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La deuda externa argentina como mecanismo de despojo y dependencia

Horacio Rovelli* – http://www.lateclaene.com/horacio-rovelli-deuda-externa

En toda la historia Argentina la deuda externa se utilizó para detraer riquezas, afianzar la dependencia al capital extranjero y beneficiar a una minoría en desmedro de la mayoría de la población que termina abonando la misma “con sangre, sudor y lágrimas”, como dijo en el año 1877 el por ese entonces Presidente de nuestro país, Nicolás Avellaneda. Deuda que no se tomó en la guerra de la independencia, sí lo hizo la burguesía comercial porteña que se endeudaba hipotecando los destinos del país, cuando Bernardino Rivadavia, como Ministro de Martín Rodríguez en 1824, tomó el crédito con la Baring Brothers, cediendo en garantía del empréstito la  hipoteca de todas las tierras y demás bienes inmuebles de propiedad pública, prohibiendo su venta (se cedía su uso en enfiteusis, mediante el cual se arrendaban contra el pago de un canon). La deuda fue de un millón de libras esterlinas, una parte menor llegó al país para financiar las importaciones principalmente de Inglaterra, pero se terminó pagando más de veinte veces esa suma hasta saldarla en la presidencia de Manuel Quintana (quién antes y después de ser Presidente de la República fue abogado principal del Banco de Londres en el Río de la Plata), en el año 1904.

Deuda ampliada por el gobierno de Bartolomé Mitre en 2.500.000 libras esterlinas para financiar la guerra contra el Paraguay, y vuelta a refinanciar y a ampliar en todos los gobiernos conservadores que sucedieron a Mitre hasta el gobierno constitucional de Don Hipólito Yrigoyen. La crisis de 1890 demostró palpablemente que el país para pocos era incluso insustentable por la deuda y la necesidad de importar la mayoría de los bienes industriales, principalmente de Gran Bretaña, a la vez que el precio de nuestras exportaciones también lo fijaba Gran Bretaña, de donde eran la mayoría de las embarcaciones comerciales y el seguro.

Yrigoyen impulsó desde el Estado la defensa de cierta independencia, se desendeudó como lo hicieron todos los gobiernos nacionales y populares,  protegió a la producción y al consumo nacional, y propició el desarrollo y la nacionalización de los principales resortes de la economía del país: “La política del Poder Ejecutivo es mantener en poder del Estado la explotación de fuentes naturales de riqueza, cuyos productos son elementos vitales del desarrollo del país… El Estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales que respondan principalmente a la realización de servicios públicos” H.Yrigoyen

Con la crisis del 30 se derrocó al gobierno constitucional y los conservadores retomaron el camino de la deuda y de la dependencia con Gran Bretaña, que incluso llevó al vergonzante Pacto Roca-Runciman que le aseguró al imperio alimentos a bajos precios y  se les permitía a sus empresas remitir sus utilidades en oro.

Se produce la Segunda Guerra Mundial y nuestro país le vendió a los dos frentes, lo que generó un fuerte superávit que acumulado permitió cancelar toda la deuda externa e incrementó las Reservas Internacionales del BCRA (Banco Central de la República Argentina); en esa época los estancieros y exportadores ahorraban en pesos fuertes; el peronismo ya en el gobierno nombra Presidente del BCRA a Don Miguel Miranda, quién duplicó la base monetaria (la cantidad de billetes emitidos y puestos en circulación por el Banco Central) y de esa manera transfirió recursos de los exportadores a los trabajadores y a la industria, y estatizó los FFCC y los teléfonos que eran ingleses.

Pero esa independencia económica duró hasta septiembre de 1955 en que lo derrocan a Perón y se acuerda con el nuevo fiscalizador de la deuda que es el FMI (Fondo Monetario Internacional), que siempre propone la misma receta para conceder créditos, que ahora se denomina Programa de Ajuste Estructural (PAE) y que consiste básicamente en reducir el desequilibrio fiscal de los países prestatarios a como dé lugar, por ejemplo reduciendo salarios y gastos sociales, y a levantamiento de restricciones a la importación y a la exportación con lo que ello implica sobre nuestro trabajo y nuestra producción (sustitución inversa, se importa lo que debemos y podemos producir)

Llega al gobierno de Arturo Frondizi y propicia la inversión extranjera principalmente en petróleo y en la industria automotriz. Estrangulado el sector externo por los intereses de la deuda, la compra de equipos y el giro de utilidades de las empresas extranjeras, quisieron compensarlo con un fuerte ajuste del gasto público incluyendo el congelamiento salarial, para ello reemplazan a Rogelio Frigerio por Álvaro Alsogaray quién anuncia el plan con su frase “Hay que pasar el invierno”, abriendo un período de resistencia de gran parte de la población, se decidieron paros, planes de lucha y ocupaciones de fábricas que el gobierno respondió con represión generalizada aplicando el Plan Conintes (Conmoción interna del Estado).

Con la proscripción del peronismo ganó Arturo Illia la presidencia de la República que asumió el 12 de octubre de 1963. Retomó la defensa acérrima del mercado interno, canceló los leoninos contratos petroleros, controló las inversiones y los precios de empresas extranjeras en las automotrices y en medicamentos, y fijó el control de cambio. En tres años de gobierno, Illia logró superar la dura recesión heredada. Durante 1964, el PBI aumentó en un 10,3% y, al año siguiente, fue del 9,1%, una extraordinaria cantidad de bienes y servicios adicionales puestos a disposición de la sociedad. La actividad de las industrias manufactureras, que representaban entonces la tercera parte del PBI (la producción agropecuaria era un sexto), registró un aumento del 18,9% en el primer año y del 13,8% en el segundo, y su participación en el PIB en 1964 fue del  32,5%  y alcanzaría en 1965 el récord histórico de participación del PIB del 33,9%, ni antes ni después logrado.

Ante la suba constante de los precios de los empresarios y la falta de acción del gobierno para impedirlo, más el desgaste permanente de la CGT conducida por el “vandorismo”, que le hace decir años más tarde a Andrés Framini, el Gobernador electo de la Pcia. de Buenos Aires en las elecciones de marzo de 1962: “Había un pacto militar sindical para sacarlo a Illia del poder. Muchos no estábamos de acuerdo pero sí los que manejaban más la cosa: Vandor, Coria, Alonso“. También es claro el trabajo de inteligencia de la embajada de los EEUU en los medios, con la burocracia sindical y con las FFAA.

El golpe de Estado del 28 de junio de 1966 para derrocar a Illia se genera con el pretexto de  impedir las elecciones en la provincia de Buenos Aires, pero estaba patrocinado por la embajada y las empresas extranjeras, y tenía como ariete popular a la burocracia sindical que, de saco y corbata, fue a la asunción como presidente de facto del General retirado Juan Carlos Onganía, recibiendo a cambio la administración de las obras sociales.

El plan benefició a las grandes empresas y sobre todo a las extranjeras, de manera tal que mientras para 1956, unas 75 de las 100 grandes empresas censadas por la revista “Panorama de la Industria Argentina” eran argentinas, para 1967 la participación había descendido a sólo 50 empresas, y en 1970, el predominio de las empresas extranjeras ya era decisiva, onda que siguió cuando observamos que en la encuesta del ENGE – INDEC del año 2013, de las 500 primeras empresas 315 eran de capital extranjero. Esto es, no es que nuestra burguesía sea una maravilla, al contrario, es rentística y se apoya en el Estado para desarrollarse, pero con Onganía se recomienza el proyecto de extranjerización y subordinación al capital financiero internacional de la época de Frondizi.

Los conflictos sociales fueron incrementándose de manera tal que en el año 1969 se producen una serie de incidentes estudiantiles y obreros. En Rosario, Corrientes y Resistencia por el cierre del comedor escolar mueren Juan José Cabral y Adolfo Bello. En Córdoba la agitación sindical es por las quitas zonales y la supresión del sábado inglés, lo que genera la movilización de conductores de ómnibus y de trabajadores mecánicos de IKA-Renault, y el llamado a una huelga general seguida de agitación estudiantil. Los dirigentes sindicales cordobeses, con el apoyo de la CGTA (Confederación General del Trabajo Argentino, liderada por Raimundo Ongaro) organizan el 29 de mayo una marcha sobre Córdoba. Al sumarse los estudiantes y buena parte de la población, se genera un motín que desborda a la Policía. Interviene el Ejército, que debe enfrentar barricadas y francotiradores. Hay catorce muertos según las cifras oficiales, numerosos heridos y detenidos, entre ellos los dirigentes sindicales Agustín Tosco y Elpidio Torres, condenados luego por un tribunal militar a ocho y cuatro años de cárcel respectivamente.

Las luchas obreras, la aparición de organizaciones armadas, y los serios problemas económicos reflejados en la inflación y en la caída del PIB, obligan a las fuerzas armadas usurpadoras del gobierno a llamar a elecciones. La llegada del gobierno popular estuvo condicionada desde el principio por las grandes empresas extranjeras que operan en nuestro país y los grupos locales más concentrados, que se opusieron al plan pergeñado por un importante sector empresarial nacional distribuido en todo el país, encabezado por la Confederación General Económica que, apalancado sobre los trabajadores, proponían un acuerdo con el Estado que básicamente invertiría en infraestructura y a la vez mediante planes promocionales permitiría que crezca más la burguesía nacional que la extranjera. Esto se plasmó en el denominado Pacto Social (“congelamiento” de salarios y precios, con nacionalización del crédito y del comercio exterior) y se proyectó en un plan trienal de crecimiento y expansión de los mercados internacionales con los países del este europeo.

Muerto Perón el 1 de julio de 1974, el avance de las grandes empresas locales y extranjeras fue sistemático, el solo hecho de abrir el comercio a Rusia y obligar a las empresas automotrices extranjeras, principalmente de los EEUU, venderle a Cuba, condicionaban la política de apoyo a la burguesía local poniéndole fin a la experiencia, con lo que José Ber Gelbard debió renunciar el 21 de octubre de ese año.

La lógica del capital monopolista fue la que primó, quienes se fijaron como objetivos el control de las industrias básicas, las finanzas y el comercio exterior, que se logra si esas actividades están en manos privadas, que por la ley de concentración y centralización de capitales termina en monopolios. Sumados al monopolio de la tecnología y del conocimiento, a la necesidad de importar insumos industriales estratégicos (coeficiente técnico de importación), a la necesidad de recurrir al endeudamiento, condicionando  el presente y el futuro del país, asociado a la libertad de entrada y salida de capitales.

“Rodrigazo” mediante, plan inspirado y guiado por Ricardo Mansueto Zinn, hombre del Grupo FIAT (y miembro del “grupo Azcuénaga” que fueron los que elaboraron el plan económico de Martínez de Hoz, y años más tarde directivo de SEVEL – MACRI) que fue Vice Ministro de Celestino Rodrigo en junio de 1975, quién en agosto del año 1976 publicara un libro titulado “La Segunda Fundación de la República,  y en él va a sostener:  “… cuando un país cae en la decadencia, la única salida posible es el aniquilamiento de un modelo para reemplazarlo por otro”.

En ese marco se produce el golpe militar del 24 de marzo de 1976 con el objetivo de romper la alianza de hecho entre los trabajadores y las empresas que venden al mercado interno y que necesitan del poder adquisitivo de la población para acrecentar sus ventas.

El Profesor Mario Rapoport va a decir: “A partir del golpe de Estado del 24 de marzo 1976 se produjeron profundos cambios en la estructura económica argentina, que terminaron por conformar un nuevo modelo económico basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura externa irrestricta, comercial y de capitales, y el disciplinamiento social. La dictadura militar se propuso restablecer la hegemonía del mercado en la asignación de recursos, restringir la participación del Estado y abrir la competencia de los productos nacionales con los extranjeros”.

El plan de la dictadura militar respaldado en las fuerzas armadas y el control militar de la Nación, es de una estructura muy sencilla y se instrumenta en tres medidas básicas:

a) Retrasar el tipo de cambio (Ejecutado por Martínez de Hoz en una “tablita” cambiaria que prefijaba el valor del dólar muy menor al del crecimiento de los precios)

b) Baja generalizada de los aranceles y disminución de medidas para arancelarias (desprotección aduanera)

c) Tasas de interés positivas y por encima del crecimiento del dólar

De esa manera propiciaba el ingreso de capitales especulativos atraídos por tasas de interés que eran mayor que el crecimiento de los precios y muy superior a la evolución cambiaria, a su vez que se encarecía el crédito a las empresas y a las personas, siendo confiscatorio de su capital, generando una brutal transferencia de la producción y del consumo al favor del sector financiero,  basándose en el excedente de los países petroleros árabes, con lo que el sistema financiero mundial debía colocar los petro-dólares, a tasas muy bajas. La burguesía local pedía préstamos en el exterior (en dólares) a bajas tasas y compraban títulos públicos o acciones o depósitos a plazo fijo en pesos, ganando la diferencia y luego se volvían al dólar retirando la renta. Renta que se abonó con más endeudamiento externo y cuando no se pudo pagar ni los intereses de la deuda (default), se cedieron los más preciados activos públicos: YPF, FFCC, SEGBA, Gas del Estado, se privatizaron las rutas, puertos y hasta el sistema previsional, etc.

En ese lapso juega un papel destacado el FMI como orientador de la política económica de todos los gobiernos que deben subordinarse a sus recomendaciones en interminables acuerdos stand by y de condicionamientos suscriptos desde fines de 1975 hasta el 25 de mayo del año 2003.

Esto es, tras la derrota en Malvinas, los sectores beneficiados por la acción dictatorial se plantearon el inevitable reemplazo del gobierno militar por otro civil que les permitiera y les garantizara junto a la primacía en las decisiones, traspasar su deuda a la población, cuya maniobra iban a perfeccionar con el arribo del gobierno constitucional que iba a legitimar la deuda “estatizada” por los seguros de cambio.  Pero la gran banca nacional y extranjera  presionó por el reconocimiento de toda la deuda y el pronto y mayor pago posible de los servicios de la misma. El 18 de febrero de 1985 Bernardo Grinspun echó del Ministerio de Economía a Joaquín Ferrán representante del FMI en la Argentina, el 19 Alfonsín le pidió la renuncia, el plan de legitimar la deuda externa y de acordar con los grupos económicos locales se ponía en marcha. En marzo de ese año, el presidente viajó por segunda vez en su mandato a Estados Unidos y, subrayó la necesidad de adoptar medidas de reforma estructural del Estado y de privatizaciones, de manera acorde con la filosofía ortodoxa de los financistas y empresarios norteamericanos (Plan Houston).

Asume en reemplazo de Grinspun, Juan Vital Sourrouille con un equipo compuesto por Mario Brodersohn, Adolfo Canitrot,  José Luis Machinea y Roberto Frenkel, entre otros, y aplican un plan de ajuste ortodoxo con cambio de la moneda que se denominó Austral, con el apoyo del FMI y de la Reserva Federal de los EEUU; el por ese entonces Presidente de su Directorio, Paul Volcker, que sólo había venido a nuestro país a pescar truchas en los lagos del sur argentino, avaló con su presencia el acuerdo. Con fecha 1 de julio de 1985 mediante los Comunicados A-695, A-696, y A-697 del BCRA se reemplazaron títulos de deuda externa heredados de la dictadura militar (y por ende firmado por nadie, por funcionarios de un régimen de facto) a los que la gestión de Grinspun se negó a reconocer hasta que no se supiera el origen y destino de los fondos,  por “Obligaciones de Banco Central de la República Argentina” firmados por las autoridades puestas por el gobierno constitucional.

El desmanejo de la deuda y su empleo en las privatizaciones

El reemplazo adelantado de Menem por Alfonsín tras una impresionante corrida cambiaria es fisgoneado por los grandes grupos locales y la banca extranjera para “cerrar” el circuito de la legitimación de la deuda, ante un Estado insolvente por la magnitud que la misma había alcanzado y por la suba sistemática de los intereses, que se reflejó cuando el 6 de febrero de 1989 el por ese entonces presidente del BCRA, José Luis Machinea reconoció que no podía cambiar un dólar más, dado que las reservas internacionales no alcanzaban a los U$s 500 millones. Ese día, el tipo de cambio oficial era de Australes 37,62, paso la barrera de los Australes 100 en abril y el 9 de julio de 1989 cuando asumió anticipadamente la presidencia de la República Carlos Menem fue de Australes 650.-. Pero siguió la corrida cambiaria y el 1° de abril de 1991, cuando comienza el plan de “Convertibilidad”, el tipo de cambio fijado fue de Australes 10.000.- por un dólar americano, con lo que en un poco más de dos años el tipo de cambio creció en un 266 veces; la híper inflación es hija de la hiper devaluación de nuestra moneda.

Semejante dislate demuestra que la valorización financiera del capital se convirtió en el eje ordenador de las relaciones económicas, con lo que la deuda externa para el sector más concentrado y oligopólico deja de ser fuente de financiamiento de la inversión real y es un mecanismo de despojo y dominación.

Inmediatamente asume Menem y envía al Congreso de la Nación los proyectos de Reforma del Estado y de Emergencia Económica que se convierten en las leyes 23.696 y 23.697 respectivamente, que dieron la cobertura legal para las privatizaciones que se realizaron con el fin de laudar y dar una respuesta al conflicto desatado en la década anterior entre los grupos económicos locales y los acreedores externos (representados por el FMI) por el pago de la deuda. En ese momento, la incapacidad de poder pagar la deuda externa hace que el gobierno radical deba dejar de subsidiar a los grandes contratistas del Estado (disminución de la obra pública, limitación a las promociones industriales y otros tipos de promociones impositivas; desprotección arancelaria y cambiaria, etc.), para poder “honrar” la misma. Menem, no bien asume como Presidente de la República, plantea la Reforma Económica y la Reforma del Estado como un medio para superar la crisis, donde la venta de las empresas públicas permite:

  • Restablecer el pago a los acreedores externos

  • Asegurar a los tenedores de títulos públicos una fuerte recomposición de su valor, al poder emplearse los bonos a su valor nominal como parte de los aportes de capital en las privatizaciones.

  • Permitir la entrada de la Argentina al Plan Brady y con ello, poder zanjar la brecha financiera para “honrar” la deuda.

En un principio y por ley, en todas las privatizaciones las UTE (Unidad Transitoria de Empresas) que participaban en las privatizaciones, debían contar con una empresa de capital nacional, pero luego vendieron su parte y, de esa manera la creciente presencia del capital extranjero sobre ellas, las altas tasas de ganancias con que operaron ante un mercado cautivo y estratégico, hace que su predominio sea absoluto, como lo demuestra que de las primeras 20 –veinte- empresas que más facturaron en el país en el año 2001, 17 –diecisiete- sean extranjeras (Repsol YPF; Grupo Promodies; Telecom.; Telefónica; Techint; Cargill; Shell; Grupo Philips Morris; Disco.Ekono; Carrefour; etc.) y solo tres pertenezcan a grupos nacionales (Coto, Clarín y Pérez Companc), dibujando una estructura de la cúpula económica nueva, fundamentalmente extranjerizada , y por lo tanto más dependiente del exterior, y a nivel de toda la sociedad un perfil más regresivo.

El Plan de Convertibilidad

En 1991, bajo la presidencia de Carlos Menem y con Domingo Cavallo como Ministro de Economía se implementó por ley el plan de Convertibilidad, se determinó un tipo de cambio fijo que establecía que un peso (por la ley de presupuesto del año 1992 se cambió la moneda local de Australes 10.000 a un peso) sería intercambiable por un dólar. De esta manera el peso argentino se encontraba sobrevaluado, es decir, el dólar era demasiado barato, lo que hacía que todos los productos importados fueran también artificialmente baratos y que, al mismo tiempo, los productos argentinos fueran caros para los extranjeros. Además de las privatizaciones y la contracción del Estado, esta política monetaria fue una de las causas de la acelerada desindustrialización de la Argentina durante la década de 1990.Para sostener esa paridad cambiaria Argentina debió recurrir en forma indiscriminada al endeudamiento externo. Cuando el radicalismo accede al gobierno de la mano de De la Rúa en 1999, decide sostener la convertibilidad, de esta manera, la necesidad de dólares era cada vez mayor, porque el sobreendeudamiento no se empleó para alcanzar un mayor crecimiento o una mejora en la distribución de la riqueza, sino para sostener un esquema financiero que beneficiaba al capital oligopólico extranjero y nacional que opera en el país.

Se aplica una vez más la receta del FMI con su monitoreo constante. Obviamente la resistencia a la desocupación y al ajuste fiscal con el fin explícito de pagar a los acreedores a como dé lugar, hicieron que renunciara Machinea y durara solo una semana su reemplazante López Murphy, y es allí que vuelve Domingo Cavallo al ministerio, y vuelve habiendo acordado con determinados bancos (Francés, Santander –Río, Central Hispano, Galicia, Citigroup, HSBC, JP Morgan, y Credit Suisse First Boston) y con el ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, David Mulford, que por ese entonces trabajaba para el banco Credit Suisse First Boston.

La idea era extender los vencimientos en 5 – cinco- años de plazo, reconociendo tasas del 18 al 22% anual en dólares, con lo que dejaba al descubierto la frágil situación financiera del país.  Esa situación provocó la corrida de los depósitos y su conversión al dólar, lo que impuso el “corralito” para restringir las extracciones de los bancos, el descontento fue tomando una magnitud tal que primero se llamó al estado de sitio, segundo la gente sale a la calle y se le reprime violentamente, de manera tal que en el país entre el 18 y el 19 de diciembre de 2001 fueron asesinados por las fuerzas de seguridad 38 –treinta y ocho- personas, el Presidente De la Rúa huye en un helicóptero de la casa rosada y la población se convocó en las calles al grito de que se vayan todos.

El modelo perverso de sustituir producción local por importaciones y financiarse con deuda colapsó en el año 2001, pero el descontrolado incremento del precio del dólar hizo que se caiga fuertemente el poder adquisitivo de los trabajadores (relación inversamente proporcional entre el poder adquisitivo del salario y el valor de la divisa norteamericana), empujando a la mayoría de la población a la pobreza y a una parte considerable de ella a la indigencia.

La implosión del modelo de valorización financiera se explica por la constante y creciente fuga de capitales que en el año 2001 fue de 29.913 millones de dólares, que se realizaron a través de múltiples firmas controladas, a lo que se sumó que esos mismos empresarios que tenían deuda en dólares en el mercado local se le “pesificó” la misma, fijándolo a un tipo de cambio de un peso un dólar,  pero la devaluación real fue incontrolable, en el mercado paralelo y en Montevideo en abril del año 2002 se cambiaba el dólar a 4 –cuatro- pesos lo que impactó en el poder adquisitivo del salario.

Los grandes beneficiados fueron el grupo Pérez Companc, el grupo Techint, el grupo Clarín, SOCMA (Sociedad Macri), el grupo Bulgheroni y empresas como Cargill SA, Telefónica Argentina SA, Repsol SA, Telecom Argentina SA, Nidera SA, Shell SA, Esso Argentina SA, Bunge Cerval SA; IBM Argentina SA, SA Louis Dreyfus y Cía, Ford Argentina SA, Renault Argentina SA, etc., los artífices fueron entre otros José Ignacio De Mendiguren, Ministro de Producción y Jorge Todesca Vice Ministro de Economía del gobierno de Duhalde

En ese contexto se siguió reprimiendo las manifestaciones de reclamo y disconformidad, produciéndose la muerte de los jóvenes Kosteki y Santillán el 26 de junio de 2002 en la localidad de Avellaneda, su sangre generosa obligó al gobierno de Duhalde a llamar a elecciones donde ganó en la segunda vuelta Néstor Kirchner.

El tratamiento de la deuda externa en el gobierno de los Kirchner

Fue Néstor Kirchner el que pergeñó el canje de los títulos de la deuda con una quita de un 65% de la misma y reescalonar los plazos que habiéndose realizado en los años 2005 y 2010 alcanzan al año 2038. Cuando asumió Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 la deuda externa representaba el 160% de lo que producíamos, al 31 de diciembre de 2015, último dato de deuda externa Argentina del gobierno de los Kirchner, la misma ascendía a un total de 222.703 millones de dólares, que es el 42,8% del PIB, pero además, de esa suma, 132.421 millones de dólares estaba en poder  del mismo sector público nacional (BCRA; Banco de la Nación Argentina, Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la  ANSeS, BICE, Fondos Fiduciarios, etc.), por ende la deuda externa en poder de los privados y organismos de créditos internacionales era de 90.282 millones de dólares que representa solo el 18% del PIB. Más allá de la patraña de los fondos buitres avalado por la justicia norteamericana, lo cierto es que la deuda dejaba de ser un condicionante del país. Una deuda externa que por su monto y sus vencimientos era totalmente administrable y hacía que se destinara menos del 2% de lo que producimos por año para cumplir con ella.

En la campaña para presidente  Mauricio Macri sostuvo  que había que cumplir con la sentencia del Juez Griesa y pagarle el 100% a  los “hold out”[1]. Tanto su ministro de Hacienda y Finanzas del comienzo de la gestión (Alfonso Prat Gay) como el Secretario de finanzas y después ministro (Luis Caputo), dos empleados jerárquicos del JP Morgan, se abocaron desde el primer día de su designación (y aún antes en forma oficiosa) a acordar con los tenedores de los títulos que no habían ingresado a los dos canjes del gobierno de los Kirchner, de allí que se reúnen con el representante del juez y mediador Daniel Pollack, quién fue el que anunció que  las partes alcanzaron un principio de acuerdo por una suma de  4.635 millones de dólares, que fue  abonada en efectivo el 14 de abril 2016 con la condición previa y cumplida que el que el Congreso de la Nación apruebe dicho pago  y que derogara las denominadas “Ley Cerrojo” y la “Ley de Pago Soberano”.

El gobierno de Macri solicita autorización para endeudarse al Congreso de la Nación en la ley de  Presupuesto Nacional  2016, que contempla un aumento de la deuda externa en 23.400 millones de dólares, a lo que se le debe sumar los  16.500 millones de esa moneda para pago a los holdouts, y otros (recordemos que el gobierno se endeudó en 4.000 millones de dólares más para financiar el gasto público), lo que conforma un  sub total 39.900 millones de dólares, a los que se le agrega los intereses devengados de la deuda del año por 12.400 millones de dólares:  TOTAL  52.300 millones.

A su vez en la Ley de Presupuesto del año 2017 amplia la deuda en 38.200 millones de dólares y se prevé el pago de intereses por 13.800 millones de dólares. TOTAL: 52.000 millones de dólares.

Quiere decir que en dos años de gestión Macri se endeuda por el 46% del stock de deuda externa al 31 de diciembre de 2015.

En primer lugar debe tenerse en cuenta que el modelo pergeñado por el macrismo, tiene como acicate el ingreso de capitales a los que le reditúan la perniciosa combinación de revaluación cambiaria y altas tasas de interés, que como ha sucedido en su momento, con Martínez de Hoz y con Cavallo, parten primero de una brusca devaluación para después permitir que,  por el ingreso de capitales, se retrase el tipo de cambio, con ello se favorecen las importaciones, y el resultado es la desindustrialización y la menor producción en general, con la desocupación de empleo y de factores que genera.

Esto es, en lugar que el tipo de cambio lo fije la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, lo fija la Cuenta de Capital atraída por la perniciosa combinación de atraso cambiario y altas tasas de interés, base de la inconsistencia del modelo macrista que es la antípoda de los países que crecen, esencialmente los del este asiático en general y de China en particular que combinan bajas tasas de interés con tipo de cambio competitivo

El modelo macrista es insustentable, significa ganancia rápida y no supera el corto plazo. Los empresarios lo aplauden, pero ninguno invierte, tratan de sacarle todo lo que pueden: desgravaciones impositivas, que no los fiscalicen, que puedan seguir importando lo que quieren y sustituir producción por productos extranjeros (desde un alimento a un auto), que le dejen seguir fijando libremente los precios con las altas tasas de ganancia (por ejemplo la leche, a comienzos del año 2017 le pagan al tambero $ 4 o en el mejor de los casos $ 5.- por litro y lo venden a no menos de $ 20.-, peor pasa con la yerba que le pagan al productos $ 4 o $ 5 el kilo y la venden en los supermercados a $55.- o $ 60.-).  EEUU y el FMI lo aplauden pero para colocar los productos excedentes que no venden por la recesión mundial.

Conclusión

La deuda externa ha sido el mecanismo de enriquecimiento de los sectores más concentrados de la economía que operan en el país, quienes se endeudaron y lograron traspasar el grueso de esa deuda al Estado nacional, y con ello a la población.  Paralelamente fugaron capitales porque se le da todas las posibilidades para que compren y extraigan divisas de la Argentina, esto explica porque la Argentina tiene el raro privilegio de ser la única nación cuyos residentes más ricos, poseen activos financieros (por fuga de capitales) de similar magnitud de su PBI (la cantidad de bienes y servicios finales que se producen en el país en un año).

Los gobiernos democráticos de Hipólito Yrigoyen, Juan Perón, Arturo Illia y los de los Kirchner lograron reducir la deuda externa y reorientar la economía para un crecimiento autosostenido basado en el mercado interno, donde prevaleció el crecimiento de los salarios y el de la producción en desmedro del capital financiero.  Todos los demás gobiernos se subordinaron en mayor o menor medida y la burguesía local adoptaron el rol de socio menor en el mejor de los casos, modelando un país dependiente al capital financiero internacional y funcional a sus intereses

Con el gobierno de Macri se retorna al modelo de valorización financiera del capital, que solamente puede superar la restricción externa y las inconsecuencias del modelo que aplica, endeudándose y ofreciendo pingues negocios al capital más concentrado, en ese marco no puede existir proyectos de inversión productiva, se prioriza lo financiero, a costa de un mercado interno que se achica, se concentra y se extranjeriza, máxime cuando no ponen ningún límite, al contrario y por eso lo hacen, facilitan la fuga persistente de divisas del país, con lo que  condena a amplias franjas de la población a la desocupación y a la pobreza en el presente y en el futuro, con un efecto anestésico por el ingreso de dólares para un sector de la población en la actualidad, pero insustentable en el tiempo.

Referencias

[1]El informe oficial sobre la deuda muestra también que los pasivos “no presentados al canje”, es decir la deuda no performing que en algunos casos todavía se dirime en tribunales internacionales., asciende a 8.468 millones de dólares al 31/12/2016

Buenos Aires, 15 de mayo de 2017

*Horacio Rovelli es Economista especializado en temas fiscales y monetarios. Profesor de Política Económica en la Universidad de Buenos Aires. Ex Director de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía. Miembro de EPA (Economía Política para la Argentina).


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Los fusilamientos de José León Suarez, a 61 años

Carlos Ciappina – http://www.diariocontexto.com.ar/2017/06/09/los-fusilamientos-de-jose-leon-suarez-a-61-anos/

 

 

Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu. Su gobierno modela la segunda década infame, aparecen los Alsogaray, los Krieger, los Verrier que van a anudar prolijamente los lazos de la dependencia desatados durante el gobierno de Perón. La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones. Un solo decreto, el 13.125, despoja al país de 2 mil millones de dólares en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios (Rodolfo Walsh, 1968)

Primero, el relato

Nueve de Junio de 1956, nueve meses después del Golpe de Estado que derrocó el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, un grupo de militares y civiles dirigidos por el General Juan José Valle se rebelaron contra la Dictadura militar que gobernaba el país.

El movimiento  estalló en varios puntos del país en forma descoordinada y desigual. En Capital Federal el objetivo era tomar la antena de alcance  nacional del Automóvil Club Argentino para emitir una proclama al pueblo; otros estaban esperando la señal para tomar el Regimiento de Infantería de Plaza Italia en Capital Federal , algunos se habían reunido para esperar la señal en una casa de la localidad de Florida en el Gran Buenos Aires, otros se reunieron en una escuela de Avellaneda.

Todos fueron descubiertos antes que puedan llevar adelante lo previsto. El Gral. Raúl Tanco se refugió en la Embajada de Haití. La esposa del embajador detuvo al General del Ejército Quaranta en la puerta. El General , al grito de “correte negra de mierda”, violó la embajada y entró para llevarse al General y a cinco de sus compañeros. No hubo tregua ni respeto a ninguna ley internacional.

En Rosario, los confabulados fueron detenidos sin que alcanzaran sus objetivos: toma de comisarías y de radios. La Gendarmería, la Policía y el ejército fueron movilizados y detuvieron a unos pocos jóvenes sublevados. Fueron a parar a la comisaría 12 de Rosario. El Comisario los dejó ir al tercer día de detenidos, para que no los vaya a buscar el Ejército.

En Salta, Abraham Cabral lideraba un grupo de sublevados. Alguien propuso volar el tren que cruza los Andes. Cabral se opone, no podían caer inocentes. Cuando el movimiento es derrotado, lo encarcelan diez y seis interminables días y lo torturan  hasta fracturarle el cráneo.

En la casa de Florida, un grupo de civiles estaba reunido (escuchando la pelea de box del campeón nacional  Lausse como pantalla), esperando la señal para sumarse al levantamiento. Irrumpió la policía. Todos fueron llevados al basural de León Suárez. El comisario Desiderio Fernández Suarez ordenó el fusilamiento sin juicio y sin legalizar siquiera la detención.

En la ciudad de La Plata se dieron los mayores éxitos del movimiento: se tomó el Regimiento 7 de calle 19 y 53, todas las Comisarías y varias instituciones platenses por el Teniente Coronel Cogorno.

El Departamento Central de la Policía resistió, Cogorno y Valle consideraron tomarlo utilizando tanques de guerra, pero desistieron pensando en el número de vidas que iba a costar tal acción.

El teniente Coronel Cogorno fue fusilado en el regimiento 7 y el subteniente de reserva Alberto Juan Abadie en lo que hoy es la escuela de adiestramiento de perros de la Policía Bonaerense en el paseo del Bosque.

En La Pampa, los sublevados lograron tomar la ciudad capital por un tiempo pero tienen que entregarse cuando el Ejército entró a la misma.

El movimiento se agotó en tres días y los principales líderes y algunos civiles fueron detenidos. La Dictadura militar proclamó el Estado de Sitio y la pena de muerte después de las detenciones y con este argumento fusiló a varios de los sublevados. En  total, fueron treinta y ocho los fusilados entre civiles y militares. Sin juicio, sin ley.

El Gral. Juan José Valle se entregó esperando detener la ola de fusilamientos y persecuciones. Su compañero de curso en el Colegio Militar, Pedro E. Aramburu, gobernaba el país después del golpe militar contra Perón. Era quien había firmado la orden de fusilamiento. La esposa del Gral. Valle, quien conocía a Aramburu, se trasladaba a pedir por la vida de su esposo en un intento desesperado por salvarle la vida. “El sr. Presidente duerme y pidió no ser molestado”, fue la respuesta que recibió.

El Gral. Valle fue fusilado.

Fueron asesinados en el basural de León Suarez; Carlos Alberto Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Mario Brión y Vicente Rodríguez.

En sedes militares los fusilamientos se llevaron a cabo en: la Unidad Regional de Lanús, en el Regimiento 7 de La Plata y en el Bosque, en Campo de Mayo, en el Regimiento 2 de Palermo y en el Penal de Las Heras.

En estas sedes los fusilados fueron: General de división Juan José Valle; Coroneles Ricardo Santiago Ibazeta, Alcibiades Eduardo Cortínez y José Albino Irigoyen; Teniente coronel Oscar Lorenzo Cogorno; Capitanes Eloy Luis Caro, Dardo Néstor Cano y Jorge Miguel Costales; Tenientes 1º Jorge Leopoldo Noriega y Néstor Marcelo Videla; Subteniente Alberto Juan Abadie; Suboficiales principales Miguel Ángel Paolini y Ernesto Gareca; Sargentos ayudantes Isauro Costa y Luis Pugnetti; Sargentos Hugo Eladio Quiroga y Luis Bagnetti; Cabos Miguel José Rodríguez y Luciano Isaías Rojas; ciudadanos Clemente Braulio Ross, Norberto Ross, Osvaldo Alberto Albedro, Dante Hipólito Lugo, Aldo Emir Jofre, Miguel Ángel Mauriño, Rolando Zanetta, Ramón Raúl Videla y Carlos Irigoyen.

Todos fueron fusilados por un decreto posterior a su supuesto “delito” (sublevarse contra una Dictadura es, obviamente un derecho y una obligación democrática) . La gran mayoría sin ningún juicio , ni siquiera sumario y varios (los de León Suárez) en forma clandestina.

Segundo, la interpretación de la crónica:

Aún hoy (y después de varias dictaduras más) el relato de los hechos de junio de 1956 sigue conmoviendo y generando dolor y rebeldía. Cómo todas las epopeyas heroicas sólo puede crecer con el tiempo y, la memoria,  rescata cada vez más los detalles y a los protagonistas de esos hechos.

Pero un aspecto sin el cual sería incomprensible tanta saña , es el de interpretar y encuadrar los sucesos del  9 al 12 de Junio en el momento en que se produjeron.

¿Porqué se rompió la tradición de no fusilar por motivos políticos a los líderes militares de una sublevación?

¿Porqué se llegó violar el espacio hasta de las embajadas para perseguir a los sublevados?

¿Porqué se ordenó fusilar en forma clandestina a civiles indefensos?

La respuesta es desde esa época y desde hoy bastante clara: lo que estaba en juego era mucho más que el anhelo del retorno del Gral. Perón. O dicho de otro modo, la intención de los sublevados, llamar elecciones libres sin proscripciones, suponía el seguro triunfo y regreso de Perón, y esto,   ponía en discusión el modelo de país que la “Libertadora” y sus aliados civiles tenían previsto.

Por  supuesto, que la represión era aceptada y fervientemente apoyada por los tradicionales dueños del poder económico y político que habían visto con temor y repulsión como durante diez años se habían ido  ocupando “sus” espacios tradicionales en las ciudades, en los teatros, en los cines, en la cultura, en las pautas de consumo, en la Universidad, en el  machismo de una organización política y sindical cerrada a la participación femenina. Todo un orden social había sido puesto en discusión, y, para horror de la oligarquía y sus intelectuales , los “negros” realmente se creían ciudadanos con iguales derechos al resto de los ciudadanos “decentes” del país.

Esta visión simbólica escondía, por supuesto, una comprobación mucho más concreta: la transformación social era el resultado de cambios profundos en la distribución de la riqueza, los alcances de la organización sindical, el respeto de los derechos laborales y sociales, la nacionalización de empresas públicas y la creación de varias nuevas, el cierre al ingreso indiscriminados de productos que podían producirse en el país, el fin del control terrateniente sobre la comercialización de ganado y granos, la autonomía en materia de política internacional. En síntesis, el primer momento de la historia argentina en que efectivamente hay una distribución de la riqueza que afecta los intereses de quienes dirigían desde siempre  a su antojo los resortes claves de la economía.

Cuando los sublevados de Junio comienzan su movimiento cívico- militar, están enviando un mensaje claro: esa Argentina nueva está en riesgo de desaparecer y nosotros la queremos recuperar.

La dictadura de Rojas y Aramburu lee correctamente lo que está en juego.

Ellos, y los actores económicos privilegiados desde adentro del país  y desde fuera  tienen precisamente el proyecto opuesto, y actúan sin límites éticos , sin piedad y sin pasión.

A partir de este momento , y durante dieciocho años, la preocupación central del poder económico-militar fue la de impedir el regreso al gobierno de quienes habían iniciado la construcción de un proyecto de país nacional y popular. Los fallidos intentos de las dictaduras militares por alcanzar la cuadratura del círculo (esto es lograr legitimidad política llamando a elecciones donde le estaba prohibido participar al partido que era mayoría) terminaban invariablemente en nuevas dictaduras que aumentaban la represión sobre el movimiento peronista.

Lo que la dictadura “leyó mal” fue el resultado de su “escarmiento”.

Lejos , muy lejos de sumirse en la apatía y el temor, en las fábricas, los barrios, las villas, los pequeños pueblitos del interior, las escuelas y si, finalmente también , las universidades, se inicia el  lento y constante crecimiento de una ola de resistencias, reclamos , luchas, reuniones que se transformarán en un mar que con el Gral. Perón como líder , quebrará una a una los proyectos represivos de las distintas dictaduras.

La resistencia que se inicia en el levantamiento de junio se inscribe , por  lo tanto , en esa lucha por volver a un proyecto democrático nacional y popular.

Los fusilados de junio florecerán dieciocho años después, en marzo de 1973,  cuando el peronismo vuelva al poder en  forma todavía mas amplia y mayoritaria, incorporando a sus tradicionales columnas sociales (los obreros y los trabajadores urbanos y rurales), a las clases medias  y a los jóvenes universitarios.

Los fusilados de junio siguen floreciendo hoy, sesenta y un años después.


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LOS PROFETAS DEL ODI@

Ava Gomez y Barbara Ester* – http://www.celag.org/los-profetas-del-odi/

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Nuevos discursos emergen en la derecha regional. En contextos de polarización y frente a gobiernos progresistas que han regido prolongadamente, las derechas han radicalizado su discurso de odio. Aun en los casos en que han retornado al poder (Brasil y Argentina) su revanchismo se ha exacerbado a límites inimaginables. El avance de las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC) y la proliferación de las redes sociales han sido un territorio fértil a la hora de propagar el imaginario político de los sectores que, aunque no necesariamente acomodados, al menos creen serlo, incorporando nuevos estratos a la clase media). Como estrategia de distinción en sociedades de consumo, al igual que en la guerra, todo vale.

La masificación de las redes sociales, foros y distintas plataformas virtuales ha servido como marco para la propagación y difusión de nuevos sentidos comunes que segmentan la ciudadanía en individuos de primera y de segunda. Así, términos como chori-planeros, cucas, piqueteros, el populacho, negros, macacos, hordas, malandros, chaburros, zarrapastrosos, perraje, cachifas[1] y cartoneros constituyen los nuevos estigmas que entrelazan pobreza, fenotipos y adscripciones políticas. Una constelación de representaciones sociales de fuerte contenido político que se propaga con rapidez, va conformándose como sentido común y normalizando simbólicamente situaciones de violencia física y exclusión extrema. A este fenómeno se lo conoce como “aporofobia”, en alusión al rechazo, miedo y desprecio hacia el pobre, al desamparado, ese amplio segmento social que queda fuera del contrato tácito entre individuo y sociedad, en el que hay que dar para recibir. Ellos no dan, ergo, no merecen[2]. Y, en consecuencia, hay que anular a sus líderes y derribar o impedir gobiernos que los incluyan.

El punto álgido de los imaginarios que se crean y recrean a través de estos discursos es su materialización por medio de la aplicación de prácticas de “limpieza social” llevadas a cabo por parte de organizaciones paraestatales –bandas criminales, paramilitarismo urbano- quienes buscan en la alteridad un enemigo común, cuya desaparición se ejecuta dentro de un proceso de tolerancia institucional y aceptación “incómoda” de las ciudadanías identificadas con este tipo de discursos.

Métodos

I Lawfare, la guerra sucia

Uno de los más efectivos recursos esgrimidos por las derechas latinoamericanas es la práctica conocida como lawfare[3], es decir el uso instrumental de artilugios jurídicos que tienen como objeto la persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. La Justicia, en consonancia con los medios de comunicación hegemónicos, ha logrado de este modo redireccionar la opinión pública e inclinar la balanza a favor de sus intereses económico-políticos. Este modus operandi ya ha sido aplicado con éxito en países como Brasil, Argentina y Perú[4].

II Trolls, influencers y la guerra de las memes

Para autores como Manuel Castells[5], nos encontramos ante un nuevo mundo en donde la información ya no es unidireccional sino multiaxial, evidenciando cada vez más nuevas formas de los ciudadanos de acceder a la información. La prensa en papel se encuentra en vías de extinción y en su lugar aquellos mismos periódicos han devenido en multimedios con plataformas digitales. Asimismo, el uso de las redes sociales ha facilitado enormemente la difusión de noticias, lo que ha llevado a nuevas formas de dirigir la opinión pública mediante la proliferación de trolls[6], comentadores y foreros cuyos posts sesgados por el odio y los prejuicios buscan instalar distintas posiciones frente a temas de actualidad. Sumado a la falta de legislación sobre la veracidad de la información, la cual se mueve a un ritmo cada vez más vertiginoso, proliferaron ejércitos de generadores de noticias falsas que difunden y “comparten” velozmente, logrando influenciar los humores y pasiones de la población. Por lo general se trata de fotos adulteradas, caricaturas, o fotos con expresiones desfavorables y un mensaje corto y contundente – los denominados “memes”-.

III Fuerzas de choque: Paramilitares y mercenarios

Las derechas, o al menos una masa de ciudadanos dispuestos a movilizarse por el principal trending topic de la derecha: el antipopulismo. Este concepto opera a dos niveles, por un lado bajo la construcción de un relato al que los medios -financiados por los grupos económicos concentrados- le aportan espectacularidad; por otro como estrategia de distinción de las clases medias adictas al consumo de dicho relato.

Las consignas antipopulistas enarboladas por las derechas regionales, que a priori pueden ser muy convocantes como “lucha contra la corrupción”, “lucha contra el narcotráfico”, “eficiencia estatal” logran aglutinar adhesiones ciudadanas. Cuando sus estrategias de desestabilización no logran ser efectivas, el clima de hostilidad aumenta. Llegado el caso, han demostrado capacidad de articulación internacional, de desabastecimiento para quebrar el umbral de resistencia, e incluso el ejercicio de la violencia. Asesinato a líderes campesinos, activistas, militantes o meros manifestantes.

Los tradicionales grupos ilegales de extrema derecha están en alza. El paramilitarismo es el último eslabón del relato del odio cuando no logra imponer su victoria. Adicionalmente, el asesinato de referentes populares alcanza su máxima expresión al ser perpetrado por individuos que ni siquiera son partidarios de una ideología acorde, sino simplemente mercenarios en post de un rédito económico[7].

Los prejuicios

I Discriminación y xenofobia

Los discursos de la derecha tradicional han tenido un claro tinte xenófobo y racial acompañado, en muchos casos, por políticas que apuntan en este sentido. Cierre de fronteras, construcción de muros, mayor control del flujo migratorio, entre otras. Lo nuevo es la viralización de propuestas cada vez más subidas de tono y el empleo de términos peyorativos cada vez más deshumanizantes –perros, macacos, cucarachas-.

Desde la época colonial, la mal llamada raza ha sido el principio ordenador de las relaciones sociales en América. Aún continúa operando. El imaginario es recreado incluso por funcionarios públicos, en la Argentina este discurso ha sido utilizado para justificar el mal estado de los Hospitales Públicos, convirtiendo a los migrantes de países limítrofes en chivos expiatorios de la crisis sanitaria, encubriendo así el recorte presupuestario.

II Violencia

Distintos comunicadores han hecho uso y abuso de su palabra para marcar tendencia destilando racismo y xenofobia. El conductor radial Baby Etchcopar -quien en muchas ocasiones ha manifestado su apoyo al oficialismo- afirmó en su programa “Hoy estamos muy felices, por lo menos en lo que a mí respecta, que voté a Macri. Cada vez que veía que bajaba un machete de la Gendarmería, yo ponía el himno nacional” aludiendo a la represión del 6 de abril en la ruta 197. En la misma línea continuó su alegato: “Al fin vimos los palos, al fin vimos que los están cagando a patadas en el orto. Y los que se preguntaban esta mañana en la tele, ‘¿hacía falta reprimir?’… Sí, te lo contesto yo, sí, porque ¿sabés qué pasa?, esos alcornoques no entienden más palabras que el golpe, porque son bestias, porque ellos se manejan con el golpe”[8].

El uso y aceptación de la violencia también se asocia a discursos relativos a la memoria de las víctimas de abusos y torturas en procesos dictatoriales. Así sucedió durante la votación a favor del Coronel Ustra, torturador de Dilma, por parte de Diputado Bolsnaro, quien sentenció: “Pela memória do coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, o pavor de Dilma Rousseff’’ (Por la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, el temor de Dilma Rousseff)[9].

III Mujer

El discurso estigmatizante ha calado profundo en el sexo femenino, siendo la fertilidad de las mujeres de bajos recursos el principal blanco de distintos ataques. En Argentina, el diputado oficialista Javier Dindart[10] fue desplazado el pasado año a raíz de sus declaraciones como presidente de la Comisión de Niñez y Adolescencia, luego de afirmar que las adolescentes se embarazan para cobrar la AUH (Asignación Universal por Hijo).

La ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner ha sido víctima de distintos insultos en referencia a su condición de mujer, agravios que no están directamente relacionados con las políticas públicas de su gobierno. “Loca de mierda”, “histérica”, “conchuda”, “puta”, “bipolar”, “yegua”, son sólo algunos de los insultos más vacíos y discriminatorios[11].  Bajo la misma lógica, Dilma Rousseff ha sido igualmente víctima de agravios semejantes. Para colmo de males, luego de ser destituida el nuevo gobierno de Michel Temer no incluyó a ninguna mujer –tampoco “negros”- en la conformación de su Gabinete, hecho que no ocurría desde los tiempos del régimen militar (1974-1979)[12].

Los cuerpos de las mujeres han sido y continúan siendo el lienzo en blanco donde se plasman los mayores prejuicios sociales de nuestras sociedades latinoamericanas. No es casual que el macrismo en Argentina – país que en 2017 registra un femicidio cada 18 horas- haya construido a su enemigo en referentes femeninos como Milagro Sala, Hebe de Bonafini, CFK o la canciller venezolana Delcy Rodríguez. En este último caso, en su primer visita al país con el gobierno de Cambiemos ya en funciones, a la canciller venezolana no sólo le impidieron participar de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur sino que también fue golpeada en el antebrazo -al punto tal que un médico debió inmovilizarle la zona agredida, marcando un hecho inédito en la diplomacia internacional[13]-.

IIII Homosexualidad, homoparentalidad

El rechazo a la alteridad puede observarse en torno al movimiento LGTBI y a todo tipo de orientación sexual que visibilice esa ‘desviación’ que niegan, que es ‘antinatura’, ‘sucia’ y ‘pecaminosa’. De esta forma han sido descritas por el senador conservador de Colombia, Roberto Gerlein, las relaciones entre personas del mismo sexo. En sus propias palabras: “qué horror un catre compartido por dos varones (…) es un sexo sucio, asqueroso, un sexo que merece repudio, un sexo excremental”[14].

Las declaraciones expresadas por Gerlein se desprenden de un discurso generalizado en la extrema derecha que tiende a ligar también a la noción cristiana de la “virtud de la familia” y las relaciones heteroparentales en la misma. Así, la arremetida contra las familias homoparentales es otro de sus caballos de batalla: la propuesta de referendo en contra de la adopción igualitaria fomentada por la senadora ultraconservadora Viviane Morales, que no superó el primer debate en la cámara de representantes, fue respaldada, no obstante, por 2 millones de personas favorables a la iniciativa[15].

Cuando se materializa el exterminio

Los prejuicios terminan por materializarse en la aniquilación de la diversidad y el sujeto “que sobra”. En algunos países, como es el caso de Colombia, las dinámicas de la denominada “limpieza social” son formas de hacer real este discurso; los ‘nadie’ se convierten en diana de las bandas criminales asociadas al paramilitarismo que operan a través de sus redes urbanas, asesinando a personas con desordenes mentales (52), vendedores ambulantes (60), mujeres en prostitución (77), ciudadanos LGBTI (125), recicladores (140), habitantes de la calle (640), consumidores de sustancias psicoactivas (420), entre otros[16].

En Brasil esta forma de discriminación se cobró 343 víctimas en 2016[17] entre el colectivo homosexual, bisexual, travesti y trans. La homofobia en su máxima expresión, es decir como crimen de odio, perpetra un asesinato cada 25 horas según el recuento llevado a cabo por el Grupo Gay de Bahía (GGB).

El asesinato de líderes políticos, militantes, mujeres, colectivos LGTBI, o indigentes por su mera condición de alteridad constituye un flagelo con escasa atención pública y que en algunos casos ha sido invisibilizado en el marco de otras violencias, asociadas por ejemplo al conflicto armado o al impacto de la delincuencia común -ese saco roto donde caben tantas formas de aniquilación institucionalmente toleradas-.

 

[1] Mujeres que se emplean en los quehaceres domésticos.

[2] http://www.europapress.es/epsocial/derechos-humanos/noticia-no-xenofobia-aporofobia-rechazo-pobre-20170514114457.html

[3] http://www.celag.org/lawfare-la-judicializacion-de-la-politica-en-america-latina/

[4] http://www.celag.org/mostrar-los-dientes-reiventando-le-mani-pulite-en-argentina-peru-y-brasil-por-barbara-ester-esteban-de-gori-y-camila-vollenweider/

[5] https://telos.fundaciontelefonica.com/url-direct/pdf-generator?tipoContenido=articulo&idContenido=2009100116310137

[6] Esta denominación refiere a una persona que publica mensajes provocadores u ofensivos con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores. De este modo logra alterar la conversación normal en un tema de discusión, y enfrenta a los usuarios entre sí.  Más información en: https://kb.iu.edu/d/afhc

[7] http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/12/venezuela-sicarios-derechistas-asesinan-en-caracas-a-ex-militante-del-mir-de-chile/

[8] http://www.infobae.com/sociedad/2017/04/06/baby-etchecopar-hoy-estoy-feliz-al-fin-vimos-los-palos/

[9] https://extra.globo.com/noticias/brasil/coronel-ustra-homenageado-por-bolsonaro-como-pavor-de-dilma-rousseff-era-um-dos-mais-temidos-da-ditadura-19112449.html

[10] https://www.clarin.com/politica/diputado-oficialista-adolescentes-embarazan-auh_0_H1iF5slL.html

[11] http://www.8300.com.ar/2013/05/03/maten-a-la-yegua/

[12] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/13/actualidad/1463171897_512719.html

[13] https://www.pagina12.com.ar/8861-el-golpe-a-venezuela-fue-en-el-cuerpo-de-la-canciller

[14] https://www.youtube.com/watch?v=NhWIooLt4io

[15] http://www.elespectador.com/noticias/politica/se-hundio-referendo-de-viviane-morales-el-no-gano-en-tercer-debate-articulo-693218

[16] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/homicidios-exterminio-social-colombia-articulo-628091

[17] http://www.telesurtv.net/news/Registran-1-muerto-cada-25-horas-victima-de-homofobia-en-Brasil-20170125-0023.html

 

*Ava Gómez es Socióloga y Comunicadora, con Máster en Estudios Latinoamericanos. Actualmente es investigadora predoctoral de la Universidad de Salamanca, en el área de Ciencia Política. Centra su investigación en el análisis de las políticas públicas de comunicación en América Latina. Ha colaborado con diferentes Universidades en Colombia y España, además de trabajar con reconocidos grupos de investigación de los dos países.

*Barbara Ester es Licenciada en Sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA) Profesora en Sociología Universidad de Buenos Aires (UBA). Maestranda. Investigadora Proyecto UBACyT del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC) de la Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de Buenos Aires.


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Comenzó en La Plata el juicio oral y público contra la CNU

Gabriela Calotti – http://www.diariocontexto.com.ar/2017/05/16/comenzo-en-la-plata-el-juicio-oral-y-publico-contra-la-cnu/

Más de cuatro décadas después de haber actuado al amparo del Estado para perseguir, secuestrar, torturar y asesinar a más de un centenar de profesores, alumnos, dirigentes gremiales y barriales de diversos ámbitos de la ciudad, Carlos Ernesto Castillo, jefe del grupo de tareas de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) platense y sólo uno de sus cómplices, Juan José Pomares, estuvieron sentados en el banquillo de los acusados por el secuestro y asesinato de Carlos Antonio Domínguez, entonces secretario general del gremio del Turf platense, de dos militantes de la izquierda peronista, Graciela Martini y Néstor Di Notto, y de Leonardo Miceli, integrante de la comisión interna de una tercerizada que prestaba servicios en Propulsora Siderúrgica.

Tras el inicio de la audiencia, casi dos horas después de lo previsto, en la sala del primer piso del Tribunal Oral Federal Nº 1 platense, en la calle 8 entre 50 y 51, a cargo del tribunal subrogante integrado por Germán Castelli, Pablo Vega y Alejandro Daniel Esmoris, se leyeron los hechos y su calificación contenidos en el requerimiento de elevación a juicio emitido en agosto de 2014 por los fiscales generales Rodolfo Marcelo Molina y Hernán I. Schapiro.

“Los antecedentes de la CNU acreditan un ataque sistemático y de persecución de militantes de izquierda y dirigentes gremiales, universitarios y barriales, que era fomentado desde el Estado. Actuaban bajo el amparo estatal”, leyó la secretaria del tribunal ante una sala colmada de familiares de víctimas de la CNU, integrantes de organismos de derechos humanos, letrados, periodistas y fotógrafos.

Los delitos por los cuales Castillo y Pomares están procesados “son considerados de lesa humanidad por el carácter parapolicial de esa organización en un contexto de práctica generalizada llevados a cabo desde el Estado”, por “ser ataques contra la población civil”, “por su carácter sistemático contra un objetivo político” y “por usar recursos públicos”, afirmó el requerimiento, cuya lectura escucharon Castillo y Pomares, sentados atrás de sus cuatro abogados defensores –entre estos Fernando Guzmán, Oscar Salas y Christian Romano–, estos últimos defensores también del policía Luis Ponce, condenado semanas atrás en La Plata por el asesinato de Andrés Núñez en 1990. Todos ellos estaban el lunes ubicados a la derecha del tribunal, detrás de un panel de vidrio.

Tras el relato de los hechos por los cuales Castillo y Pomares son acusados de delitos de lesa humanidad, el presidente del tribunal les preguntó si iban a declarar durante el proceso, que se extenderá por un mes, y ambos respondieron negativamente. No obstante, accedieron a responder brevemente algunas preguntas del magistrado.

Pomares, de cabello entrecano lacio y anteojos, y bastante encorvado, reivindicó con voz firme ante el tribunal el haber sido “asesor del senador Carlos Muses durante el Gobierno de Néstor Kirchner”. Dijo además que tras el golpe del 76 fue “secuestrado y preso y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional” (PEN).

Castillo, ahora bastante pelado, reconoció su apodo “Indio porque vengo de La Pampa”, y dijo que fue detenido el 29 de abril del 76 “con toda mi familia” y “estuve un año desaparecido”. Admitió haber sido condenado a dos años y ocho meses de cárcel por usar un DNI falso. Dijo que es licenciado en ciencias políticas y que su última ocupación fue en la actividad privada.

En mayo de 1976, más de quince integrantes de la CNU de La Plata fueron detenidos porque el Ejército quería liderar el control de las operaciones represivas. Castillo y Pomares estuvieron en la Comisaría Nº 8 de esta ciudad y luego fueron trasladados a la Unidad 9 de La Plata, desde donde seguían trabajando para la inteligencia penitenciaria y del Ejército. En diciembre de ese año fueron puestos a disposición del PEN. Según pudo saber este medio, controlaban el penal y estaban en el mismo pabellón que los presos políticos de cierta categoría, como el hijo del gobernador de Mendoza, Martínez Vaca y un ministro de esa provincia, entre otros. Durante los recreos de ese pabellón se compartía el patio con gente de izquierda de otros pabellones. Gozaban de privilegios y decidían el tratamiento a los otros internos junto con el personal penitenciario.

Documentación de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) entregó a través del programa Justicia por Delitos de Lesa Humanidad demostró la vinculación directa entre la CNU y las fuerzas represivas que actuaron tras el golpe del 24 de marzo.

Castillo y Pomares están en la cárcel desde hace seis años, uno en Marcos Paz y el otro en Ezeiza. Al salir de la Unidad 9, Pomares trabajó en la Administración pública municipal y provincial e inclusive se movió como operador político, según testimonios de víctimas que lo cruzaban por la calle. Castillo y Pomares están acusados de homicidio doblemente calificado con alevosía, secuestro, tortura y robo, en el marco de un plan sistemático para llevar adelante el terrorismo de Estado antes del golpe cívico-militar-eclesiástico de 1976, cuando la provincia empezó a ser gobernada, en enero de 1974, por el sindicalista del peronismo de derecha Victorio Calabró.

Un juicio al que llegó un puñado de asesinatos

Aunque la CNU asesinó a más de un centenar de personas, principalmente en La Plata y en Mar del Plata, sólo un puñado de sus integrantes pudo ser llevado ante la Justicia, y en ese marco cientos de casos de militantes universitarios y delegados laborales asesinados quedaron fuera de este proceso, cuyo inicio fue aplazado dos veces en 2016. Numerosos querellantes reclamaron en los últimos años que las causas fueran unificadas en su etapa de instrucción si se trataba de la misma identidad de los imputados o grupos operativos.

Junto con Castillo y Pomares participaban del terror Dardo Omar Quinteros, Marcelo López, Martín Osvaldo Sánchez alias Pucho, Antonio Agustín Jesús alias Tony, Gustavo Guillermo Fernández Supera alias El Misto, Ricardo Calvo alias Richard, David Massota alias Feiño, Néstor Causa alias El Chino, y los policías Roberto Storni, Alfredo Ricardo Lozano alias Boxer y Vicente Ernesto Álvarez, según testimonios de víctimas del terrorismo de Estado.

El 12 de febrero de 1976, por órdenes de Calabró, el entonces gobernador bonaerense que había apartado a Oscar Bidegain, el grupo comandado por Castillo secuestró y asesinó al secretario del gremio del Turf platense, Carlos Antonio Domínguez. Por aquellos tiempos, en el hipódromo platense funcionaba una comisión interna, había asambleas de sus trabajadores y en febrero del 76 se llevó adelante una huelga general.

“El hostigamiento provenía de la CNU. Había mucho dinero en juego. Que no se corriera una carrera significaba mucha pérdida”, según testimonios de la instrucción y documentos provenientes del archivo de la ex DIPPBA. En el Hipódromo, la gente de la CNU hacía “seguimiento de las asambleas, amedrentamiento, infiltración y seguimiento”, afirman testimonios.

Domínguez fue secuestrado en su casa de calle 12 Nº 543 por personas armadas que se lo llevaron en un Torino blanco. Poco antes habían secuestrado a Roberto Fiandor, que integraba la comisión interna junto a Domínguez. A Fiandor lo metieron en el baúl del auto y cuando iban camino a Magdalena logró tirarse y fue ayudado por pobladores del lugar.

El cuerpo de Domínguez, en cambio, apareció al día siguiente en la RP Nº 20, a la altura de Vieytes, con “destrucción de su masa encefálica por disparos a corta distancia”, según la autopsia. Su hija Viviana lo reconoció esa misma tarde.

La noche del 3 al 4 de abril de 1976, el grupo de tareas de la CNU platense interceptó en Villa Elisa el vehículo en que viajaban Daniel Pastorino, Úrsula Barón, Néstor Di Notto y Graciela Martini, militantes de la izquierda peronista. Tras ser sometidos a un simulacro de fusilamiento, fueron llevados hacia Punta Lara y torturados. Pastorino y Barón fueron liberados luego en 2 y 32, pero Di Notto y Martini aparecieron acribillados en la calle 11 de City Bell, en el barrio Los Porteños. Testigos identificaron a Castillo y los liberados a Pomares como integrantes de ese grupo comando. Les preguntaban si eran montoneros y a quién conocían.

Días después, el 19 de abril, el mismo grupo secuestró de su casa en 122 entre 70 y 71 a Leonardo Miceli, integrante de la comisión interna de una empresa tercerizada, Limpiolux, que prestaba servicios de limpieza en Propulsora Siderúrgica (del grupo Techint). Testigos presenciales vieron cómo unas “veinte personas de civil, con armas largas y a cara descubierta”, se llevaban a Miceli cuando volvía de la Facultad. Esa misma noche, el mismo grupo secuestró y asesinó a Carlos Satich, compañero de Miceli, y a Horacio Urrera, militante de la Juventud Trabajadora Peronista y empleado del Ministerio de Economía. Sus cuerpos acribillados por la espalda y por el frente aparecieron flotando en el río a la altura de Sarandí.

El lunes, poco antes de que comenzara la audiencia, el abogado Pablo Llonto lamentó en un breve diálogo con Contexto el hecho de que numerosos secuestros y asesinatos cometidos por la misma patota de la CNU no hayan sido considerados para este proceso “por errores judiciales”, como el caso de Urrera o el de Arturo Patulo Rave, militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de diecisiete años.

Rave fue secuestrado del domicilio familiar en la calle 8 entre 42 y 43 la madrugada del 24 de diciembre de 1975 por un grupo conjunto de la CNU y del Ejército en una zona liberada por la Bonaerense. Su cadáver apareció horas después acribillado y colgado de un puente sobre las vías del tren en la zona sur de La Plata, más precisamente en Elizalde.

El periodista e investigador Daniel Cecchini también lamentó en reiterados artículos que el caso de Satich tampoco haya sido contemplado. Al igual que el asesinato del médico Mario Gershanik o los secuestros de Daniel Pastorino y Úrsula Barón, quienes salvaron sus vidas de milagro. Tampoco entraron los casos de ocho chicos y chicas que militaban en el Partido Socialista de los Trabajadores y que fueron asesinados por patotas de la CNU en septiembre de 1975, afirmó a Contexto Nora Saldúa, familiar de Adriana Saldúa, una de las jóvenes víctimas de la CNU platense, que llevaba colgada las fotos de los ocho en su pecho.

Tampoco esta vez se hará justicia por el asesinato de Rodolfo “el rusito” Ivanovich, uno de los primeros militantes de la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), cuya compañera, Mirta Aguilar, fue secuestrada a la salida del velatorio junto a Tatú Basile en pleno centro de la ciudad, en 47 entre 4 y 5.

La CNU platense también asesinó al dirigente sindical Carlos Ennio Pierini, al referente histórico de la resistencia peronista en La Plata Horacio Chávez, a su hijo Rolando, y al docente universitario Luis Macor.

Más de treinta testigos comparecerán ante el tribunal a partir del próximo miércoles. Por el Ministerio Público Fiscal estaban presentes Hernán Shapiro, Juan Martín Nogueira y Marcelo Molina. También estaban presentes unos seis abogados querellantes en representación de distintas organizaciones de detenidos-desaparecidos y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Recién en junio de 2015 comenzó en Mar del Plata el primer juicio contra la CNU en el país. En el banquillo estaban once ex integrantes de la banda parapolicial. En un fallo histórico, tres de los acusados, Gustavo Demarchi, Mario Ernesto Durquet y Fernando Otero, fueron condenados en diciembre de 2016 a prisión perpetua por asociación ilícita y homicidio calificado por los crímenes que cometieron como integrantes de la CNU.

La CNU nació a fines de los sesenta impulsada por el latinista y helenista platense Carlos Disandro en el Instituto Cardenal Cisneros, donde solía acercarse el arzobispo platense Antonio Plaza. De grupo de choque universitario de ultraderecha católica, se convirtió en grupo operativo paraestatal con la llegada de Calabró al Ejecutivo provincial. Con la intervención fascista de la UNLP, la CNU, que pasó a depender del Batallón 601 del Ejército, ocupó cargos en los colegios secundarios de la Universidad, como el Colegio Nacional y el Liceo Víctor Mercante.

El lunes, al inicio del juicio, la complicidad de la Iglesia católica y la activa participación de muchos de sus integrantes fue planteada por una de las abogadas querellantes que pidió al tribunal que se retire el enorme crucifijo que cuelga de la pared hacia la cual deben mirar los testigos al momento de declarar. Los jueces aceptaron por mayoría hacer lugar al pedido y solicitar que el crucifijo sea retirado de allí, la misma sala en la que el ex capellán de la Bonaerense, Christian Von Wernich, fue condenado a perpetua por delitos de lesa humanidad.

“La ideología católica era un ícono de la CNU. Argentina es un Estado laico y el Poder Judicial es un Poder del Estado. Es importante que el Tribunal comprenda lo que significa para muchos testigos declarar con ese crucifijo delante”, sostuvo la letrada en un planteo simbólico pero firme e inequívoco.


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¿Por qué tanta obsesión con Venezuela?

Antonio García Danglades – http://matrizur.org/2017/04/por-que-tanta-obsesion-con-venezuela/

Amnistía Internacional, Naciones Unidas e incluso el propio Departamento de Estado norteamericano han acusado recientemente al gobierno del presidente Peña Nieto de México de violaciones flagrantes a los derechos humanos. Sus respectivos informes coinciden en que la desaparición forzada, la tortura, la corrupción y la impunidad son prácticas generalizadas en todo el país. De acuerdo a Amnistía Internacional, en 2016 se registraron en este país más de 36 mil homicidios, fueron descubiertas decenas de fosas comunes con victimas de ejecuciones extrajudiciales, y aumentaron considerablemente los casos de tortura y desapariciones forzadas cuyos registros llegan a la descomunal cifra de 29 mil 917 personas. Al menos una docena de periodistas fueron asesinados y cientos han sido objeto de amenazas, hostigamiento e intimidación por parte de funcionarios públicos. La libertad de manifestarse públicamente continuó siendo cercenada gracias a la Ley de Movilidad que, aun cuando la corte determinó que ésta solo pautaba un régimen de autorización previa, prohibió todas las manifestaciones en las principales avenidas de la capital.

En Brasil, los escándalos de corrupción que pesan sobre el gobierno de facto, y del propio Michel Temer, amenazan la aplicación exprés de reformas neoliberales que buscan retrotraer el país a un pasado de exclusión y pobreza generalizada. Apenas llegado al poder, Temer consiguió la aprobación de la llamada “enmienda del fin del mundo” que congela por 20 años la inversión social en educación y salud. Recientemente aprobó la nueva Ley de Tercerizaciones, que seguramente provocará el despido masivo de trabajadores de la administración pública, negándole además el derecho a los trabajadores tercerizados de que puedan estar representados sindicalmente, entre otras reformas estructurales que niegan los derechos laborales conquistados en los últimos años. Cuarenta millones de personas se sumaron a una huelga general convocada en vísperas del día del trabajador por las principales centrales sindicales del país, y salieron a las calle a manifestarse en contra de las medidas neoliberales de Temer.

El gobierno del presidente Mauricio Macri en Argentina también enfrenta una situación socioeconómica adversa. Sus políticas neoliberales han provocado el despido masivo de trabajadores, aumento desproporcionado de las tarifas de todos los servicios públicos, y lo más preocupante, una inflación descontrolada. En respuesta, la sociedad argentina ha reclamado activamente sus derechos con “ruidazos”, cortes de rutas, ocupación de empresas y manifestaciones masivas que han venido creciendo significativamente.

Gobiernos en Paraguay, Colombia, Honduras y Perú, entre otros, enfrentan desafíos similares ante una sociedad latinoamericana mucho más madura políticamente y consciente de sus derechos sociales y económicos.

Sin embargo, la respuesta de estos países, y del Secretario General de la OEA, a los preocupantes problemas socioeconómicos y de violaciones a los derechos humanos ha sido solo una, al unísono y de manera contundente: “¡Maduro debe salir ya!”.

El Petróleo Venezolano

Los gobiernos neoliberales de la región, en alianza con el Departamento de Estado y la oposición venezolana, han trabajado incansablemente para colocar a Venezuela en el foco de la atención mundial. Estos factores, a través de una campaña mediática totalmente sesgada, y aprovechando el deficiente desempeño comunicacional del gobierno venezolano y su escaso relacionamiento con las fuerzas sociales internacionales, han logrado imponer en la opinión pública la falsa noción de que el gobierno democráticamente electo del Presidente Nicolás Maduro es una “dictadura” que reprime y tortura salvajemente las manifestaciones “pacificas” de una oposición “democrática”, ocultando en todo momento su lado más oscuro y violento.

Es cierto que Venezuela posee las reservas de petróleo más grandes del planeta, las cuales fueron verdaderamente nacionalizadas a partir de la revolucionaria Ley de Hidrocarburos de 2001 que, desde entonces, ha contribuido a mejorar sustancialmente las condiciones de vida de la población más vulnerable al colocar la ganancia petrolera al servicio de la sociedad, y ha sido determinante en el proceso de integración regional. No es casual que esta misma ley fuera el detonador del golpe de Estado meses más tarde de su promulgación. Las empresas transnacionales enfurecieron al quedar sin el control exclusivo que habían disfrutado durante todo el siglo pasado, especialmente la Exxon, transnacional que ahora controla el Departamento de Estado y la política exterior de la administración Trump.

Históricamente, el petróleo venezolano fue asumido como propiedad de las transnacionales norteamericanas, y que el Estado venezolano, en pleno ejercicio de su soberanía, haya asumido su pleno control como derecho soberano e inalienable, ha sido considerado como un arrebato a la ganancia neta multimillonaria de este conglomerado, y por ende, una amenaza a lo que reclaman como sus legítimos derechos capitalistas. Como lo asegura el insigne intelectual Noam Chomsky (1994), es natural que las empresas rechacen “las restricciones externas a su capacidad de tomar decisiones y actuar libremente.”

En un escenario de incertidumbre planetaria provocada por el calentamiento global y las campañas de amenazas, guerras y violencia del imperio norteamericano en el Medio Oriente, y ahora en Asia, el apetitoso petróleo venezolano, en el “patio trasero” de la potencia militar más grande del planeta, constituye un rubro invalorable para la seguridad económica y geoestratégica del mayor consumidor de petróleo del mundo, que difícilmente le podrá sacar los ojos de encima.

No es solo el petróleo.

En 2005, durante la llamada “Cumbre de las Américas” en Mar del Plata, Argentina, los dignos presidentes Evo Morales de Bolivia, Lula Da Silva de Brasil, Hugo Chávez de Venezuela y su anfitrión Néstor Kirchner, debieron enfrentar las enormes presiones de la administración Bush y los gobiernos neoliberales de la región que pretendían adoptar el proyecto hegemónico de Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La semilla que había sembrado el presidente Chávez con su solitaria reserva al libre comercio en la Cumbre de Quebec de 2001, había germinado en la región. Ante un claro rechazo regional, el ALCA finalmente debió ser abandonado, lo que constituyó una victoria histórica para las fuerzas progresistas de América Latina y el Caribe. El eco de “ALCA… ¡AL CArajo!” de Evo, Lula, Chávez y Kirchner, y hasta de Maradona, retumbó en todo el continente, y Estados Unidos, representada por el propio presidente Bush, debió admitir que “no están dadas las condiciones necesarias para lograr un acuerdo de libre comercio”. (Declaración de la IV Cumbre de las Américas, 5 de noviembre de 2005)

Después de la Cumbre de Mar del Plata, más nadie hablaría del ALCA. Por el contrario, meses antes, el 28 de abril de 2005, los Presidentes Fidel Castro Ruz de Cuba y Hugo Chávez Frías de Venezuela, firmaban la Declaración Final de la Primera Reunión Cuba-Venezuela para la aplicación de la “Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA)”, novedoso mecanismo de integración, que a diferencia del ALCA, se fundamenta en los principios de solidaridad , cooperación y complementariedad, para acabar con la pobreza y la exclusión social, y lograr un desarrollo sustentable para los pueblos, y que ha cosechado numerosos éxitos en la región más desigual del mundo.

No ha sido casualidad que a partir de entonces, una ola de gobiernos progresistas resultaran electos y re-electos democrática y abrumadoramente en Ecuador, Uruguay, Paraguay, Honduras, Republica Dominicana, Perú, El Salvador, Santa Lucia, así como en Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela, cada uno con sus propias características y particularidades, pero con un fin certero. En tan solo ocho años la membrecía del ALBA ya superaba la docena de países, se había creado la UNASUR y el Consejo Suramericano de Defensa, el sistema de intercambio comercial SUCRE, los programas sociales continentales como la Misión Robinson y la Misión Milagros, y por si fuera poco, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) que por primera vez en 500 años de historia reunía a todos los países de la región en una misma organización, incluyendo a Cuba, y con un agenda social sumamente progresista.

Este cambio de época, como bien lo denominara el presidente ecuatoriano Rafael Correa, en primer lugar puso en evidencia el fracaso de los regímenes neoliberales que dominaron la región en los años ochenta y noventa, y más importante aún, significó el proceso de apropiación soberana de los recursos naturales para colocarlos al servicio de los pueblos, e iniciar un proceso de integración verdadera de toda la región latinoamericana y caribeña, incluso transversal a las tendencias ideológicas, que acabara con el tutelaje estadounidense y su Doctrina Monroe.

La nueva derecha Latinoamericana

Ante este equilibrio de fuerzas progresistas en la región, se inició una campaña restauradora del neoliberalismo con los golpes de Estado en Honduras y Paraguay, los cuales contaron con el apoyo y la bendición de Washington y la OEA. Estos golpes impunes fueron seguidos de una intensa maniobra internacional para desestabilizar económicamente a Argentina y Venezuela, lo que tuvo una incidencia determinante en los resultados electorales, a nivel presidencial y parlamentario respectivamente, y que aunado al fallecimiento del Presidente Chávez – para muchos asesinado -, abonaron el terreno para ejecutar con éxito el golpe de Estado en Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff, provocando así una nueva geografía política en América Latina.

Las campañas de desestabilización se acentuaron igualmente en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, justo en la antesala de sus respectivos procesos electorales. Evo Morales en Bolivia perdió el referéndum que le permitiría buscar la reelección, y la Alianza País de Rafael Correa debió enfrentar conatos de violencia y acudir por primera vez a una segunda vuelta electoral para ratificar el triunfo de su candidato, el ahora presidente Lenín Moreno.

No obstante, la derecha que ha obtenido recientemente importantes cuotas de poder, tanto a nivel del ejecutivo como parlamentario, se caracteriza por el ejercicio de la anti-política. En su mayoría no son políticos tradicionales nutridos en luchas partidistas, donde la negociación y el consenso de posiciones políticas imperan sobre la imposición de normas y conceptos ortodoxos vinculados al capital. Así lo demuestran los empresarios Mauricio Macri en Argentina, Horacio Cartes en Paraguay, Pedro Pablo Kuczynski en Perú y el actor Jimmy Morales en Guatemala, entre otros mandatarios que, aun proviniendo de la política, mantienen estrechas relaciones con el aparato transnacional privado, como es el caso de Temer en Brasil, Santos en Colombia y Peña Nieto en México. Estos mandatarios ejercen la acción de gobierno de igual manera que en el ámbito privado corporativista. Estos gobiernos, que anteponen el capital al ser humano y el ambiente, se asemejan mucho a los regímenes instaurados por los fascistas italianos a partir de 1920, que convirtieron las agrupaciones privadas en órganos del Estado, y que dio paso al “neue Ordnung” de Hitler y “ordine nuovo” de Mussolini, caracterizados por la “conglomeración de gobierno y grandes corporaciones”. (Chomsky, 1994)

El caso venezolano lo ilustra muy bien. Los líderes de la extrema derecha que hoy controla la oposición y su agenda de acciones violentas – a diferencia de los sectores tradicionales que promueven la moderación -, en su mayoría provienen de familias adineradas con estrechos nexos al aparato financiero y transnacional del país. María Corina Machado, una de las más fervientes defensoras del golpe de Estado, es hija de multimillonarios y familia de uno de los empresarios más poderosos del país, fundador del canal antichavista Globovisión. Incluso llegó a formar parte de la junta directiva de Sivensa, la primera corporación siderurgia venezolana de capital privado que surge en 1997 de la privatización de SIDOR, el mayor complejo siderúrgico de toda América Latina, donde compartía funciones con Pedro Carmona, el autoproclamado dictador tras el golpe de 2002. Del mismo modo, Leopoldo López Mendoza, quien dirigió las acciones violentas de la oposición en 2014, procede de una familia que, hasta la llegada al poder del Presidente Chávez, disfrutó por muchas décadas las mieles del poder. Esto le permitió formarse en los colegios privados más exclusivos del país, así como en centros de estudio en Princeton, Ohio y Harvard. Precisamente, los favores familiares le facilitaron ingresar a puestos de alto nivel en la industria petrolera, donde a través de su madre, para entonces Directora de Asuntos Públicos, consiguió ilegalmente el financiamiento necesario para la fundación de su propia ONG. Ambas figuras personificaron la nueva generación de la derecha venezolana que, en lugar de insertar su acción política en los desacreditados partidos políticos, decidieron fundar organizaciones civiles privadas para adelantar su agenda neoliberal y que luego utilizarían como plataforma para dar el salto político con el financiamiento directo de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID) y el Instituto Republicano Internacional (IRI).

El objeto de la nueva derecha latinoamericana ha sido la instauración de lo que Chomsky definió muy bien como un sistema donde el Estado integra la mano de obra y el capital bajo el control de una estructura vertical corporativa, donde el poder reside en la mano de los banqueros, inversionistas y empresarios, en una palabra, “fascismo”. Chomsky argumenta que cualquier forma de poder concentrado no desea ser sujeto del control democrático popular, así como tampoco a la disciplina del mercado, por lo que sectores poderosos y ricos se oponen naturalmente al funcionamiento de la democracia, así como se oponen al funcionamiento del mercado.

Esta aseveración explica en buena manera la campaña restauradora del neoliberalismo en la región y particularmente en Venezuela las razones del golpe de Estado de 2002 y la usurpación del poder en ese momento por parte del presidente de la asociación de empresarios más grande del país, así como la furia con la que los gobiernos neoliberales de la región, junto a la extrema derecha venezolana y el Departamento de Estado dominado por la Exxon, han actuado en contra el proceso democrático venezolano, incluso exigiendo el desconocimiento de los poderes públicos democráticos y defendiendo las acciones violentas de la extrema derecha.

El inoxerable retorno de la izquierda

El futuro de la derecha en América Latina no es muy alentador. En Brasil, el ex presidente Lula Da Silva lidera todas las encuestas de intención de voto para la elección presidencial de 2018, tanto en primera como en segunda vuelta, muy por encima del candidato neoliberal. Ante este escenario, la derecha transnacional ha debido activar mecanismos mediáticos y judiciales para impedir su candidatura. A la fecha, el ex presidente brasilero había acumulado cinco imputaciones judiciales admitidas, de las decenas intentadas, tres de las cuales son llevadas por el juez Sergio Moro, conocido por su defensa al neoliberalismo, apoyo al gobierno de facto y contrario a las políticas progresistas de Lula y Rousseff.

En México, el retorno al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de 12 años de fracasos electorales, significó la posibilidad de otros 70 años de imbatibilidad. Sin embargo, la esperanza del PRI ha sido sepultada por la estrepitosa gestión del presidente Peña Nieto, hundiendo en las preferencias electorales de la ciudadanía al partido forjado en la heroica revolución mexicana, ahora devenido a neoliberal e injerencista. Dos estudios sobre la intención del voto encargados por el propio poder ejecutivo, ubican al izquierdista Manuel López Obrador, líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), a la cabeza de las preferencias electorales cercano al 18 por ciento, siete puntos por encima de su más cercana competidora del partido neoliberal PAN, coincidiendo así con otras mediciones realizadas a nivel federal y local, que incluso lo colocan con una diferencia de hasta diez puntos. En sentido contrario, más de un tercio del electorado jamás votaría por el PRI. (La Jornada, 23 de marzo de 2017)

Por su parte, las elecciones legislativas en Argentina pautadas para octubre próximo, estarán signadas por el creciente declive de la gestión del gobierno de Macri en el electorado, que ahora cuenta con un rechazo que supera el 60 por ciento, lo que a su vez podría significar una excelente oportunidad para la izquierda si ésta logra conciliar las diferencias al interior del peronismo, particularmente de cara a la contienda presidencial de 2019.

La obsesión: extirpar de raíz o retroceder

La estrechez política de la nueva derecha latinoamericana le debe hacer pensar que extirpar de raíz a la izquierda en su país pasa inexorablemente por el desprestigio y derrumbe de la Revolución Bolivariana en Venezuela. De allí que consideran necesario e impostergable el derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro, el desplazamiento de todos los poderes públicos consolidados en revolución, y la desaparición de las fuerzas políticas que lo apoyan.

En Venezuela pues, la derecha continental se juega la posibilidad de su permanencia sostenida en el poder. Así como en los albores del nuevo siglo la solitaria reserva que hizo el Presidente Chávez al acuerdo de libre comercio en la Cumbre de Quebec significó un ejemplo a seguir en el futuro inmediato por los pueblos del continente, en esta oportunidad la derecha latinoamericana no puede permitirse otro vuelco político histórico.

La permanencia del Presidente Maduro en el poder y la continuidad de la Revolución Bolivariana, con la importancia geoestratégica que ésta tiene para el continente, podría tener un efecto devastador para las derechas de Brasil, México y posiblemente Argentina. La posibilidad de que los dos países más grandes de América Latina, Brasil y México, tengan gobiernos progresistas en 2018, significaría un nuevo equilibrio de poder que sin dudas amenazaría la propia existencia de la derecha neoliberal y enrumbaría nuevamente a la región hacia su plena independencia, soberanía y consolidación de sus procesos históricos, sin tutelajes ni dominio externo.


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Una plaza que es un mundo

Por María Adela Antokoletz – Fotos Mónica Hasenberg – http://revistaharoldo.com.ar/nota.php?id=207

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La autora de este texto es hija de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, que el 30 de abril de 1977 hicieron su primera ronda. A 40 años de ese hecho gigante repasa aquellos días de ausencia que se hacía carne y grito. “Una madre que se va convirtiendo en Madre es, simplemente, imparable”, escribe y adelanta: “Ellas no son pasado. Siguen hoy mismo sembrando nuestro futuro”.

Playa de Málaga, en España, casi desierta al atardecer. Mi madre y yo allí, en agosto de 1983. Silencio por fuera, silencio del vacío en el corazón. Un cuidador va cerrando las sombrillas mientras tararea –para sorpresa mía- no una canción andaluza sino un tango. Le digo a mamá que escuche. El hombre canta, bajito:

Con Malvina o sin Malvina

grito tu nombre por las esquinas

mientras que los generales

se dan al tango por los portales.

Tango de las Madres locas

locas de amor y silencio.

¡Con vida se los llevaron

y con vida los queremos!

Mamá le dice, cuando se acerca y nos saluda: “Me emociona su canción. Soy una de las Madres de Plaza de Mayo”. Y él contesta la frase más adecuada: “Lo siento mucho, señora”.

Un hombre sencillo, que comprende las cosas.

El Tango de las Madres Locas fue obra de un gran poeta y cantautor, el granadino Carlos Cano, muerto demasiado joven (54 años) en el año 2000. Carlos Cano había escuchado por televisión a mi madre y a Hebe de Bonafini durante la gira de denuncia que ambas hicieron por varios países europeos a principios de 1983, y conmocionado se levantó para crear ese tango en que, graciosamente, omite la “s” de Malvinas por razones de métrica… pero acierta en lo hondo. Una anécdota: viviendo yo en Madrid en la década de 1980 fui con una Madre gallega, la inolvidable Carmen Cornes de Castiglioni, a escuchar a Carlos Cano en un colegio mayor. Cuando empezaron los primeros acordes del tango, ambas nos pusimos el pañuelo blanco. No puedo retratar la expresión de su rostro… Al terminar, fuimos a saludarlo. Nos abrazó muy fuerte, con enorme emoción. Como la nuestra. https://www.youtube.com/watch?v=VK27VmXiExY

Desde que Mario Andrés, hermano de mi querida cuñada Liliana, llegó a mi casa en Buenos Aires para decirnos que el departamento donde vivían Liliana y mi hermano Daniel estaba abierto, revuelto, vacío, la vida se partió en dos. Mi madre, mis tías y yo estuvimos todo el día con Mario, al lado del teléfono, con la atención en vilo, sobrecogidos de angustia. Y al día siguiente, lo mismo. Mamá caminaba a lo largo del pasillo, ida y vuelta, durante horas, sin hablar, sólo a la espera. Al tercer día ella y yo salimos. Empezaba así la búsqueda. La misma que hoy sigue y sigue, cada día.

A mamá, como a mí (y como a tantas otras familias) se nos estremeció la vida cuando Daniel fue detenido desaparecido. Y ese volcán hizo crecer en nosotras una conciencia de la dimensión política de la vida.

Dos o tres días después del secuestro, perpetrado por un grupo de tareas de la Marina, conocimos a los delegados de Amnesty International que visitaban la Argentina en misión de conocimiento de la situación de los derechos humanos en nuestro país. Los acompañaba el abogado y docente Emilio Mignone, a quien tanto debemos en el campo de los derechos humanos. Allí empezó una amistad con los Mignone que sigue firme hasta hoy.

En todos estos años vi llorar a mamá una sola vez. Fue un 24 de marzo, en Plaza Lavalle, donde se inauguraban dos pequeños monumentos en homenaje a abogados y a empleados judiciales detenidos desaparecidos. Los hijos de los abogados apoyaron la mano en la superficie aún blanda de uno de ellos, dejando la marca indeleble de su memoria joven; en ese momento, mi madre lloró. Nunca más vi que lo hiciera.

Mamá no era una persona con interés en la política; sí en la organización para lograr un objetivo. Así lo había demostrado en San Nicolás de los Arroyos, su ciudad natal, cuando reorganizó y dio brillo social a dos asilos: uno de huérfanas, otro de ancianas. Esa figuración social servía para obtener aportes. Por esas mejoras que mamá conseguía, las mujeres mayores rezaron novenas para que ella no fuera trasladada a tribunales de otra ciudad –lo que finalmente sucedió, sin embargo-.

Las condiciones culturales de mi madre la volvían apta para ir a reclamar, a exigir, a presionar de la forma que pudiera a funcionarios represores, periodistas reticentes, religiosos no prudentes sino cómplices de la dictadura. Las Madres recuerdan una presentación ante el diario La Nación en que, al empleado que le proponía al grupito de mujeres retirarse, mamá le espetó frases similares a estas:  “¿Y éste es el diario que fundó Mitre? ¡Qué vergüenza sentiría Bartolomé Mitre si viera cómo nos tratan!”, con lo cual acudió un funcionario de mayor nivel y eso ayudó a que se publicara una solicitada en esos tiempos tan tempranos.

Cada familia, cada madre en el país, salieron a buscar a sus detenidos desaparecidos. Hay que reconocerlo: la dictadura fue creativa en vocablos. Las madres no imaginaban, en 1976 y 1977, el cabal significado que tendría ese sustantivo complejo: apresados por agentes del Estado y llevados de la más inhumana manera a una ausencia para siempre. Las fuerzas armadas y de seguridad se abatían sobre la población entera como un manto criminal, que iba a regalar al mundo esa otra palabra, universal pero teñida para siempre de argentinismo: los desaparecidos.

Las Madres acudieron adonde podían: cuarteles, iglesias, instituciones oficiales, colegios de abogados, barrios donde preguntaban a los vecinos por las circunstancias de los secuestros. Y también acudieron a adivinos y brujas. ¿Quién puede sorprenderse de esto? Recibir alguna respuesta, la que fuere, era para ellas cuestión de vida o muerte.

Mientras muchas familias esperaban ser recibidas en la Vicaría Castrense por el ambiguo sacerdote Emilio Gracelli, quien cumplía disimuladas funciones de espía de la dictadura, una madre, Azucena Villaflor de Devincenti, comprobó que las salas institucionales no eran el ámbito para reclamar con eficacia, y propuso reunirse allí donde el aire libre concentra el mayor simbolismo en nuestro territorio: la Plaza de Mayo.

Un  grupito de mujeres llenas de incertidumbre y que sólo atinaban a preguntarse unas a otras a quién tenía detenido cada una se reunió un sábado 30 de abril de 1977 en la Plaza casi vacía. En sucesivos encuentros surgió el jueves como el mejor día. Mi madre y sus hermanas fueron parte de ese grupo fundante, que esa tarde ignoraba aún lo que estaba creando.

No sabían, por entonces, que estaban construyendo uno de los hechos de ética más poderosos en la historia argentina.

Las madres crecieron. ¡Cómo no iba a ser así, si les habían arrancado a sus hijos! Una madre que se va convirtiendo en Madre es, simplemente, imparable. Nada las detenía. Ni siquiera el secuestro masivo de algunas de ellas y otros compañeros –entre ellos una religiosa francesa- en las veredas de la Iglesia Santa Cruz en diciembre de 1977, y de la otra monja francesa y de la misma Azucena dos días después, como parte del mismo operativo de la Marina.

Una de las acciones más difíciles de imaginar hoy día por su coraje extremo es el regreso a la Plaza de Mayo el jueves siguiente, con Azucena y las demás Madres detenidas desaparecidas.

Puede suceder que un líder fundamental ejerza su acción impulsora durante muy poco tiempo. Azucena Villaflor convocó a las Madres durante el mes de abril, y los criminales de lesa humanidad la desaparecieron en diciembre de 1977. Seis meses tan sólo. Pero la historia de los movimientos sociales argentinos fue otra a partir de sus palabras convocantes, allá en la Vicaría, cerca del puerto de Buenos Aires.

Cuando les fue posible, las Madres trascendieron fronteras. Mi madre –que siempre reconoció el miedo que sentía- proponía dar entrevistas en el extranjero mostrando el rostro; otras preferían no hacerlo así, al menos en los primeros años. Para mamá, mostrar quiénes eran les daría seguridad. Con los años, los demás países fueron igual conociendo los rostros de estas Madres que empezaban a reflejarse en otras Madres en Turquía, El Salvador, Marruecos, en las compañeras españolas que manifestaban mensualmente frente a la embajada argentina en Madrid, en las/los franceses que hacían lo mismo en la esquina de la embajada en París, todos en contra de la ominosa dictadura de nuestro país.

Y apareció el pañuelo blanco. ¿Pañal tal vez, o simple trozo de tela blanco para reconocerse unas a otras en la peregrinación a Luján, en 1978? Como haya sido, ese pañuelo se ha vuelto padre/madre de miles de pañuelos en la cabeza de mujeres del mundo, que ya han conocido su propia capacidad de movilización y no pueden volver a la pasividad. Hace unos 20 años, hojeando una conocida mía una guía turística mexicana sobre la Argentina, vio con sorpresa que su portada no mostraba las cataratas o algún paisaje de El Calafate: allí figuraba una Madre con su pañuelo blanco. ¿Uso banal del símbolo de las Madres? ¿Adopción universal y comprometida de tal símbolo? El significado profundo o superficial del pañuelo blanco depende de quien lo va a usar, de las mentalidades y circunstancias de quienes lo interpreten.

Hemos ido creciendo en conciencia junto con las Madres, en contacto con ellas. Si alguna vez no coincidimos con una frase o una acción de alguna, reconocemos sin embargo cómo nos han moldeado como ciudadanas y ciudadanos del país y del mundo. Pese a que llegamos a escuchar, en días de elecciones, frases de vecinos al modo de: “¡Uf, otra vez tenemos que venir a votar!”, hierve el corazón de gratitud por las formas democráticas conseguidas a fuerza de lucha y sangre de tantos enamorados de la patria, y también de tantos pasos incansables de las Madres en la Plaza de Mayo y en otras plazas del país.

Las Madres no son pasado. Siguen hoy mismo sembrando nuestro futuro. Si pienso en mi hermano, siento que su detención desaparición tuvo lugar ayer mismo, hace un rato. El dolor se renueva donde vayan mis propios pasos. Pero también brota el saber reír, el juntarse con amigos, la celebración. Porque así han hecho ellas, y así se comportaban nuestros detenidos desaparecidos.

Y ese “rayo que no cesa” de iluminarme, de iluminarnos, abierto por las Madres con el sencillo gesto de ponerse el pañuelo blanco, marca nuestro propio caminar hacia un futuro más justo en lo social, más inclusivo en la economía del país.

Bien lo dijo Julio Cortázar en su discurso en el Coloquio de Abogados de París, en enero de 1981, frente a Boris Pasik, Rodolfo Mattarollo, Eduardo Luis Duhalde y otros abogados y militantes amigos de las Madres:

Hay que mantener un obstinado presente, con toda su sangre y su ignominia, algo que ya se está queriendo hacer entrar en el cómodo país del olvido: hay que seguir considerando como vivos a los que acaso ya no lo están pero que tenemos la obligación de reclamar, uno por uno, hasta que la respuesta muestre finalmente la verdad que hoy se pretende escamotear. Por eso este coloquio y todo lo que podamos hacer en el plano nacional e internacional, tiene sentido que va mucho más allá de su finalidad inmediata; el ejemplo admirable de las Madres de Plaza de Mayo está ahí como algo que se llama dignidad, se llama libertad, y sobre todo se llama futuro.

 

Daniel Antokoletz era abogado y profesor universitario. Fue secuestrado el 10 de noviembre de 1976


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SOJA: la causa profunda del desastre que ensombrece el futuro de nuestro país.

Mempo Giardinelli – https://www.pagina12.com.ar/32253-lluvias-inundaciones-y-soja-en-tiempos-de-colera

mucha soja

En esos meses, no casualmente, se inundaron ciudades como Pergamino, Concordia y ahora mismo General Villegas y pueblos aledaños, lo que contribuye a trazar el más grande drama nacional contemporáneo, aún no admitido por autoridad alguna: la superficie cultivable perdida en todo el país es muchísimo mayor que ese millón sojero, y alcanza, ya, una dimensión trágica.

El desastre que implica el actual récord histórico de lluvias, tormentas feroces, desbordes de ríos y canales, y cauces de aguas incontenibles, afecta en estas mismas horas a la provincia de Tucumán y a decenas de ciudades cordobesas, santafesinas, santiagueñas, entrerrianas, bonaerenses y pampeanas, y viene a sumarse a las ya habituales y muy dañinas inundaciones que cada tanto afectan al Chaco y a Formosa; a los recientes aludes y descalces de ríos en Salta y Jujuy, e incluso, ahora mismo, al desbarajuste climático también en la Patagonia, donde Comodoro Rivadavia, Viedma y otros puntos empiezan a sentir efectos indirectos, como lo sintieron hace poco Mendoza y La Pampa.

Pero lo más asombroso, lo verdaderamente fenomenal e increíble, no es que esta calamidad suceda en casi todo el territorio argentino. Lo verdaderamente condenable es que no hay explicaciones sinceras. No se lee ni se confiesa la causa profunda del desastre que ensombrece el futuro de nuestro país. Y que no se llama “cambio climático” como mienten el Presidente Macri y sus secuaces. Se llama SOJA, que es el poroto productor del desastre agrícola argentino, y cuyos promotores y beneficiarios son los responsables de este crimen de lesa ecología, para el que cuentan con la infaltable contribución de un Estado bobo en manos de funcionarios corruptos. Así nomás.

¿Por qué semejante aseveración? Porque la Argentina fue un territorio privilegiado por la Naturaleza, en el que, históricamente, cada hectárea de bosque consumía entre 1800 y 2200 milímetros por año/hectárea. A la vez, las pasturas consumían entre 800 y 1200 milímetros de agua/año/hectárea. Esto garantizaba la absorción de lluvias en proporciones entre ideales y adecuadas.

La soja, en cambio, apenas consume entre 400 y 600 milímetros de agua/año/hectárea. De donde es obvio que si en dos décadas 10 millones de hectáreas pasaron de la ganadería al monocultivo y dejaron de absorber agua en aquella proporción equilibrada, las napas freáticas sólo pueden subir. Que es lo que viene sucediendo en la hasta hace poco llamada pampa húmeda, donde históricamente las napas estaban a 10 o 15 metros bajo la superficie, pero ahora están a sólo un metro o incluso menos…

Así la Naturaleza, al no poder absorber más agua, la exporta a ríos, lagunas, arroyos y cunetas y, cuando llueve mucho, a los conglomerados urbanos. Que es lo que está sucediendo hoy en la Argentina. Por obra de tipos avorazados y no por “cambio climático”.

Lo he podido comprobar en las últimas semanas, llevado por trajines diversos a Mendoza, Tucumán, el centro y sur de Córdoba, el interior del Chaco profundo, toda la larga geografía de Santa Fe y buena parte de las llanuras bonaerenses. Es fácil ver los efectos de las lluvias macondianas que se desatan casi a diario sobre todo el territorio nacional. Y que en cada caso se suman a las que llegan de otros distritos, porque cuando el agua sumerge una ciudad o un campo la estúpida “solución” es romper rutas, puentes y bardas para que el agua corra y joda al distrito vecino, con lo que los daños se extienden y no pueden siquiera ser bien estimados.

La soja se ha convertido por lejos en la principal exportación de este país, con tres consecuencias grotescas: a) ser la más fabulosa fuente de ganancias de apenas un centenar de empresarios, banqueros y amigos del poder; b) ser una fuente de corrupción porque ha necesitado de la vista gorda de miles de funcionarios de todos los niveles a lo largo de más de 30 años y los necesita ahora mismo, y cada vez más, para profundizar el engaño: y c) es la mayor desgracia de millones de argentinos y argentinas que padecen los efectos devastadores de esta planta explotada brutalmente.

Han sido unas cuantas corporaciones nacionales y extranjeras, y puñados de ex banqueros, políticos y corruptos varios, quienes junto con empresarios del llamado “campo” en los últimos 20 años, y de manera bestial, se forraron de dólares generando un crecimiento irresponsable del cultivo de la soja, devastando para ello los fabulosos bosques de riquísimas maderas que tenía nuestro país. Defecaron sobre leyes y controles, corrompieron en todos los gobiernos y talaron y deforestaron provincias enteras. Y además, mintiendo y atropellando comunidades enteras, expulsaron y desarraigaron a decenas de miles de familias que hoy se arraciman en las villas miseria de todos los conurbanos.

Pero eso no es todo, porque, adicionalmente, la acción de estos tipos con la soja indirectamente ayudó a la expansión de diversos tipos de cáncer. El paso de esas 10 millones de hectáreas de bosques y de pastoreos al monocultivo sojero, ha significado, además, la volcadura de unos 100 millones de litros de veneno sobre el territorio argentino, lo que según algunos estudios produjo a lo largo de 20 años por lo menos una duplicación de la media nacional de cáncer.

Permanentemente veo escuelas fumigadas, chicos enfermos en lo que era El Impenetrable, en la otrora Cuña Boscosa santafesina que es hoy poco menos que un desierto; en la devastada Santiago del Estero, o en ese país de algarrobos y especies preciosas que era Córdoba, provincia hoy vaciada de árboles en más del 95 por ciento de su territorio.

Obviamente, los lectores/as de esta nota saben que no faltarán los necios que difundirán que este texto exagera. Eppur si muove.