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¿Por qué es legítima la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela?

Germán Sánchez Otero

http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/08/03/por-que-es-legitima-la-asamblea-nacional-constituyente-en-venezuela/#.WYMc1BXNy1s

Derrotados en las urnas el 30 de julio por más de 8 millones de infantes de la paz, el imperio y sus adláteres en Venezuela y en otros sitios han iniciado la nueva etapa de su arremetida para destruir la Revolución Bolivariana.

Intentaron boicotear el proceso más democrático que pueda realizarse en cualquier país: la elección por la gente, a través del voto secreto, libre y directo de una asamblea nacional constituyente con poderes soberanos plenos.

Desde 1999 el imperio y la oligarquía venezolana no han parado mientes en su empeño de destruir el proyecto emancipador bolivariano y chavista. Pero nunca como ahora actuaron con tanta alevosía y desenfreno. Las tropelías recientes son conocidas. El emperador acaba de sancionar al digno presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. Cayeron todas las máscaras. Incluso las de varios presidentes latinoamericanos, que se han convertido en cómplices del plan imperial, cargado de imprevisibles consecuencias para la paz regional y los principios sagrados de soberanía y autodeterminación de las naciones.
Luego de la elección de la ANC, han comenzado a utilizar el subterfugio previsto para escalar la agresión. Pretenden deslegitimar a la ANC con el argumento de que la abstención superó el 58 %. Y los más torpes, como Henry Ramos Allup, Henrique Capriles Radonski, Julio Borges y otros voceros de la contrarrevolución aducen que solo votaron algo más de 2 millones de electores

 

La noticia no es el monto de la abstención. Lo extraordinario es que ejercieran el voto más de 8 millones de personas, a pesar de los estragos provocados por la inhumana guerra económica, y a contrapelo de miles de acciones violentas, más de 100 crímenes horrendos, cientos de heridos, sanciones contra figuras del Estado, y las campañas mediáticas fascistas ejecutadas por el imperio y la contrarrevolución.

Hubo presiones insólitas vísperas de los comicios, como la amenaza del presidente Trump de que adoptaría sanciones económicas “rápidas y firmes”, si el gobierno de Venezuela seguía adelante con la Asamblea Nacional Constituyente. También aplicaron castigos a varios funcionarios del Estado y jefes militares e hicieron la advertencia pública al personal diplomático estadounidense en Venezuela, para que abandonara urgente el país ante la inminencia de acontecimientos imprevisibles en un país supuestamente anarquizado.
Tal cruzada para aterrorizar al pueblo venezolano a fin de que no saliera a votar, en verdad reflejó el temor a que este ejerciera el poder de modo directo y soberano por medio de la ANC.

El acoso, los crímenes y las amenazas levantaron aún más la hidalguía de mucha gente. 8 millones 69 mil 320 venezolanas y venezolanos nadaron a contracorriente del maremoto de violencia y falacias mediáticas generado por el imperio. Y triunfaron. A pesar de tales circunstancias sufragó el 41,5 % de los electores. Una proeza histórica.

Al ejercer el voto y no sucumbir ante el terror y la coerción, ellos reafirmaron el coraje y la sabiduría del pueblo bolivariano. Enviaron un mensaje inequívoco al mundo: Votaron por la paz, y por el derecho de decidir por sí mismos su destino.

¿Acaso la abstención del 58,5% hace ilegítima la elección de la ANC? ¿Es inusual ese nivel de abstención en Venezuela? La respuesta podemos hallarla al comparar el actual proceso constituyente con el de 1999.

Es asombroso que dieciocho años después, luego que el imperio empleara contra la Revolución Bolivariana buena parte de su arsenal, en esta ocasión el pueblo venezolano, con más madurez política, organización, experiencia y conciencia de su rol histórico, ha tenido una participación numérica y cualitativa más elevada que en 1999.

 

Recordemos los tres eventos comiciales del proceso constituyente de 1999. Entonces la Revolución daba sus primeros pasos y el gobierno de los Estados Unidos suponía que el joven presidente electo Hugo Chávez no era un peligro para sus intereses en Venezuela y menos a escala continental y global.

Los presidentes de los Estados Unidos (Bill Clinton), Gran Bretaña (Tony Blair), España (José María Aznar), Colombia (Andrés Pastrana), Argentina (Carlos Saúl Menem), Brasil (Fernando H. Cardoso) y otros, todos defensores del neoliberalismo y de la democracia burguesa tradicional se acercaron a Chávez y buscaron comprometerlo. Adoptaron una postura de apariencia neutral y en buena medida respetaron el proceso político venezolano, hasta que en septiembre de 2001 el nuevo gobierno estadounidense (G.W. Busch) decidiera derrocar a Chávez y destruir a la Revolución Bolivariana.

Vinieron después los numerosos sucesos e intentos conocidos: golpe de Estado de abril de 2002, golpe petrolero de diciembre 2002 y enero 2003, financiamiento y asesoría electoral a ONG’s y partidos opositores para derrotar a Chávez en el referendo revocatorio de 2004 y en posteriores elecciones, guarimbas, intentos para asesinar al líder bolivariano, uso de paramilitares colombianos, presiones y maniobras diplomáticas, sanciones a figuras bolivarianas, acciones subversivas copiadas de las llamadas revoluciones de colores, campañas contra la figura de Chávez acusándolo de dictador y populista, desconocimiento del gobierno de Nicolás Maduro, declaración de que Venezuela representa una amenaza inusual para la seguridad nacional de los Estados Unidos, guerra económica despiadada, presiones en la OEA para aplicarle a Venezuela la Carta Democrática, boicot al proceso constituyente y al diálogo de paz promovidos por el presidente Maduro. Y todo lo demás que acontece en nuestros días…

 

Pero regresemos a 1999, a fin de poder hacer algunas comparaciones.

El primer evento comicial ocurrió el 25 de abril, cuando fue necesario preguntarle a los electores si estaban de acuerdo en que se convocara una ANC, consulta necesaria porque tal variante no estaba incluida en la Constitución de 1961. La abstención ascendió a 62,2%.
Al sumar la cifra de los que no votaron (6’850,747) y los que votaron en contra (300,233) resulta que del total de electores inscritos (11’022,031), se aprobó activar el proceso constituyente por el 35 % de los votantes (4’129,547). ¡El 35%!

El segundo acto comicial se realizó el 25 de julio, para elegir a 128 integrantes de la ANC. O sea, es la elección equivalente a la que acaba de celebrarse.

En aquella ocasión la abstención ascendió a 53,8%. De los 128 escaños a elegir, la alianza chavista (Polo Patriótico) obtuvo 123 y la oposición solo cinco. En porcentaje de votos, el Polo Patriótico sumó 78 % y la oposición 22%.

De los 10’ 986 871 electores, sufragaron a favor de los candidatos del Polo Patriótico 3’ 961 967. De tal modo, el 36 % de los votantes inscritos dieron la inmensa mayoría de los escaños a la alianza chavista. ¡El 36%!

El tercer evento fue el referendo del 15 de diciembre, para aprobar el proyecto de Constitución Bolivariana. Esta vez la abstención ascendió a 55,62%. La Constitución fue respaldada por el 72% de los electores y la rechazó el 22%, entre ellos Julio Borges, Henry Ramos Allup, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Leopoldo López, la cúpula de la iglesia católica, y toda la amalgama de entes políticos que hoy dicen defenderla.
Del total de electores (10’940,596) ejercieron el voto 4’819,056 (44,38%) y se abstuvieron 6’041,743 (55,62%). Por el NO votaron 1’298,105. La suma de esta cifra con los que no votaron, alcanza 7’339,848 (67% de los electores).

En resumen, la Constitución resultó aprobada por el 33 % del total de los votantes inscritos. ¡El 33%!

 

Durante el proceso constituyente de 1999 los partidos y otros sujetos políticos de la IV República, al igual que casi todos los medios de comunicación privados de Venezuela y del mundo occidental, y la jerarquía católica, actuaron contra el empeño constituyente. Primero para evitar que fuera convocada la ANC, después para ganar el control de esta y, finalmente, oponiéndose al proyecto de la nueva Constitución y llamando a votar contra él.
Fueron muchísimas las acciones mediáticas al mejor estilo de la Guerra Fría para engañar al pueblo. Por primera vez se acusó a Chávez de ser un dictador por promover el poder soberano de la ANC y se quiso presentar a la Constitución Bolivariana como una copia de la cubana. Hasta Fidel Castro tuvo que ofrecer una conferencia de prensa en La Habana, con medios venezolanos, para desmentir tal absurda campaña.

No es casual, que el 12 de abril de 2002, el dictador Carmona Estanga pisoteara la Carta Magna bolivariana, aplaudido por casi todos los que hoy, de manera impúdica, proclaman ser defensores de ella.

El proceso constituyente de 1999 marca un hito primordial en la historia de la Revolución Bolivariana: de su vientre nació la República Bolivariana de Venezuela. Las cifras que he evocado sobre la baja participación del electorado en los comicios aludidos, resultan intrascendentes ante tal hecho medular. Ese 33% de patriotas que en 1999 legitimaron con sus sufragios la Constitución Bolivariana, encarnan el legado de la nación. Aquel 15 de diciembre muchos salieron a votar en medio de intensas lluvias, que provocaran ese día el desastre natural más grande de la historia venezolana.

El proceso constituyente de 1999 marca un hito primordial en la historia de la Revolución Bolivariana: de su vientre nació la República Bolivariana de Venezuela. Las cifras que he evocado sobre la baja participación del electorado en los comicios aludidos, resultan intrascendentes ante tal hecho medular. Ese 33% de patriotas que en 1999 legitimaron con sus sufragios la Constitución Bolivariana, encarnan el legado de la nación. Aquel 15 de diciembre muchos salieron a votar en medio de intensas lluvias, que provocaran ese día el desastre natural más grande de la historia venezolana.

El 30 de julio pasado, ese mismo pueblo, ahora más consciente, politizado, unido y organizado, lanzó una ráfaga luminosa de 8 millones de mensajes en defensa de la paz, la justicia y la soberanía nacional. Chávez diría, sonreído, “el que tenga ojos que vea…”. Su admirado pueblo otra vez demostró ser el valladar contra la escalada violenta e intervencionista del imperio y sus acólitos, que no va a cesar.

Agresión vasta y sucia, cada vez más peligrosa, que como ha reiterado el presidente Nicolás Maduro no debe ser subestimada. De nuevo el látigo de la contrarrevolución provoca que el pueblo bolivariano, con la guía de sus líderes, avance por el derrotero liberador tan caro y hermoso, que iluminan Bolívar y Chávez.

 

En la retórica pública, los voceros de los Estados Unidos y de la contra venezolana no se cansan de repetir que defienden la vía democrática y pacífica. Sin embargo, todo cuanto hacen desnuda el verdadero objetivo: arrasar con la Revolución Bolivariana. No menos. Se conocen los motivos: adueñarse del petróleo, extirpar el ejemplo emancipador de Venezuela y eliminar uno de los gobiernos con mayor influencia en la nueva etapa liberadora que viven los pueblos de nuestra América.

El imperio promueve elecciones cuando resultan convenientes al afán superior de socavar la Revolución, pero no representan su principal medio para lograr el fin último. Están concebidas sobre todo para coronar la victoria, o sea el control total del poder. No importa si ello se consigue sobre miles de cadáveres y víctimas que resulten de la actual escalada de violencia –todavía impredecible–, y de las armas inhumanas de efectos masivos empleadas en la guerra económica –que van a continuar utilizándose y es previsible que estrenen otras.

También es predecible que a partir de que se instale la ANC, van a acelerar y arreciar todos los componentes del plan contrarrevolucionario. El gobierno de los Estados Unidos ha decidido darle jaque mate al proceso bolivariano, y no va a sellar la partida ni aceptar tablas.

La ANC es una pieza fundamental del tablero. Su fortaleza va a depender de cómo se desplace, de la legitimidad que gane ante la opinión pública –sobre todo la nacional, que es la decisiva–, de los temas que aborde y del consenso que logre, y de su capacidad para identificar asuntos medulares y adoptar acuerdos tendentes al desmontaje del plan imperial en sus ejes fundamentales.

El enemigo hará todo para desprestigiar a la ANC y castrarla. Las campañas de mentiras y manipulaciones serán bestiales. Y centrarán el esfuerzo en desconocer su autoridad y en lograr una alta abstención en el referendo destinado a aprobar la nueva Constitución, o tal vez, llamen a votar en contra. Y con seguridad, luego que el pueblo la refrende con su voto mayoritario, dirán que todo el proceso es írrito, y las elecciones amañadas. Por eso lo más sensato es prepararse y actuar para encarar las peores variantes.

Los dirigentes bolivarianos y el pueblo chavista, junto a la FAN, tienen experiencia y capacidad para implementar acciones que derroten tales argucias y propósitos. El mejor antídoto es el prestigio de los integrantes bolivarianos de la ANC, el debate democrático en su seno, la permanente consulta a las bases populares, y los acuerdos del cónclave. Sus mayores retos son derrotar la violencia, lograr el mayor consenso posible de la ciudadanía en torno a la paz, la defensa de la soberanía, la justicia social y jurídica, la democracia para todos, basada en el poder comunal y la solución radical de las causas que provocan la guerra económica.

Del éxito de la ANC dependerá en buena medida el desenlace estratégico de la actual lid y el futuro de la Revolución Bolivariana. Ello está en la base de la audaz y exitosa iniciativa del presidente Maduro. No puede haber espacio para errores o deslices. La fuerza de la ANC es enorme, y por ello sus artífices saben que debe ser conducida desde el pueblo, por el pueblo y para el pueblo, con equilibrio, firmeza y sabiduría. Y sin levantar expectativas mágicas, incumplibles, pues los problemas existentes son muy complejos, el enemigo imperial es poderoso, y habrá que seguir enfrentándolo hasta derrotarlo plenamente.

 

La modalidad de cualquier variante de guerra irregular, solo tiene una respuesta lógica: crear fuerzas especiales contrainsurgentes, apoyarse en el pueblo organizado y evitar a la vez caer en el desfiladero de una guerra civil, como muy bien ha logrado la dirección bolivariana.

Los dos ejercicios militares previstos por el Comando Sur de los Estados Unidos, bajo su dirección y con la participación respectiva de un grupo de países caribeños y otro formado por Perú, Colombia y Brasil, no obstante sus objetivos hipotéticos de apariencia inofensiva para Venezuela, representan una amenaza bélica cuya intencionalidad extrema es conveniente registrarla y actuar en consecuencia. Sin alarmismo ni ingenuidad. Y si tales ejercicios militares solo fuesen una acción desestabilizadora bajo el concepto de “amenaza creíble”, el tiempo lo dirá.

La declaración de la Celac suscrita en la cumbre de La Habana, que define a la América Latina y el Caribe como zona de paz, debiera ser esgrimida con más firmeza por los gobiernos que en efecto la profesan. Y convertirse en bandera de los movimientos sociales y de todas las fuerzas interesadas de veras en evitar que Estados Unidos convierta a nuestra América en pasto del terrorismo, y un escenario de guerras sucias, intervencionismo de grandes potencias occidentales y caos, como ha hecho en el Medio Oriente.

Venezuela es hoy el “caso prueba”, que debe definir el predominio de la paz y el respeto a la soberanía, la independencia y la autodeterminación de nuestras naciones.

Felicitemos al bravo pueblo venezolano por la proeza del 30 de julio y bajo el estímulo de esa victoria redoblemos la solidaridad nuestra americana, que urge hacerla más versátil y efectiva. En cada país lo yanquis tienen que sentir el rechazo medular de la gente a sus pretensiones recolonizadoras y los gobernantes cómplices de sus fechorías deben pagar muy alto su entreguismo. Porque el imperio cree que esta vez podrá borrar del mapa el proceso revolucionario que iniciara en 1999 la nueva fase histórica de nuestra América, hacia la conquista de su segunda independencia.

Con seguridad van a surgir escenarios más complejos y peligrosos. Los seguidores de Bolívar y Chávez son mayoría en Venezuela, poseen la fuerza de la razón histórica y enfrentan con tenacidad, unión e inteligencia los embates de la contrarrevolución. Desarrollan sus acciones sin dejarse arrastrar por las provocaciones y no rehúyen encarar sus propios errores y debilidades, ni enfrentar a los traidores.

La Revolución Bolivariana dispone del potencial necesario para vencer y avanzar en el camino del Plan de la Patria trazado por Chávez. Y ante los crecientes ataques enemigos, su dirección cívico-militar pareciera que se guía por un conocido axioma: a grandes problemas, grandes soluciones… Sea.


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“VENEZUELA: LA MURALLA DE AMERICA LATINA”

Stella Calloni – http://nacionalypopular.com/2017/07/30/la-muralla-de-america-latina/

VENEZUELA

El gobierno y el pueblo de Venezuela son, en este duro tiempo de avance imperial en Nuestra América, la muralla que se levanta en medio de una guerra contrainsurgente de baja intensidad y de cuarta generación, de extrema violencia.

Es precisamente de cuarta generación la más brutal guerra mediática que estamos viviendo en nuestra región, en el golpismo del Siglo XXI y en el diseño de la potencia imperial Estados Unidos, de llevar adelante su plan geoestratégico de recolonización de nuestra América.

Se equivocan los que piensan que este es sólo un retorno conservador o neoliberal.

Es un avance colonizador, porque la decisión de Estados Unidos es tomar el control total de su llamado “patio trasero”, a partir de la aparición de nuevas potencias que han cortado de un solo tajo el unilateralismo con que avanzaba sobre el mundo.

Paul Wolfowit, el gran consejero de los presidentes norteamericanos, había establecido ya en 1992, después de la caída del Muro de Berlín y la Unión Soviética, que era el momento de avanzar en una expansión global, sin límites y sin fronteras.

Para eso sirvió el nunca aclarado “atentado” contra las Torres Gemelas y su extraña implosión en septiembre de 2001.

Acto seguido, EE.UU. declaró la guerra infinita y anuló las soberanías nacionales en todo el mundo.

En Yugoslavia ya habían probado cómo usando el arma de la desinformación, que consiste en convertir la mentira en un arma de guerra a nivel global, podían tener una impunidad absoluta.

A eso, le sumaron la enorme capacidad de realizar falsos atentados, para avanzar en nombre de la lucha antiterrorista o antinarcotráfico donde quisieran.

Entonces se volcaron a Afganistán, Irak, Libia y Siria, pero en este último la resistencia heroica del gobierno de Bashar Al Asad, el pueblo y el ejército se transformaron en una pesadilla para EE.UU., Israel y los países europeos que convirtieron sus gobiernos en peones del gran proyecto de la gobernanza global.

Siria pidió ayuda a la Federación Rusa y la aparición de Rusia y de China en escena cambió el eje de la noche a la mañana.

Entonces, la mirada regresó hacia Nuestra América, que a pesar de estar invadida por las fundaciones de diversos nombres de la CIA y el Pentágono de EE.UU., había logrado mediante elecciones imponer una serie de gobiernos progresistas, que además rompieron el aislamiento de Cuba.

En el siglo XXI comenzó la guerra contrainsurgente que se visualizó con los golpes de Estados. Los fracasados: Venezuela 2002, Bolivia 2008, Ecuador 2010. Y los concretados: Haití 2004, Honduras 2009, Paraguay 2012.

En los últimos tiempos, Estados Unidos avanzó sobre el triángulo de los tres países clave en la integración: Argentina, Brasil y Venezuela.

Lograron, utilizando sectores de la Justicia que han “comprado”, controlando varios medios masivos de comunicación y mediante la corrupción, dar el golpe contra Dilma Rousseff en Brasil, en agosto de 2016.

Unos meses antes, consiguieron lo que bien podría llamarse el golpe electoral en Argentina.

La injerencia brutal con la distribución de millones de dólares, por la que unificaron algunos partidos políticos en decadencia; el uso de jueces cooptados y también la alineación de los medios masivos locales, decantaron el triunfo de un gobierno en el que el presidente y sus ministros pertenecen a fundaciones norteamericanas.

Es decir, un gobierno de Washington en un poder local.

Logrado esto, recrudecieron al máximo el golpismo contra Venezuela, que nunca dejó de intentarse desde 2002. Los gobiernos de Estados Unidos creyeron que con la muerte del comandante Hugo Chávez Frías, en marzo de 2013, darían fácilmente el zarpazo sobre Venezuela, que se ha transformado en una gran muralla de Nuestra América.

Sin embargo, se encontraron con que el presidente Nicolás Maduro y los equipos formados por Chávez, más un pueblo concientizado y la existencia de algunos medios como Telesur y Venezolana de Televisión, lograron detener los más fuertes embates golpistas, con participación de paramilitares colombianos y tropas especiales de EE.UU. acantonadas en Colombia.

A principios de 2017, iniciaron un intento de Golpe con otras modalidades, pero que esencialmente se mantiene en los últimos meses por los falsos informes de la prensa en el exterior, que en un 95 por ciento controla Washington.

La guerra económica y el desabastecimiento son brutales. Millones de dólares en alimentos, medicamentos y gasolina se escurren por la amplia frontera con Colombia. Sabotajes y asesinatos en diversos lugares del país, especialmente fronterizos.

En lo que va de este año se han destruido y quemado unos 300 edificios por parte de los grupos de choque, supuestos pacíficos manifestantes que llevan cascos de un material especial, máscaras antigases y actúan con cierto orden militar, arrojando bombas incendiarias que brindan espectacularidad para la transmisión mediática.

Su criminalidad quedó evidenciada en el asesinato de posibles “chavistas”, siete de los cuales fueron rociados con gasolina y quemados.

La imagen de las víctimas corriendo desesperados, es mostrada, por supuesto, como si fueran crímenes de los organismos de policía y seguridad.

Sin embargo, de las 109 víctimas, la mayoría era chavista y no participaba en estas acciones, y una minoría era opositora.

Pero esto no es lo que se informa.

Mientras el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, es casi el comando político y diplomático del golpe, Maduro logró sostener el llamado al diálogo en forma permanente y por eso su convocatoria a una Asamblea Constituyente para profundizar los avances sociales, que la oposición rechazó, fue apoyada por gran parte de la población.

Sin embargo, eso no lo muestran los periódicos extranjeros, como ocurre en Argentina.

Lo que pasa en Venezuela esencialmente es una guerra mediática que, como se dice, “le da letra” a la derecha mundial, que especialmente cuenta con el apoyo del ilegítimo presidente de Brasil, Michel Temer; de Mauricio Macri, quien intenta imponerse ante Washington como el líder del sur sin lograrlo; y por supuesto de los mandatarios de México, Colombia, Honduras, Guatemala y Paraguay, cuyos pueblos están viviendo en el terror.

La Constituyente de hoy, donde se eligieron a 545 constituyentes, se instituyó en una acción en favor de la paz.

La convocatoria de Maduro a la oposición podría haber dado lugar a una salida pacífica inmediata, pero a esto se opone Washington, a quien le “conviene” la violencia y las muertes.

Necesitan apoderarse de Venezuela, donde existen las mayores reservas de petróleo del mundo y otros recursos.

La cercanía con ese país es vital, más aún cuando es complicada la situación en Medio Oriente. Debería anotarse como un “triunfo” de nuestra América el hecho de que los “amigos”, “asociados” o “títeres” de EE.UU. no lograron expulsar a Venezuela del Mercosur.

El futuro de América Latina se juega en Venezuela, un país que fue y sigue siendo solidario con los pueblos de América, de África, con los invadidos y ocupados, con los pobres del mundo y al que debemos agradecer su dignidad y heroísmo en estas circunstancias.


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La Fundación Eva Perón

Vera Pichel* – http://evita3.marianobayona.com/fundacion3.html

FUNDACION

La Fundación Eva Perón fue una idea de Evita luego de su experiencia en la Ayuda Social que había iniciado en el preciso momento en que decidió su incorporación al trabajo, dentro del esquema de gobierno. La Fundación se instaló en el Ministerio de Trabajo y Previsión, debido a la enorme cantidad de personas que atendía y contó con la valiosa ayuda del ministro de Hacienda, Dr. Ramón Cereijo, que instituyó una cuenta en el Banco Central denominada Ministerio de Hacienda – Obras de Ayuda Social, a la que contribuían diversos ministerios y secretarías de Estado y donaciones de carácter particular.

La Fundación se puso en marcha el 19 de junio de 1948 como Fundación María Eva Duarte de Perón. El 25 de setiembre de 1950 pasó a llamarse Fundación Eva Perón.  

Los estatutos de la Fundación establecen sus funciones:

1: Prestar ayuda pecuniaria o en especies, facilitar elementos de trabajo, otorgar becas para estudios universitarios y especializados a toda persona carente de recursos que así lo solicite y que a juicio de la Fundadora merezcan ser otorgados. 

2: Construir viviendas para su adjudicación a familias indigentes.

3: Crear y/o construir establecimientos educacionales, hospitalarios, recreativos o de descanso, y/o cualesquiera otros que permitan una mayor satisfacción a los elevados fines que persigue la institución.

4: Construir establecimientos benéficos de cualquier índole, los que podrán ser transferidos, con o sin cargo, al Estado Nacional, Provincial o Municipal.

5: Propender, contribuir o colaborar por todos los medios a su alcance a la realización de obras de interés general y que tiendan a satisfacer las necesidades esenciales para una vida digna de las clases sociales menos favorecidas.

Los colaboradores en la obra de Ayuda Social impulsada por Eva Perón pasaron a desempeñarse como colaboradores de la Fundación. Fueron ellos: el contador público Alfredo Alonso y el ministro de Hacienda, Dr. Ramón Cereijo a cargo de la parte financiera. Armando Méndez San Martín el director general de la Fundación. El Dr. Ricardo Finochietto el asesor de Evita para todo lo concerniente al programa hospitalario, y el padre Hernán Benítez como colaborador espiritual.

Era una nueva concepción de solidaridad la cual el país entero se abocaba a una tarea de ayuda en pro de los más necesitados. Era como un reencuentro del pueblo con el pueblo mismo. 

Son palabras de Evita: ” Hay que reparar un siglo de injusticias…  Nace de un viejo sentimiento que llevo en el corazón desde mi infancia, y es mi sentimiento de indignación ante la injusticia, que muchos han confundido creyéndome una resentida social.

Y yo pienso: benditas sean las resentidas sociales que se dieron a la tarea de trabajar para construir una humanidad más feliz, llevando un poco más de felicidad a todos los hogares de la patria.

Al fin de cuentas, la vida alcanza su verdadero valor no cuando se la vive de manera egoísta, nada más que para uno mismo, sino cuando uno se entrega a la vida íntegramente, fanáticamente, en aras de un ideal que vale más que la vida misma “.

La tarea de Evita en la Fundación se multiplicaba hasta los límites de la resistencia humana. Aún cuando tenía secretarios para tomar nota, ella quería estar y atender todo, sin delegar su representatividad. Su presencia en el Ministerio era la garantía de que todo lo previsto iba a ser cumplido. Sus jornadas empezaban sobre las 9 de la mañana y terminaban luego de agotadoras horas cuando la noche ya se hacía alta.

Por las tardes, Eva Perón dedicaba su atención a la ayuda social directa. Eran compactas filas de gente que venía a pedir las cosas más diversas: trabajo, ladrillos, medicamentos, una pensión …  La forma de acceder a ella empezaba por el pedido de una audiencia o una carta enviada a la residencia presidencial, indicando la necesidad o el pedido. Miles y miles de cartas llegaban diariamente. Todas las cartas eran leídas, clasificadas y atendidas, y en ningún caso se discriminó según las ideas políticas de los solicitantes.

Cuando se trataba de resolver urgentemente un problema, Evita acudía a su propia caja. Pero si por cualquier circunstancia se hallase ésta sin fondos, llamaba al funcionario que tenía más cerca y le pedía su billetera. La gente recibía lo que necesitaba: empleo, pensiones, colchones, juguetes, máquinas de coser, ropa, asistencia médica, remedios, alimentos… No es de extrañar entonces que todos quisieran besarla, porque el beso agradecido responde a un entrañable sentimiento de gratitud. Y sabiendo esto jamás Evita alejó su mejilla del beso por temor a posibles contagios.

A propósito de besos y contagios, un hecho ocurrido durante un viaje al interior la pinta de cuerpo entero: Había ido a la provincia del Chaco para presidir una inauguración y en su comitiva estaba el embajador Raúl Margueirat, a cargo de la oficina de ceremonial de la Nación. 

Eva se había adelantado un poco hacia el público que pugnaba por acercarse y, en ese momento, una mujer muy humilde se le acercó y la besó en la mejilla. Margueirat pegó un salto, sacó su pañuelo e intentó pasarlo por la mejilla besada. _ ” No me toqués, hijo de puta ”  _  le dijo Eva con vehemencia a Margueirat.  “¿Encima querés humillarla a esa pobre mujer?” La había besado una mujer con visibles signos de lepra, pero Eva lo aceptó con la entereza y la simpatía que sólo ella sembraba a su alrededor. Margueirat guardó su pañuelo, dio un paso atrás y se perdió entre los atónitos integrantes de la comitiva.  

Los fondos de la Fundación provenían de aportes populares. De acuerdo con un convenio firmado con los sindicatos, todo aumento conseguido por los trabajadores tenía una quita: el primer mes de ese aumento iba a la Fundación. La CGT contaba con muchos sindicatos y cada uno de ellos tenía un gran número de afiliados. La parte económica que aportaban a la Fundación era importante. La Lotería Nacional y el Casino subsidiaban también a la entidad y, en muchos casos, gremios que visitaban a la señora de Perón en su despacho aportaban una donación extra que nunca era de desdeñar. 

Gente importante del mundo llegó por aquellos tiempos a la Argentina. Todos los visitantes extranjeros eran invitados a recorrer las obras de la Fundación. Eva misma era la anfitriona que explicaba los alcances de su obra y la mostraba con indisimulado orgullo. Hablaba de sus realizaciones con el fervor que siempre la caracterizó, y aun cuando ella fuera la única responsable de la Fundación, no dejaba de mencionar al ejército de asistentes sociales que la acompañaban, a la flota de camiones encargados del acopio y la distribución de los elementos de la más diversa índole que necesitaban sus peticionantes. 

La Fundación Eva Perón extendió sus iniciativas a diversos países del mundo. España, Austria, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Honduras, Paraguay, Uruguay, Francia, Israel, Italia, Grecia, Hungría, Japón, Irlanda, Portugal, Turquía… y el mismo Vaticano recibieron la ayuda generosa que partía desde la Argentina. El mismo Papa le envió una conceptuosa carta a Eva Perón, “agradeciendo su aporte, y derramando bendiciones sobre su obra de ayuda social”. La Fundación Eva Perón construyó obras de todo tipo y en los lugares más dispersos del país. El rubro salud fue el más notorio. Cinco policlínicos con atención gratuita y permanente funcionaron en Avellaneda, Lanús, San Martín, Ezeiza, más el Policlínico Presidente Perón para niños que se instaló en Catamarca. 

El Policlínico en Avellaneda contaba con nuevos servicios en hematología, gastroenterología, cirugía cardiovascular, proctología, kinesiología, fisioterapia y salas de recuperación. Durante un año promedio sus prestaciones asistenciales se cumplieron de acuerdo con las siguientes cifras: consultorios externos, 245.991 pacientes; internaciones, 8.688; odontología, 34.993; radiografías, 4.850; análisis, 214.335; y recetas farmacéuticas, 834.110. Cabe destacar que el equipo médico de este Policlínico estaba constituido por prestigiosos profesionales encabezados por el Dr. Finochietto. 

El Policlínico Evita, instalado en Lanús, atendía cifras mayores aún, dada la densidad de la población aledaña. En un solo año atendió a 256.044 personas en sus consultorios externos, 10.199 internados, 30.070 placas de radiografías, 54.391 atendidos en odontología, 155.683 análisis y la cifra de 1.136.621 recetas farmacéuticas. En Ezeiza, el Policlínico atendió 60.000 pacientes, 2.661 internados, 9.937 atendidos en odontología. Se realizaron 18.808 análisis, 10.137 radiografías y se otorgaron 24.341 recetas de farmacia.

El Policlínico Eva Perón en San Martín fue inaugurado en abril de 1953 cuando ya no se contaba con la presencia física de su fundadora. Atendió durante todo ese año 185.494 consultas, hubo 6.551 internaciones, 1.740 nacimientos, se hicieron 27.978 placas radiográficas, 6.000 aplicaciones radioterápicas, 70.733 análisis y se suministraron 45.900 regímenes dietéticos.

El Policlínico de Catamarca tuvo 16.482 pacientes en consultorios externos, 2.950 internados, 3.504 asistidos en odontología, 5.085 análisis y 24.700 recetas de farmacia. El Instituto del Quemado, por su parte, atendió a 5.000 pacientes, y a los que hubo que agregar servicios asistenciales de urgencia, traslados de afectados y primeros auxilios a casi 30.000 personas. Todas estas cifras correspondes a un año de atención.

Las cifras, en verdad suelen ser frías, pero en este caso, tan ligado a la atención de la salud, equivalen a problemas humanos necesitados de inmediata solución.  

La Fundación Eva Perón sembró el país con Hogares Escuela para niños. Quince fueron los iniciales y en total albergaron 8.500 alumnos por año. La actividad escolar les insumía medio día, pasado el cual tenían todo tipo de actividades: deportivas, musicales, juegos educativos.

La Ciudad Infantil, modelo en su tipo, era una reproducción en miniatura de las instalaciones cívicas que posee un conglomerado urbano. Una intendencia, un banco, una escuela, un destacamento de policía y un Congreso, complementaban la instalación de aulas y dormitorios, alegres y confortables, salas de enfermería, dos comedores, todo decorado con láminas y cuadros luminosos y con motivos infantiles. Inaugurada el 14 de julio de 1949, en medio de bien cuidados jardines, era en verdad una ciudad que albergaba a más de 300 chicos que correteaban entre los juegos. 

A esto se sumó más adelante la Ciudad Estudiantil, inaugurada en octubre de 1951, para residencia de estudiantes del interior del país sin parientes en la capital. También allí, fuera de las materias que se ofrecían como complemento de la enseñanza, había una bien surtida biblioteca, salones de juego, cómodas salas de estar y se realizaban diversos tipos de actividades. Córdoba y Mendoza tenían cada una su ciudad infantil.

Funcionaron en la capital tres Hogares de Tránsito. Madres solteras, mujeres solas con problemas de trabajo o habitacionales, gente llegada del interior que no tenía dónde ir, encontraban en los Hogares de Tránsito la protección social que necesitaban. El Hogar de Tránsito Nº1 atendió a 732 personas en un año. El Nº2 a casi 1.000 personas y el Nº3 a 551 personas. Un total cercano a las 2.500 personas a quienes se brindó atención en ambientes cálidos y confortables, donde se resolvieron los problemas que tenían. Problemas de trabajo, pasajes, internación en policlínicos, medicamentos, tratamientos varios, ayudas en ropa y hasta bautismos y comuniones. Fue realmente una experiencia inédita en el país.

Los campeonatos infantiles y juveniles lograron la participación de miles de niños y de jóvenes en una serie de competencias deportivas. Se zonificó el país y de este modo fue fácil ese continuo ir y venir de los chicos integrando equipos en los diversos campeonatos. Todos cuantos se anotaban eran sometidos a exámenes clínicos, radiológicos y odontológicos, complementados con pruebas de laboratorio y electrocardiogramas. La atención médica era permanente para ellos y sus familiares aun en el caso de que los chicos tuvieran que viajar. De más está decir que para las competencias nacionales los viajes y la manutención eran totalmente gratuitos. Si algún chico presentaba algún problema de salud, era de inmediato puesto en contacto con médicos especializados, que seguían el control hasta su total recuperación.

La educación profesional de las mujeres determinó que se creara la Escuela de Enfermeras. Luego de un plan de estudios de tres años, las enfermeras – aptas e idóneas – se desempeñaron en diversas misiones, algunas realizadas en el exterior. Viajaron a diversos países y llevaron la presencia solidaria de la Fundación.

En materia educacional, un plan que contempló la edificación y funcionamiento de mil escuelas fue otra de las iniciativas. Empezaron a concretarse en las provincias de Santa Fe, San Luis, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Salta, Mendoza, San Juan, Tucumán, Neuquén, Río Negro, Santiago del Estero, La Rioja, Chaco, Chubut y Formosa. El turismo social se organizó en forma total. Embalse y Chapadmalal fueron puestos a disposición de los trabajadores y sus familias, que se vieron así beneficiados con amplios planes. En una sola temporada cerca de 20.000 personas concurrieron a Chapadmalal y unas 15.000 a Embalse. La Fundación Eva Perón se hizo cargo de viajes de estudiantes primarios y secundarios, con lo cual llenaron las instalaciones de ambos complejos cantidades importantes de pequeños veraneantes.

El Hogar de la Empleada General San Martín fue otra de las obras de la Fundación. Muchachas llegadas del interior del país para trabajar o estudiar carentes de medios económicos, se alojaban en el Hogar, con todo tipo de comodidades, amplias instalaciones y un comedor económico. Todo en pleno centro de la ciudad.

La atención de ancianos tuvo su centro inicial en el Hogar de Burzaco, inaugurado el 17 de octubre de 1948. Ocupaba 32 hectáreas y atendía con ropa, casa, comida y trabajo a más de 200 ancianos. La construcción no era unitaria: varios edificios destinados a talleres, dormitorios, enfermería, granja y establos hacían más cómoda la estadía de los internos. 

En 1951 se agregó otro rubro a las realizaciones de la Fundación. Se abrieron más de 170 proveedurías, consideradas bocas de expendio cuyos precios eran inferiores a los de comercios comunes porque se evitaba la intermediación. Ubicadas en barrios de gran población, estas proveedurías permitían el abastecimiento de productos de la canasta familiar a precios muy accesibles.

Se impulsó además a través de la Fundación la implementación de un Plan Agrario consistente en equipos integrados por diez tractores, arados, automotores de carga y fragua para el enderezado de cuchillas y puntas de hojas de roturación. Estos equipos fueron remitidos a diversas zonas agrícolas de país para fomentar la producción de los pequeños arrendatarios.

El 16 de setiembre de 1955 se instaló en el país, como consecuencia del golpe militar – oligárquico, el gobierno que se autotituló ” Revolución Libertadora”. Sentimientos de odio y venganza afloraron desde los primeros momentos y el ensañamiento contra la Fundación Eva Perón fue una prueba terminante. 

Se quemaron montañas de sábanas y frazadas porque en los bordes tenían el nombre de Eva Perón. Se hicieron añicos millares de cucharas y tenedores que tenían estampadas las letras iniciales F.E.P, se destruyeron instrumental quirúrgico y aparatos valiosos para hospitales, incluso pulmotores, en época de poliomielitis, sólo por provenir de la Fundación. Se prendieron fuego a toneladas de ropa, alimentos, muebles, medicamentos… Fue una actitud irracional, que sembró odios donde antes había amor.

El gobierno militar que en setiembre de 1955 sustituyó al gobierno elegido por el pueblo, llegó al extremo de sancionar con penas graves y convertir en crimen el solo hecho de mencionar en público el nombre de Eva Perón, mostrar su retrato o recordar sus obras. Es decir, creó el delito de recordarla o amarla.

Se incautaron todos los bienes de la Fundación Eva Perón, a la que no se nombraba por estar prohibido por los decretos ” libertadores”. 

El capital de la Fundación, 2.673.877.074,53 pesos, jamás fue depositado. A las depredaciones de su activo físico, se sumó la estafa. Nunca se supo quién ordenó esta malversación. Hubo un plan deliberadamente sistematizado de depredación de los activos físicos de la  Fundación Eva Perón. Pero hubieron también depredaciones de carácter moral, en cuanto se quebraron de cuajo todos los proyectos que habían sido concebidos para la futura marcha de la Fundación. 

Al desmantelarse la Fundación Eva Perón y al incautarse sus bienes, amén del desfalco total que significó esa volatilización de dinero, del que nadie jamás dio cuenta cierta, esa obra llevada adelante por el indomable espíritu de Evita fue entonces y sigue siendo aún hoy una de las más hermosas leyendas que los pueblos alguna vez vivieron.

FUNDACION EVA PERON

 

*Vera Pichel, editorialista, escritora, historiadora, amiga de Evita, autora del apasionante libro Evita Intima


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Argentina: Cuando el odio entra en campaña

Bárbara Ester – http://www.celag.org/argentina-cuando-el-odio-entra-en-campana/

Génesis del odio: Yegua

El origen del odio al kirchnerismo no fue claro. Sin embargo, pueden rastrearse sus comienzos en los comentarios que se dejaban en los espacios virtuales de los diarios de mayor circulación, Clarín y La Nación.  El odio fue in crescendo y quedó al descubierto en las proclamas de los “cacerolazos” –llevados adelante por sectores medios y altos- durante el gobierno kirchnerista. Allí los carteles que llevaban los “caceroleros” decían “yegua”, “¡no te vayas con Chávez! Andáte con…chuda” o “histérica” entre otros. Lo que evidenciaban los mensajes era que el foco estaba puesto en su condición de mujer, “quién se cree que es (una mujer) para hablar por cadena nacional, para cortarme la novela o el fútbol, o bien para ostentar poder” eran algunos de los imaginarios reinantes. Una mujer electa presidenta en dos oportunidades consecutivas incomodaba bastante, tanto por su condición, como por sus políticas.

Militantes de las redes

La disputa por la Ley de Medios que el kirchnerismo presentó ante el Congreso significó el punto más álgido de virulencia mediática, el cual encontraría en las redes sociales un terreno fértil para hacer circular sus discursos de odio. Las frases agresivas sobre los proyectos clave de la gestión anterior, como las leyes de identidad de género o actos emblemáticos en defensa de los Derechos Humanos, fueron impugnadas y criticadas anónimamente desde las redes.

Poco a poco comenzó a instalarse una reprobación hacia la militancia, a la que se tildó de ociosa, de fanáticos o de “ñoquis”. El mejor ejemplo del odio hacia la militancia fue expresado por Maia Ferrua[1], ex funcionaria del Ministerio de Modernización, quien se burló en redes sociales del femicidio de Micaela García, militante del Movimiento Evita, una agrupación vinculada a la anterior gestión.

Los actos multitudinarios fueron criticados  con repugnancia. Primero por la asociación de pobreza e ignorancia. Se buscó deshumanizar a  los y las participantes, que eran presentados como  “ganado”. Luego, fueron vinculados con oportunistas que “participaban  por el chori y por la coca” o “se embarazan para cobrar un plan”. El periódico Clarín en 2009, titulaba: “La fábrica de hijos: conciben en serie y obtienen una mejor pensión del Estado” para referirse a las mujeres de bajos recursos que perciben el beneficio de madre de 7 hijos[2]. Finalmente todo se redujo a su condición social, a su estética o a su color de piel: “por negros” y “kukas, que no quieren trabajar”.

Construyendo enemigos

La llegada al poder de Cambiemos tuvo como principal plataforma de campaña las redes sociales, con un discurso estructurado sobre el ataque al gobierno anterior. Se lo  tildó de populista y despilfarrador. Un conjunto de promesas de Cambiemos sostenían que “el cambio” mantendría la mayoría de los beneficios que el gobierno anterior había otorgado, es decir que la re-estructuración no conllevaría despidos y devaluación. Que la inflación bajaría, que mantendrían el presupuesto para la ciencia, que se “llegaría” a la pobreza cero y, a la vez, que se   eliminaría el impuesto a las ganancias. Como sabemos, todas promesas incumplidas con agravamiento de indicadores sociales negativos.

Los buenos augurios, sumados a una campaña colorida y desideologizada, lograron atraer al votante apuntando al individuo en lugar del colectivo. Sin lugar a dudas parte de las clases medias que recuperaron su poder adquisitivo gracias al consumo promovido por el kirchnerismo fueron sensibles a un hastío producido y reproducido por los medios. Los mismos sectores que en la crisis del 2001 cantaban “piquete y cacerola, la lucha es una sola” disolvieron su solidaridad tras haber recuperado su poder adquisitivo y afirmarse en nuevas expectativas de consumo. Comenzó a instalarse una nueva subjetividad que hizo posible que el derecho del peatón a transitar por las calles sea más importante que cualquier otro derecho (laboral o social) vulnerado. La apelación del macrismo a una nueva subjetividad consumista, ecologista y New Age no se corresponde con la tradicional derecha culta y de élite argentina, sino con un nuevo sentido común de las capas medias que ponen –paradójicamente- sus intereses y esperanzas en el macrismo.

El macrismo desde el gobierno encontró en la figura de CFK a la responsable directa e indirecta de todos los males. Toda explicación del ajuste neoliberal del macrismo es justificado a partir de la figura de la ex mandataria, o algo tan etéreo e intangible como “la pesada herencia”.  Así, la falta de inversiones, la toma de deuda o los despidos son efectuados con nula responsabilidad gubernamental o política.

Derechos y humanos

En 2014, cuando todavía gobernaba la capital porteña, Macri afirmó que de resultar electo presidente acabaría con “el curro de los Derechos Humanos” -probablemente se trate de la única promesa que intentó cumplir-. El gobierno de Cambiemos significó una reactualización de la teoría de los dos demonios e intentó desmantelar el consenso social en torno al genocidio perpetrado por la última dictadura militar. Distintos funcionarios han puesto en duda el número de desaparecidos, cuestionado a las referentes y activistas -madres o abuelas de Plaza de Mayo-. Sin ir más lejos, el pasado 24 de marzo, aniversario número 41 del último golpe de Estado, las redes sociales comenzaron a difundir una imagen de algunos diputados oficialistas posando con un cartel que rezaba “Nunca más a los negocios con los derechos humanos”. En el plano internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la diplomacia internacional han denunciado la arbitraria detención de  Milagro Sala, quién ya lleva más de un año privada de su libertad.  Ese odio construido en relación a la militancia y hacia los sectores populares se articula en la figura de Milagro Sala, mujer, con rasgos indígenas y dirigente social.

Ajuste y Represión

Mauricio Macri asumió en diciembre de 2015. El 29 de enero de 2016, entre 85 y 100 jóvenes de la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo” ensayaban en la villa 1.11.14 cuando se presentó  la Policía Federal  y la Gendarmería Nacional. Dispararon balas de goma. Siete personas resultaron heridas, entre ellos tres menores de edad. Recientemente, once gendarmes fueron citados a declarar por el incumplimiento de sus deberes y el ejercicio de violencia injustificada. Nahuel Berguier, abogado de una de las víctimas afirmó que “pasada la primera vuelta electoral de 2015, comenzó a imperar en las fuerzas de seguridad un clima de revancha, que se denotó en el aumento inmediato de las denuncias de violencia institucional, las razzias, las vejaciones. Es un discurso que se elabora y promueve  desde el gobierno, siendo replicado en el accionar de las estructuras intermedias y en los bajos rangos de las fuerzas de seguridad. Hay que recordar que después del hecho, salió Bullrich a reivindicar la actuación de estos agentes, y hasta se sacó fotos con ellos”[3].

Protesta social

Julieta Quirós, antropóloga  y especialista en organizaciones sociales y sus métodos de protesta, considera que la versión oficial de Cambiemos ha reeditado la imagen estigmatizante de la protesta social, haciendo hincapié en ‘los métodos’ de la protesta o sus efectos colaterales. “Esa operación de demonización e irracionalización de la protesta es condición de posibilidad para la represión”[4], sostiene Quirós. Así, fueron justificadas las represiones a docentes, manteros, extranjeros, pueblos originarios, mujeres, estudiantes, trabajadores, sindicalistas o  artistas.

Mientras parte de la política de derechos humanos de la gestión kirchnerista fue reservar la represión para una última instancia, un sentido común progresista veía con beneplácito esta postura. En los últimos tiempos, este sentido común se trastocó y desde los medios se fogoneó el hastío a el “caos” de la protesta. La empatía con el manifestante fue dejada a un lado y la primera plana de los periódicos o las imágenes en programas de TV se la llevaba el caos del tráfico en la ciudad.

Desde la asunción de Macri cuatro gremios fueron intervenidos, lo que representa una clara confrontación con  el  sector sindical en un contexto de caída del salario real, inflación y despidos masivos. A menos de dos meses para las elecciones legislativas de agosto de 2017, es el propio presidente el que instó al jefe de gobierno porteño de Cambiemos, Horacio Rodríguez Larreta, a reprimir una protesta social. Precisamente porque desde el laboratorio de Durán Barba –principal asesor político del macrismo- estimaron que el rédito sería mayor al perjuicio que la represión suponía. El 28 de junio, manifestantes –en su mayoría cooperativistas- cortaron la avenida 9 de Julio en las puertas del Ministerio de Desarrollo Social. No se trataba de desestabilizadores sino de referentes de distintas organizaciones sociales que buscaban mediante este método obtener visibilización para negociar unas medidas concretas, las cuales habían expuesto sin éxito ante la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley.  Los reclamos incluían tarifas diferenciales para las empresas recuperadas, sostener los emprendimientos de las cooperativas frente al creciente desempleo y la declaración de la emergencia alimentaria.

Tal vez lo más grave sea que las escenas de policías de civil arrastrando de los pelos a manifestantes, cooperativistas o  desocupados no generaron un repudio masivo. Por el contrario, vastos sectores de la sociedad aprobaron o justificaron  el accionar policial priorizando su interés individual a transitar la ciudad sin ser demorados. Estas escenas ya se evidenciaron en la represión a docentes ante el intento de instalar una carpa itinerante frente al Congreso -un domingo, sin daños colaterales a transeúntes- luego de reiterados paros. El método de la huelga fue impugnado por un discurso que consideraba que no era el método adecuado. En vísperas electorales y gracias a la movilización, miles de docentes obtuvieron al fin un aumento del 24%.

El rechazo y el odio en marcha

El odio está en marcha. La construcción del odio, del rechazo y del hastío –promovida desde Cambiemos- busca reorganizar el campo político e impactar en las próximas elecciones. Allí se enfrentan dos liderazgos que necesitan consolidarse electoralmente: Mauricio Macri y Cristina Fernandez de Kirchner. El quid de la cuestión  parece apuntar a la exPresidenta y a un electorado que está en proceso de redefinición cultural y, parte de éste, asediado por las malas condiciones económicas.

[1]http://www.politicargentina.com/notas/201704/20385-echaron-a-la-funcionaria-pro-que-se-burlo-del-asesinato-de-micaela-garcia.html

[2]https://www.clarin.com/ultimo-momento/fabrica-hijos-conciben-serie-obtienen-mejor-pension_0_Sk6l6QqCTFx.html

[3]http://www.agenciapacourondo.com.ar/violencia-institucional/represion-murga-en-el-bajo-flores-citan-indagatoria-gendarmes-implicados

[4] http://www.revistaanfibia.com/cronica/codigos-de-la-calle/


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Venezuela: ¿Quién piensa por nosotros?

Javier Pineda Olcay – http://noesnalaferia.cl/2017/07/09/venezuela-quien-piensa-por-nosotros/

 

Si le preguntamos a nuestros familiares o amigos por el peor gobierno del mundo probablemente nos respondan Venezuela. No importa que los estándares internacionales de desarrollo humano de Venezuela estén por sobre el promedio de los países de América Latina. Tampoco parece importar que en México mueran 23.000 personas al año (más que en Afganistán e Irak) o que sea el país con más periodistas muertos. No importa que en la mayoría de los países del Caribe y Centroamérica hayan altísimos niveles de desnutrición infantil o los índices de pobreza alcancen a cerca de la mitad de la población, a diferencia de Venezuela.

Pareciera no importar que en Brasil el actual presidente, Michel Temer, esté ahí a través de un golpe de Estado blando o que esté acusado por corrupción. No importa que las medidas económicas de Macri en Argentina tengan a la mitad de la población en la pobreza. No importa que en Colombia maten todas las semanas a dirigentes sociales. El peor Gobierno sigue siendo el de Venezuela.

¿Por qué la mayoría de las personas sigue pensando que es el peor Gobierno del mundo si el 99% de ellos nunca ha estado ahí? Por la prensa, quizás. Todos los días vemos en los noticiarios televisivos y en las portadas de los periódicos malas noticias sobre Venezuela. No importan las atrocidades que se cometan en otros países, siempre son más importantes las “heroicas” manifestaciones venezolanas (sólo de la oposición, porque ni siquiera muestran las multitudinarias marchas del chavismo).

Los mismos medios de comunicación que criminalizan a los estudiantes y mapuches en Chile por manifestarse tratan a los encapuchados que QUEMAN PERSONAS como luchadores por la libertad. Las bombas mólotovs lanzadas que incendian instituciones públicas en Venezuela y ponen en riesgo la vida de personas son justificadas, mientras que esa misma molotov que se lanza en contra del capital forestal en el Wallmapu es un arma terrorista. El actuar de la policía venezolana para disolver las manifestaciones que alteran al orden público es considerado como un acto represivo y tiránico, mientras que el actuar de la policía que golpea a mujeres, niñas y niños, estudiantes, mapuches en Chile es considerado como un deber que permita restaurar el orden público y “defienda” a esas mayorías silenciosas que no se manifiestan.

Lo mismo hicieron con Libia. Un país absolutamente desconocido en el norte de África pasó de un día para otro a ser preocupación mundial. Aquellos países que no se quejaban hace unos años cuando tenían acuerdos comerciales con Gaddafi, ahora lo consideraban un tirano del cual debían proteger al pueblo libio. No importaba que la mayoría de los gobernantes del “primer mundo” que apoyaban (y siguen apoyando) en África y Medio Oriente sean dictadores. El único país en el cual importaban sus “condiciones humanitarias” era Libia, a pesar de que sus índices de desarrollo humano hayan sido los más altos de toda África. Vaya coincidencia: Libia era uno de los mayores exportadores de petróleo y sus recursos se encontraban en manos del Estado.

Puesta en escena conocida: (1) desprestigio en la prensa; (2) financiamiento a oposición y mercenarios contratados para desestabilizar algunas zonas del país; (3) reconocimiento como interlocutor válido a la oposición; (4) inventos de ataques o auto-atentados de la oposición y generación de clima de “intervención humanitaria”; (5) decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para “intervenir humanitariamente” (a veces se pueden saltar este paso, como en Irak); (6) asesinar al “dictador”; (7) privatizar el petróleo. Y pareciera que este último es el objetivo: luego de la “intervención humanitaria” en Libia, a nadie le importa que el país esté sumido en el caos, que gran parte de su territorio esté controlado por mercenarios y por organizaciones terroristas como Al Qaeda. Tampoco importa la crisis de refugiados ni que las condiciones de vida de las personas en Libia sean mucho peor a los momentos anteriores al bombardeo “humanitario”.

Vaya coincidencia: Venezuela es el país con mayor reserva de petróleo del mundo y su explotación se encuentra en manos del Estado desde el Gobierno de Hugo Chávez. A diferencia de los más de 30 días que se demora en llegar el petróleo de Medio Oriente a Estados Unidos, el petróleo de Venezuela tarda menos de 5 días. ¿Será esa la verdadera razón del ataque mediático a Venezuela?

Hace unos días un inspector de la policía científica de Venezuela se robaba un helicóptero para disparar ráfagas de balas y lanzar granadas en contra del Tribunal Supremo de Justicia. Este hecho hubiese sido condenado por toda la comunidad internacional si se hubiese tratado de otro país, pero como se trataba de Venezuela los gobiernos autodenominados como democráticos guardaron silencio. Los medios de comunicación trataron el hecho prácticamente como una anécdota, destacando que el autor de los hechos era actor, además de inspector de la policía científica de Venezuela.

Las editoriales y noticias en contra del Gobierno venezolano no paran. El boicot económico tampoco. Mientras en los supermercados y locales de abastecimiento los productos escasean, en los barrios altos los almacenes no tienen problemas. Como siempre, el pueblo es el que sufre las consecuencias de las acciones de los poderosos para recuperar sus intereses. Al igual que en Libia y en Irak, están creando las condiciones para intervenir militarmente a Venezuela. Da igual si el discurso de la oposición sea ahora “más democracia”, “más libertad” o “más comida”. Están decididos a destituir al Gobierno de Maduro cueste lo que cueste. No dudan en sacrificar a un pueblo para recuperar las riquezas del petróleo en beneficio propio. Esto lo vivimos en Chile. Los poderosos de siempre se dedicaron a desabastecer la economía local para que hubiese grandes filas buscando alimentos y se acrecentara el descontento popular, mientras que los ricos nunca pasaron hambre. Al día siguiente del golpe de Estado todos los mercados se encontraban con alimentos. Miles de ejecutados políticos y detenidos desaparecidos fueron el precio a pagar para “eliminar las colas” para la comida y saquear hasta el último recurso del país.

Frente a la guerra sin cuartel de los poderosos del mundo y de Venezuela en contra del pueblo venezolano no se puede ser vacilante. Venezuela está lejos de ser el paraíso y como todo proceso de transformaciones sociales está lleno de tensiones y se han cometidos errores. Pero el proceso bolivariano ha significado que Venezuela se haya transformado en un pueblo soberano y un apoyo vital para los procesos transformadores en toda Nuestra América, además de lograr un avance notable en el acceso a derechos sociales y derechos humanos en general del pueblo venezolano.

Sabemos que cuando el Imperio mete mano, los que sufren son los pueblos. No les bastará con privatizar el petróleo y privatizar los derechos sociales, también comenzarán con los asesinatos y desapariciones como ha sido lamentablemente frecuente en los países de la periferia.

Y si esto es así, ¿por qué seguimos odiando a Venezuela? No dejemos que piensen por nosotros los medios de comunicación que están al servicio de los poderosos: nos hacen amar al opresor y odiar al oprimido. En estos momentos de crisis en que están en juego las posibilidades de éxito de los procesos revolucionarios en Nuestra América, no podemos ser indiferentes y tenemos el deber de solidarizar activamente con el pueblo venezolano.

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La judicialización antidemocrática de la política

Emir Sader* – http://www.alainet.org/articulo/186354

Además de las acusaciones a grandes líderes populares latinoamericanos como Lula y Cristina de supuesto involucramiento con casos de corrupción, para intentar pasar la idea de que todos los políticos son corruptos, otras acusaciones, igualmente significativas, intentan criminalizar los actos de gobierno.

En el caso de Cristina, se intenta transformar en caso judicial la política cambiaria de su gobierno, que puede ser discutida como política de gobierno, pero nunca criminalizada. Para hacerlo, intentan pasar la idea de que esa política habría traído ventajas financieras para la ex-presidenta y para su ex-ministro de economía. Se trata de ir acumulando sospechas que, aunque sin fundamento, vayan generando niveles de rechazo a grandes líderes populares, para intentar ponerles techo a su popularidad e ir generando una imagen de involucramiento con irregularidades.

En el caso de Lula pasa algo igual. Como no han encontrado ninguna prueba de algún tipo de involucramiento con corrupción y su popularidad no deja de crecer, buscan condenarlo no con pruebas, como confiesan que no tienen, sino con “convicciones”, como si estas pudieran fundamentar alguna condena judicial. En contra de Lula se agregan políticas de su gobierno, de promoción de los intereses de empresas brasileñas, con financiamientos públicos y con promoción internacional de esas empresas. Como no pueden concebir que Lula lo haya hecho por el interés del país, tratan de adjudicarle alguna ventaja a cambio de esas promociones. Un departamento que Lula nunca compró, un sitio que nunca fue de su propiedad, algo que pudiera demostrar que Lula actuó en función de intereses personales (como suele ser el caso de los gobernantes de derecha).

Para confirmar esa forma antidemocrática de intentar excluir a políticos de gran arraigo popular de la disputa electoral y de la vida política, quitando de las manos del pueblo el derecho de decidir sobre sus destinos, en Colombia surge un caso similar. El ex-alcalde Bogotá, Gustavo Petro, candidato de la izquierda a las elecciones presidenciales del país, es blanco de un no menos espantoso proceso que intentar sacarle de la disputa electoral, además de llevarlo a la bancarrota personal, con multas de varias decenas de millones de dólares por una política de tarifas diferenciadas en trasporte urbano, cuando fue alcalde de la capital colombiana.

Se puede, como en los casos de Cristina y de Lula, discutir las políticas públicas de Petro, pero nunca criminalizarlas, menos todavía cuando tienen un carácter claramente popular y democratizador.

La operación, además de los ataques personales a esos líderes, incluye la criminalización de las políticas de carácter público, la judicialización de los programas de gobierno, el ataque a las acciones de los Estados, considerando que perjudican los intereses del país. ¿Pero quiénes son los que acusan, quien les dio representación democrática en el Estado de Derecho, para intentar descalificar a gobiernos y políticas escogidas por el voto popular, por la vía democrática?

Es una nueva vía de intentar inviabilizar a gobiernos democráticos. En los tres casos, Cristina, Lula y Petro, representan asimismo las alternativas de izquierda en las próximas elecciones de Argentina, Brasil y Colombia, tres países fundamentales en la región. Argentina y Brasil fueron los ejes de los procesos de integración regional, que tanta incomodidad ha producido en la derecha de nuestros países, así como en los EEUU. Colombia tiene como alternativa de la derecha a Vargas Lleras o al candidato que lance Uribe. Petro aparece en segundo lugar en las encuetas o incluso empatado en primero lugar.

La democracia parece que, cada vez más, ahoga a la derecha, la condena a la derrota. Sus políticas neoliberales chocan no solo con los intereses de la gran mayoría de la población, sino también con la misma democracia.

En Brasil un llamado Instituto Millenium esta semana ha llamado la atención sobre cómo las elecciones del 2018 ponen en riesgo las (contra) reformas que la derecha trata de poner en práctica mediante un golpe y por medio de un gobierno que tiene el 2% de apoyo (con el margen de error, puede tener cero o menos que cero). El neoliberalismo choca frontalmente con la democracia y con los intereses de nuestros pueblos. De ahí que busquen, ahora de nueva forma, mediante la judicialización de la política, burlar la democracia y la voluntad popular.

 

*Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).


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La deuda externa argentina como mecanismo de despojo y dependencia

Horacio Rovelli* – http://www.lateclaene.com/horacio-rovelli-deuda-externa

En toda la historia Argentina la deuda externa se utilizó para detraer riquezas, afianzar la dependencia al capital extranjero y beneficiar a una minoría en desmedro de la mayoría de la población que termina abonando la misma “con sangre, sudor y lágrimas”, como dijo en el año 1877 el por ese entonces Presidente de nuestro país, Nicolás Avellaneda. Deuda que no se tomó en la guerra de la independencia, sí lo hizo la burguesía comercial porteña que se endeudaba hipotecando los destinos del país, cuando Bernardino Rivadavia, como Ministro de Martín Rodríguez en 1824, tomó el crédito con la Baring Brothers, cediendo en garantía del empréstito la  hipoteca de todas las tierras y demás bienes inmuebles de propiedad pública, prohibiendo su venta (se cedía su uso en enfiteusis, mediante el cual se arrendaban contra el pago de un canon). La deuda fue de un millón de libras esterlinas, una parte menor llegó al país para financiar las importaciones principalmente de Inglaterra, pero se terminó pagando más de veinte veces esa suma hasta saldarla en la presidencia de Manuel Quintana (quién antes y después de ser Presidente de la República fue abogado principal del Banco de Londres en el Río de la Plata), en el año 1904.

Deuda ampliada por el gobierno de Bartolomé Mitre en 2.500.000 libras esterlinas para financiar la guerra contra el Paraguay, y vuelta a refinanciar y a ampliar en todos los gobiernos conservadores que sucedieron a Mitre hasta el gobierno constitucional de Don Hipólito Yrigoyen. La crisis de 1890 demostró palpablemente que el país para pocos era incluso insustentable por la deuda y la necesidad de importar la mayoría de los bienes industriales, principalmente de Gran Bretaña, a la vez que el precio de nuestras exportaciones también lo fijaba Gran Bretaña, de donde eran la mayoría de las embarcaciones comerciales y el seguro.

Yrigoyen impulsó desde el Estado la defensa de cierta independencia, se desendeudó como lo hicieron todos los gobiernos nacionales y populares,  protegió a la producción y al consumo nacional, y propició el desarrollo y la nacionalización de los principales resortes de la economía del país: “La política del Poder Ejecutivo es mantener en poder del Estado la explotación de fuentes naturales de riqueza, cuyos productos son elementos vitales del desarrollo del país… El Estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales que respondan principalmente a la realización de servicios públicos” H.Yrigoyen

Con la crisis del 30 se derrocó al gobierno constitucional y los conservadores retomaron el camino de la deuda y de la dependencia con Gran Bretaña, que incluso llevó al vergonzante Pacto Roca-Runciman que le aseguró al imperio alimentos a bajos precios y  se les permitía a sus empresas remitir sus utilidades en oro.

Se produce la Segunda Guerra Mundial y nuestro país le vendió a los dos frentes, lo que generó un fuerte superávit que acumulado permitió cancelar toda la deuda externa e incrementó las Reservas Internacionales del BCRA (Banco Central de la República Argentina); en esa época los estancieros y exportadores ahorraban en pesos fuertes; el peronismo ya en el gobierno nombra Presidente del BCRA a Don Miguel Miranda, quién duplicó la base monetaria (la cantidad de billetes emitidos y puestos en circulación por el Banco Central) y de esa manera transfirió recursos de los exportadores a los trabajadores y a la industria, y estatizó los FFCC y los teléfonos que eran ingleses.

Pero esa independencia económica duró hasta septiembre de 1955 en que lo derrocan a Perón y se acuerda con el nuevo fiscalizador de la deuda que es el FMI (Fondo Monetario Internacional), que siempre propone la misma receta para conceder créditos, que ahora se denomina Programa de Ajuste Estructural (PAE) y que consiste básicamente en reducir el desequilibrio fiscal de los países prestatarios a como dé lugar, por ejemplo reduciendo salarios y gastos sociales, y a levantamiento de restricciones a la importación y a la exportación con lo que ello implica sobre nuestro trabajo y nuestra producción (sustitución inversa, se importa lo que debemos y podemos producir)

Llega al gobierno de Arturo Frondizi y propicia la inversión extranjera principalmente en petróleo y en la industria automotriz. Estrangulado el sector externo por los intereses de la deuda, la compra de equipos y el giro de utilidades de las empresas extranjeras, quisieron compensarlo con un fuerte ajuste del gasto público incluyendo el congelamiento salarial, para ello reemplazan a Rogelio Frigerio por Álvaro Alsogaray quién anuncia el plan con su frase “Hay que pasar el invierno”, abriendo un período de resistencia de gran parte de la población, se decidieron paros, planes de lucha y ocupaciones de fábricas que el gobierno respondió con represión generalizada aplicando el Plan Conintes (Conmoción interna del Estado).

Con la proscripción del peronismo ganó Arturo Illia la presidencia de la República que asumió el 12 de octubre de 1963. Retomó la defensa acérrima del mercado interno, canceló los leoninos contratos petroleros, controló las inversiones y los precios de empresas extranjeras en las automotrices y en medicamentos, y fijó el control de cambio. En tres años de gobierno, Illia logró superar la dura recesión heredada. Durante 1964, el PBI aumentó en un 10,3% y, al año siguiente, fue del 9,1%, una extraordinaria cantidad de bienes y servicios adicionales puestos a disposición de la sociedad. La actividad de las industrias manufactureras, que representaban entonces la tercera parte del PBI (la producción agropecuaria era un sexto), registró un aumento del 18,9% en el primer año y del 13,8% en el segundo, y su participación en el PIB en 1964 fue del  32,5%  y alcanzaría en 1965 el récord histórico de participación del PIB del 33,9%, ni antes ni después logrado.

Ante la suba constante de los precios de los empresarios y la falta de acción del gobierno para impedirlo, más el desgaste permanente de la CGT conducida por el “vandorismo”, que le hace decir años más tarde a Andrés Framini, el Gobernador electo de la Pcia. de Buenos Aires en las elecciones de marzo de 1962: “Había un pacto militar sindical para sacarlo a Illia del poder. Muchos no estábamos de acuerdo pero sí los que manejaban más la cosa: Vandor, Coria, Alonso“. También es claro el trabajo de inteligencia de la embajada de los EEUU en los medios, con la burocracia sindical y con las FFAA.

El golpe de Estado del 28 de junio de 1966 para derrocar a Illia se genera con el pretexto de  impedir las elecciones en la provincia de Buenos Aires, pero estaba patrocinado por la embajada y las empresas extranjeras, y tenía como ariete popular a la burocracia sindical que, de saco y corbata, fue a la asunción como presidente de facto del General retirado Juan Carlos Onganía, recibiendo a cambio la administración de las obras sociales.

El plan benefició a las grandes empresas y sobre todo a las extranjeras, de manera tal que mientras para 1956, unas 75 de las 100 grandes empresas censadas por la revista “Panorama de la Industria Argentina” eran argentinas, para 1967 la participación había descendido a sólo 50 empresas, y en 1970, el predominio de las empresas extranjeras ya era decisiva, onda que siguió cuando observamos que en la encuesta del ENGE – INDEC del año 2013, de las 500 primeras empresas 315 eran de capital extranjero. Esto es, no es que nuestra burguesía sea una maravilla, al contrario, es rentística y se apoya en el Estado para desarrollarse, pero con Onganía se recomienza el proyecto de extranjerización y subordinación al capital financiero internacional de la época de Frondizi.

Los conflictos sociales fueron incrementándose de manera tal que en el año 1969 se producen una serie de incidentes estudiantiles y obreros. En Rosario, Corrientes y Resistencia por el cierre del comedor escolar mueren Juan José Cabral y Adolfo Bello. En Córdoba la agitación sindical es por las quitas zonales y la supresión del sábado inglés, lo que genera la movilización de conductores de ómnibus y de trabajadores mecánicos de IKA-Renault, y el llamado a una huelga general seguida de agitación estudiantil. Los dirigentes sindicales cordobeses, con el apoyo de la CGTA (Confederación General del Trabajo Argentino, liderada por Raimundo Ongaro) organizan el 29 de mayo una marcha sobre Córdoba. Al sumarse los estudiantes y buena parte de la población, se genera un motín que desborda a la Policía. Interviene el Ejército, que debe enfrentar barricadas y francotiradores. Hay catorce muertos según las cifras oficiales, numerosos heridos y detenidos, entre ellos los dirigentes sindicales Agustín Tosco y Elpidio Torres, condenados luego por un tribunal militar a ocho y cuatro años de cárcel respectivamente.

Las luchas obreras, la aparición de organizaciones armadas, y los serios problemas económicos reflejados en la inflación y en la caída del PIB, obligan a las fuerzas armadas usurpadoras del gobierno a llamar a elecciones. La llegada del gobierno popular estuvo condicionada desde el principio por las grandes empresas extranjeras que operan en nuestro país y los grupos locales más concentrados, que se opusieron al plan pergeñado por un importante sector empresarial nacional distribuido en todo el país, encabezado por la Confederación General Económica que, apalancado sobre los trabajadores, proponían un acuerdo con el Estado que básicamente invertiría en infraestructura y a la vez mediante planes promocionales permitiría que crezca más la burguesía nacional que la extranjera. Esto se plasmó en el denominado Pacto Social (“congelamiento” de salarios y precios, con nacionalización del crédito y del comercio exterior) y se proyectó en un plan trienal de crecimiento y expansión de los mercados internacionales con los países del este europeo.

Muerto Perón el 1 de julio de 1974, el avance de las grandes empresas locales y extranjeras fue sistemático, el solo hecho de abrir el comercio a Rusia y obligar a las empresas automotrices extranjeras, principalmente de los EEUU, venderle a Cuba, condicionaban la política de apoyo a la burguesía local poniéndole fin a la experiencia, con lo que José Ber Gelbard debió renunciar el 21 de octubre de ese año.

La lógica del capital monopolista fue la que primó, quienes se fijaron como objetivos el control de las industrias básicas, las finanzas y el comercio exterior, que se logra si esas actividades están en manos privadas, que por la ley de concentración y centralización de capitales termina en monopolios. Sumados al monopolio de la tecnología y del conocimiento, a la necesidad de importar insumos industriales estratégicos (coeficiente técnico de importación), a la necesidad de recurrir al endeudamiento, condicionando  el presente y el futuro del país, asociado a la libertad de entrada y salida de capitales.

“Rodrigazo” mediante, plan inspirado y guiado por Ricardo Mansueto Zinn, hombre del Grupo FIAT (y miembro del “grupo Azcuénaga” que fueron los que elaboraron el plan económico de Martínez de Hoz, y años más tarde directivo de SEVEL – MACRI) que fue Vice Ministro de Celestino Rodrigo en junio de 1975, quién en agosto del año 1976 publicara un libro titulado “La Segunda Fundación de la República,  y en él va a sostener:  “… cuando un país cae en la decadencia, la única salida posible es el aniquilamiento de un modelo para reemplazarlo por otro”.

En ese marco se produce el golpe militar del 24 de marzo de 1976 con el objetivo de romper la alianza de hecho entre los trabajadores y las empresas que venden al mercado interno y que necesitan del poder adquisitivo de la población para acrecentar sus ventas.

El Profesor Mario Rapoport va a decir: “A partir del golpe de Estado del 24 de marzo 1976 se produjeron profundos cambios en la estructura económica argentina, que terminaron por conformar un nuevo modelo económico basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura externa irrestricta, comercial y de capitales, y el disciplinamiento social. La dictadura militar se propuso restablecer la hegemonía del mercado en la asignación de recursos, restringir la participación del Estado y abrir la competencia de los productos nacionales con los extranjeros”.

El plan de la dictadura militar respaldado en las fuerzas armadas y el control militar de la Nación, es de una estructura muy sencilla y se instrumenta en tres medidas básicas:

a) Retrasar el tipo de cambio (Ejecutado por Martínez de Hoz en una “tablita” cambiaria que prefijaba el valor del dólar muy menor al del crecimiento de los precios)

b) Baja generalizada de los aranceles y disminución de medidas para arancelarias (desprotección aduanera)

c) Tasas de interés positivas y por encima del crecimiento del dólar

De esa manera propiciaba el ingreso de capitales especulativos atraídos por tasas de interés que eran mayor que el crecimiento de los precios y muy superior a la evolución cambiaria, a su vez que se encarecía el crédito a las empresas y a las personas, siendo confiscatorio de su capital, generando una brutal transferencia de la producción y del consumo al favor del sector financiero,  basándose en el excedente de los países petroleros árabes, con lo que el sistema financiero mundial debía colocar los petro-dólares, a tasas muy bajas. La burguesía local pedía préstamos en el exterior (en dólares) a bajas tasas y compraban títulos públicos o acciones o depósitos a plazo fijo en pesos, ganando la diferencia y luego se volvían al dólar retirando la renta. Renta que se abonó con más endeudamiento externo y cuando no se pudo pagar ni los intereses de la deuda (default), se cedieron los más preciados activos públicos: YPF, FFCC, SEGBA, Gas del Estado, se privatizaron las rutas, puertos y hasta el sistema previsional, etc.

En ese lapso juega un papel destacado el FMI como orientador de la política económica de todos los gobiernos que deben subordinarse a sus recomendaciones en interminables acuerdos stand by y de condicionamientos suscriptos desde fines de 1975 hasta el 25 de mayo del año 2003.

Esto es, tras la derrota en Malvinas, los sectores beneficiados por la acción dictatorial se plantearon el inevitable reemplazo del gobierno militar por otro civil que les permitiera y les garantizara junto a la primacía en las decisiones, traspasar su deuda a la población, cuya maniobra iban a perfeccionar con el arribo del gobierno constitucional que iba a legitimar la deuda “estatizada” por los seguros de cambio.  Pero la gran banca nacional y extranjera  presionó por el reconocimiento de toda la deuda y el pronto y mayor pago posible de los servicios de la misma. El 18 de febrero de 1985 Bernardo Grinspun echó del Ministerio de Economía a Joaquín Ferrán representante del FMI en la Argentina, el 19 Alfonsín le pidió la renuncia, el plan de legitimar la deuda externa y de acordar con los grupos económicos locales se ponía en marcha. En marzo de ese año, el presidente viajó por segunda vez en su mandato a Estados Unidos y, subrayó la necesidad de adoptar medidas de reforma estructural del Estado y de privatizaciones, de manera acorde con la filosofía ortodoxa de los financistas y empresarios norteamericanos (Plan Houston).

Asume en reemplazo de Grinspun, Juan Vital Sourrouille con un equipo compuesto por Mario Brodersohn, Adolfo Canitrot,  José Luis Machinea y Roberto Frenkel, entre otros, y aplican un plan de ajuste ortodoxo con cambio de la moneda que se denominó Austral, con el apoyo del FMI y de la Reserva Federal de los EEUU; el por ese entonces Presidente de su Directorio, Paul Volcker, que sólo había venido a nuestro país a pescar truchas en los lagos del sur argentino, avaló con su presencia el acuerdo. Con fecha 1 de julio de 1985 mediante los Comunicados A-695, A-696, y A-697 del BCRA se reemplazaron títulos de deuda externa heredados de la dictadura militar (y por ende firmado por nadie, por funcionarios de un régimen de facto) a los que la gestión de Grinspun se negó a reconocer hasta que no se supiera el origen y destino de los fondos,  por “Obligaciones de Banco Central de la República Argentina” firmados por las autoridades puestas por el gobierno constitucional.

El desmanejo de la deuda y su empleo en las privatizaciones

El reemplazo adelantado de Menem por Alfonsín tras una impresionante corrida cambiaria es fisgoneado por los grandes grupos locales y la banca extranjera para “cerrar” el circuito de la legitimación de la deuda, ante un Estado insolvente por la magnitud que la misma había alcanzado y por la suba sistemática de los intereses, que se reflejó cuando el 6 de febrero de 1989 el por ese entonces presidente del BCRA, José Luis Machinea reconoció que no podía cambiar un dólar más, dado que las reservas internacionales no alcanzaban a los U$s 500 millones. Ese día, el tipo de cambio oficial era de Australes 37,62, paso la barrera de los Australes 100 en abril y el 9 de julio de 1989 cuando asumió anticipadamente la presidencia de la República Carlos Menem fue de Australes 650.-. Pero siguió la corrida cambiaria y el 1° de abril de 1991, cuando comienza el plan de “Convertibilidad”, el tipo de cambio fijado fue de Australes 10.000.- por un dólar americano, con lo que en un poco más de dos años el tipo de cambio creció en un 266 veces; la híper inflación es hija de la hiper devaluación de nuestra moneda.

Semejante dislate demuestra que la valorización financiera del capital se convirtió en el eje ordenador de las relaciones económicas, con lo que la deuda externa para el sector más concentrado y oligopólico deja de ser fuente de financiamiento de la inversión real y es un mecanismo de despojo y dominación.

Inmediatamente asume Menem y envía al Congreso de la Nación los proyectos de Reforma del Estado y de Emergencia Económica que se convierten en las leyes 23.696 y 23.697 respectivamente, que dieron la cobertura legal para las privatizaciones que se realizaron con el fin de laudar y dar una respuesta al conflicto desatado en la década anterior entre los grupos económicos locales y los acreedores externos (representados por el FMI) por el pago de la deuda. En ese momento, la incapacidad de poder pagar la deuda externa hace que el gobierno radical deba dejar de subsidiar a los grandes contratistas del Estado (disminución de la obra pública, limitación a las promociones industriales y otros tipos de promociones impositivas; desprotección arancelaria y cambiaria, etc.), para poder “honrar” la misma. Menem, no bien asume como Presidente de la República, plantea la Reforma Económica y la Reforma del Estado como un medio para superar la crisis, donde la venta de las empresas públicas permite:

  • Restablecer el pago a los acreedores externos

  • Asegurar a los tenedores de títulos públicos una fuerte recomposición de su valor, al poder emplearse los bonos a su valor nominal como parte de los aportes de capital en las privatizaciones.

  • Permitir la entrada de la Argentina al Plan Brady y con ello, poder zanjar la brecha financiera para “honrar” la deuda.

En un principio y por ley, en todas las privatizaciones las UTE (Unidad Transitoria de Empresas) que participaban en las privatizaciones, debían contar con una empresa de capital nacional, pero luego vendieron su parte y, de esa manera la creciente presencia del capital extranjero sobre ellas, las altas tasas de ganancias con que operaron ante un mercado cautivo y estratégico, hace que su predominio sea absoluto, como lo demuestra que de las primeras 20 –veinte- empresas que más facturaron en el país en el año 2001, 17 –diecisiete- sean extranjeras (Repsol YPF; Grupo Promodies; Telecom.; Telefónica; Techint; Cargill; Shell; Grupo Philips Morris; Disco.Ekono; Carrefour; etc.) y solo tres pertenezcan a grupos nacionales (Coto, Clarín y Pérez Companc), dibujando una estructura de la cúpula económica nueva, fundamentalmente extranjerizada , y por lo tanto más dependiente del exterior, y a nivel de toda la sociedad un perfil más regresivo.

El Plan de Convertibilidad

En 1991, bajo la presidencia de Carlos Menem y con Domingo Cavallo como Ministro de Economía se implementó por ley el plan de Convertibilidad, se determinó un tipo de cambio fijo que establecía que un peso (por la ley de presupuesto del año 1992 se cambió la moneda local de Australes 10.000 a un peso) sería intercambiable por un dólar. De esta manera el peso argentino se encontraba sobrevaluado, es decir, el dólar era demasiado barato, lo que hacía que todos los productos importados fueran también artificialmente baratos y que, al mismo tiempo, los productos argentinos fueran caros para los extranjeros. Además de las privatizaciones y la contracción del Estado, esta política monetaria fue una de las causas de la acelerada desindustrialización de la Argentina durante la década de 1990.Para sostener esa paridad cambiaria Argentina debió recurrir en forma indiscriminada al endeudamiento externo. Cuando el radicalismo accede al gobierno de la mano de De la Rúa en 1999, decide sostener la convertibilidad, de esta manera, la necesidad de dólares era cada vez mayor, porque el sobreendeudamiento no se empleó para alcanzar un mayor crecimiento o una mejora en la distribución de la riqueza, sino para sostener un esquema financiero que beneficiaba al capital oligopólico extranjero y nacional que opera en el país.

Se aplica una vez más la receta del FMI con su monitoreo constante. Obviamente la resistencia a la desocupación y al ajuste fiscal con el fin explícito de pagar a los acreedores a como dé lugar, hicieron que renunciara Machinea y durara solo una semana su reemplazante López Murphy, y es allí que vuelve Domingo Cavallo al ministerio, y vuelve habiendo acordado con determinados bancos (Francés, Santander –Río, Central Hispano, Galicia, Citigroup, HSBC, JP Morgan, y Credit Suisse First Boston) y con el ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, David Mulford, que por ese entonces trabajaba para el banco Credit Suisse First Boston.

La idea era extender los vencimientos en 5 – cinco- años de plazo, reconociendo tasas del 18 al 22% anual en dólares, con lo que dejaba al descubierto la frágil situación financiera del país.  Esa situación provocó la corrida de los depósitos y su conversión al dólar, lo que impuso el “corralito” para restringir las extracciones de los bancos, el descontento fue tomando una magnitud tal que primero se llamó al estado de sitio, segundo la gente sale a la calle y se le reprime violentamente, de manera tal que en el país entre el 18 y el 19 de diciembre de 2001 fueron asesinados por las fuerzas de seguridad 38 –treinta y ocho- personas, el Presidente De la Rúa huye en un helicóptero de la casa rosada y la población se convocó en las calles al grito de que se vayan todos.

El modelo perverso de sustituir producción local por importaciones y financiarse con deuda colapsó en el año 2001, pero el descontrolado incremento del precio del dólar hizo que se caiga fuertemente el poder adquisitivo de los trabajadores (relación inversamente proporcional entre el poder adquisitivo del salario y el valor de la divisa norteamericana), empujando a la mayoría de la población a la pobreza y a una parte considerable de ella a la indigencia.

La implosión del modelo de valorización financiera se explica por la constante y creciente fuga de capitales que en el año 2001 fue de 29.913 millones de dólares, que se realizaron a través de múltiples firmas controladas, a lo que se sumó que esos mismos empresarios que tenían deuda en dólares en el mercado local se le “pesificó” la misma, fijándolo a un tipo de cambio de un peso un dólar,  pero la devaluación real fue incontrolable, en el mercado paralelo y en Montevideo en abril del año 2002 se cambiaba el dólar a 4 –cuatro- pesos lo que impactó en el poder adquisitivo del salario.

Los grandes beneficiados fueron el grupo Pérez Companc, el grupo Techint, el grupo Clarín, SOCMA (Sociedad Macri), el grupo Bulgheroni y empresas como Cargill SA, Telefónica Argentina SA, Repsol SA, Telecom Argentina SA, Nidera SA, Shell SA, Esso Argentina SA, Bunge Cerval SA; IBM Argentina SA, SA Louis Dreyfus y Cía, Ford Argentina SA, Renault Argentina SA, etc., los artífices fueron entre otros José Ignacio De Mendiguren, Ministro de Producción y Jorge Todesca Vice Ministro de Economía del gobierno de Duhalde

En ese contexto se siguió reprimiendo las manifestaciones de reclamo y disconformidad, produciéndose la muerte de los jóvenes Kosteki y Santillán el 26 de junio de 2002 en la localidad de Avellaneda, su sangre generosa obligó al gobierno de Duhalde a llamar a elecciones donde ganó en la segunda vuelta Néstor Kirchner.

El tratamiento de la deuda externa en el gobierno de los Kirchner

Fue Néstor Kirchner el que pergeñó el canje de los títulos de la deuda con una quita de un 65% de la misma y reescalonar los plazos que habiéndose realizado en los años 2005 y 2010 alcanzan al año 2038. Cuando asumió Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 la deuda externa representaba el 160% de lo que producíamos, al 31 de diciembre de 2015, último dato de deuda externa Argentina del gobierno de los Kirchner, la misma ascendía a un total de 222.703 millones de dólares, que es el 42,8% del PIB, pero además, de esa suma, 132.421 millones de dólares estaba en poder  del mismo sector público nacional (BCRA; Banco de la Nación Argentina, Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la  ANSeS, BICE, Fondos Fiduciarios, etc.), por ende la deuda externa en poder de los privados y organismos de créditos internacionales era de 90.282 millones de dólares que representa solo el 18% del PIB. Más allá de la patraña de los fondos buitres avalado por la justicia norteamericana, lo cierto es que la deuda dejaba de ser un condicionante del país. Una deuda externa que por su monto y sus vencimientos era totalmente administrable y hacía que se destinara menos del 2% de lo que producimos por año para cumplir con ella.

En la campaña para presidente  Mauricio Macri sostuvo  que había que cumplir con la sentencia del Juez Griesa y pagarle el 100% a  los “hold out”[1]. Tanto su ministro de Hacienda y Finanzas del comienzo de la gestión (Alfonso Prat Gay) como el Secretario de finanzas y después ministro (Luis Caputo), dos empleados jerárquicos del JP Morgan, se abocaron desde el primer día de su designación (y aún antes en forma oficiosa) a acordar con los tenedores de los títulos que no habían ingresado a los dos canjes del gobierno de los Kirchner, de allí que se reúnen con el representante del juez y mediador Daniel Pollack, quién fue el que anunció que  las partes alcanzaron un principio de acuerdo por una suma de  4.635 millones de dólares, que fue  abonada en efectivo el 14 de abril 2016 con la condición previa y cumplida que el que el Congreso de la Nación apruebe dicho pago  y que derogara las denominadas “Ley Cerrojo” y la “Ley de Pago Soberano”.

El gobierno de Macri solicita autorización para endeudarse al Congreso de la Nación en la ley de  Presupuesto Nacional  2016, que contempla un aumento de la deuda externa en 23.400 millones de dólares, a lo que se le debe sumar los  16.500 millones de esa moneda para pago a los holdouts, y otros (recordemos que el gobierno se endeudó en 4.000 millones de dólares más para financiar el gasto público), lo que conforma un  sub total 39.900 millones de dólares, a los que se le agrega los intereses devengados de la deuda del año por 12.400 millones de dólares:  TOTAL  52.300 millones.

A su vez en la Ley de Presupuesto del año 2017 amplia la deuda en 38.200 millones de dólares y se prevé el pago de intereses por 13.800 millones de dólares. TOTAL: 52.000 millones de dólares.

Quiere decir que en dos años de gestión Macri se endeuda por el 46% del stock de deuda externa al 31 de diciembre de 2015.

En primer lugar debe tenerse en cuenta que el modelo pergeñado por el macrismo, tiene como acicate el ingreso de capitales a los que le reditúan la perniciosa combinación de revaluación cambiaria y altas tasas de interés, que como ha sucedido en su momento, con Martínez de Hoz y con Cavallo, parten primero de una brusca devaluación para después permitir que,  por el ingreso de capitales, se retrase el tipo de cambio, con ello se favorecen las importaciones, y el resultado es la desindustrialización y la menor producción en general, con la desocupación de empleo y de factores que genera.

Esto es, en lugar que el tipo de cambio lo fije la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, lo fija la Cuenta de Capital atraída por la perniciosa combinación de atraso cambiario y altas tasas de interés, base de la inconsistencia del modelo macrista que es la antípoda de los países que crecen, esencialmente los del este asiático en general y de China en particular que combinan bajas tasas de interés con tipo de cambio competitivo

El modelo macrista es insustentable, significa ganancia rápida y no supera el corto plazo. Los empresarios lo aplauden, pero ninguno invierte, tratan de sacarle todo lo que pueden: desgravaciones impositivas, que no los fiscalicen, que puedan seguir importando lo que quieren y sustituir producción por productos extranjeros (desde un alimento a un auto), que le dejen seguir fijando libremente los precios con las altas tasas de ganancia (por ejemplo la leche, a comienzos del año 2017 le pagan al tambero $ 4 o en el mejor de los casos $ 5.- por litro y lo venden a no menos de $ 20.-, peor pasa con la yerba que le pagan al productos $ 4 o $ 5 el kilo y la venden en los supermercados a $55.- o $ 60.-).  EEUU y el FMI lo aplauden pero para colocar los productos excedentes que no venden por la recesión mundial.

Conclusión

La deuda externa ha sido el mecanismo de enriquecimiento de los sectores más concentrados de la economía que operan en el país, quienes se endeudaron y lograron traspasar el grueso de esa deuda al Estado nacional, y con ello a la población.  Paralelamente fugaron capitales porque se le da todas las posibilidades para que compren y extraigan divisas de la Argentina, esto explica porque la Argentina tiene el raro privilegio de ser la única nación cuyos residentes más ricos, poseen activos financieros (por fuga de capitales) de similar magnitud de su PBI (la cantidad de bienes y servicios finales que se producen en el país en un año).

Los gobiernos democráticos de Hipólito Yrigoyen, Juan Perón, Arturo Illia y los de los Kirchner lograron reducir la deuda externa y reorientar la economía para un crecimiento autosostenido basado en el mercado interno, donde prevaleció el crecimiento de los salarios y el de la producción en desmedro del capital financiero.  Todos los demás gobiernos se subordinaron en mayor o menor medida y la burguesía local adoptaron el rol de socio menor en el mejor de los casos, modelando un país dependiente al capital financiero internacional y funcional a sus intereses

Con el gobierno de Macri se retorna al modelo de valorización financiera del capital, que solamente puede superar la restricción externa y las inconsecuencias del modelo que aplica, endeudándose y ofreciendo pingues negocios al capital más concentrado, en ese marco no puede existir proyectos de inversión productiva, se prioriza lo financiero, a costa de un mercado interno que se achica, se concentra y se extranjeriza, máxime cuando no ponen ningún límite, al contrario y por eso lo hacen, facilitan la fuga persistente de divisas del país, con lo que  condena a amplias franjas de la población a la desocupación y a la pobreza en el presente y en el futuro, con un efecto anestésico por el ingreso de dólares para un sector de la población en la actualidad, pero insustentable en el tiempo.

Referencias

[1]El informe oficial sobre la deuda muestra también que los pasivos “no presentados al canje”, es decir la deuda no performing que en algunos casos todavía se dirime en tribunales internacionales., asciende a 8.468 millones de dólares al 31/12/2016

Buenos Aires, 15 de mayo de 2017

*Horacio Rovelli es Economista especializado en temas fiscales y monetarios. Profesor de Política Económica en la Universidad de Buenos Aires. Ex Director de Políticas Macroeconómicas del Ministerio de Economía. Miembro de EPA (Economía Política para la Argentina).