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¿Qué es la OMC? (Organización Mundial del Comercio)

Leandro Morgenfeld [*]- http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/08/argentina-por-que-decimos-no-a-la-omc/

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Al final de la Segunda Guerra Mundial surgieron nuevas instituciones multilaterales. En 1948, se estableció el Acuerdo General de Comercio y Tarifas (GATT por sus siglas en inglés), que funcionó hasta 1994. Sus sucesivas rondas de negociación promovieron reglas para liberalizar el comercio de manufacturas, pero no el de bienes agrícolas y servicios. En efecto, se disminuyeron progresivamente las tarifas y barreras comerciales a escala global. En la Ronda Uruguay (1986-1994), corporaciones farmacéuticas y agropecuarias, entre otras, presionaron para incorporar nuevos temas comerciales. Se creó una nueva institución, la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Surgida en el particular contexto de la posguerra fría, la OMC fue el marco para garantizar que el proceso de acumulación del capital, tras el derrumbe del llamado “mundo socialista”, operara a escala planetaria. Paralelamente, estos temas se fueron incorporando en los nuevos acuerdos de libre comercio, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte(TLCAN), el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y en los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI). Hoy, la OMC está compuesta por 164 de los cerca de 200 países existentes. Su actual director general es un brasilero, Roberto Azevedo, pero la máxima autoridad del organismo es la Reunión Ministerial que se realiza cada dos años.

La XI Reunión Ministerial se realizará en Buenos Aires, Argentina, entre el 10 y el 13 de diciembre de 2017. Allí, las grandes corporaciones de los países centrales pretenderán relanzar esta institución, luego de la parálisis de los mega-acuerdos regionales, generada, en parte, tras el Brexit y la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Intentarán que se dé por clausurada la Ronda de Doha, conocida como Ronda del Desarrollo, que se inició en 2001; también procurarán introducir nuevos temas en la agenda.

Más allá de estos objetivos, en la cumbre de la OMC se expondrán las contradicciones internas: por un lado, las críticas de Trump, que prefiere los acuerdos bilaterales y expresó su desdén hacia la OMC y otros organismos multilaterales; por el otro, las demandas de los países menos desarrollados, que no quieren dar por muerta la Ronda del Desarrollo; y, frente a ellas, las de las organizaciones sociales y políticas que proponen agendas alternativas.

A la vez que las corporaciones trasnacionales promovieron sus intereses en esta institución global, emergieron resistencias. En noviembre de 1999 se produjo la famosa “Batalla de Seattle”, más de 40 mil manifestantes bloquearon la reunión ministerial, iniciando el movimiento por la alter-globalización. Cuatro años más tarde, en Cancún, hubo enormes protestas de organizaciones sindicales, ecologistas y campesinas, lideradas por La Vía Campesina, que lograron que colapsara la ministerial. Allí, los gobiernos de países no centrales, muchos de ellos perjudicados por los subsidios agrícolas de Estados Unidos, Europa y Japón, entendieron que antes que conseguir un mal acuerdo era mejor que no hubiera ninguno.

Ante la parálisis de las negociaciones multilaterales, las potencias impulsaron los tratados mega-regionales, que incorporan nuevos temas como la llamada “coherencia regulatoria”: ningún país miembro podría establecer una nueva regulación sin acordarla con los demás, afectando así la capacidad de los estados de desplegar políticas públicas, ya sea en materia laboral, medioambiental, de salud o educación.

En la reunión de diciembre, uno de los tópicos centrales será el de comercio electrónico. Como bien señalan Francisco Cantamutto y Mariano Treacy en un reciente artículo, “… la OMC busca abrir una nueva frontera de negocios como salida -siempre precaria- a la crisis global. De la mano de la revolución tecnológica en curso, las grandes multinacionales pretenden que la OMC en Buenos Aires sea sede de una globalización “recargada” donde se consolide la regulación de los “nuevos temas” como el comercio de servicios o la propiedad intelectual. En este sentido, uno de los puntos más peligrosos en curso es que se busca lograr una suerte de desregulación preventiva del comercio electrónico y del tráfico de datos.

Deborah James, coordinadora de la red Nuestro mundo no está en venta, explicó en un detallado análisis de la Ministerial de Buenos Aires de qué manera la agenda que intentan imponer los países ricos en la OMC refuerza las asimetrías a nivel global, en detrimento de los países menos desarrollados, a la vez que limita la posibilidad de que estos últimos, a través de políticas regulatorias, reduzcan esas diferencias. En su artículo “Malestar en el libro comercio”, Clara Weinhardt y Fabian Bohnenberger explican las crecientes impugnaciones a la liberalización que promueve la OMC, “…la oposición pública frente a la liberalización del comercio en muchas sociedades occidentales se alimenta de la preocupación por su efecto en el proceso democrático de formulación de leyes, en especial si los acuerdos comerciales conducen a una erosión de las ‘regulaciones sociales’ tales como la protección al consumidor y los estándares laborales y medioambientales. Mientras tanto, en muchas regiones de países en desarrollo –como América Latina–, la preocupación por la privatización y la desregulación ya había conducido previamente a una crítica de la agenda de globalización neoliberal en respuesta al desempleo creciente”.

La resistencia en Buenos Aires

Este año se conformó en la Argentina la Confluencia Fuera OMC, integrada por organizaciones y redes sociales, sindicales, de derechos humanos, territoriales, estudiantiles, de mujeres, políticas, campesinas y anti-extractivistas que hace años rechazamos los acuerdos de libre comercio. Lo hicimos con el ALCA, hasta su derrota en 2005, y con los que se vienen negociando en los últimos años: Mercosur-Unión Europea, Transatlántico (TTIP), Transpacífico (TTP) y de Servicios (TISA).

El 24 de junio de 2017, se realizó en Buenos Airesel primer Encuentro Nacional para promover la Semana de Acción Global contra el libre comercio, que tendrá lugar en la capital argentina, en forma paralela a la ministerial de la OMC de diciembre. En julio, se dio a conocer nuestra primera Declaración, a la cual adhirieron numerosas organizaciones y redes de diversos países:
“Llamamos a los pueblos del mundo a movilizarse en el marco de la XI Reunión Ministerial de la OMC, que tendrá lugar en Argentina entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017. Para ello, convocamos a realizar una Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Buenos Aires que colabore en la articulación de la resistencia contra el llamado “libre comercio” que sólo genera políticas de explotación y expoliación de nuestros pueblos y de la naturaleza, y que avance en visibilizar y discutir las alternativas a este sistema productivo y comercial. Entendemos que la lucha contra la OMC es global y lleva una rica historia de movilizaciones y articulaciones, ya que esta institución representa los intereses de las empresas transnacionales y no los derechos ni las necesidades de los pueblos.

Un hito en el proceso de descrédito ha sido la movilización de las organizaciones sociales que en 1999 pusieron en evidencia los impactos negativos del proyecto de liberalización comercial durante la reunión de la OMC en Seattle, Estados Unidos, y que inspiró a un amplio movimiento de resistencias anticapitalistas en todo el planeta. Cuatro años después, la gran movilización popular durante la Reunión Ministerial de la OMC en Cancún también significó un avance en la resistencia contra la agenda del gran capital transnacional. Pretendemos, asimismo, que la lucha contra la OMC adopte un fuerte carácter regional, sumándose en la recuperación de nuestra valiosa historia de organización social y política contra las múltiples formas de dominio que fue adquiriendo el capital en los últimos años.

La lucha contra el ALCA fue un proceso destacado de articulación continental, y la Cumbre de los Pueblos de Mar del Plata, en 2005, habilitó avances importantes en la discusión de alternativas de integración. Más de diez años después,  es necesario que volvamos a juntar nuestras luchas para movilizarnos contra la libertad corporativa y los privilegios de los inversionistas en la región.
La libertad debe ser para las personas: la libertad de movilidad para los trabajadores, y no para los empresarios e inversionistas que especulan con nuestras riquezas sociales y naturales. En este contexto debemos discutir nuevamente la cuestión de las alternativas populares y la urgente necesidad de avanzar en proyectos que construyan nuevas formas de relaciones entre nuestros pueblos, que sean solidarias y complementarias. (…) Rechazamos la agenda de ‘libre’ comercio y protección de inversiones en todas sus formas, sea mediante acuerdos bilaterales o inter-regionales (como el tratado entre la UE y el Mercosur, que se intenta cerrar para diciembre de este año) por medio del ámbito multilateral como la OMC o por decisión de grupos como el G20. Proponemos avanzar en la re-articulación de las agendas y las campañas de las organizaciones sociales y políticas, tanto en nuestro país como en la región y a nivel global. Es por esto que, desde este Encuentro Nacional, realizamos un llamamiento a todas las organizaciones y pueblos de Argentina y del mundo, a participar activamente en la organización y desarrollo de la Cumbre de los Pueblos en Buenos Aires entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017, para oponernos al régimen que la OMC impulsa a nivel global  y pensar y discutir alternativas al capitalismo desde nuestros pueblos. Juntos/as, podemos construir esos otros mundos posibles”.

El 30 de septiembre se hizo un segundo encuentro y se lanzó la Confluencia Fuera OMC, que organizó el Encuentro de los Pueblos contra el libre comercio y por las alternativas, que se reunirá entre el 11 y el 13 de diciembre en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, e impulsa las movilizaciones que se realizarán durante esos días en la ciudad. En esta suerte de contra-cumbre, se realizarán las siguientes actividades: Foro “Soberanía Sanitaria: El impacto del Neoliberalismo sobre el Derecho a la Salud”; Foro Feminista Frente al Libre Comercio; Foro “Derechos y Soberanía frente al Libre Comercio, la Deuda y el Poder corporativo”; Foro “Bienes Comunes, Justicia Climática y Soberanía Energética”; Foro sobre Soberanía Educativa; Taller Coordinación Continental ALBA frente a la OMC; Panel – Debate “Los derechos laborales en el marco de la liberalización comercial”; Taller “Israel el brazo armado de la OMC”; Gran Asamblea de Mujeres; Panel-Debate “Pensamiento Crítico en América Latina”; Foro “Bienes Comunes, Justicia Climática y Soberanía Energética”; Foro de Soberanía Alimentaria; Foro de Migración; Foro de Trabajadorxs; Panel – Debate “La Economía Social y Solidaria – ¿Una alternativa a la economía capitalista?; y finalmente, el 13 de diciembre se realizará una Asamblea de Confluencia  y el Acto de Cierre “Fuera OMC – Solidaridad con los Pueblos que luchan”.

Recogiendo las mejores tradiciones de coordinación de las luchas globales, la Campaña está llamando a recuperar el espíritu de Mar del Plata, y de anteriores batallas, como la de Seattle y Cancún. Aquella lucha contra el proyecto hegemónico con el cual Estados Unidos pretendía consolidar su dominio continental, se ganó hace casi 12años.

Frente a la OMC y al G20: Foro Mundial del Pensamiento Crítico

La lucha contra la ministerial de la OMC atraerá la atención mundial hacia Buenos Aires; la Cumbre Presidencial del G20, que el presidente argentino Mauricio Macri insistió en que se realizara en la Argentina, también.

En 2016, se repudió la visita de Obama a la Argentina, que coincidió con el 40 aniversario del golpe de estado del 24 de marzo de 1976. Más allá de las masivas movilizaciones promovidas por los organismos de derechos humanos, hubo que soportar el enorme embelesamiento de la prensa hegemónica local con la familia Obama. Con Trump, la situación no será igual: si sobrevive a las iniciativas para realizarle un juicio político y todavía es presidente a mediados de 2018, visitará la Argentina para asistir a la Cumbre Presidencial del G20. Allí va a enfrentar en las calles concentraciones similares a las que se produjeron en Mar del Plata, durante la IV Cumbre de las Américas, en noviembre del 2005, con las consignas No al ALCA y Fuera Bush de Argentina y América Latina.

Enfrentamos grandes desafíos. Tanto los defensores de la globalización neoliberal como los nuevos líderes xenófobos de las potencias centrales defienden a los intereses de las grandes corporaciones. La llegada de Trump a la Casa Blanca es un gran peligro. Sus iniciativas misóginas, xenófobas, anti-obreras, plutocráticas, militaristas, injerencistas y contra cualquier protección del medio ambiente son una amenaza para el mundo entero, pero a la vez una oportunidad, por el rechazo que genera, para retomar el debate sobre nuevas agendas y estrategias, con una perspectiva antiimperialista y anticapitalista. También, para ampliar la coordinación y cooperación políticas, confluyendo con las organizaciones populares que lo enfrentan en Estados Unidos.

Trump expresa descarnadamente el afán de dominio imperial de Estados Unidos sobre Nuestra América. Y eso puede incrementar aún más el rechazo a la subordinación claudicante que proponen las derechas regionales como único camino posible. Pero esto, de ninguna manera, debe llevarnos a abrazar la estrategia neoliberal que, en contra del discurso de Trump, edulcora y promociona una agenda corporativa que sólo beneficia al 1% que concentra cada vez más riquezas a expensas del resto de la sociedad y de la depredación de los bienes comunes de la tierra. Más “libre comercio” no equivale a más desarrollo, ni a menos pobreza ni a menor desigualdad. Las opciones que nos ofrecen los defensores de la OMC y los críticos como Trump son en realidad funcionales a distintas fracciones de las clases dominantes de los países centrales. Frente a ese escenario, la salida no es optar por esa falsa disyuntiva, ni limitarse a aceptar meras reformas cosméticas de la OMC, sino avanzar en la construcción de un orden social menos desigual y depredatorio.
El gran desafío para las izquierdas, los movimientos populares y las fuerzas progresistas, es articular las luchas globales, regionales y nacionales –“pensar global y actual local”-, y ofrecer una alternativa favorable a nuestros pueblos y a la preservación de los bienes comunes de la tierra. La lucha contra los mega-acuerdos de libre comercio y la agenda pro corporaciones que promueven las potencias en la OMC y el G20 es una oportunidad para coordinar con las organizaciones sociales, sindicales, ecologistas, de mujeres, migrantes, LGBT y de derechos humanos que resisten en todo el mundo.

Por primera vez, la Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio se hará en América del Sur. Las grandes corporaciones trasnacionales van a intentar imponer sus intereses. En paralelo, organizaciones sociales y políticas de todo el mundo nos movilizamos en Buenos Aires para rechazar la agenda de la OMC y debatir sobre las alternativas

En noviembre de 2018 se realizará también en Buenos Aires el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, impulsado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. Esa cita, sin lugar a dudas, será un acontecimiento histórico, no sólo para enfrentar la ofensiva del capital contra el trabajo a escala global sino para avanzar en la construcción de nuestras agendas alternativas.

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[*] Leandro Morgenfeld – es integrante de la Confluencia Fuera OMC. Profesor UBA. Investigador adjunto del CONICET. Co-coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO Estudios sobre Estados Unidos. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias

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El uso de la mentira como una forma de fraude electoral

Fernando Buen Abad Domínguez – http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=6436

mentira

Una democracia seria debería sancionar con todo rigor las mentiras electorales. Antes, durante y después. Debería haber tribunales populares instruidos con todo el poder para ejecutar leyes que resguarden el voto, como documento histórico que es, y como exigencia de cumplimiento político inexcusable. Justicia exigente al máximo que debería encarcelar al que promete falsedades, para ejecutar traiciones, tanto como al que corroe votos para imponer fraudes. La voluntad democrática de los pueblos debería contar con blindajes de hierro y con castigos ejemplarísimos. Para que nadie se atreva a la falacia y para que nadie se sorprenda del castigo ejemplar y contundente. Por el engaño (también electoral) nos han traicionado más que por la publicidad… y ya es mucho decir. Es que estamos verdaderamente hartos de la democracia burguesa… urge el avance de la democracia participativa y de las bases.

Debería haber un comité popular de ética que sometiera a escrutinio y sanción el papel de aquellos “medios de comunicación” que solidarizaran con el plan de las mentiras en campaña y que, como resultado de su connivencia delincuencial probada, perdieran todo permiso para el uso de “medios” de manera definitiva… de por vida. Para garantizar la legitima libertad de expresión de la voluntad democrática. Por salud cultural y comunicacional para todos.

Debería exigirse, al lado de los requisitos para gozar de una candidatura (y del dinero del pueblo que eso conlleva en muchos países) la firma de compromisos de promesas, pasar de la palabrería de la “buena voluntad” aparente, a los proyectos realizables con explicación del sustento conceptual, político, técnico y financiero. Uno por uno caso por caso. Debería ser una exigencia pasar la prueba, el examen, que las bases decidan para garantizar el nivel de conocimiento y aceptación que desde la base debe tener cualquier candidato a cualquier cargo “público” o “privado”. Sin excusas porque de los cargos “privados” también salen dediciones que involucran a lo “público”.

Reina el desparpajo de la impunidad. Reina la alevosía en el descaro premeditado. Reina la estratagema del engaño que “embriaga” con demagogia a los votantes para traicionar lo dicho haciendo lo indecible. Reina el absolutismo de la desfachatez oligarca, irresponsable e impúdica, borracha de munición “antidisturbios” y oropel de “informativos” centrales. Ellos sonríen, bailan y cantan. Ellos se aplauden, se abrazan y se besan. Reina el relato de empresarios triunfadores de avaricia macabra sobre el abismo de las falacias donde pende de un hilo inflacionario la verdad que teje la amargura. Por decreto de “necesidad y urgencia”. Hay que ver el desastre que han hecho en México, en España, en EE.UU…

Así las cosas nos llenan con “frases hechas” inyectadas de estafa. Nos llenan las calles con propaganda de “cambios” y “futuro”. Nos llenan el oído con promesas endulzadas entre nepotismo promiscuo y capitalismo de amigos. Nos infectan la vida con su oratoria esculpida con cinceles de predicadores. Hablan de progreso a cambio de votos; hablan de felicidad a cambio de votos; hablan de empleo, educación, justicia, salud y vivienda a cambio de votos y prometen oportunidades a granel, aquí y allá, oportunidades a raudales, oportunidades para todos y en todas partes… igualdad de de oportunidades pero no igualdad de condiciones. Eso es sólo para ellos. La mentira como moneda de curso legal.

Es la pachanga desaforada de la “plus-mentira” convertida en parte del paisaje y en forma de resignación. Muchas personas aceptan que los “políticos” mientan porque andan en “campaña”. Como si fuese lógico o natural. La mentira premeditada queda liberada de toda culpa o penitencia. Reina la inmoralidad misma y se hace Cultura. El vacío de principios. La desfiguración alevosa de la realidad cómo signo de clase. El dogmatismo de la falacia, el fundamentalísimo de la irracionalidad impune. Y entonces lo falso es real.

Y, entonces, parece que la gracia es competir para ver quién miente “más bonito”. Quién promete “pobreza cero”, “hambre cero”, “desempleo cero”, “insalubridad cero”, “analfabetismo cero” … con desparpajo, sonrientes, rozagantes y cínicos. Acaso el “plus” de la mentira en la “pos-verdad” sea su capacidad de consenso aplastante, su manera de obturar la duda. Incluso su glamour autoritario. La “plus-mentira” basada en componentes dinámicos de usurpación simbólica para asesinar la verdad con las banderas de lo que se niega o se combate. Hitler se hizo llamar “socialista”, Franco en nombre de Dios produjo matazones diabólicas. Así que ni la “pos-verdad” ni la “plus-mentira” son novedades ni hallazgos teóricos actuales y acaso un factor decisivo, o de su vigencia, sea el uso de las tecnologías subordinándolas a sus fechorías. La tecnología aporta su “prestigio” para hacer más contundente el desprestigio de la verdad. Total pasará nada. Y todo conduce a la antipolítica. Los procesos electorales convertidos, por las mafias en el poder, en emboscadas ideológicas.

Estamos en una encrucijada de importancia suprema donde toda idea de “democracia” está en peligro y bajo amenaza. Es litigio filosófico profundo y crítico que atañe a la “verdad” sus búsquedas, encuentros y desencuentros siempre históricos. No sobre el valor de su existencia social e histórica sino sobre sus depredadores aunque en la “pos-verdad” se los niegue. Y todo esto pone de relieve la responsabilidad social por la verdad, su lugar y sus desafíos.

Es fundamental desplegar fuerzas políticas empeñadas en sellar con la verdad cada pliegue de las luchas sociales; marcar con el fuego de la verdad cada hecho social o individual de las masas y para las masas. La verdad que expresa la ética política de la lucha emancipadora. La verdad desde las bases con sus derrotas y sus victorias. La verdad y sus procesos, sus logros reveladores como saltos cualitativos de conciencia y compromiso. La verdad que es táctica inmediata de combate, la verdad revolucionaria siempre. En suma, si el capitalismo anhela manipular la percepción, las creencias y la confianza de los pueblos con mentiras, rumores y calumnias, con promesas prefabricadas para que se conviertan en todo lo contrario, para venderse en campañas políticas modelo farándula; para imponer “guerras económicas” y convencernos de que la voluntad popular no es confiable o lograr que nadie pueda reconocer la verdad de las luchas y eso deje de tener importancia… entonces hay que doblar la apuesta por la verdad que habita en las bases, en los pueblos y en sus luchas. Mentir no es una gracia.

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    La Vuelta de Obligado

    Extracto del libro Los mitos de la historia argentina 2, de Felipe Pigna, Buenos Aires, Planeta. 2004.https://www.elhistoriador.com.ar/articulos/epoca_de_rosas/la_vuelta_de_obligado.php

     

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    El 20 de noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, tuvo lugar el enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro. La escuadra agresora intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral. El encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas y se adentró en el Río Paraná.

    Quizás uno de los aspectos más notables e indiscutidamente positivos del régimen de Rosas haya sido el de la defensa de la integridad territorial de lo que hoy es nuestro país. Debió enfrentar conflictos armados con Uruguay, Bolivia, Brasil, Francia e Inglaterra. De todos ellos salió airoso en la convicción –que compartía con su clase social- de que el Estado era su patrimonio y no podía entregarse a ninguna potencia extranjera. No había tanto una actitud nacionalista fanática que se transformaría en xenofobia ni mucho menos, sino una política pragmática que entendía como deseable que los ingleses manejasen nuestro comercio exterior, pero que no admitía que se apropiaran de un solo palmo de territorio nacional que les diera ulteriores derechos a copar el Estado, fuente de todos los negocios y privilegios de nuestra burguesía terrateniente.

    En el Parlamento británico se debatía en estos términos el pedido brasileño y de algunos comerciantes ingleses para intervenir militarmente en el Plata a fin de proteger sus intereses: “El duque de Richmond presenta una petición de los banqueros, mercaderes y tratantes de Liverpool, solicitando la adopción de medidas para conseguir la libre navegación de el Río de la Plata. También presenta una petición del mismo tenor de los banqueros, tenderos y tratantes de Manchester. El conde de Aberdeen (jefe del gobierno) dijo que se sentiría muy feliz contribuyendo por cualquier medio a su alcance a la libertad de la navegación en el Río de la Plata, o de cualquier otro río del mundo, a fin de facilitar y extender el comercio británico. Pero no era asunto tan fácil abrir lo que allí habían cerrado las autoridades legales. Este país (la Argentina) se encuentra en la actualidad preocupado en el esfuerzo de restaurar la paz en el Río de la Plata, y abrigo la esperanza de que con este resultado se obtendrá un mejoramiento del presente estado de cosas y una gran extensión de nuestro comercio en esas regiones; pero perderíamos más de lo que posiblemente podríamos ganar, si al tratar con este Estado, nos apartáramos de los principios de la justicia. Pueden estar equivocados en su política comercial y pueden obstinarse siguiendo un sistema que nosotros podríamos creer impertinente e injurioso para sus intereses tanto como para los nuestros, pero estamos obligados a respetar los derechos de las naciones independientes, sean débiles, sean fuertes”.

    El canciller Arana decía ante la legislatura: “¿Con qué título la Inglaterra y la Francia vienen a imponer restricciones al derecho eminente de la Confederación Argentina de reglamentar la navegación de sus ríos interiores? ¿Y cuál es la ley general de las naciones ante la cual deben callar los derechos del poder soberano del Estado, cuyos territorios cruzan las aguas de estos ríos? ¿Y que la opinión de los abogados de Inglaterra, aunque sean los de la Corona, se sobrepondrá a la voluntad y las prerrogativas de una nación que ha jurado no depender de ningún poder extraño? Pero los argentinos no han de pasar por estas demasías; tienen la conciencia de sus derechos y no ceden a ninguna pretensión indiscreta. El general Rosas les ha enseñado prácticamente que pueden desbaratar las tramas de sus enemigos por más poderosos que sean. Nuestro Código internacional es muy corto. Paz y amistad con los que nos respetan, y la guerra a muerte a los que se atreven a insultarlo”.

    Se ve que Su Graciosa Majestad decía una cosa y hacía otra, porque en la mañana del 20 de noviembre de 1845 pudieron divisarse claramente las siluetas de cientos de barcos. El puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por las dos flotas más poderosas del mundo, la francesa y la inglesa, históricas enemigas que debutan como aliadas, como no podía ser de otra manera, en estas tierras.

    La precaria defensa argentina estaba armada según el ingenio criollo. Tres enormes cadenas atravesaban el imponente Paraná de costa a costa sostenidas en 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos. Detrás de todo el dispositivo, esperaba heroicamente a la flota más poderosa del mundo una goleta nacional.

    Aquella mañana el general Lucio N. Mansilla, cuñado de Rosas y padre del genial escritor Lucio Víctor, arengó a las tropas: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables, aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea”.

    Mientras las fanfarrias todavía tocaban las estrofas del himno, desde las barrancas del Paraná nuestras baterías abrieron fuego sobre el enemigo. La lucha, claramente desigual, duró varias horas hasta que por la tarde la flota franco-inglesa desembarcó y se apoderó de las baterías. La escuadra invasora pudo cortar las cadenas y continuar su viaje hacia el norte. En la acción de la Vuelta de Obligado murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de invasores europeos.

    Al conocer los pormenores del combate, San Martín escribía desde su exilio francés: “Bien sabida es la firmeza de carácter del jefe que preside a la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la vasta campaña de Buenos Aires y el resto de las demás provincias, y aunque no dudo que en la capital tenga un número de enemigos personales, estoy convencido, que bien sea por orgullo nacional, temor, o bien por la prevención heredada de los españoles contra el extranjero; ello es que la totalidad se le unirán (…). Por otra parte, es menester conocer (como la experiencia lo tiene ya mostrado) que el bloqueo que se ha declarado no tiene en las nuevas repúblicas de América la misma influencia que lo sería en Europa; éste sólo afectará a un corto número de propietarios, pero a la mesa del pueblo que no conoce las necesidades de estos países le será bien diferente su continuación. Si las dos potencias en cuestión quieren llevar más adelante sus hostilidades, es decir, declarar la guerra, yo no dudo que con más o menos pérdidas de hombres y gastos se apoderen de Buenos Aires (…) pero aun en ese caso estoy convencido, que no podrán sostenerse por largo tiempo en la capital; el primer alimento o por mejor decir el único del pueblo es la carne, y es sabido con qué facilidad pueden retirarse todos los ganados en muy pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado, imposible de ser atravesado por una fuerza europea; estoy persuadido será muy corto el número de argentinos que quiera enrolarse con el extranjero, en conclusión, con siete u ocho mil hombres de caballería del país y 25 o 30 piezas de artillería volante, fuerza que con una gran facilidad puede mantener el general Rosas, son suficientes para tener un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires”.

    Juan Bautista Alberdi, claro enemigo del Restaurador, comentaba desde su exilio chileno: “En el suelo extranjero en que resido, en el lindo país que me hospeda sin hacer agravio a su bandera, beso con amor los colores argentinos y me siento vano al verlos más ufanos y dignos que nunca. Guarden sus lágrimas los generosos llorones de nuestras desgracias aunque opuesto a Rosas como hombre de partido, he dicho que escribo con colores argentinos: Rosas no es un simple tirano a mis ojos; si en su mano hay una vara sangrienta de hierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano. No me ciega tanto el amor de partido para no conocer lo que es Rosas bajo ciertos aspectos. Sé, por ejemplo, que Simón Bolívar no ocupó tanto el mundo con su nombre como el actual gobernador de Buenos Aires; sé que el nombre de Washington es adorado en el mundo pero no más conocido que el de Rosas; sería necesario no ser argentino para desconocer la verdad de estos hechos y no envanecerse de ellos”.

    El encargado de negocios  norteamericano en Buenos Aires, William A. Harris, le escribió a su gobierno: “Esta lucha entre el débil y el poderoso es ciertamente un espectáculo interesante y sería divertido si no fuese porque (…) se perjudican los negocios de todas las naciones”.

    Dice el historiador H. S. Ferns: “Los resultados políticos y económicos de esa acción fueron, por desgracia, insignificantes. Desde el punto de vista comercial la aventura fue un fiasco. Las ventas fueron pobres y algunos barcos volvieron a sus puntos de partida tan cargado como habían salido, pues los sobrecargos no pudieron colocar nada”.

    Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847, mientras que los franceses lo hicieron un año después. La firme actitud de Rosas durante estos episodios  le valió la felicitación del general San Martín y un apartado especial en su testamento: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.


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    ¿Por qué desapareció Santiago Maldonado en Argentina?

    Por Daniel Cholakian – http://www.contrainfo.com/27005/por-que-desaparecio-santiago-maldonado-en-argentina/

    Santiago Maldonado desapareció el 1ro de agosto de este año, luego de la represión de la Gendarmería argentina ante una protesta. La acción violenta se llevó a cabo dentro de la Pu Lof en resistencia Cushamen, territorio perteneciente a la comunidad mapuche, en una inhóspita zona del sur del país.

    Árida y fría, la región es parte de un paisaje inmenso, donde pueden encontrarse comunidades indígenas, grupos de pequeños productores trashumantes y grandes capitalistas globales como Benetton o Lewis. Estos cuentan con millones de hectáreas, acceso privado a recursos naturales y connivencia casi ilimitada de los poderes políticos, judiciales y mediáticos de la región.

    Todo lo que sucedió en relación con la desaparición de Santiago Maldonado no es ajeno a cualquier posible relato latinoamericano. Una comunidad indígena reclama su derecho histórico a la tierra que habita y con la que vive. Los dueños de la tierra, apoyados por el estado, convierten a los territorios en propiedad y explotación capitalista. En cualquiera de nuestros países, del Río Bravo a la Tierra del Fuego, las comunidades indígenas son expulsadas, expropiadas y desplazadas de los territorios en los que se desarrollaron a lo largo del tiempo.

    Somos una enorme mayoría de mestizos, de hablantes multilingües, pero nos constituyó el gran relato del western y el elogio de la propiedad privada.

    Santiago Maldonado acompañaba a esta comunidad mapuche en su reclamo territorial. Siete u ocho de ellos cortaban una ruta nacional, junto a la entrada a la Pu Lof. Reclamaban por la libertad del lonco Facundo Jones Huala, detenido injustamente, dos veces juzgado y absuelto. El juez federal Otranto ordenó a la Gendarmería que despejará la ruta. Hacia allá fueron casi un centenar de hombres, con camionetas, vehículos especiales, armas y equipos de comunicación. Lograron rápidamente despejar la ruta, ya que en la noche del 31 de julio se había levantado el corte. Al otro día, los gendarmes persiguieron dentro de su propio territorio a los manifestantes.

    ¿Por qué los gendarmes ingresaron a la comunidad si ese espacio no depende del Estado federal y por lo tanto requerían una orden de otro juez? Allí se encuentra una de las claves para comprender la historia de la desaparición de Santiago Maldonado.

    La Gendarmería adujo que los miembros de la comunidad arrojaban piedras sobre sus efectivos desde su propio territorio. Lejos de retirarse y escapar al alcance de las piedras, el centenar de gendarmes avanzaron de modo violento sobre estos ciudadanos que, abandonados de todo Dios y todo gobierno, fueron siempre deslegitimados como sujetos de derecho.

    ¿Quién dio la orden represiva? Se desconoce a ciencia cierta, pero en todos los casos ha sido ilegal, pues no había orden judicial para ingresar al territorio de la comunidad. Las sospechas recaen sobre el jefe de gabinete del ministerio de seguridad, Pablo Noceti, quien estuvo coordinando las tareas en la zona en los días previos y en la misma jornada de represión. Tuvo reuniones con los jefes de los destacamentos de Gendarmería y se habría encontrado con grupos representativos de los terratenientes de la región. El plan era hostigar, estigmatizar y caracterizar de violentos a los habitantes de la Lof, de modo que pudiera avanzarse sobre ese territorio sagrado y vital que, habiendo sido ocupado por Benetton, fue devuelto a la comunidad en 2015.

    Si todos apuntan a Noceti, lo cierto es que su jefa, la ministra de seguridad Patricia Bullrich, afirmó ante el Congreso Nacional que él apenas estaba de paso “y se bajó a saludar”. No hay dudas que lo actuado por Noceti, a quien se encubre desde hace tres meses, es parte de la política del gobierno

    Los últimos 40 años

    Argentina ha logrado configurar un caso excepcional en materia de justicia en relación con los delitos perpetrados por la última dictadura. Hay desaparecidos en Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Bolivia, Guatemala o El Salvador durante las dictaduras. Y bajo regímenes democráticos, los hubo y los hay en Colombia, Honduras y México. Pero el término “Desaparecido”, referido a quien fue secuestrado por motivos políticos y cuyo cuerpo no fue encontrado, se acuñó a partir de la experiencia de lucha en Argentina.

    Este año celebraron 40 de existencia dos organizaciones que trascendieron el país, pero que fueron centrales para esto: Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

    En estos 40 años la sociedad argentina generó un conjunto de saberes y subjetividades en torno a la tríada Memoria, Verdad y Justicia, que la mantiene movilizada permanentemente. Cada 24 de marzo, aniversario del último golpe militar, cientos de miles de personas se movilizan en todo el país en un acto que repone casi ritualmente el espanto y la memoria, impidiendo el olvido e (re)impulsando la búsqueda de la verdad y la justicia.

    Argentina busca cada día a sus desaparecidos, tanto desde la sociedad civil como desde el Estado. La memoria de la dictadura es acto y no mero gesto evocativo. Comprender la vitalidad de esta lucha es esencial para entender el enorme impacto social y político de la desaparición de Santiago Maldonado.

    Los largos tres meses

    Durante el tiempo en el cual Santiago estuvo desaparecido el gobierno evitó dar información, especialmente luego de una torpe y malintencionada presentación de la ministra Bullrich ante el Senado nacional. Ocultó información, minimizó la participación de su segundo (subordinado), Noceti, tanto en reuniones previas como en el mismo terreno de la represión y mintió sobre datos concretos de las acciones llevadas a cabo por la Gendarmería: falseó la cantidad de los datos de efectivos y móviles utilizados; negó el uso de armas, que luego se comprobó que llevaban algunos oficiales; situó la acción de los mismos a un espacio alejado del río Chubut, al que se supo luego llegaron al menos siete de ellos; y aseguró que ella iba a proteger a los gendarmes porque son muy necesarios para la política de seguridad del gobierno: “No voy a tirar ningún gendarme por la ventana”, afirmó.

    Los primeros testimonios conocidos de testigos presenciales, coincidían en que mientras todos los miembros de la comunidad huyeron y cruzaron el río, Santiago, que no sabía nadar, no lo hizo. Se escucharon gritos de los gendarmes asegurando que “tenían a uno”. Rápidamente, según los testimonios, los gendarmes subieron un bulto a una camioneta y luego de ésta lo pasaron a un vehículo todo terreno. Al hacerlo, varios gendarmes formaron una barrera humana que impidió ver que estaban haciendo entre los vehículos. Luego los vehículos salieron de la comunidad con rumbo incierto.

    La investigación, a cargo del mismo juez federal que ordenó desalojar la ruta, tomó el curso que el gobierno deseaba, y colaboró con el encubrimiento de la Gendarmería. El juez Otranto tardó semanas en ordenar el registro de aquellos vehículos, avisando previamente al ministerio de seguridad, que pidió a la Gendarmería que tuvieran esos vehículos preparados para la inspección. Eso les permitió que estos fueran lavados. Si alguna vez el cuerpo de Santiago o alguna de sus pertenencias estuvieron allí, era imposible encontrar cualquier rastro.

    La información oficial fue casi inexistente, pero el gobierno operó para distraer la atención sobre la responsabilidad de la Gendarmería a través de sus muchos medios aliados; los medios de comunicación.

    Primero difundieron un video en el cual se veía a un joven con rastras en un comercio de una provincia al norte del país. Afirmaban que un camionero había dicho que lo había dejado allí y que era Santiago Maldonado. Inmediatamente el joven Francisco Maestre se reconoció en el video y explicó, a través de las redes sociales, que quien aparecía en casi todas las pantallas argentinas era él y no Santiago Maldonado.

    Sin un sentido claro, más que distraer la atención, el diario Clarín publicó una nota titulada “Hay un barrio de Gualeguaychú en donde todos se parecen a Santiago”. También, según las noticias falsas difundidas cotidianamente, estuvo en un monasterio en la provincia de Mendoza, donde el sacerdote lo habría asistido; junto con un grupo de mapuches habrían atacado el puesto de una estancia y habría sido herido y probablemente muerto, ocultado por los mapuches; como aparentemente tomó algunas clases de artes marciales, se afirmó que un karateca como él no podría ser víctima de una represión sin armas de fuego; se informó de la aparición de un cuerpo con características similares en el sur de Chile, pero hasta la propia presidenta de ese país tuvo que desmentirlo; y en el colmo de las parodias, el juez mandó a allanar una peluquería en una localidad a miles de kilómetros de Chubut, pues la peluquera dijo que le había cortado unas rastras a un joven y que estaban allí, en su negocio. Más tarde una pareja dijo que en principios de agosto habían llevado Santiago Maldonado en su coche, pero lo informaron 20 días después porque estaban viajando y no le habían prestado atención a las noticias.

    Elisa Carrió, diputada electa por la ciudad de Buenos Aires, con más del 50% de los votos insinuó que el caso podría ser una maniobra del kirchnerismo para atacar al gobierno y, sobre el cierre de la campaña electoral, días antes de que se encontrara el cuerpo de Santiago, afirmó que “hay un 20% de posibilidades de que este chico esté en Chile con el RIM [por RAM]”

    Desarrollaron también un fuerte ataque a la familia Maldonado. Fuentes oficiosas dentro del gobierno llegaron a insinuar que Maldonado se mantenía oculto en colaboración con los mapuches, para sostener la idea de la desaparición forzada y perjudicar políticamente al gobierno frente a las elecciones legislativas. Así, la víctima era convertida en verdugo.

    La falsa información, que era replicada por funcionarios públicos como si fueran indicios de verdad, conducía a instalar una hipótesis: Santiago Maldonado nunca había estado en la comunidad mapuche y si había estado se había ido de allí por sus propios medios. En el peor de los casos, estaba muerto y su cuerpo había sido ocultado por los mapuches.

    Cuando ya nada de eso se sostenía, instalaron que podría ser que un gendarme se hubiera excedido y por efectos de la violencia hubiera fallecido. De ese modo habría un “exceso” y no desaparición forzada de persona.

    Al mismo tiempo los mapuches se convirtieron para los medios y funcionarios en el grupo terrorista llamado RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), vinculados a las FARC colombianas y financiados por capitales británicos. “Atrás de la RAM hay una organización inglesa”, aseguró la ministra Patricia Bullrich. La estigmatización de los mapuches fue políticamente intencionada. La estrategia sirvió a invalidar sus reclamos y hacer poco creíbles sus testimonios.

    El lenguaje, que no es zonzo, es una de las principales armas del dispositivo de poder y control del Estado y sus aliados. O del poder y su estado aliado, nómbrelo como prefiera.

    Mientras tanto, Gonzalo Cané, secretario dentro del ministerio de seguridad, participaba cada mañana de los interrogatorios a los testigos junto al juez e instruía a los gendarmes sobre qué y cómo debían declarar. Lo que no hizo el juez Otranto para impedir que se conozca la verdad merece un artículo cuanto menos tan extenso como éste.

    A pesar de eso, la información que generaron la familia, los organismos de DDHH, muchos buenos periodistas y la propia comunidad, permitió arribar a una certeza: Santiago desapareció durante la represión ilegal de la gendarmería dentro de la comunidad mapuche.

    Las redes, las calles

    Rápidamente los organismos de DDHH recogieron el guante y acompañaron la demanda de los familiares de Santiago. Todas las palabras se hicieron una sola voz, recogiendo aquella experiencia de los 40 años: “Aparición con Vida YA!” fue el reclamo colectivo. Las redes sociales se hicieron eco con una pregunta excluyente “¿Dónde está Santiago Maldonado?”

    La imagen de Santiago se hizo ícono y sólo replicarla cargaba el aire con la demanda. Proclive a ganar la calle, la sociedad salió a reclamar por la aparición con vida de Santiago Maldonado, desaparecido por la gendarmería. La primera convocatoria fue el 11 de agosto, donde la concurrencia se mostró profundamente dolida. Volver a pensar en la desaparición de un joven que se movilizó por una idea política era inconcebible para miles de argentinos.

    La segunda marcha fue el 1 de septiembre, a un mes de la desaparición de Santiago, y convocó a cientos de miles. Esa noche, en una acción organizada por infiltrados, se desataron hechos de violencia durante la desconcentración y la policía cargó contra jóvenes que no participaron de ninguna agresión. Detuvieron personas a la salida de bares que ni siquiera estaban cerca del lugar. La represión fue violenta y el miedo se instaló nuevamente en los cuerpos. Ahora no solo había un desaparecido, estaban presos muchos jóvenes que habían ido pacíficamente a reclamar por Maldonado.

    Para el 1 de octubre, día en que se cumplieron dos meses de la desaparición, la marcha fue nuevamente muy importante. Pero había temor a la represión. Muchos hijos marcharon con sus padres, muchas organizaciones extremaron sus cuidados. Desde el palco los hermanos de Santiago, Sergio y Germán, pidieron a todos desconcentrar rápido y en paz.

    Esos miles de personas movilizadas, la insistencia de algunos periodistas que no dejaron de informar diariamente, y la presión de los organismos internacionales, lograron un cuadro de situación que facilitó el apartamiento del juez a pedido de la familia Maldonado.

    El nuevo juez, Cuando escuché a Sergio Maldonado decir que había estado siete horas cuidando el cuerpo sin vida de Santiago, que por entonces no estaba seguro que fuera de su hermano, no pude dejar de pensar en esas madres, estos hermanos y éstos Estados ejecutores de desapariciones forzadas de ciudadanos, y al mismo tiempo, encubridores de asesinos., cambió el enfoque, tomó medidas precisas y el 17 de octubre el cuerpo de Santiago Maldonado apareció ahogado en el río Chubut, a metros del lugar donde fue visto por última vez. Después de 78 días y al menos tres rastrillajes de la zona, Santiago fue encontrado en una zona por la que cientos de personas habían pasado desde aquel primero de agosto ¿es posible que nadie lo haya visto? ¿Estuvo allí todo este tiempo? Ojalá algún día podamos saberlo.

    Los días que restan por venir

    El viernes 20 de octubre se realizó la autopsia sobre el cuerpo de Santiago Maldonado. Al momento de escribir este artículo aún no hay ningún informe oficial al respecto. El juez Lleralsólo dijo al salir de la misma que “no hubo lesiones en el cuerpo, por lo menos que pudieran ser determinadas por los peritos”. Esto permitió que los voceros oficiosos y muchos funcionarios determinaran que Santiago Maldonado se había ahogado y que la Gendarmería no tuvo responsabilidad alguna en su muerte. Aunque muchos aseguran que el cadáver no estuvo allí durante los 78 días, e incluso afirman que por la profundidad del río en el lugar (cerca de un metro) era imposible que se ahogara, el gobierno y sus aliados dan por concluida la discusión y lo que ocurrió fue un mero accidente. La familia por su parte, asegura que Santiago fue asesinado. La calle volverá a ser el lugar donde los ciudadanos reclamaran ahora por Verdad y Justicia para Santiago Maldonado y su familia.

    Epílogo

    La tarde que encontraron el cuerpo de Santiago, su hermano Sergio y su cuñada Andrea permanecieron allí, cuidando que nadie tocara nada hasta que llegaran los peritos especializados. “Estuvimos desde las 13:00 hasta las 20:00 al lado de ese cuerpo, porque no confiamos en nadie y para que nadie le hiciera nada y que no lo tocaran. Porque desde un primer momento nos atacaron”, declararon.

    Hace exactamente un año yo estaba en México, y concurrí al Congreso Latinoamericano de Antropología Forense, donde se dio un gran espacio a los familiares de las víctimas. Pude hablar con varios de ellos, todos con historias muy complejas y desgarradoras. Pero hubo un relato de una madre que me impactó como pocas historias. Ella nos contó que a varias de ellas las llamaban para darles el cuerpo de su hijo y que al verlo, se daban cuenta que no eran quien decían que era. Si rechazaban el cuerpo, los funcionarios les decían que entonces debían descartarlo, porque para ellos estaba identificado y la familia no lo quería recibir.

    Algunas madres decidieron recibir esos cuerpos, darles sepultura y cuidarlos, convirtiéndose en custodios de un cuerpo que no sabía de quién era. No podía dejar su destino en manos de quien cuanto menos lo revictimizaba al privarlo de su verdadera identidad. Ellas cuidarían ese cuerpo hasta poder entregarlo a la verdadera madre.

    Cuando escuché a Sergio Maldonado decir que había estado siete horas cuidando ese cuerpo, que por entonces no estaba seguro que fuera de su hermano, no pude dejar de pensar en esas madres, estos hermanos y éstos Estados que son perpetradores y al mismo tiempo encubridores.

    La historia de Santiago Maldonado es parte de la historia de NuestrAmérica.


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    En 1959, Bayer denunció el “despojo” de las tierras mapuche de Cushamen

     

    Santiago Rey  – https://latinta.com.ar/2017/10/bayer-despojo-tierras-mapuche-cushamen-latinta/

    “Es urgente que los legisladores aclaren los despojos de Cushamen”. Así tituló La ChIsPa el 24 de enero de 1959. Una nota escrita por Osvaldo Bayer –fundador y director del medio- sobre el robo de tierras a Rafael Nahuelquir, en el noroeste de la Provincia de Chubut.

    Como integrante de la comunidad Ñancuchi Nahuelquir, Rafael era uno de los habitantes del predio de 625 hectáreas que le correspondieron en la distribución realizada en 1899, entre los ocupantes originarios de la zona. Puntualmente, ocupaba el denominado lote 140 de la Colonia Cushamen.

    La Ley 1501 organizó la entrega de esas tierras, distribuidas en 200 lotes de 625 hectáreas cada una.

    El detalle del despojo de esos territorios, lo expuso Bayer en la publicación La ChIsPa, editada en Esquel, en 1959. El periódico sólo duró cuatro meses -ocho números-, pero fue tiempo suficiente para que el periodista, escritor e historiador deje sentada su mirada sobre el proceso de corrimiento y matanza de los pobladores originarios de esas tierras.

    El periodista Bruno Nápoli editó hace pocos meses un libro con los facsímiles del periódico La ChIsPa. Los textos referidos a la situación en Cushamen se convierte en un material motivo de consulta clave para entender la vigencia del reclamo mapuche en ese territorio.

    Nápoli repasa que “en 1958, Osvaldo Bayer se radica en la ciudad de Esquel, contratado por el diario local como redactor. Por diferencias insalvables en el tratamiento político de las notas, es despedido del diario, sin paga y con una acusación desopilante: tentativa de homicidio contra el empresario/dueño del medio. Lejos de correrse de escena, decide quedarse y fundar el periódico ‘La ChIsPa’”.

    En ese periódico “denuncia a los latifundistas y terratenientes del lugar, describe con detalle el robo de las tierras de Cushamen por parte de comerciantes y políticos, celebra la revolución cubana, y desgrana toda su pluma contra las políticas económicas heredadas del golpe de 1955 y continuadas por lo que el periódico llama ‘la gran estafa argentina’ (el gobierno de Arturo Frondizi)”.

    La ChIsPa -que como “bajada” agregaba en su portada “Contra el Latifundio-Contra el Hambre-Contra la Injusticia”- investigó “el tema de las tierras de Cushamen”. Textualmente, el primer artículo de la serie, señalaba: “Hace cerca de cuarenta años que el Estado entregó al jefe aborigen Rafael Nahuelquir un predio de 625 hectáreas en el lote 140 de la Colonia Cushamen (…) así comienza el detallado drama de la tierra en Cushamen (…) que publicaremos en nuestras páginas a partir del próximo número”.

    En el número siguiente del periódico, bajo el título “Los dramas negros de Cushamen”, el medio detalla que “un ciudadano árabe de nombre Juan Sfeir (…) solicitó al jefe aborigen Rafael Nahuelquir le alquilara la casa en que éste vivía, en el lote 140 de la colonia. El señor Sfeir nunca pagó un centavo a Rafael Nahuelquir, y además se negó a entregar la casa, que luego vendió con mejoras de su propiedad a otro ciudadano árabe: Heikel El Khazen. Este caballero estableció un comercio y desde él comenzó el despojo de las familias aborígenes de la colonia”.

    El medio creado por Bayer detalla un engorroso proceso, en el que se vieron perjudicados la viuda e hijos de Nahuelquir; y, en cambio, como el comerciante Julio Telleriarte y el tasador Luis Zuschlag operaron para quedarse con las tierras. La estrategia incluyó un remate, realizado “sin notificar a los herederos”, y del cual fue comprador el propio Telleriarte, aquel comerciante que debía interceder ante el tasador.

    Bayer lo relató así: “En resumen: muerto el jefe de la familia se nombró un tasador de los bienes. Ese tasador exigió la suma de 160 pesos por el pago. Los hijos de Nahuelquir pagaron esa suma a Luis Telleriarte, quien les dio un recibo. Años después el tasador reclamó el pago de los 160 pesos ante el juez”.

    “El juez -agregó el periodista, en 1959- ordenó entonces el remate de los bienes de Nahuelquir resultando comprador nada menos que Luis Telleriarte, quien hizo un gran negocio”.

    “Del dinero obtenido en el remate los herederos no han recibido hasta la fecha un solo centavo. Les queda la casa habitación que valientemente se negaron a desalojar”, detallaba La ChIsPa.

    Telleriarte se convirtió en Diputado Provincial por la Unión Cívica Radical del Pueblo, en Chubut, y pidió una “investigación” por las publicaciones de La ChIsPa. Bayer lo provocó desde las páginas de su medio: “Él comenzó el principio del camino como un vulgar ciudadano, luego acumuló dinero y experiencia y con eso pensó que nadie se iba a cruzar en su camino, pero el hombre propone y Dios dispone: se reunieron varios hombres responsables y valientes y crearon el periódico La Chispa, ¿para qué? Para decir la verdad aunque ésta sea dicha a señores que hoy son legisladores”.

    Y continuó: “¿Por qué pide el citado legislador una investigación parlamentaria? ¿Por qué no pide que la Justicia intervenga como correspondería? ¿Tendrá cola de paja y miedo a que se le queme? (…) Por último contestaremos al señor Telleriarte sobre algo por él dicho: ‘Sin prestigio no podría sentarme un minuto más en esta banca’ ¿Qué espera para levantarse Señor Telleriarte, o cree por ventura tener prestigio?”.

    Uno de los artículos sobre el tema se publicó en la tapa del periódico, junto a un recuadro que daba cuenta de otra noticia relacionada con la situación de la tierra y la explotación de los trabajadores rurales. “Leleque no pagar” es el título bajo el cual se detallan los resultados de una asamblea de socios de la Sociedad Rural de Esquel. “Los latifundistas ingleses dicen no tener plata para pagar el pan de los trabajadores criollos, que con el sudor de sus frentes mantienen a todos esos ‘misters’ y ‘ladies’ de Londres, que se hallan prendidos como garrapatas de nuestra sangre”, concluía el artículo.

    Se trata de la misma Sociedad Rural que 58 años después firmó un comunicado reclamando protección para sus latifundios, “amenazados” por el reclamo territorial de los pueblos originarios. Ni una línea dedicó la Sociedad Rural en ese comunicado a la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

    La zona arrebatada por Telleriarte es parte de la estancia que pasó por manos de la Compañía de Tierras del Sud Argentino S. A., y ahora posee Luciano Benetton; los territorios son los mismos que recuperaron los integrantes del lof en Resistencia Cushamen; las víctimas de aquellos sucesos y de la represión de hoy siguen siendo las mismas.


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    ¿Quiénes son los dueños de la Argentina?

    Federico Soria – https://latinta.com.ar/2017/09/quienes-los-duenos-la-argentina/

    dueños

    Según el Registro de Tierras Rurales, creado por la Ley Nacional 26.737, aproximadamente 62 millones de hectáreas de la República Argentina (35% del territorio Nacional) figura como propiedad de 1.250 terratenientes (0,1% de los propietarios privados). Esta proporción aumenta cuando nos referimos específicamente a la Patagonia Argentina.

    Mientras que, en la extensísima República Argentina, aproximadamente 15 millones de personas (37% de la población) no tenemos un pedazo de tierra o vivienda propia.

    La lista detallada a continuación, intenta ser una aproximación actualizada de un ranking de los propietarios privados que más tierra acaparan en la Patagonia Argentina, incluyendo tanto a extranjeros como argentinos. Están detallados la cantidad aproximada de territorio y las propiedades que componen sus latifundios. El listado incluye además al Departamento de Malargüe, Provincia de Mendoza, de características similares al resto de la Patagonia.

    Desde ya, esta lista está incompleta, puesto que es imposible acceder a las bases de datos de los catastros superficiarios de las diferentes provincias, a pesar de que se trata de documentación pública que debería ser de libre acceso. Por este motivo, el presente listado está sujeto a ser actualizado, ya sea con datos propios o con aportes documentados que serán bienvenidos y agradecidos de antemano.

     

    1) Grupo Benetton (Italia) 900.000 hectáreas, administradas por la empresa “Compañía de Tierras del Sud Argentino”. Estancias: Caleufu (Neuquén), Pilcaniyeu, San Pedro, Cañadón Blanco, Etido, Colonia Maitén y el intento de usucapión de Huanhué (Río Negro), El Maitén, Leleque, Fofocahuel, Firtihuín, Lepá, Esquel y usurpación de campos vecinos (Chubut) Coronel y El Cóndor (Santa Cruz). Negocios ganaderos, forestales y mineros.

     

    2) Grupo Walbrook (Gran Bretaña) 600.000 hectáreas, administradas por la empresa “Nieves de Mendoza”. Propiedades: Campo el Álamo, Las Juntas, Los Molles, Las Leñas, Valle Hermoso, Los Amarillos, Agua del Toro, Río Colorado (sur de Mendoza). En estas propiedades están la laguna Niña Encantada, el Pozo de las Ánimas, el centro termal Los Molles, el Centro de Ski las Leñas, la Laguna de Valle Hermoso y otros espejos de agua cordilleranos.

     

    3) Lázaro Báez (Argentina) 470.000 hectáreas: 25 estancias en la provincia de Santa Cruz. Todas estas propiedades fueron compradas entre 2008 y 2015. Actualmente todas están intervenidas por el Estado Nacional y Lazaro Báez está preso, acusado de asociación ilícita y lavado de activos.

     

    4) Familia Sapag (Argentina) 420.000 hectáreas, en la provincia de Neuquén. La familia Sapag gobierna Neuquén y casi todas las intendencias de esa provincia, ocupan cargos en la Legislatura Provincial y el Congreso de la Nación. Además controlan la obra pública allí, la construcción y la minería.

     

    5) Familia Menéndez (Argentina) 400.000 hectáreas, en las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Una rama de esta familia es parte de La Anónima S.A., empresa que realizó el barrido étnico del extremo sur de la Patagonia argentino-chilena, propiedad de la familia Braun-Menéndez-Reynal. La cadena de supermercados del mismo nombre posee 159 sucursales en 80 ciudades. Todos los sucesores actuales son descendientes de José María Menéndez Menéndez y María Behety Chapital.

     

    6) Grupo Heilongjiang Beidahuang (China) 330.000 hectáreas: Colonia Josefa, Negro Muerto, Guardia Mitre, Colonia Margen Norte, La Japonesa y otras estancias del Valle Medio (Río Negro). Estas propiedades están en arrendamiento con opción a compra. El proyecto chino incluye la siembra de soja en todos estos campos, actualmente está frenado por un amparo en la justicia.

     

    7) Familia Zingoni-Arze (Argentina) 250.000 hectáreas, en la provincia de Neuquén. Campos en Caan Lil, Collón Curá y Piedra del Águila, principalmente. Negocios ganaderos.

     

    8) Familia Ochoa-Paz (Argentina) 180.000 hectáreas. Estancias Tecka, Caridad y El Corcovado (Chubut). Es un remanente que se quedaron los antiguos propietarios de la Compañia de Tierras del Sud Argentino, tras la venta de la empresa y sus campos a Benetton. Negocios ganaderos y turísticos.

     

    9) Minera Vale (Brasil) 160.000 hectáreas, en el sur de Mendoza y norte de Neuquén, donde se localizan las concesiones del proyecto megaminero Potasio Río Colorado.

     

    10) El Palauco S.A. (Argentina) 150.000 hectáreas, en Bardas Blancas, Sierras de Palau-co y Laguna Llancanelo (sur de Mendoza). Empresa propiedad de Sergio Rostagno, Luis Demarchi y Carlos Santalesa. En esta propiedad está la Caverna de las Brujas y los Castillos de Pincheyra. Negocio de talaje.

     

    11) Gold Corp (Canadá) 130.000 hectáreas: Estancias Los Mirasoles, El Retiro, Los Pinos, True Aike, Pirámides, La Aurora, Balcarce, Maria Aike y La Patricia (Santa Cruz). Corporación megaminera con varios proyectos en la Meseta del Deseado, además de las concesiones, adquiere las propiedades superficiarias donde se localizan sus explotaciones.

     

    12) Roberto Hiriart (Chile) 100.000 hectáreas. Estancia Hualcupén, cerca de Caviahue (Neuquén). Este terrateniente es sobrino del dictador chileno Augusto Pinochet. Dentro de esta propiedad está íntegramente el Lago Hualcupén.

     

    13) Familia Rambeau (Argentina) 94.000 hectáreas, en la provincia de Neuquén. Campos en Zapala, Rahue y Fortín 1º de Mayo. Negocios ganaderos.

     

    14) Grupo Burco (Bélgica) 80.000 hectáreas: Arelauquen, Los Baguales, Cacique Foyel, Río Villegas, Cerro Carreras y la margen sur del Embalse Alicura (Río Negro); Lago Cholila, Cerro Tres Picos, Lago Rosario, Corcovado, Lago La Plata, Lago Vinterr, El Pedral y el intento de usucapión del Parque Provincial Río Turbio (Chubut). En todos los establecimientos hacen turismo de elite.

     

    15) José María Barale (Argentina) 74.000 hectáreas: Alicura (Neuquén). Esta propiedad fue recientemente adquirida al magnate norteamericano Ward Lay Jr. y actualmente está en proceso de fragmentación y venta.

     

    16) Grupo Bemberg (Argentina) 73.000 hectáreas: poseen una estancia en la Provincia de Neuquén. Empresa propiedad de la familia Miguens-Bemberg, son propietarios y/o accionistas de Patagonia Gold, Sadesa, Central Puerto e Hidroeléctrica Piedra del Águila y la filial argentina de la petrolera Total. Es socio comercial de Mindlin, Burco y Lewis.

     

    17) Solmat Agropecuaria S.A. (Argentina) 72.000 hectáreas: Estancia Santa Nicolasa (Río Negro). Empresa ganadera propiedad de Marcelo Alquezar.

     

    18) Cristobal López (Argentina) 67.000 hectáreas. Estancias El Mirador, Alma Gaucha, La Ensenada y Los Notros (Santa Cruz), campos en Alto Río Senguerr, Lago La Plata y varias propiedades menores en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly (Chubut), Estancias El Entrevero y El Amigo (Río Negro), Complejo Alpat (Neuquén). Es propietario de la corporación Indalo, Oil Combustibles, varios casinos y medios masivos de comunicación.

     

    19) Ailin-co S.A. (Argentina) 65.000 hectáreas, en el sur de Mendoza y norte de Neuquén. Campos Puerta del Barrancas, Arroyo Curimillo y Laguna Negra. Empresa propiedad de René Chaumont y Sirio Sat. Negocios ganaderos, mineros, turísticos y de talaje.

     

    20) Ted Turner (Estados Unidos) 56.000 hectáreas. Estancias La Primavera y Collón Curá (Neuquén) y un campo en Tierra del Fuego. Ted Turner es fundador y/o accionista de la cadena de noticias internacional CNN, Turner Broadcaster System, WCW, TNT, Turner Entertainment, TBS, etc.

     

    21) Estancias Schajman S.A. (Argentina) 50.000 hectáreas. Estancia El Principio y otras en Trevelin y Esquel (Chubut). Propiedad de la familia Schajman, negocios ganaderos y turísticos.

     

    22) Ashley Kent Carrithers (Estados Unidos) 41.000 hectáreas. Estancias Colipilli, Paso Pichachén y Río Troncomán (Neuquén).

     

    23) Marcelo Mindlin (Argentina) 40.000 hectáreas. Campos en Alto Río Chubut y el valle del Río Foyel (Río Negro). Mindlin es propietario y/o accionista de Pampa Energía, Dolphin Fund, Petrobras Argentina y socio comercial de George Soros, Joseph Lewis y el Grupo Bemberg, fue parte del Grupo Irsa de Eduardo Elsztain.

     

    24) Emir y Omar Félix (Argentina) 40.000 hectáreas. Campo Agua Nueva (Malargüe, Mendoza), en conflicto con comunidades mapuches. En este campo está el proyecto megaminero La Cabeza. Los Félix son reconocidos políticos locales: actualmente Emir es intendente de San Rafael y Omar es diputado nacional.

     

    25) Joseph Lewis (Gran Bretaña) 38.000 hectáreas: Bahía Dorada, Lago Escondido, la concesión del Cerro Perito Moreno y el Proyecto Laderas (Río Negro). Lewis es fundador y propietario del Grupo Tavistock y accionista de Pampa Energía.

     

    26) Jacob Suchard (Suiza) 35.000 hectáreas. Estancia San Ramón (Río Negro). Fue accionista y/o propietario de las corporaciones alimenticias Nestle, Multifood, Kraft General Foods Europe e inventor de las marcas Toblerone, Milka y Suchard.

     

    27) Paolo Rocca (Argentina) 32.000 hectáreas. Lago Esperanza, Lago Urión y Río Carrileufu (Chubut). Es dueño del Grupo Techint y según Forbes es la persona más adinerada de Argentina.

     

    28) Holding Salentein (Holanda) 25.000 hectáreas, en Río Negro. Corporación propiedad de la familia Pon. Dueños de las bodegas Salentein y de Salentein Fruit.

     

    29) Grupo Eidico (Argentina) 24.000 hectáreas. Emprendimientos inmobiliarios en Villa La Angostura y San Martín de los Andes (Neuquén), Lago Cholila (Chubut), costas del Canal de Beagle (Tierra del Fuego), Corral de Piedra (Malargüe, Mendoza). Empresa propiedad de Jorge O’Reily y Pablo Lanusse. También tiene desarrollos inmobiliarios en otros puntos del país

     

    30) Familia Larminat (Argentina) 20.000 hectáreas. Estancia Rincón de los Pinos (Neuquén). Negocios ganaderos, forestales y turísticos.

     

    Quedó afuera de esta lista Douglas Tompkins, propietario de 350.000 hectáreas en la provincia de Santa Cruz, fallecido en 2015. Actualmente, estas tierras están en proceso de traspaso al Estado Nacional Argentino.

     

    Además, existen grandes terratenientes de otras regiones de Argentina, que poseen propiedades menores en la Patagonia, como Eduardo Elsztain, George Soros, la Corporación Fortabat, Eduardo Eurnekian, la familia Pérez Companc, Bulgheroni, entre otros.


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    Santiago Maldonado: crónica de una desaparición forzada

    Andrea Barriga y Ariel Petruccelli* – http://www.sinpermiso.info/textos/santiago-maldonado-cronica-de-una-desaparicion-forzada

     

     

    Es una tarde soleada en el valle neuquino, con algunas nubes que forman en su unión una posible tormenta… observamos la ciudad en su movimiento constante y nos preguntamos ¿Dónde está Santiago Maldonado? Chew müley am Santiago Maldonado? Un eco queda retumbando en el ambiente, el eco de su ausencia…

    …Chew müley am?…

    …Chew müley am? …

    …Chew müley am?…

     

    Es sabido por casi todos y todas las valletanas que las nubes que allá en el oeste forman la tormenta son “nubes de agua”, como se les dice a las nubes que en algún lugar de su recorrido descargan su lluvia. Estas tormentas son formadas en el Pacífico y habitualmente disparan sus aguas en la zona cordillerana, la cual tiene grandes valles con lagos de aguas trasparentes y muy frías e infinitos cursos de agua dulce que se entrecruzan, correntosos, hasta desvanecerse ya en el océano Pacífico, en el oeste, ya en el Atlántico. Cuando uno avanza hacia el este, hacia el Atlántico, el paisaje cambia bruscamente. Desaparecen los frondosos y mágicos bosques cordilleranos, se esfuma la zona montañosa y volcánica -con picos de hasta 3.776 metros de altura- plagada de pasos que se transitan en ambos sentidos, de este a oeste y viceversa. En esta zona, la cordillera de los Andes va descendiendo en altura hasta juntarse, al sur, con los océanos. El paisaje que nos espera por delante es ahora diferente: una planicie árida que se extiende por más de 500 kilómetros, helada en invierno y tórrida en verano, cuya vegetación no supera el metro y medio de altura. Pequeños arbustos agazapados, plantas de espinas puntiagudas, liebres, guanacos, zorros y ñandúes, arañas y víboras son algunos de los sobrevivientes en este clima hostil, en el que los cursos de agua escasean, sobre todo en el verano, cuando las temperaturas máximas superan los 35°C. Toda esta superficie fue antiguamente el fondo del océano. Este panorama se extiende por cientos de kilómetros hasta el Atlántico, que es contenido por acantilados en los cuales las olas golpean con el nehuen de kvrvf (la fuerza del viento), como reclamando un territorio que antaño fue suyo.

    En este espacio, al que los mapuche llaman Wallmapu, las relaciones sociales que se desarrollan son intrincadamente multidimensionales. Antiguamente, comunidades trashumantes de las “gentes de la tierra” recorrían los kilómetros que separan el Pacífico del Atlántico, buscando pastura para sus animales y comerciando continuamente. En la actualidad, convivimos en Wallmapu los descendientes de aquellos pueblos que se asentaron en estas tierras hace más de 12 mil años, los descendientes de los españoles que llegaron al continente hace 500 años, los descendientes de miles de europeos que arribaron huyendo de la miseria y de las guerras, dos estados nacionales que empezaron a conformarse hace 200 años y aún hoy continúan empecinados en desconocer su carácter colonial (en relación a los pueblos originarios), y las grandes empresas transnacionales que empezaron a llegar hace poco más de un siglo, por la tierra y las pasturas, y que hoy vienen por la riquezas ictícola, el petróleo y los minerales. La convivencia es muy compleja.

    En esta región, la población se dedica a muchas y diversas actividades. La misma se divide en núcleos urbanos de gran crecimiento en los últimos años, y extensas y casi despobladas zonas rurales. La “urbe” más grande del territorio es Temuco con 245.347 hab., seguida por Neuquén con 231.780 hab., San Carlos de Bariloche con 113.450 hab., y Padre las Casas de 58.795 hab. Todas estas tierras fueron apropiadas para los estados-nación de Argentina y Chile, por medio de una violenta invasión a los territorios mapuche que tuvo lugar a fines del siglo XIX, y que se conoce popularmente con los indignos nombres de “Conquista del Desierto” y “Pacificación de la Araucanía”. Así, Temuco y Padre Las Casas pertenecen a Chile, y Neuquén y San Carlos de Bariloche a la Argentina. Mientras más al sur, menos urbanidad.

    Hay una porción de la población que aún sigue produciendo sus medios de vida. Suelen ser pequeños productores que han logrado mantener un pedazo de tierra, y también comunidades indígenas que han resistido su desintegración por más de 500 años. También están los artesanos que viven de la venta de su producción manual, y muchas veces mantienen la movilidad intercordillerana que tuvo siempre la población de esta región. Es que la división política creada a fines del siglo XIX entre Chile y Argentina, tomando el cordón montañoso de los Andes como punto divisorio, no tomó en cuenta que en realidad esto nunca fue un impedimento para el contacto sociocultural entre ambos lados. Y aunque lo hayan intentado prohibir de diferentes maneras, la tradición ha sido más fuerte y se mantiene en la actualidad un constante intercambio e interacción de saberes, costumbres, personas, bienes, servicios y culturas. La cordillera es un puente, no una barrera.

    La zona de los lagos, como se conoce la parte norte y centro de la Patagonia, es también un lugar de encuentros. Personas de todo el mundo y de todas las edades disfrutan de estos paisajes maravillosos mientras andan a pie, con su mochila en la espalda, caminando kilómetros hasta que algún vehículo les ofrece un viaje sin costo hasta la próxima parada. Muchas de ellas aprenden a hacer artesanías en el camino, y es con la venta de las mismas que van sustentando los gastos del viaje. Algunos recorren así varios países.

    Un joven, nacido en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, recorrió de esta forma Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. En este último país, se había quedado con amigos que le regaló la vida, y a sus 28 años tatuaba para ganarse el pan. Su pertenencia era al mundo. Su apodo, “el Brujo”, describe a un joven interesado por el conocimiento de las hierbas medicinales de su tierra. No es mapuche, pero se reconoce en cualquier causa que considere justa. Cuando así lo creía, no tenía problemas en luchar junto a quienes estuvieran luchando. Apoyó la protesta de pescadores de Chiloé cuando una empresa tiró salmón podrido cerca de la costa generando una marea roja, contaminación de moluscos comestibles, que puso en jaque a los habitantes de la isla que se dedican a recolectarlos y venderlos. Con esa filosofía libertaria de la vida, Santiago Maldonado cruzó una vez más la cordillera de los Andes con intención de pasar algunos días en la comarca de El Bolsón, provincia de Río Negro, con sus otros amigos, y luego ir a visitar a su familia a 25 de Mayo. Según sus proyectos, volvería a Chile a tatuar nuevamente para juntar algunos pesos que le permitieran cumplir otra de sus metas: cruzar el Atlántico, rumbo a España…

    Sin embargo, los acontecimientos tomaron otro rumbo. Santiago estuvo en El Bolsón vendiendo artesanías; de allí se dirigió a la Pu Lof Mapuche de Cushamen, una comunidad de resistencia que ocupó una pequeña superficie en 2015, en el noroeste de la provincia del Chubut. Para llegar a la comunidad hay que tomar la ruta 40 y viajar al menos cien kilómetros en un paisaje que es boscoso al principio, y luego se torna achaparrado y desértico. Para quien le gusta viajar, como indudablemente es el caso de Santiago, la ruta 40 no puede obviarse. Recorre la Argentina en toda su extensión geográfica, desde la Quiaca al norte hasta los remotos confines australes. Ruta mítica, transitarla toda, más de 5 mil kilómetros, o por partes, es un placer para los viajeros. En esta ruta legendaria, salió al encuentro de Santiago una causa que él consideró justa: la lucha desigual que mantiene una de las comunidades del pueblo mapuche contra la poderosa empresa Benetton.

    La empresa Benetton es propietaria, desde el año 1991, de 900 mil hectáreas ubicadas en la zona de los Lagos, Chubut, y en la provincia de Buenos Aires. Este territorio, antes de la ocupación violenta y genocida del ejército argentino, era tierra en la cual vivían los mapuche. No eran sus propietarios, porque no tenían sentido de propiedad como lo entiende el capitalismo y sus representantes. La sociedad y la tierra, para los mapuche, es una unidad. Se piensan a sí mismos, y se sienten, “gentes de la tierra”: ellos le pertenecen a la tierra, no al revés. No eran sociedades “pacíficas” como quiere el mito del “buen salvaje”. Tampoco vivían en una guerra constante destruyéndose unos a otros, como lo pretende la “leyenda negra”. Tenían conflictos y generaban acuerdos políticos, como cualquier otro pueblo, para convivir en tan extenso territorio. Porque si bien es cierto que el territorio es inmenso, también es cierto que no todas las tierras son productivas. El clima de la Patagonia puede ser muy hostil.

    Los estados argentino y chileno persiguieron, secuestraron, torturaron, servilizaron y asesinaron a miles de indígenas, incrementándose la violencia entre 1860 y 1890. A partir de entonces las tierras de la actual Patagonia pasaron a ser fiscales en un principio, vendidas casi inmediatamente a terratenientes de la oligarquía y a empresas extranjeras. Desde ese momento el acoso hacia los hermanos mapuche es no sólo perpetrado por los estados sino también por los privados. Su objetivo, defender la propiedad capitalista de la tierra. Su método: violencia y represión, incluso cuando eso implique violar las propias normas constitucionales de una república democrática.

    La Constitución Nacional Argentina modificada en 1994 en el Artículo 72 inciso 17 establece: Reconocer la pre-existencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos (sic). Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible, ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afectan. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones”.

    Irónicamente, los mapuche luchan amparados por la Constitución, mal que les pese a las autoridades.

    Así es que después de un largo proceso de organización la comunidad mapuche de Cushamen decide recuperar parte de sus tierras, e instalar la Pul Lof de Cushamen. La reacción del Estado argentino defendiendo los intereses de la Benetton no se hizo esperar: la comunidad comienza a sufrir hostigamientos de diversa índole, tanto de parte de agentes privados contratados por la empresa, como de parte de las fuerzas estatales: amenazas, detenciones, un puesto de gendarmería instalado en las inmediaciones, drones que sobrevuelan la zona, etc. En enero de este año, Gendarmería ingresó violentamente a la comunidad como castigo al bloqueo de una vía férrea de carácter turístico: La Trochita, que paradójicamente tiene como itinerario un viaje qué, partiendo desde Esquel llega a otra comunidad mapuche asentada en la zona, la comunidad recuperada de Nahuel Pan. Pero a la comunidad de Cushamen la desalojaron. Hubo varios heridos y las dos chozas de madera que tienen como hogar fueron incendiadas junto a “todos los bienes”: apenas un par de colchones y ropa. Fue la primera “cacería”. Los gendarmes obtuvieron como “presa”, junto a otros jóvenes que fueron detenidos, interrogados y golpeados, a Facundo Jones Huala, el Lonko de la comunidad, quien sigue preso en Esquel (a causa de un pedido de extradición de la justicia chilena). También detuvieron aquella vez a Ariel Garzi. Este último realizó denuncias de acoso y detenciones ilegales por parte de la policía, aún después de transcurridos meses de aquella violenta represión. Amigo de Santiago Maldonado, no estuvo en la represión del primero de agosto, pero cuando se enteró de que había desaparecido, lo llamó a su celular. Alguien atendió el teléfono. Cuando fue a presentar esta prueba, le otorgaron la “garantía” de testigo “protegido”. La ministra de Seguridad Patricia Bullrich, sin embargo, develó su identidad.

    Son muchas las personas que, sin ser mapuche, visitan la comunidad acompañando el reclamo. Artesanos, mochileros, viajantes, laburantes del lugar que se sienten solidarios con los hermanos mapuche. Porque muchas veces ellos, ciudadanos argentinos con “plenos derechos”, tampoco tienen acceso a las tierras, ni a las costas privatizadas de ríos y lagos. Luciano Benetton con más de 900 mil hectáreas, el multimillonario Douglas Tomkins con 350 mil hectáreas, Joe Lewis con 18 mil hectáreas y Ted Turner con 5 mil hectáreas, son propietarios de gran parte de la Patagonia, teniendo dentro de sus latifundios, lagos enteros y ríos desde su nacimiento a su desembocadura.

    En cada costa se lee: Prohibido Pasar. Propiedad Privada. La propiedad privada nos priva la libertad.

    Santiago llegó a la Pu Lof de Cushamen decidido a acompañar la lucha que llevaban adelante los peñi mapuche, ya no sólo por la devolución de la tierra, sino también como forma de denunciar el hostigamiento que sufrían día a día, y pedir la liberación de su Lonko.

    El piquete se instaló en la ruta 40. La misma atraviesa la estepa patagónica. Sube y baja según los caprichos del terreno. La vista llega hasta el horizonte, a no ser que la cumbre casi desnuda de algún cerro aparezca ocultándolo. De a momentos hay caídas bruscas; algunas demasiado empinadas, otras que descienden suavemente hacia el cauce de algún arroyo o río que tiene la voluntad de pasar por allí. Es el caso del río Chubut que atraviesa el territorio de la comunidad. Son tierras productivas. Puede haber vida social en ellas. Y es por eso que Benetton es tan receloso con las mismas. Las necesita para que los millones de ovejas que tiene pastoreen en la zona a fin de que produzcan la lana que es llevada como materia prima para sus empresas europeas. A nosotros sólo nos queda el paisaje de las ovejas pastando y balando. A veces, sus voces semejan gritos de dolor que se escuchan acompañando al viento en una fría tarde de invierno.

    Los gendarmes llegaron al piquete a la madrugada, cuando aún no asomaba el sol. Se ve en las imágenes la figura desgarbada y bamboleante de Santiago, junto a media docena de peñi que “hacían el aguante”. Un oficial lee la orden de desalojo. Comienza el operativo. Los peñi se retiran. Decenas de gendarmes comienzan la persecución a través de la árida estepa. Los uniformados irrumpen tierra adentro, violando la orden legal que establecía meramente desalojar la ruta 40. Balas, gases lacrimógenos, gritos, cacería. Barren con las ruca de madera, sacan brutalmente a las mujeres y niños que se resguardaban adentro, las incendian. Y, mientras tanto, continúan persiguiendo a su presa al grito de: “agarren a uno”. Los peñi, y con ellos Santiago, consiguen llegar a la costa del río Chubut, decididos a cruzar sus correntosas y gélidas aguas.

    Allí, junto al río, fue la última vez que los peñi vieron a Santiago. No alcanzó a cruzarlo. Los gendarmes lo alcanzaron, lo golpearon, lo subieron a un unimog y se lo llevaron.

    A Santiago se lo llevó gendarmería. Y nosotros, mapuches, europeos, argentinos, chilenos, ciudadanos del mundo, nos seguimos preguntando: ¿DÓNDE ESTÁ SANTIAGO MALDONADO?

    …Chew müley am?…

    …Chew müley am?…

    …Chew müley am?…

     

    * Andrea Barriga es profesora de historia y activista social en la Patagonia.

    * Ariel Petruccelli es autor, entre otros libros, de Docentes y piqueteros y El marxismo en la encrucijada.