la prensa hegemónica local con la familia Obama. Con Trump, la situación no será igual: si sobrevive a las iniciativas para realizarle un juicio político y todavía es presidente a mediados de 2018, visitará la Argentina para asistir a la Cumbre Presidencial del G20. Allí va a enfrentar en las calles concentraciones similares a las que se produjeron en Mar del Plata, durante la IV Cumbre de las Américas, en noviembre del 2005, con las consignas No al ALCA y Fuera Bush de Argentina y América Latina.

Enfrentamos grandes desafíos. Tanto los defensores de la globalización neoliberal como los nuevos líderes xenófobos de las potencias centrales defienden a los intereses de las grandes corporaciones. La llegada de Trump a la Casa Blanca es un gran peligro. Sus iniciativas misóginas, xenófobas, anti-obreras, plutocráticas, militaristas, injerencistas y contra cualquier protección del medio ambiente son una amenaza para el mundo entero, pero a la vez una oportunidad, por el rechazo que genera, para retomar el debate sobre nuevas agendas y estrategias, con una perspectiva antiimperialista y anticapitalista. También, para ampliar la coordinación y cooperación políticas, confluyendo con las organizaciones populares que lo enfrentan en Estados Unidos.

Trump expresa descarnadamente el afán de dominio imperial de Estados Unidos sobre Nuestra América. Y eso puede incrementar aún más el rechazo a la subordinación claudicante que proponen las derechas regionales como único camino posible. Pero esto, de ninguna manera, debe llevarnos a abrazar la estrategia neoliberal que, en contra del discurso de Trump, edulcora y promociona una agenda corporativa que sólo beneficia al 1% que concentra cada vez más riquezas a expensas del resto de la sociedad y de la depredación de los bienes comunes de la tierra. Más “libre comercio” no equivale a más desarrollo, ni a menos pobreza ni a menor desigualdad. Las opciones que nos ofrecen los defensores de la OMC y los críticos como Trump son en realidad funcionales a distintas fracciones de las clases dominantes de los países centrales. Frente a ese escenario, la salida no es optar por esa falsa disyuntiva, ni limitarse a aceptar meras reformas cosméticas de la OMC, sino avanzar en la construcción de un orden social menos desigual y depredatorio.
El gran desafío para las izquierdas, los movimientos populares y las fuerzas progresistas, es articular las luchas globales, regionales y nacionales –“pensar global y actual local”-, y ofrecer una alternativa favorable a nuestros pueblos y a la preservación de los bienes comunes de la tierra. La lucha contra los mega-acuerdos de libre comercio y la agenda pro corporaciones que promueven las potencias en la OMC y el G20 es una oportunidad para coordinar con las organizaciones sociales, sindicales, ecologistas, de mujeres, migrantes, LGBT y de derechos humanos que resisten en todo el mundo.

Por primera vez, la Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio se hará en América del Sur. Las grandes corporaciones trasnacionales van a intentar imponer sus intereses. En paralelo, organizaciones sociales y políticas de todo el mundo nos movilizamos en Buenos Aires para rechazar la agenda de la OMC y debatir sobre las alternativas

En noviembre de 2018 se realizará también en Buenos Aires el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, impulsado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. Esa cita, sin lugar a dudas, será un acontecimiento histórico, no sólo para enfrentar la ofensiva del capital contra el trabajo a escala global sino para avanzar en la construcción de nuestras agendas alternativas.

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[*] Leandro Morgenfeld – es integrante de la Confluencia Fuera OMC. Profesor UBA. Investigador adjunto del CONICET. Co-coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO Estudios sobre Estados Unidos. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias

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El uso de la mentira como una forma de fraude electoral

Fernando Buen Abad Domínguez – http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=6436

mentira

Una democracia seria debería sancionar con todo rigor las mentiras electorales. Antes, durante y después. Debería haber tribunales populares instruidos con todo el poder para ejecutar leyes que resguarden el voto, como documento histórico que es, y como exigencia de cumplimiento político inexcusable. Justicia exigente al máximo que debería encarcelar al que promete falsedades, para ejecutar traiciones, tanto como al que corroe votos para imponer fraudes. La voluntad democrática de los pueblos debería contar con blindajes de hierro y con castigos ejemplarísimos. Para que nadie se atreva a la falacia y para que nadie se sorprenda del castigo ejemplar y contundente. Por el engaño (también electoral) nos han traicionado más que por la publicidad… y ya es mucho decir. Es que estamos verdaderamente hartos de la democracia burguesa… urge el avance de la democracia participativa y de las bases.

Debería haber un comité popular de ética que sometiera a escrutinio y sanción el papel de aquellos “medios de comunicación” que solidarizaran con el plan de las mentiras en campaña y que, como resultado de su connivencia delincuencial probada, perdieran todo permiso para el uso de “medios” de manera definitiva… de por vida. Para garantizar la legitima libertad de expresión de la voluntad democrática. Por salud cultural y comunicacional para todos.

Debería exigirse, al lado de los requisitos para gozar de una candidatura (y del dinero del pueblo que eso conlleva en muchos países) la firma de compromisos de promesas, pasar de la palabrería de la “buena voluntad” aparente, a los proyectos realizables con explicación del sustento conceptual, político, técnico y financiero. Uno por uno caso por caso. Debería ser una exigencia pasar la prueba, el examen, que las bases decidan para garantizar el nivel de conocimiento y aceptación que desde la base debe tener cualquier candidato a cualquier cargo “público” o “privado”. Sin excusas porque de los cargos “privados” también salen dediciones que involucran a lo “público”.

Reina el desparpajo de la impunidad. Reina la alevosía en el descaro premeditado. Reina la estratagema del engaño que “embriaga” con demagogia a los votantes para traicionar lo dicho haciendo lo indecible. Reina el absolutismo de la desfachatez oligarca, irresponsable e impúdica, borracha de munición “antidisturbios” y oropel de “informativos” centrales. Ellos sonríen, bailan y cantan. Ellos se aplauden, se abrazan y se besan. Reina el relato de empresarios triunfadores de avaricia macabra sobre el abismo de las falacias donde pende de un hilo inflacionario la verdad que teje la amargura. Por decreto de “necesidad y urgencia”. Hay que ver el desastre que han hecho en México, en España, en EE.UU…

Así las cosas nos llenan con “frases hechas” inyectadas de estafa. Nos llenan las calles con propaganda de “cambios” y “futuro”. Nos llenan el oído con promesas endulzadas entre nepotismo promiscuo y capitalismo de amigos. Nos infectan la vida con su oratoria esculpida con cinceles de predicadores. Hablan de progreso a cambio de votos; hablan de felicidad a cambio de votos; hablan de empleo, educación, justicia, salud y vivienda a cambio de votos y prometen oportunidades a granel, aquí y allá, oportunidades a raudales, oportunidades para todos y en todas partes… igualdad de de oportunidades pero no igualdad de condiciones. Eso es sólo para ellos. La mentira como moneda de curso legal.

Es la pachanga desaforada de la “plus-mentira” convertida en parte del paisaje y en forma de resignación. Muchas personas aceptan que los “políticos” mientan porque andan en “campaña”. Como si fuese lógico o natural. La mentira premeditada queda liberada de toda culpa o penitencia. Reina la inmoralidad misma y se hace Cultura. El vacío de principios. La desfiguración alevosa de la realidad cómo signo de clase. El dogmatismo de la falacia, el fundamentalísimo de la irracionalidad impune. Y entonces lo falso es real.

Y, entonces, parece que la gracia es competir para ver quién miente “más bonito”. Quién promete “pobreza cero”, “hambre cero”, “desempleo cero”, “insalubridad cero”, “analfabetismo cero” … con desparpajo, sonrientes, rozagantes y cínicos. Acaso el “plus” de la mentira en la “pos-verdad” sea su capacidad de consenso aplastante, su manera de obturar la duda. Incluso su glamour autoritario. La “plus-mentira” basada en componentes dinámicos de usurpación simbólica para asesinar la verdad con las banderas de lo que se niega o se combate. Hitler se hizo llamar “socialista”, Franco en nombre de Dios produjo matazones diabólicas. Así que ni la “pos-verdad” ni la “plus-mentira” son novedades ni hallazgos teóricos actuales y acaso un factor decisivo, o de su vigencia, sea el uso de las tecnologías subordinándolas a sus fechorías. La tecnología aporta su “prestigio” para hacer más contundente el desprestigio de la verdad. Total pasará nada. Y todo conduce a la antipolítica. Los procesos electorales convertidos, por las mafias en el poder, en emboscadas ideológicas.

Estamos en una encrucijada de importancia suprema donde toda idea de “democracia” está en peligro y bajo amenaza. Es litigio filosófico profundo y crítico que atañe a la “verdad” sus búsquedas, encuentros y desencuentros siempre históricos. No sobre el valor de su existencia social e histórica sino sobre sus depredadores aunque en la “pos-verdad” se los niegue. Y todo esto pone de relieve la responsabilidad social por la verdad, su lugar y sus desafíos.

Es fundamental desplegar fuerzas políticas empeñadas en sellar con la verdad cada pliegue de las luchas sociales; marcar con el fuego de la verdad cada hecho social o individual de las masas y para las masas. La verdad que expresa la ética política de la lucha emancipadora. La verdad desde las bases con sus derrotas y sus victorias. La verdad y sus procesos, sus logros reveladores como saltos cualitativos de conciencia y compromiso. La verdad que es táctica inmediata de combate, la verdad revolucionaria siempre. En suma, si el capitalismo anhela manipular la percepción, las creencias y la confianza de los pueblos con mentiras, rumores y calumnias, con promesas prefabricadas para que se conviertan en todo lo contrario, para venderse en campañas políticas modelo farándula; para imponer “guerras económicas” y convencernos de que la voluntad popular no es confiable o lograr que nadie pueda reconocer la verdad de las luchas y eso deje de tener importancia… entonces hay que doblar la apuesta por la verdad que habita en las bases, en los pueblos y en sus luchas. Mentir no es una gracia.

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    La Vuelta de Obligado

    Extracto del libro Los mitos de la historia argentina 2, de Felipe Pigna, Buenos Aires, Planeta. 2004.https://www.elhistoriador.com.ar/articulos/epoca_de_rosas/la_vuelta_de_obligado.php

     

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    El 20 de noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, tuvo lugar el enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro. La escuadra agresora intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral. El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas y se adentró en el Río Paraná.

    Quizás uno de los aspectos más notables e indiscutidamente positivos del régimen de Rosas haya sido el de la defensa de la integridad territorial de lo que hoy es nuestro país. Debió enfrentar conflictos armados con Uruguay, Bolivia, Brasil, Francia e Inglaterra. De todos ellos salió airoso en la convicción –que compartía con su clase social- de que el Estado era su patrimonio y no podía entregarse a ninguna potencia extranjera. No había tanto una actitud nacionalista fanática que se transformaría en xenofobia ni mucho menos, sino una política pragmática que entendía como deseable que los ingleses manejasen nuestro comercio exterior, pero que no admitía que se apropiaran de un solo palmo de territorio nacional que les diera ulteriores derechos a copar el Estado, fuente de todos los negocios y privilegios de nuestra burguesía terrateniente.

    En el Parlamento británico se debatía en estos términos el pedido brasileño y de algunos comerciantes ingleses para intervenir militarmente en el Plata a fin de proteger sus intereses: “El duque de Richmond presenta una petición de los banqueros, mercaderes y tratantes de Liverpool, solicitando la adopción de medidas para conseguir la libre navegación de el Río de la Plata. También presenta una petición del mismo tenor de los banqueros, tenderos y tratantes de Manchester. El conde de Aberdeen (jefe del gobierno) dijo que se sentiría muy feliz contribuyendo por cualquier medio a su alcance a la libertad de la navegación en el Río de la Plata, o de cualquier otro río del mundo, a fin de facilitar y extender el comercio británico. Pero no era asunto tan fácil abrir lo que allí habían cerrado las autoridades legales. Este país (la Argentina) se encuentra en la actualidad preocupado en el esfuerzo de restaurar la paz en el Río de la Plata, y abrigo la esperanza de que con este resultado se obtendrá un mejoramiento del presente estado de cosas y una gran extensión de nuestro comercio en esas regiones; pero perderíamos más de lo que posiblemente podríamos ganar, si al tratar con este Estado, nos apartáramos de los principios de la justicia. Pueden estar equivocados en su política comercial y pueden obstinarse siguiendo un sistema que nosotros podríamos creer impertinente e injurioso para sus intereses tanto como para los nuestros, pero estamos obligados a respetar los derechos de las naciones independientes, sean débiles, sean fuertes”.

    El canciller Arana decía ante la legislatura: “¿Con qué título la Inglaterra y la Francia vienen a imponer restricciones al derecho eminente de la Confederación Argentina de reglamentar la navegación de sus ríos interiores? ¿Y cuál es la ley general de las naciones ante la cual deben callar los derechos del poder soberano del Estado, cuyos territorios cruzan las aguas de estos ríos? ¿Y que la opinión de los abogados de Inglaterra, aunque sean los de la Corona, se sobrepondrá a la voluntad y las prerrogativas de una nación que ha jurado no depender de ningún poder extraño? Pero los argentinos no han de pasar por estas demasías; tienen la conciencia de sus derechos y no ceden a ninguna pretensión indiscreta. El general Rosas les ha enseñado prácticamente que pueden desbaratar las tramas de sus enemigos por más poderosos que sean. Nuestro Código internacional es muy corto. Paz y amistad con los que nos respetan, y la guerra a muerte a los que se atreven a insultarlo”.

    Se ve que Su Graciosa Majestad decía una cosa y hacía otra, porque en la mañana del 20 de noviembre de 1845 pudieron divisarse claramente las siluetas de cientos de barcos. El puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por las dos flotas más poderosas del mundo, la francesa y la inglesa, históricas enemigas que debutan como aliadas, como no podía ser de otra manera, en estas tierras.

    La precaria defensa argentina estaba armada según el ingenio criollo. Tres enormes cadenas atravesaban el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos. Detrás de todo el dispositivo, esperaba heroicamente a la flota más poderosa del mundo una goleta nacional.

    Aquella mañana el general Lucio N. Mansilla, cuñado de Rosas y padre del genial escritor Lucio Víctor, arengó a las tropas: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables, aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea”.

    Mientras las fanfarrias todavía tocaban las estrofas del himno, desde las barrancas del Paraná nuestras baterías abrieron fuego sobre el enemigo. La lucha, claramente desigual, duró varias horas hasta que por la tarde la flota franco-inglesa desembarcó y se apoderó de las baterías. La escuadra invasora pudo cortar las cadenas y continuar su viaje hacia el norte. En la acción de la Vuelta de Obligado murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de invasores europeos.

    Al conocer los pormenores del combate, San Martín escribía desde su exilio francés: “Bien sabida es la firmeza de carácter del jefe que preside a la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la vasta campaña de Buenos Aires y el resto de las demás provincias, y aunque no dudo que en la capital tenga un número de enemigos personales, estoy convencido, que bien sea por orgullo nacional, temor, o bien por la prevención heredada de los españoles contra el extranjero; ello es que la totalidad se le unirán (…). Por otra parte, es menester conocer (como la experiencia lo tiene ya mostrado) que el bloqueo que se ha declarado no tiene en las nuevas repúblicas de América la misma influencia que lo sería en Europa; éste sólo afectará a un corto número de propietarios, pero a la mesa del pueblo que no conoce las necesidades de estos países le será bien diferente su continuación. Si las dos potencias en cuestión quieren llevar más adelante sus hostilidades, es decir, declarar la guerra, yo no dudo que con más o menos pérdidas de hombres y gastos se apoderen de Buenos Aires (…) pero aun en ese caso estoy convencido, que no podrán sostenerse por largo tiempo en la capital; el primer alimento o por mejor decir el único del pueblo es la carne, y es sabido con qué facilidad pueden retirarse todos los ganados en muy pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado, imposible de ser atravesado por una fuerza europea; estoy persuadido será muy corto el número de argentinos que quiera enrolarse con el extranjero, en conclusión, con siete u ocho mil hombres de caballería del país y 25 o 30 piezas de artillería volante, fuerza que con una gran facilidad puede mantener el general Rosas, son suficientes para tener un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires”.

    Juan Bautista Alberdi, claro enemigo del Restaurador, comentaba desde su exilio chileno: “En el suelo extranjero en que resido, en el lindo país que me hospeda sin hacer agravio a su bandera, beso con amor los colores argentinos y me siento vano al verlos más ufanos y dignos que nunca. Guarden sus lágrimas los generosos llorones de nuestras desgracias aunque opuesto a Rosas como hombre de partido, he dicho que escribo con colores argentinos: Rosas no es un simple tirano a mis ojos; si en su mano hay una vara sangrienta de hierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano. No me ciega tanto el amor de partido para no conocer lo que es Rosas bajo ciertos aspectos. Sé, por ejemplo, que Simón Bolívar no ocupó tanto el mundo con su nombre como el actual gobernador de Buenos Aires; sé que el nombre de Washington es adorado en el mundo pero no más conocido que el de Rosas; sería necesario no ser argentino para desconocer la verdad de estos hechos y no envanecerse de ellos”.

    El encargado de negocios  norteamericano en Buenos Aires, William A. Harris, le escribió a su gobierno: “Esta lucha entre el débil y el poderoso es ciertamente un espectáculo interesante y sería divertido si no fuese porque (…) se perjudican los negocios de todas las naciones”.

    Dice el historiador H. S. Ferns: “Los resultados políticos y económicos de esa acción fueron, por desgracia, insignificantes. Desde el punto de vista comercial la aventura fue un fiasco. Las ventas fueron pobres y algunos barcos volvieron a sus puntos de partida tan cargado como habían salido, pues los sobrecargos no pudieron colocar nada”.

    Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847, mientras que los franceses lo hicieron un año después. La firme actitud de Rosas durante estos episodios  le valió la felicitación del general San Martín y un apartado especial en su testamento: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.


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    Pueblos originarios: Historia criminal de la Gendarmería

    http://www.anred.org/spip.php?article15364

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    En la década de los ’60, quizás hasta principios de los ’70, miles de adolescentes – y no tanto – esperaban todas las semanas la llegada a los kioscos de la revista D’Artagnan, que junto con El Tony y Fantasía constituían el trípode que sostenía el éxito de ventas de Editorial Columba, por entonces líder indiscutible del mundo de las historietas en la Argentina. En las páginas de D’Artagnan, entre personajes mucho más famosos como Nippur de Lagash y Gilgamesh el inmortal o el agente de inteligencia Dennis Martin, se colaba un gendarme recio llamado Hilario Corvalán, creado por Sergio Almendro y dibujado, entre otros, por Néstor Olivera y Horacio Altuna.

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    Corvalán – igual que su antecesor, también en D’Artagnan, el Sargento Morales, vaya apellido – era de los buenos: tenía una conciencia moral impecable, respetaba la ley, obedecía las órdenes siempre correctas y mesuradas de sus superiores, perseguía a ladrones y contrabandistas, y nunca, pero nunca, cometía una injusticia contra un indio. No debe extrañar: el gendarme bueno Corvalán era por entonces una pieza más de una batería de penetración cultural que incluía historietas protagonizadas por buenos policías, buenos soldados y buenos marinos a través de los cuales se buscaba instalar –y sostener – en la sociedad argentina una imagen impoluta de las fuerzas armadas y de seguridad. Porque la bondad y la corrección de estos personajes no era una excepción sino que se mostraba como el reflejo del espíritu de las fuerzas que integraban.

    En todo caso, el espíritu de cuerpo que se dibujaba en Hilario Corvalán estuvo ausente el 1° de agosto pasado cuando fuerzas de Gendarmería entraron de manera violenta e ilegal en la Pu Lof de Cushamen para escarmentar a la comunidad mapuche y, en medio de una represión brutal, desaparecer a Santiago Maldonado. Tampoco se hizo presente los días que siguieron, cuando la Gendarmería, el gobierno nacional que la comanda y los medios hegemónicos montaron una batería de acciones de distracción, encubrimiento y criminalización de las víctimas para ocultar su responsabilidad en una desaparición forzada que, ahora se sabe, terminó en una muerte cuyas circunstancias y causas todavía deben investigarse a fondo en medio de una maraña de versiones falsas.

    Si algo tienen en común la ficción encarnada en el gendarme Hilario Corvalán de la historieta y la actuación de la Gendarmería Nacional en los hechos de Cushamen –pero también a lo largo de toda la existencia de la fuerza – es la vocación de encubrimiento del accionar criminal que atraviesa toda su historia.

    Télam 06/09/2016 Buenos Aires: La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, acompañada de Gerardo Milman, secretario de Seguridad Interior, y Eugenio Burzaco, secretario de Seguridad, presenta el nuevo sistema de identificación para entrar a los estadios, que incluye una relación con el DNI de cada hincha. Foto: Jose Romero/telam/aa

    “Debemos recordarlos como lo que fueron: centinelas de la Patria que eligieron servir al país por vocación”, dijo en diciembre de 2015 la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en la ceremonia de despedida de los 43 gendarmes muertos en un accidente vial cuando se dirigían a la provincia de Jujuy para colaborar en la represión de la Túpac Amaru como parte del plan del gobierno provincial de Gerardo Morales para desmantelar la organización social encabezada por Milagro Sala.

    La funcionaria reflotó así la imagen pública que el gobierno del conservador de Jaime Gerardo Roberto Marcelino María Ortiz buscó imprimirle cuando la creó, por Ley 12.367, en julio de 1938, durante la “década infame”. Centinelas de la Patria, guardianes de las fronteras, detrás de esas funciones manifiestas la Gendarmería no demoró en desnudar otro rostro, el de fuerza represiva del Estado al servicio de los grandes intereses económicos privados.

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    Esa misión ya venía impresa en su nombre, tomado de la Gendarmería Volante, un cuerpo mercenario privado creado por La Forestal, con el apoyo del gobierno santafesino de Enrique Mosca (futuro número dos de la fórmula de la Unión Democrática que enfrentó a Juan Domingo Perón en los comicios de 1946), luego de la gran huelga de los trabajadores de esa empresa en 1919. Conformada con los mismos criterios de reclutamiento que la Legión Extranjera francesa, la Gendarmería Volante fue utilizada sistemáticamente para reprimir a los obreros organizados hasta el cierre de la empresa de capitales británicos, en 1923.

    Quince años más tarde, la Gendarmería estatal nacerá con esa historia cargada en sus genes.

    La masacre de Rincón Bomba

    En junio de 2005, el abogado Julio García, representante de la Federación Pilagá, interpuso una denuncia contra el Estado nacional por “crímenes de lesa humanidad” en el Juzgado Federal N°1 de Formosa. Fue la primera vez que la inmensa mayoría de los argentinos escuchó hablar de “La masacre de Rincón Bomba” o “La masacre de La Bomba”, cometida por fuerzas de Gendarmería Nacional en octubre de 1947, en la zona formoseña de Las Lomitas, contra integrantes de los pueblos originarios pilagá que se habían concentrado allí cuando venían corridos desde Salta luego de trabajar en el Ingenio San Martín del Tabacal, propiedad de Robustiano Patrón Costas, sin que se les pagaran los salarios prometidos.

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    Unos meses antes de la matanza, alrededor de siete mil hombres, mujeres y niños de esa etnia habían llegado caminando desde Las Lomitas hasta Tartagal, en Salta, con la promesa de trabajo en la zafra. Las condiciones que ofrecía el ingenio eran paupérrimas, pero el hambre pesaba más. Un artículo publicado en 1946 por el diario El Laborista describe la situación sin eufemismos: “Los toma a trabajar en su ingenio y les paga lo que quiere. Si encuentran que las condiciones del ingenio son demasiado duras se escapan antes de cumplir con su contrato, la policía particular de Patrón Costas los persigue como si fueran caza mayor y los balea y mata si es necesario”, relataba.

    Terminada la zafra, les negaron los salarios y, ante las amenazas de la policía privada de Patrón Costas, emprendieron nuevamente a pie el largo viaje de regreso a Las Lomitas, en cuyo transcurso decenas murieron víctimas del hambre y las enfermedades. “Volvieron a pie hasta Las Lomitas porque carecían de medios para hacerlo por ferrocarril”, cuenta en otro artículo el diario Norte del 13 de mayo de 1947. Se instalaron en La Bomba, un paraje cercano, donde los pilagás se reunían para escuchar la palabra de un líder evangelista de la comunidad, Luciano Córdoba, conocido como Tonkiet.

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    Pero en Las Lomitas tampoco había trabajo y el hambre los seguía matando. Ante la gravedad de la situación, las autoridades provinciales se comunicaron con el presidente Juan Domingo Perón, quien ordenó, como parte de una ayuda mayor, el envío de tres vagones con alimentos, ropas y medicinas. La carga llegó a la ciudad de Formosa y permaneció en la estación, a la intemperie, diez días aproximadamente. Cuando llegó a Las Lomitas había un solo vagón lleno y dos semivacíos, con los alimentos en mal estado. De todos modos fueron distribuidos entre los miles de indígenas que los reclamaban. “Qué tanto se preocupa si al final son indios”, le contestó el delegado de la Dirección Nacional del Aborigen, Miguel Ortiz, al jefe del Escuadrón de Gendarmería, comandante mayor Teófilo Ramón Cruz, cuando éste le pidió explicaciones sobre el mal estado de los alimentos. El remedio fue peor que la enfermedad: se produjo una intoxicación masiva que causó decenas de nuevas muertes.

    Mientras tanto, comenzaron a circular rumores de un ataque indígena contra Las Lomitas para conseguir alimentos y Gendarmería formó un “cordón de seguridad” alrededor del campamento pilagá, con nidos de ametralladoras, carabinas y fusiles. Nadie podía traspasarlo, de modo que los indígenas quedaron encerrados en lo que en la práctica era un campo de concentración. El 10 de octubre, el cacique pilagá Paulo Navarro, conocido como Pablito u Oñedié, pidió una entrevista con el jefe de los gendarmes para buscar una solución.

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    Los gendarmes contestaron con balas y en minutos causaron más de trescientos muertos entre los indígenas atrapados sin salida. La masacre continuó durante toda la noche: “Pensando que al llegar la noche atacarían avanzando sobre Las Lomitas, efectuamos tiros al aire desde todos lados para dispersarlos. El tableteo de la ametralladora, en la oscuridad, debemos recordarlo, impresiona bastante. Muchos huyeron escondiéndose en el monte, al que obviamente conocían palmo a palmo”, se justificaría después el comandante mayor Cruz.

    Los asesinatos se prolongaron durante diez días, a medida que iban acorralando a los indígenas que habían podido escapar en dirección a Pozo del Tigre y Campo del Cielo, dos localidades cercanas. Patrullas de gendarmes, apoyadas por un avión, localizaron y mataron a otras doscientas personas, cuyos cadáveres iban quemando porque “no había tiempo para enterrarlos”.

    La demanda contra el Estado en 2005 calcula que en Rincón Bomba y sus alrededores fueron asesinados más de mil indígenas y que otros doscientos desaparecieron. El gobierno jamás investigó los hechos y no hubo sanciones de ningún tipo para los gendarmes asesinos. Al contrario, no pocos de ellos fueron ascendidos por su participación en la masacre.

    Una serie de entrevistas a ancianos nivaĉle realizadas entre 2014 y 2016 por los investigadores Gustavo Núñez, Marcelo Mendieta y Pablo Chianetta, permitió también reconstruir, setenta años más tarde, otras masacres cometidas por la Gendarmería Nacional contra trabajadores indígenas de otros dos ingenios del norte argentino, Ledesma y Esperanza. Los entrevistados refirieron también que, a continuación de cada masacre, sufrieron ataques de la Gendarmería en sus propias aldeas, lo que los obligó a cruzar el Río Pilcomayo y refugiarse en Paraguay.

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    Las causas y las consecuencias se repiten: “Muchos nivaĉle fueron engañados por el Ingenio Ledesma, y muchos murieron ahí y también en el Ingenio La Esperanza. Muchos trabajan los nueve meses, pero no cobraban, no les pagaron. Le daban por ahí pantalón, camisa, o un poco de tela, y nada más. Los blancos decían: ‘no hay que pagarles’. Había sido idea de los blancos que a esta gente no le vamos a pagar porque allá vamos a matar a todos”, relató uno de los entrevistados, Ts’ivanti (Eduardo Ponce Duarte).

    Los testigos de los hechos ya están muertos, pero sus historias fueron transmitidas oralmente de generación en generación, como parte del acervo identitario de sus comunidades. Sus testimonios fueron recopilados en el trabajo ¡Están! El Pueblo Nivaĉle en Formosa, de la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo, que fue presentado en julio pasado en el Congreso Nacional.

    A los efectos de esta breve historia criminal de la Gendarmería Nacional se recuperará aquí uno de esos testimonios, referido a la segunda de una serie de masacres relacionadas con el Ingenio Ledesma, hoy propiedad de la familia Blaquier.

    “Esta historia es muy mala que me contó mi papá. La segunda matanza de nivaĉle fue en Fortín Chávez. Esta matanza ya se sabía en el Ingenio Ledesma. Los gendarmes hablaron con los jefes del ingenio y les dijeron que les querían matar a los indios. El jefe de obra les dijo que no todavía, que les dejen terminar el trabajo y después ellos les largan, y ahí sabrán qué hacer ustedes. Trabajaron muchos meses, nueve meses, un año, y el jefe de la obra les decía a los nivaĉle que compren armas. Vat’ôsĵat compró una escopeta”, relató Môshee (Esteban Madrid Cano), que en el momento de la entrevista tenía 74 años.

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    “Siempre volvían en distintos grupos, de veinte, de quince. Así llegaron a ese fortín y les dijeron que descansen, que les iban a dar de comer, parecido a la otra matanza. A algunos les gustó la idea y a otros no les gustó y decían no hay que aceptar. Así que algunos quedaron y otros no. Los gendarmes les dijeron: pueden descansar acá, vamos a carnear una vaca para que coman asado y puedan cocinar, y eso le puso bien arisco a la gente, así contó mi padre. Él estaba en ese grupo, decía que ellos se separaron sino los gendarmes iban a matar a todos. Mi papá cuenta que el papá de una señora, que se llama Marta, desarmó su arma y puso en una maleta chica, y se fue con la gente que no quiso quedar. Cuando iban a mil metros, más o menos, ya se escucharon los tiros. Griterío dice que había, y ahí algunos en ese momento se escaparon. La matanza anterior fue en El Quemado, y ésta en Fortín Chávez, en el año ’40 más o menos. Los nivaĉle que iban solos se escaparon, y a los otros que quedaron, como era campo, los mataron”, continuó.

    “Vat’ôsĵat, que desarmó su escopeta, fue herido, y ahí se dio cuenta que también tenía escopeta y armó su escopeta. Mató dos gendarmes y corrió para escapar – siguió relatando -. Le seguían. Él encontró un pozo y se escondió en un chañaral tipo isla. Ahí se metió. Llegaron los gendarmes y vieron que entró ahí, y cuando fueron a ver él les tiró. Ellos también tiraron pero no le veían a él. Después vino el jefe de los gendarmes y él le tiró y le mató, y ahí vinieron los gendarmes y alzaron a su jefe y se fueron, y después de eso pudo salir para este lado y venir. Los gendarmes los perseguían con perros, con caballos, y algunos iban a pie. Esta historia no es buena”.

    El Estado tampoco investigó jamás ninguna de estas masacres, que recién más de medio siglo después comienzan a salir a la luz pública.

    Una historia repetida La participación de la Gendarmería Nacional en el plan sistemático de desaparición de personas implementado por el Estado Terrorista durante la última dictadura cívico-militar exigiría un artículo aparte. Los juicios por delitos de lesa humanidad han demostrado sin lugar a dudas la activa participación de la fuerza en la represión ilegal y probaron la presencia de muchos de sus integrantes en los grupos de tareas y los centros clandestinos de detención.

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    En pleno siglo XXI, cuando la Argentina lleva más de tres décadas viviendo en una institucionalidad republicana que no desconoce los altibajos en la calidad de vida democrática, la participación de la Gendarmería en la represión de los reclamos de las comunidades indígenas retorna, a la manera de los síntomas freudianos, dando cuenta de su verdadera estofa.

    Las acciones represivas brutales de los últimos tiempos contra las comunidades mapuches, con su momento (hasta ahora) más trágico en la irrupción en la Pu Lof de Cushamen que culminó con la desaparición y la muerte de Santiago Maldonado, muestran una vez más cuál ha sido una de sus funciones básicas a lo largo de toda su historia: la de una fuerza der seguridad del Estado instrumentada al servicio del poder económico.

    Ayer fueron los Arrieta-Blaquier de Ingenio Ledesma y los Patrón Costas del Ingenio San Martín del Tabacal; hoy se llaman Luciano Benetton y Joe Lewis. Los nombres cambian, pero la historia es la misma.

    Mientras tanto, el gobierno nacional y los medios de comunicación hegemónicos quieren contarles a los argentinos una nueva versión de la historieta de Hilario Corvalán, el gendarme bueno, centinela de la Patria.

    Pero la verdad no se puede encubrir con una historieta. La historia es muy distinta.


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    ¿Quiénes son los dueños de la Argentina?

    Federico Soria – https://latinta.com.ar/2017/09/quienes-los-duenos-la-argentina/

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    Según el Registro de Tierras Rurales, creado por la Ley Nacional 26.737, aproximadamente 62 millones de hectáreas de la República Argentina (35% del territorio Nacional) figura como propiedad de 1.250 terratenientes (0,1% de los propietarios privados). Esta proporción aumenta cuando nos referimos específicamente a la Patagonia Argentina.

    Mientras que, en la extensísima República Argentina, aproximadamente 15 millones de personas (37% de la población) no tenemos un pedazo de tierra o vivienda propia.

    La lista detallada a continuación, intenta ser una aproximación actualizada de un ranking de los propietarios privados que más tierra acaparan en la Patagonia Argentina, incluyendo tanto a extranjeros como argentinos. Están detallados la cantidad aproximada de territorio y las propiedades que componen sus latifundios. El listado incluye además al Departamento de Malargüe, Provincia de Mendoza, de características similares al resto de la Patagonia.

    Desde ya, esta lista está incompleta, puesto que es imposible acceder a las bases de datos de los catastros superficiarios de las diferentes provincias, a pesar de que se trata de documentación pública que debería ser de libre acceso. Por este motivo, el presente listado está sujeto a ser actualizado, ya sea con datos propios o con aportes documentados que serán bienvenidos y agradecidos de antemano.

     

    1) Grupo Benetton (Italia) 900.000 hectáreas, administradas por la empresa “Compañía de Tierras del Sud Argentino”. Estancias: Caleufu (Neuquén), Pilcaniyeu, San Pedro, Cañadón Blanco, Etido, Colonia Maitén y el intento de usucapión de Huanhué (Río Negro), El Maitén, Leleque, Fofocahuel, Firtihuín, Lepá, Esquel y usurpación de campos vecinos (Chubut) Coronel y El Cóndor (Santa Cruz). Negocios ganaderos, forestales y mineros.

     

    2) Grupo Walbrook (Gran Bretaña) 600.000 hectáreas, administradas por la empresa “Nieves de Mendoza”. Propiedades: Campo el Álamo, Las Juntas, Los Molles, Las Leñas, Valle Hermoso, Los Amarillos, Agua del Toro, Río Colorado (sur de Mendoza). En estas propiedades están la laguna Niña Encantada, el Pozo de las Ánimas, el centro termal Los Molles, el Centro de Ski las Leñas, la Laguna de Valle Hermoso y otros espejos de agua cordilleranos.

     

    3) Lázaro Báez (Argentina) 470.000 hectáreas: 25 estancias en la provincia de Santa Cruz. Todas estas propiedades fueron compradas entre 2008 y 2015. Actualmente todas están intervenidas por el Estado Nacional y Lazaro Báez está preso, acusado de asociación ilícita y lavado de activos.

     

    4) Familia Sapag (Argentina) 420.000 hectáreas, en la provincia de Neuquén. La familia Sapag gobierna Neuquén y casi todas las intendencias de esa provincia, ocupan cargos en la Legislatura Provincial y el Congreso de la Nación. Además controlan la obra pública allí, la construcción y la minería.

     

    5) Familia Menéndez (Argentina) 400.000 hectáreas, en las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Una rama de esta familia es parte de La Anónima S.A., empresa que realizó el barrido étnico del extremo sur de la Patagonia argentino-chilena, propiedad de la familia Braun-Menéndez-Reynal. La cadena de supermercados del mismo nombre posee 159 sucursales en 80 ciudades. Todos los sucesores actuales son descendientes de José María Menéndez Menéndez y María Behety Chapital.

     

    6) Grupo Heilongjiang Beidahuang (China) 330.000 hectáreas: Colonia Josefa, Negro Muerto, Guardia Mitre, Colonia Margen Norte, La Japonesa y otras estancias del Valle Medio (Río Negro). Estas propiedades están en arrendamiento con opción a compra. El proyecto chino incluye la siembra de soja en todos estos campos, actualmente está frenado por un amparo en la justicia.

     

    7) Familia Zingoni-Arze (Argentina) 250.000 hectáreas, en la provincia de Neuquén. Campos en Caan Lil, Collón Curá y Piedra del Águila, principalmente. Negocios ganaderos.

     

    8) Familia Ochoa-Paz (Argentina) 180.000 hectáreas. Estancias Tecka, Caridad y El Corcovado (Chubut). Es un remanente que se quedaron los antiguos propietarios de la Compañia de Tierras del Sud Argentino, tras la venta de la empresa y sus campos a Benetton. Negocios ganaderos y turísticos.

     

    9) Minera Vale (Brasil) 160.000 hectáreas, en el sur de Mendoza y norte de Neuquén, donde se localizan las concesiones del proyecto megaminero Potasio Río Colorado.

     

    10) El Palauco S.A. (Argentina) 150.000 hectáreas, en Bardas Blancas, Sierras de Palau-co y Laguna Llancanelo (sur de Mendoza). Empresa propiedad de Sergio Rostagno, Luis Demarchi y Carlos Santalesa. En esta propiedad está la Caverna de las Brujas y los Castillos de Pincheyra. Negocio de talaje.

     

    11) Gold Corp (Canadá) 130.000 hectáreas: Estancias Los Mirasoles, El Retiro, Los Pinos, True Aike, Pirámides, La Aurora, Balcarce, Maria Aike y La Patricia (Santa Cruz). Corporación megaminera con varios proyectos en la Meseta del Deseado, además de las concesiones, adquiere las propiedades superficiarias donde se localizan sus explotaciones.

     

    12) Roberto Hiriart (Chile) 100.000 hectáreas. Estancia Hualcupén, cerca de Caviahue (Neuquén). Este terrateniente es sobrino del dictador chileno Augusto Pinochet. Dentro de esta propiedad está íntegramente el Lago Hualcupén.

     

    13) Familia Rambeau (Argentina) 94.000 hectáreas, en la provincia de Neuquén. Campos en Zapala, Rahue y Fortín 1º de Mayo. Negocios ganaderos.

     

    14) Grupo Burco (Bélgica) 80.000 hectáreas: Arelauquen, Los Baguales, Cacique Foyel, Río Villegas, Cerro Carreras y la margen sur del Embalse Alicura (Río Negro); Lago Cholila, Cerro Tres Picos, Lago Rosario, Corcovado, Lago La Plata, Lago Vinterr, El Pedral y el intento de usucapión del Parque Provincial Río Turbio (Chubut). En todos los establecimientos hacen turismo de elite.

     

    15) José María Barale (Argentina) 74.000 hectáreas: Alicura (Neuquén). Esta propiedad fue recientemente adquirida al magnate norteamericano Ward Lay Jr. y actualmente está en proceso de fragmentación y venta.

     

    16) Grupo Bemberg (Argentina) 73.000 hectáreas: poseen una estancia en la Provincia de Neuquén. Empresa propiedad de la familia Miguens-Bemberg, son propietarios y/o accionistas de Patagonia Gold, Sadesa, Central Puerto e Hidroeléctrica Piedra del Águila y la filial argentina de la petrolera Total. Es socio comercial de Mindlin, Burco y Lewis.

     

    17) Solmat Agropecuaria S.A. (Argentina) 72.000 hectáreas: Estancia Santa Nicolasa (Río Negro). Empresa ganadera propiedad de Marcelo Alquezar.

     

    18) Cristobal López (Argentina) 67.000 hectáreas. Estancias El Mirador, Alma Gaucha, La Ensenada y Los Notros (Santa Cruz), campos en Alto Río Senguerr, Lago La Plata y varias propiedades menores en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly (Chubut), Estancias El Entrevero y El Amigo (Río Negro), Complejo Alpat (Neuquén). Es propietario de la corporación Indalo, Oil Combustibles, varios casinos y medios masivos de comunicación.

     

    19) Ailin-co S.A. (Argentina) 65.000 hectáreas, en el sur de Mendoza y norte de Neuquén. Campos Puerta del Barrancas, Arroyo Curimillo y Laguna Negra. Empresa propiedad de René Chaumont y Sirio Sat. Negocios ganaderos, mineros, turísticos y de talaje.

     

    20) Ted Turner (Estados Unidos) 56.000 hectáreas. Estancias La Primavera y Collón Curá (Neuquén) y un campo en Tierra del Fuego. Ted Turner es fundador y/o accionista de la cadena de noticias internacional CNN, Turner Broadcaster System, WCW, TNT, Turner Entertainment, TBS, etc.

     

    21) Estancias Schajman S.A. (Argentina) 50.000 hectáreas. Estancia El Principio y otras en Trevelin y Esquel (Chubut). Propiedad de la familia Schajman, negocios ganaderos y turísticos.

     

    22) Ashley Kent Carrithers (Estados Unidos) 41.000 hectáreas. Estancias Colipilli, Paso Pichachén y Río Troncomán (Neuquén).

     

    23) Marcelo Mindlin (Argentina) 40.000 hectáreas. Campos en Alto Río Chubut y el valle del Río Foyel (Río Negro). Mindlin es propietario y/o accionista de Pampa Energía, Dolphin Fund, Petrobras Argentina y socio comercial de George Soros, Joseph Lewis y el Grupo Bemberg, fue parte del Grupo Irsa de Eduardo Elsztain.

     

    24) Emir y Omar Félix (Argentina) 40.000 hectáreas. Campo Agua Nueva (Malargüe, Mendoza), en conflicto con comunidades mapuches. En este campo está el proyecto megaminero La Cabeza. Los Félix son reconocidos políticos locales: actualmente Emir es intendente de San Rafael y Omar es diputado nacional.

     

    25) Joseph Lewis (Gran Bretaña) 38.000 hectáreas: Bahía Dorada, Lago Escondido, la concesión del Cerro Perito Moreno y el Proyecto Laderas (Río Negro). Lewis es fundador y propietario del Grupo Tavistock y accionista de Pampa Energía.

     

    26) Jacob Suchard (Suiza) 35.000 hectáreas. Estancia San Ramón (Río Negro). Fue accionista y/o propietario de las corporaciones alimenticias Nestle, Multifood, Kraft General Foods Europe e inventor de las marcas Toblerone, Milka y Suchard.

     

    27) Paolo Rocca (Argentina) 32.000 hectáreas. Lago Esperanza, Lago Urión y Río Carrileufu (Chubut). Es dueño del Grupo Techint y según Forbes es la persona más adinerada de Argentina.

     

    28) Holding Salentein (Holanda) 25.000 hectáreas, en Río Negro. Corporación propiedad de la familia Pon. Dueños de las bodegas Salentein y de Salentein Fruit.

     

    29) Grupo Eidico (Argentina) 24.000 hectáreas. Emprendimientos inmobiliarios en Villa La Angostura y San Martín de los Andes (Neuquén), Lago Cholila (Chubut), costas del Canal de Beagle (Tierra del Fuego), Corral de Piedra (Malargüe, Mendoza). Empresa propiedad de Jorge O’Reily y Pablo Lanusse. También tiene desarrollos inmobiliarios en otros puntos del país

     

    30) Familia Larminat (Argentina) 20.000 hectáreas. Estancia Rincón de los Pinos (Neuquén). Negocios ganaderos, forestales y turísticos.

     

    Quedó afuera de esta lista Douglas Tompkins, propietario de 350.000 hectáreas en la provincia de Santa Cruz, fallecido en 2015. Actualmente, estas tierras están en proceso de traspaso al Estado Nacional Argentino.

     

    Además, existen grandes terratenientes de otras regiones de Argentina, que poseen propiedades menores en la Patagonia, como Eduardo Elsztain, George Soros, la Corporación Fortabat, Eduardo Eurnekian, la familia Pérez Companc, Bulgheroni, entre otros.


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    Santiago Maldonado: crónica de una desaparición forzada

    Andrea Barriga y Ariel Petruccelli* – http://www.sinpermiso.info/textos/santiago-maldonado-cronica-de-una-desaparicion-forzada

     

     

    Es una tarde soleada en el valle neuquino, con algunas nubes que forman en su unión una posible tormenta… observamos la ciudad en su movimiento constante y nos preguntamos ¿Dónde está Santiago Maldonado? Chew müley am Santiago Maldonado? Un eco queda retumbando en el ambiente, el eco de su ausencia…

    …Chew müley am?…

    …Chew müley am? …

    …Chew müley am?…

     

    Es sabido por casi todos y todas las valletanas que las nubes que allá en el oeste forman la tormenta son “nubes de agua”, como se les dice a las nubes que en algún lugar de su recorrido descargan su lluvia. Estas tormentas son formadas en el Pacífico y habitualmente disparan sus aguas en la zona cordillerana, la cual tiene grandes valles con lagos de aguas trasparentes y muy frías e infinitos cursos de agua dulce que se entrecruzan, correntosos, hasta desvanecerse ya en el océano Pacífico, en el oeste, ya en el Atlántico. Cuando uno avanza hacia el este, hacia el Atlántico, el paisaje cambia bruscamente. Desaparecen los frondosos y mágicos bosques cordilleranos, se esfuma la zona montañosa y volcánica -con picos de hasta 3.776 metros de altura- plagada de pasos que se transitan en ambos sentidos, de este a oeste y viceversa. En esta zona, la cordillera de los Andes va descendiendo en altura hasta juntarse, al sur, con los océanos. El paisaje que nos espera por delante es ahora diferente: una planicie árida que se extiende por más de 500 kilómetros, helada en invierno y tórrida en verano, cuya vegetación no supera el metro y medio de altura. Pequeños arbustos agazapados, plantas de espinas puntiagudas, liebres, guanacos, zorros y ñandúes, arañas y víboras son algunos de los sobrevivientes en este clima hostil, en el que los cursos de agua escasean, sobre todo en el verano, cuando las temperaturas máximas superan los 35°C. Toda esta superficie fue antiguamente el fondo del océano. Este panorama se extiende por cientos de kilómetros hasta el Atlántico, que es contenido por acantilados en los cuales las olas golpean con el nehuen de kvrvf (la fuerza del viento), como reclamando un territorio que antaño fue suyo.

    En este espacio, al que los mapuche llaman Wallmapu, las relaciones sociales que se desarrollan son intrincadamente multidimensionales. Antiguamente, comunidades trashumantes de las “gentes de la tierra” recorrían los kilómetros que separan el Pacífico del Atlántico, buscando pastura para sus animales y comerciando continuamente. En la actualidad, convivimos en Wallmapu los descendientes de aquellos pueblos que se asentaron en estas tierras hace más de 12 mil años, los descendientes de los españoles que llegaron al continente hace 500 años, los descendientes de miles de europeos que arribaron huyendo de la miseria y de las guerras, dos estados nacionales que empezaron a conformarse hace 200 años y aún hoy continúan empecinados en desconocer su carácter colonial (en relación a los pueblos originarios), y las grandes empresas transnacionales que empezaron a llegar hace poco más de un siglo, por la tierra y las pasturas, y que hoy vienen por la riquezas ictícola, el petróleo y los minerales. La convivencia es muy compleja.

    En esta región, la población se dedica a muchas y diversas actividades. La misma se divide en núcleos urbanos de gran crecimiento en los últimos años, y extensas y casi despobladas zonas rurales. La “urbe” más grande del territorio es Temuco con 245.347 hab., seguida por Neuquén con 231.780 hab., San Carlos de Bariloche con 113.450 hab., y Padre las Casas de 58.795 hab. Todas estas tierras fueron apropiadas para los estados-nación de Argentina y Chile, por medio de una violenta invasión a los territorios mapuche que tuvo lugar a fines del siglo XIX, y que se conoce popularmente con los indignos nombres de “Conquista del Desierto” y “Pacificación de la Araucanía”. Así, Temuco y Padre Las Casas pertenecen a Chile, y Neuquén y San Carlos de Bariloche a la Argentina. Mientras más al sur, menos urbanidad.

    Hay una porción de la población que aún sigue produciendo sus medios de vida. Suelen ser pequeños productores que han logrado mantener un pedazo de tierra, y también comunidades indígenas que han resistido su desintegración por más de 500 años. También están los artesanos que viven de la venta de su producción manual, y muchas veces mantienen la movilidad intercordillerana que tuvo siempre la población de esta región. Es que la división política creada a fines del siglo XIX entre Chile y Argentina, tomando el cordón montañoso de los Andes como punto divisorio, no tomó en cuenta que en realidad esto nunca fue un impedimento para el contacto sociocultural entre ambos lados. Y aunque lo hayan intentado prohibir de diferentes maneras, la tradición ha sido más fuerte y se mantiene en la actualidad un constante intercambio e interacción de saberes, costumbres, personas, bienes, servicios y culturas. La cordillera es un puente, no una barrera.

    La zona de los lagos, como se conoce la parte norte y centro de la Patagonia, es también un lugar de encuentros. Personas de todo el mundo y de todas las edades disfrutan de estos paisajes maravillosos mientras andan a pie, con su mochila en la espalda, caminando kilómetros hasta que algún vehículo les ofrece un viaje sin costo hasta la próxima parada. Muchas de ellas aprenden a hacer artesanías en el camino, y es con la venta de las mismas que van sustentando los gastos del viaje. Algunos recorren así varios países.

    Un joven, nacido en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, recorrió de esta forma Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. En este último país, se había quedado con amigos que le regaló la vida, y a sus 28 años tatuaba para ganarse el pan. Su pertenencia era al mundo. Su apodo, “el Brujo”, describe a un joven interesado por el conocimiento de las hierbas medicinales de su tierra. No es mapuche, pero se reconoce en cualquier causa que considere justa. Cuando así lo creía, no tenía problemas en luchar junto a quienes estuvieran luchando. Apoyó la protesta de pescadores de Chiloé cuando una empresa tiró salmón podrido cerca de la costa generando una marea roja, contaminación de moluscos comestibles, que puso en jaque a los habitantes de la isla que se dedican a recolectarlos y venderlos. Con esa filosofía libertaria de la vida, Santiago Maldonado cruzó una vez más la cordillera de los Andes con intención de pasar algunos días en la comarca de El Bolsón, provincia de Río Negro, con sus otros amigos, y luego ir a visitar a su familia a 25 de Mayo. Según sus proyectos, volvería a Chile a tatuar nuevamente para juntar algunos pesos que le permitieran cumplir otra de sus metas: cruzar el Atlántico, rumbo a España…

    Sin embargo, los acontecimientos tomaron otro rumbo. Santiago estuvo en El Bolsón vendiendo artesanías; de allí se dirigió a la Pu Lof Mapuche de Cushamen, una comunidad de resistencia que ocupó una pequeña superficie en 2015, en el noroeste de la provincia del Chubut. Para llegar a la comunidad hay que tomar la ruta 40 y viajar al menos cien kilómetros en un paisaje que es boscoso al principio, y luego se torna achaparrado y desértico. Para quien le gusta viajar, como indudablemente es el caso de Santiago, la ruta 40 no puede obviarse. Recorre la Argentina en toda su extensión geográfica, desde la Quiaca al norte hasta los remotos confines australes. Ruta mítica, transitarla toda, más de 5 mil kilómetros, o por partes, es un placer para los viajeros. En esta ruta legendaria, salió al encuentro de Santiago una causa que él consideró justa: la lucha desigual que mantiene una de las comunidades del pueblo mapuche contra la poderosa empresa Benetton.

    La empresa Benetton es propietaria, desde el año 1991, de 900 mil hectáreas ubicadas en la zona de los Lagos, Chubut, y en la provincia de Buenos Aires. Este territorio, antes de la ocupación violenta y genocida del ejército argentino, era tierra en la cual vivían los mapuche. No eran sus propietarios, porque no tenían sentido de propiedad como lo entiende el capitalismo y sus representantes. La sociedad y la tierra, para los mapuche, es una unidad. Se piensan a sí mismos, y se sienten, “gentes de la tierra”: ellos le pertenecen a la tierra, no al revés. No eran sociedades “pacíficas” como quiere el mito del “buen salvaje”. Tampoco vivían en una guerra constante destruyéndose unos a otros, como lo pretende la “leyenda negra”. Tenían conflictos y generaban acuerdos políticos, como cualquier otro pueblo, para convivir en tan extenso territorio. Porque si bien es cierto que el territorio es inmenso, también es cierto que no todas las tierras son productivas. El clima de la Patagonia puede ser muy hostil.

    Los estados argentino y chileno persiguieron, secuestraron, torturaron, servilizaron y asesinaron a miles de indígenas, incrementándose la violencia entre 1860 y 1890. A partir de entonces las tierras de la actual Patagonia pasaron a ser fiscales en un principio, vendidas casi inmediatamente a terratenientes de la oligarquía y a empresas extranjeras. Desde ese momento el acoso hacia los hermanos mapuche es no sólo perpetrado por los estados sino también por los privados. Su objetivo, defender la propiedad capitalista de la tierra. Su método: violencia y represión, incluso cuando eso implique violar las propias normas constitucionales de una república democrática.

    La Constitución Nacional Argentina modificada en 1994 en el Artículo 72 inciso 17 establece: Reconocer la pre-existencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos (sic). Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible, ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afectan. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones”.

    Irónicamente, los mapuche luchan amparados por la Constitución, mal que les pese a las autoridades.

    Así es que después de un largo proceso de organización la comunidad mapuche de Cushamen decide recuperar parte de sus tierras, e instalar la Pul Lof de Cushamen. La reacción del Estado argentino defendiendo los intereses de la Benetton no se hizo esperar: la comunidad comienza a sufrir hostigamientos de diversa índole, tanto de parte de agentes privados contratados por la empresa, como de parte de las fuerzas estatales: amenazas, detenciones, un puesto de gendarmería instalado en las inmediaciones, drones que sobrevuelan la zona, etc. En enero de este año, Gendarmería ingresó violentamente a la comunidad como castigo al bloqueo de una vía férrea de carácter turístico: La Trochita, que paradójicamente tiene como itinerario un viaje qué, partiendo desde Esquel llega a otra comunidad mapuche asentada en la zona, la comunidad recuperada de Nahuel Pan. Pero a la comunidad de Cushamen la desalojaron. Hubo varios heridos y las dos chozas de madera que tienen como hogar fueron incendiadas junto a “todos los bienes”: apenas un par de colchones y ropa. Fue la primera “cacería”. Los gendarmes obtuvieron como “presa”, junto a otros jóvenes que fueron detenidos, interrogados y golpeados, a Facundo Jones Huala, el Lonko de la comunidad, quien sigue preso en Esquel (a causa de un pedido de extradición de la justicia chilena). También detuvieron aquella vez a Ariel Garzi. Este último realizó denuncias de acoso y detenciones ilegales por parte de la policía, aún después de transcurridos meses de aquella violenta represión. Amigo de Santiago Maldonado, no estuvo en la represión del primero de agosto, pero cuando se enteró de que había desaparecido, lo llamó a su celular. Alguien atendió el teléfono. Cuando fue a presentar esta prueba, le otorgaron la “garantía” de testigo “protegido”. La ministra de Seguridad Patricia Bullrich, sin embargo, develó su identidad.

    Son muchas las personas que, sin ser mapuche, visitan la comunidad acompañando el reclamo. Artesanos, mochileros, viajantes, laburantes del lugar que se sienten solidarios con los hermanos mapuche. Porque muchas veces ellos, ciudadanos argentinos con “plenos derechos”, tampoco tienen acceso a las tierras, ni a las costas privatizadas de ríos y lagos. Luciano Benetton con más de 900 mil hectáreas, el multimillonario Douglas Tomkins con 350 mil hectáreas, Joe Lewis con 18 mil hectáreas y Ted Turner con 5 mil hectáreas, son propietarios de gran parte de la Patagonia, teniendo dentro de sus latifundios, lagos enteros y ríos desde su nacimiento a su desembocadura.

    En cada costa se lee: Prohibido Pasar. Propiedad Privada. La propiedad privada nos priva la libertad.

    Santiago llegó a la Pu Lof de Cushamen decidido a acompañar la lucha que llevaban adelante los peñi mapuche, ya no sólo por la devolución de la tierra, sino también como forma de denunciar el hostigamiento que sufrían día a día, y pedir la liberación de su Lonko.

    El piquete se instaló en la ruta 40. La misma atraviesa la estepa patagónica. Sube y baja según los caprichos del terreno. La vista llega hasta el horizonte, a no ser que la cumbre casi desnuda de algún cerro aparezca ocultándolo. De a momentos hay caídas bruscas; algunas demasiado empinadas, otras que descienden suavemente hacia el cauce de algún arroyo o río que tiene la voluntad de pasar por allí. Es el caso del río Chubut que atraviesa el territorio de la comunidad. Son tierras productivas. Puede haber vida social en ellas. Y es por eso que Benetton es tan receloso con las mismas. Las necesita para que los millones de ovejas que tiene pastoreen en la zona a fin de que produzcan la lana que es llevada como materia prima para sus empresas europeas. A nosotros sólo nos queda el paisaje de las ovejas pastando y balando. A veces, sus voces semejan gritos de dolor que se escuchan acompañando al viento en una fría tarde de invierno.

    Los gendarmes llegaron al piquete a la madrugada, cuando aún no asomaba el sol. Se ve en las imágenes la figura desgarbada y bamboleante de Santiago, junto a media docena de peñi que “hacían el aguante”. Un oficial lee la orden de desalojo. Comienza el operativo. Los peñi se retiran. Decenas de gendarmes comienzan la persecución a través de la árida estepa. Los uniformados irrumpen tierra adentro, violando la orden legal que establecía meramente desalojar la ruta 40. Balas, gases lacrimógenos, gritos, cacería. Barren con las ruca de madera, sacan brutalmente a las mujeres y niños que se resguardaban adentro, las incendian. Y, mientras tanto, continúan persiguiendo a su presa al grito de: “agarren a uno”. Los peñi, y con ellos Santiago, consiguen llegar a la costa del río Chubut, decididos a cruzar sus correntosas y gélidas aguas.

    Allí, junto al río, fue la última vez que los peñi vieron a Santiago. No alcanzó a cruzarlo. Los gendarmes lo alcanzaron, lo golpearon, lo subieron a un unimog y se lo llevaron.

    A Santiago se lo llevó gendarmería. Y nosotros, mapuches, europeos, argentinos, chilenos, ciudadanos del mundo, nos seguimos preguntando: ¿DÓNDE ESTÁ SANTIAGO MALDONADO?

    …Chew müley am?…

    …Chew müley am?…

    …Chew müley am?…

     

    * Andrea Barriga es profesora de historia y activista social en la Patagonia.

    * Ariel Petruccelli es autor, entre otros libros, de Docentes y piqueteros y El marxismo en la encrucijada.


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    ARGENTINA: Los kurdos de la kurdillera

    Luis Bruschtein – https://www.pagina12.com.ar/60400-los-kurdos-de-la-kurdillera

    Cientos de miles de personas que marcharon en todo el país amplificaron, hicieron atronador, el reclamo que hasta ahora el gobierno no ha querido escuchar. La pregunta, que es exigencia también, se extiende en todo el mundo. La frase “‘¿Llegué a mi casa, me tomo un café, pero ¿dónde está Santiago Maldonado?’ rompió récords en las redes sociales y está escrita en las paredes de todo el país” explicó la británica BBC. Lo mismo sucedió estos días con la norteamericana CNN, con The Washington Post y The New York Times, con la agencia AP, Rusia Today, Euronews, y el diario El País de España que, entre otros muchos, informaron en todo el mundo sobre la desaparición de Maldonado en una Argentina que volvió al ranking de países desaparecedores. La noticia trascendió por el hecho en sí y porque además sucedió en un país que pudo sobreponerse a una dictadura con su infierno de 30 mil desaparecidos para convertirse en referente mundial de los derechos humanos.

    Argentina y Francia fueron los dos países que impulsaron en 2006 la Convención Internacional sobre Desapariciones Forzadas. Durante la dictadura, Argentina se hizo famosa por los 30 mil desaparecidos y su experiencia fue determinante para que la desaparición forzada fuera declarada delito de lesa humanidad. Con el juicio a los ex comandantes durante el gobierno de Raúl Alfonsín, el país recuperó un espacio entre las naciones civilizadas. Y perdió ese lugar con las amnistías posteriores del radicalismo y el menemismo. Pero al principio del segundo milenio, con los gobiernos kirchneristas, el país fue reconocido en el mundo por su lucha contra el delito de desaparición forzada y los juicios a los represores. En este momento, la alianza radical-conservadora en el gobierno de Cambiemos, vuelve a llamar la atención por presos políticos como Milagro Sala y por la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Varios escalones abajo.

    Mauricio Macri quiso empalmar el prestigio que cosechó el gobierno anterior en materia de derechos humanos para volcarlo contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. El ex presidente norteamericano Barack Obama, el ex mandatario francés Francois Hollande y la alemana Angela Merkel, vieron esa veta. Y cuando visitaron el país, priorizaron sus visitas a los centros de la memoria, para resaltar a un país que aparecía como referente en ese tema. Pero cuando lo quisieron aprovechar contra Venezuela, Macri ya había derrapado con denuncias internacionales por la detención irregular de opositores políticos, o por el intento de designar a un defensor de represores en la CIDH y por la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Ahora es al revés: el que quiere criticar a Maduro sin que lo acusen de derechista, tiene que criticar también al gobierno de Cambiemos. En el plano internacional, Macri perdió autoridad moral para cuestionar a Maduro o a cualquier otro.

    Jorge Lanata reprodujo un boletín de los servicios de inteligencia que, para justificar la represión contra los mapuches, los acusa de formar parte de una guerrilla entrenada por “la ETA, las FARC y los kurdos de Turquía” en contacto con La Cámpora y el kirchnerismo. El filósofo Tomás Abraham calificó de “pedófilos intelectuales” a los docentes que hablaron a sus alumnos sobre la desaparición forzada de Santiago Maldonado. La candidata del PRO en la CABA, Elisa Carrió, dio a entender que la desaparición forzada de Maldonado formaba parte “del relato kirchnerista”.

    Las prácticas de revictimizar a la víctima, o difamarla para justificar su represión, y descalificar a los testigos y a la familia del desaparecido, o hacer circular versiones sobre falsos paraderos y falsos enfrentamientos, ya fueron usadas durante la dictadura. Están calcadas de las mentiras mediáticas de los represores. Les decían “Locas” a las Madres o inventaban enfrentamientos o decían que los desaparecidos estaban vivos en Europa.  Cuando se descorrió el velo de esas mentiras, los medios y los periodistas que las difundieron se ganaron la calificación de “prensa canalla”.

    La sociedad ha cambiado, pero los servicios de inteligencia no. Y tampoco los medios y los periodistas que funcionan con ellos. Ese destiempo solamente es advertido por la mitad de la sociedad que se moviliza, la que ha podido elaborar mejor las aberraciones cometidas por la dictadura y la escasa reacción que hubo ante ellas. Es la parte de la sociedad que ha podido madurar y crecer a partir del horror, en contraste con otra parte que no. Hay otra parte que está de acuerdo con la desaparición de Maldonado, porque lo considera un guerrillero mapuche o un “delincuente”, como dijo Baby Echecopar. Y otros que también están de acuerdo con esa desaparición aunque durante mucho tiempo posaron de progres. Y hay una parte muy apolitizada que se marea y confunde con los kurdos de Lanata, los pedófilos de Abraham, con los mapuches guerrilleros y la muletilla del “relato kirchnerista” que usó Carrió para excusar a su gente. Y entre tanto barullo, tanta confusión, da vuelta la página. Permanece así en ese estado de indiferencia angelical por falta de interés aunque también los afecte.    

    Hay políticos que dicen que “los derechos humanos no garpan”. De hecho, la desaparición de Santiago Maldonado fue el 1 de agosto, el 11 de agosto se hizo una gran movilización en Buenos Aires y otras ciudades. Pero un hecho tan impactante y con profundas connotaciones para cada argentino, no pareció influir en el resultado de las elecciones PASO del 13 de agosto.

    A pesar de los treinta años de democracia, la preservación de los derechos humanos no se disociaron del resto de la problemática social que incluye a los derechos de tipo económico y cultural. Hay un paquete donde la temática de la preservación de los derechos humanos está de un lado, junto con propuestas de ampliación de derechos y mejoramiento de la calidad de vida. Y su violación, está del otro, junto a los ajustes, las privatizaciones y el endeudamiento.

    La derecha, el orden conservador, el neoliberalismo, son incapaces de contener a los derechos humanos. El proceso de globalización neoliberal genera sociedades con una gran desigualdad interna y entre países. En Europa se han naturalizado los campos de concentración para inmigrantes musulmanes y africanos empujados por las crisis creadas en sus países de origen por las mismas potencias que reciben esas oleadas. En Estados Unidos, Donald Trump ha legalizado la discriminación a inmigrantes latinos y musulmanes que provienen de países que fueron saqueados y empobrecidos por la gran potencia hegemónica que él mismo preside.

    Las situaciones que se han denunciado en los procesos populares responden muchas veces a la imposibilidad de controlar a sus propios servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad, formados históricamente como brazo armado de las clases dominantes. En cambio, los procesos neoliberales priorizan la defensa de privilegios de una minoría por encima del respeto a los derechos humanos y enfocan en esa línea a las fuerzas de seguridad.  Si el gobierno hubiera separado a los gendarmes involucrados y los hubiera investigado a fondo, en vez de protegerlos y alimentar así un sentido de solidaridad de cuerpo nefasto y no hubiera maltratado a la familia y lanzado la campaña de mentiras mediáticas, su responsabilidad estaría menos en entredicho y nadie reclamaría que se vaya la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

    Esta semana se produjeron 12 allanamientos violentos a locales populares en la ciudad de Córdoba. Y en la CABA se detectaron comunicaciones a los efectivos policiales donde se los alerta de posibles “ataques a personal de facción, transportes de personal y objetivos edilicios”, se los convoca a investigar “actitudes sospechosas” y hasta los alerta de ser víctimas de posibles secuestros “por parte de células anarquistas”. Ninguna de esas situaciones se ha dado desde hace por los menos 40 años. Volver a agitarlas solamente pone en evidencia la intención de crear un estado de ánimo beligerante.

    Las ciudades de Córdoba y Buenos Aires son distritos donde arrasó Cambiemos y donde se detectan las directivas que el gobierno baja a sus cuadros de tropa. Cambiemos leyó los resultados de las PASO como un respaldo a sus programas. Fue casi mecánico el brote de violencia institucional, que incluye la detención de estudiantes secundarios como los chicos del Acosta, en los allanamientos en Córdoba y en la invasión de colegios, como sucedió en la escuela Juana Azurduy, de Moreno, donde la comunidad educativa protestaba por el estado edilicio ruinoso.

    Son señales de lo que hará el gobierno después de las elecciones de octubre. Nadie incita a las fuerzas de seguridad si no avizora nubes de tormenta. Aunque el gobierno lo niegue, es indudable que tras las elecciones se profundizarán las políticas de ajuste y desempleo, lo cual provocará el aumento de la protesta social. Por eso, estas directivas para endurecer el accionar de las fuerzas de seguridad confirman que el ajuste será a fondo.